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1. La idea de hoy es un paso más en el proceso de alcanzar cuanto antes la salvación, y ciertamente es un paso gigantesco. Es tan grande la distancia que abarca que te lleva al umbral del Cielo, con el objetivo a la vista y los obstáculos ya superados. Tus pies ya se han posado sobre las praderas que te dan la bienvenida a las puertas del Cielo: el tranquilo lugar de la paz en el que aguardas con certeza el paso final de Dios. ¡Qué lejos nos encontramos ahora de la tierra! ¡Cuán cerca de nuestra meta! ¡Cuán corto el trecho que aún nos queda por recorrer!
2. Acepta la idea de hoy y habrás dejado atrás toda ansiedad, los abismos del infierno, la negrura de la depresión, los pensamientos de pecado y la devastación que la culpa acarrea. Acepta la idea de hoy y habrás liberado al mundo de todo aprisionamiento, al romper las pesadas cadenas que mantenían cerrada la puerta a la libertad. Te has salvado, y tu salvación se vuelve el regalo que le haces al mundo porque tú lo recibiste.
3. No hay un solo instante en que se pueda sentir depresión, experimentar dolor o percibir pérdida alguna. No hay un solo instante en que se pueda instaurar el pesar en un trono y adorársele . No hay un solo instante en que uno pueda ni siquiera morir. Y así, cada instante que se le entrega a Dios, con el siguiente ya entregado de antemano, es un tiempo en que te liberas de la tristeza, del dolor y hasta de la misma muerte.
4. Tu futuro está en Manos de Dios, así como tu pasado y tu presente. Para Él son lo mismo y, por lo tanto, deberían ser lo mismo para ti también. Sin embargo, en este mundo la progresión temporal todavía parece ser algo real. No se te pide, pues, que entiendas que el tiempo no tiene realmente una secuencia lineal. Sólo se te pide que te desentiendas del futuro y lo pongas en Manos de Dios. Y mediante tu propia experiencia podrás comprobar que también has puesto en Sus Manos el pasado y el presente porque el pasado ya no te castigará más y el miedo al futuro ya no tendrá sentido.
5. Libera el futuro. Pues el pasado ya pasó, y el presente, libre de su legado de aflicción y sufrimiento, de dolor y pérdida, se convierte en el instante en que el tiempo se escapa del cautiverio de las ilusiones por el que ha venido recorriendo su despiadado e inevitable curso. Cada instante que antes era esclavo del tiempo se transforma ahora en un instante santo, cuando la luz que se mantenía oculta en el Hijo de Dios se libera para bendecir al mundo. Ahora el Hijo de Dios es libre, y toda su gloria resplandece sobre un mundo que se ha liberado junto con él para compartir su santidad.
6. Si pudieras ver la lección de hoy como la liberación que realmente representa, no vacilarías en dedicarle el máximo esfuerzo de que fueras capaz para que pasase a formar parte de ti. Conforme se vaya convirtiendo en un pensamiento que rige tu mente, en un hábito de tu repertorio para solventar problemas, en una manera de reaccionar de inmediato ante toda tentación, le transmitirás al mundo lo que has aprendido. Y en la medida en que aprendas a ver la salvación en todas las cosas, en esa misma medida el mundo percibirá que se ha salvado.
7. ¿Qué preocupación puede asolar al que pone su futuro en las amorosas Manos de Dios? ¿Qué podría hacerle sufrir? ¿Qué podría causarle dolor o la sensación de haber perdido algo? ¿A qué le podría temer? ¿Y de qué otra manera podría contemplar todo sino con amor? Pues el que ha escapado de todo miedo a futuros sufrimientos ha encontrado el camino de la paz en el presente y la certeza de un cuidado que el mundo jamás podría amenazar. Está seguro de que aunque su percepción pueda ser errónea, nunca le ha de faltar corrección. Es libre de volver a elegir cuando se ha dejado engañar; de cambiar de parecer cuando se ha equivocado.
