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miércoles, 11 de junio de 2025

LECCIÓN 162: Soy tal como Dios me creó.



1. Sólo con que mantuvieras este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. Con ellas éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, pues proceden de Dios.


2. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. He aquí donde se proclama la Creación y donde se La honra tal como es. No hay sueño que estas palabras no disipen; no hay pensamiento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. Y los que viven y oyen este sonido nunca verán la muerte.


3. Santo es en verdad aquel que hace suyas estas palabras; que se levanta con ellas en su mente, las recuerda a lo largo del día y por la noche se las lleva consigo al irse a dormir. Sus sueños son felices y su descanso está asegurado, su seguridad es indudable y su cuerpo goza de perfecta salud porque duerme y despierta siempre con la verdad ante sí. Salvará al mundo porque le da al mundo lo que él mismo recibe cada vez que practica las palabras de la verdad.


4. Nuestra práctica de hoy es muy simple. Pues las palabras que utilizamos son poderosas y no necesitan pensamientos adicionales para poder producir un cambio en la mente de aquel que las utiliza. Este cambio es tan absoluto, que ahora dicha mente se convierte en la tesorería en la que Dios deposita todos Sus dones y todo Su Amor para que sean distribuidos por todo el mundo, se multipliquen al darse y se conserven intactos porque su compartir es ilimitado. Y así aprendes a pensar con Dios. La visión de Cristo ha restaurado tu vista al haber rescatado tu mente.


5. Hoy te honramos. Tienes derecho a la perfecta santidad que ahora aceptas. Con esta aceptación, la salvación le llega a todo el mundo, pues, ¿quién seguiría abrigando el pecado cuando una santidad como ésta ha bendecido al mundo? ¿Quién podría desesperarse cuando la perfecta dicha es suya y se encuentra al alcance de todos como remedio para el pesar y la miseria, para toda sensación de pérdida y para escapar totalmente del pecado y la culpabilidad?


6. ¿Y quién no sería ahora un hermano para ti, al ser tú su salvador y redentor? ¿Quién no te abriría su corazón amorosamente, ansioso de unirse a uno que es tan santo como él? Eres tal como Dios te creó. Estas palabras disipan la noche y ya no hay más obscuridad. La luz ha venido hoy a bendecir el mundo, pues tú has reconocido al Hijo de Dios y en ese reconocimiento radica el del mundo.


REFLEXIÓN:


“Soy tal como Dios me creó”, pero no es sólo eso, es que fuimos creados a imagen y semejanza de nuestro Padre, y de su Amado Hijo, que estaba con él en el momento de la creación. Está escrito en Génesis 1:26, y para algunas personas pasa inadvertida esta cita que habla de la grandeza de nuestra procedencia, porque no solamente hemos sido creados  a imagen y semejanza de un Padre amoroso, sino que tenemos inmersa la esencia de su Unigénito. Cuando la leí por primera vez sentí valía, orgullo sin arrogancia, y paz, al saber que no tenía motivos para sentirme insignificante porque mi procedencia era grandiosa.


“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.


¿Quién más podría estar con el Padre en el momento de la creación? Sólo Jesús, el Amado, que vino y se hizo hombre para ser y sentir como nosotros, para enseñarnos el Amor Perfecto, para rescatarnos a través del perdón. En Juan 1:1-5, se corrobora lo que se dice en el libro del Génesis:


“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba ante Dios en el  principio. Por Ella se hizo  todo, y nada llegó a ser sin Ella. Lo que fue hecho tenía vida en Ella, y para los hombres la vida era luz. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron”.


Y luego en Juan 1:14 nos muestra la encarnación de la Palabra, que estaba con Dios desde el inicio de la Creación:


“Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos visto su Gloria: La Gloria que recibe del Padre el Hijo único; en Él todo era don amoroso y verdad”.


Cobra sentido y valor la frase de hoy cuando sabemos con certeza quiénes somos. Y nos dicen que estas palabras son “sagradas”, porque contrarrestan cualquier sensación negativa que tengamos sobre nosotros mismos, cualquier tipo de desvalorización: “Soy tal como Dios me creó”, desde el inicio de la creación, a su  imagen y semejanza, y de su Unigénito. 


¡Qué grandes somos! ¿Por qué no lo hemos creído? Eso nos salvaría del dolor, de las enfermedades, de la tristeza, y hasta de la muerte, porque muchas personas que sienten que no valen nada, y no encuentran sentido a su vida, atentan contra su propia existencia.


Me honro y te honro, querido hermano, Santo Hijo de Dios, porque tenemos derecho a la perfecta santidad que heredamos por derecho propio, y ahora aceptamos. Amén.


2 comentarios:

  1. Muchassssssssssss Graciassssssssssss, ¡ cuánta razón tiene la explicación

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  2. Sí, ¡somos grandes! Bendiciones.

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LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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