8. Pon, por lo tanto, tu futuro en Manos de Dios. Pues de esta manera invocas Su recuerdo para que regrese y reemplace todos tus pensamientos de maldad y pecado por la verdad del amor. ¿Crees acaso que el mundo no se beneficiaría con ello y que cada criatura viviente no respondería con una percepción corregida? El que se encomienda a Dios ha puesto también al mundo en las mismas Manos a las que él ha recurrido en busca de consuelo y seguridad. Ha dejado a un lado las enfermizas ilusiones del mundo junto con las suyas, y de este modo le ofrece paz al mundo, así como a sí mismo.
9. Ahora sí que nos hemos salvado. Pues descansamos despreocupados en Sus Manos, seguros de que sólo cosas buenas nos pueden acontecer. Si nos olvidamos de ello, se nos recuerda dulcemente. Si aceptamos un pensamiento que denota falta de perdón, éste queda prontamente reemplazado por el reflejo del amor. Y si nos sentimos tentados de atacar, apelamos a Aquel que vela por nuestro descanso para que tome por nosotros la decisión que nos aleja de la tentación. El mundo ha dejado de ser nuestro enemigo, pues hemos decidido ser su amigo.
REFLEXIÓN:
En las últimas lecciones nos están dando ayudas muy valiosas para nuestro bienestar. La de hoy dice que si ponemos el futuro en manos de Dios, estaremos dejando atrás la ansiedad, “los abismos del infierno, la negrura de la depresión, los pensamientos de pecado, y la devastación que la culpa acarrea". Y cada instante que se le entrega a Dios, es un tiempo en el que nos liberamos de emociones dolorosas “y hasta de la misma muerte”.
Poner el futuro en manos de Dios es poner el pasado y el presente, porque aunque para nosotros el tiempo existe tal y como nos lo han enseñado, para Dios es lo mismo, y nos dicen que así debería ser para nosotros. Y si nos piden poner el futuro en sus manos, es deshacernos de los miedos que nacen de la incertidumbre de lo que puede suceder “mañana”, o de los recuerdos dolorosos de un pasado que nos hizo daño y nos dejó pérdidas y frustraciones.
Sólo el presente está libre de aflicción, de sufrimiento, de dolor, de pérdida, y cada instante que salvamos del presente, sin que se contamine con pensamientos del pasado o del futuro, se convierte en un instante santo en donde la luz que estaba oculta “se libera para bendecir al mundo”.
Por eso la lección de hoy deberíamos recordarla cada día de nuestra vida, porque es una especie de “instructivo” que nos libera de las cargas del tiempo, el cual no existe tal como lo entendemos hoy. Sólo el “Eterno Presente” donde existe Dios, nos proporciona paz. Jesús lo decía de muchas formas y nos pedía no estar afanados por el mañana o por las cosas que necesitábamos, y dejó claro que para vivir en paz cubriendo todas nuestras necesidades sólo debíamos buscar primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se nos daría por añadidura. En el Evangelio de Mateo, capítulos 5 al 7, se encuentran algunas enseñanzas donde Jesús hace alusión al tiempo y a las preocupaciones que éste conlleva. Aquí hay dos de ellas:
“Nunca se angustien por el día siguiente, porque el día siguiente traerá sus propias preocupaciones. Bastante hay con los problemas de cada día” (Mateo 6:34).
“¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida ?” (Mateo 6.27).
ORACIÓN:
Padre, pongo mi futuro en Tus Manos, con la certeza de que se romperán las cadenas que aprisionan al mundo. Al liberarme, le entrego al mundo el regalo de la Salvación que a través de Tu Santo Hijo nos otorgas. Amén.
Muchas Graciasssssssssssssssssssssssssssssss
ResponderBorrar¡A ti, eternas gracias!
BorrarYo soy el instante presente 🎁 gracias gracias
ResponderBorrarSí, sólo en el instante presente podemos Ser.
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