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Mostrando las entradas con la etiqueta Jesús. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 10 de diciembre de 2025

LECCIÓN 344: Hoy aprendo la ley del amor: que lo que le doy a mi hermano es el regalo que me hago a mí mismo.



1. Ésa es Tu Ley, Padre mío, no la mía. Al no comprender lo que significaba dar, procuré que lo que deseaba fuese sólo para mí. Y cuando vi el tesoro que creía tener, encontré un lugar vacío en el que nunca hubo nada, en el que no hay nada ahora y en el que nunca habrá nada. ¿Quién puede compartir un sueño? ¿Y qué puede ofrecerme una ilusión? Pero aquel a quien perdone me agasajará con regalos mucho más valiosos que cualquier cosa que haya en la tierra. Que los hermanos que he perdonado llenen mis arcas con los tesoros del Cielo, que son los únicos que son reales. Así se cumple la Ley del Amor. Y así es como Tu Hijo se eleva y regresa a Ti.


2. ¡Qué cerca nos encontramos unos de otros según nos dirigimos a Dios! ¡Qué cerca se encuentra de nosotros! ¡Qué cerca el final del sueño de pecado y la redención del Hijo de Dios!


REFLEXIÓN:


“¡Qué cerca nos encontramos unos de otros según nos dirigimos a Dios!”, pero qué lejos nos encontramos unos de otros cuando le damos la espalda a Dios. Y sólo el perdón nos permite acercarnos para redimirnos, porque el perdón es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos. Mi hermano es mi salvación, y no al revés. Amarlo como a mí mismo es un amoroso mandato que nos dejó Jesús. Hoy entendemos por qué. Porque cuando Jesús dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, no era una metáfora, era la gran verdad que nos mostraba el camino de la salvación. Y ahora que sabemos que nuestro hermano nos redime, sólo nos queda obedecer con la certeza de que perdonar es el regalo más grande que nos estamos haciendo a nosotros mismos: es la llave que nos abre la puerta del Cielo.


ORACIÓN:


Padre, si “lo que le doy a mi hermano es el regalo que me hago a mí mismo”, ¿por qué, entonces, me cuesta  tanto perdonar? ¿Por qué me niego los tesoros  del Cielo que provienen de sus agradecidas manos? Hoy te entrego mi voluntad para que me otorgues el don de la gracia, y pueda transitar los senderos de una percepción corregida que me muestre la verdad y entienda que “el perdón está justificado”. ¡Amén!



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es un milagro?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/13-que-es-un-milagro.html


viernes, 10 de octubre de 2025

LECCIÓN 283: Mi verdadera identidad reside en Ti.



1. Padre, forjé una imagen de mí mismo y a eso es a lo que llamo el Hijo de Dios. Mas la Creación sigue siendo tal como siempre fue, pues Tu Creación es inmutable. No quiero rendirle culto a ningún ídolo. Yo soy Aquel que mi Padre ama. Mi santidad sigue siendo la luz del Cielo y el Amor de Dios. ¿Cómo no va a estar a salvo lo que Tú amas? ¿No es acaso infinita la luz del Cielo? ¿No es Tu Hijo mi verdadera identidad, toda vez que Tú creaste todo cuanto existe?


2. Ahora todos somos uno en la Identidad que compartimos, ya que Dios nuestro Padre es nuestra única Fuente y todo lo creado forma parte de nosotros. Y así, bendecimos todas las cosas y nos unimos amorosamente al mundo, el cual nuestro perdón ha hecho que sea uno con nosotros.


ORACIÓN:


Padre…


Renuncio a los ídolos y me santifico en Tu Amor.

Soy como Tú me creaste y conservo mi santidad.

Transito por este mundo con un cuerpo 

que me permite experimentar aprendizajes,

pero soy tu santo Hijo y permanezco libre 

porque a mi espíritu no lo atrapan los límites

que imponen el miedo y el desamor.


Sé que estoy a salvo porque hoy me uno al mundo,

“el cual nuestro perdón ha hecho que sea uno con nosotros”,

y porque mi “verdadera identidad reside en Ti.”.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Espíritu Santo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/7-que-es-el-espiritu-santo.html


sábado, 13 de septiembre de 2025

LECCIÓN 256: Dios es mi único objetivo hoy.



1. La manera de llegar a Dios aquí es mediante el perdón. No hay otra forma. Si la mente no le hubiese concedido valor al pecado, ¿qué necesidad habría habido de encontrar el camino que conduce allí donde ya te encuentras? ¿Quién tendría aún incertidumbre? ¿Quién podría estar inseguro de lo que es? ¿Y quién podría seguir durmiendo entre espesas nubes de duda con respecto a la santidad de Aquel que Dios creó libre de pecado? Aquí sólo podemos soñar. Pero podemos soñar que hemos perdonado a Aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que elegimos soñar hoy. Dios es nuestro objetivo, y el perdón, el medio por el que nuestras mentes por fin regresan a Él.


2. Y así es, Padre nuestro, como queremos llegar a Ti por el camino que nos has señalado. No tenemos otro objetivo que oír Tu Voz y hallar el camino que Tu sagrada Palabra nos ha indicado.


REFLEXIÓN:


Esta es la idea central de esta lección: “Dios es nuestro objetivo, y el perdón, el medio por el que nuestras mentes por fin regresan a Él.”.  Sanar nuestra mente es el objetivo de UCDM, y hoy nos dicen que nuestras mentes regresan a Dios a través del perdón. Entonces, ¿qué nos queda por hacer? ¡Aceptar el perdón! Y aunque no es fácil, es el único camino para llegar a Dios. Y Jesús nos trajo ese mensaje, y aún así no lo hemos entendido, ni fue comprendido en su momento, porque nos fue enseñado no como un medio para sanarnos, sino como una manera de “engrandecernos”, y minimizar a quien recibía el perdón. 


Jesús perdonó amorosamente sin pedir nada a cambio, y creímos que sólo Él podía perdonar. Hoy sabemos que todos somos uno, y que el perdón no es un privilegio de pocos, sino un acto de amor con nosotros mismos. Lo estamos aprendiendo a través de cada lección que hemos estudiado y practicado. Y muy seguramente ya lo estamos experimentando en nuestra vida cotidiana, porque cada lección que estudiamos no se queda en  teoría, sino que siempre tenemos la oportunidad de demostrar que lo aprendido no se quedó sólo en el intelecto, sino también en el corazón a través de nuestros actos con cada persona que Dios nos pone en el camino.


Sigamos, entonces, con fe y decisión transitando el camino del perdón, porque nuestro único objetivo es Dios.


ORACIÓN:


Padre, guía, gobierna, y dirige nuestros pensamientos y nuestras acciones para que podamos cumplir con nuestro “único objetivo”, que es llegar a Ti. Que con nuestra voluntad y Tu Gracia, y a través del perdón, nos podamos liberar de la culpa y el miedo, y poder retornar a Ti. Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el pecado?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/4-que-es-el-pecado.html


domingo, 20 de julio de 2025

LECCIÓN 201 (Repaso lección 181)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (181) Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.


No hay nadie que no sea mi hermano. He sido bendecido con la unicidad de la que gozo con el universo y con Dios mi Padre, el único Creador de la totalidad que es mi Ser, eternamente uno conmigo.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:


Padre, que recuerde que cada ser que se puebla este mundo es mi hermano y es uno conmigo, y por lo tanto puedo confiar en él. A imitación de Jesús, que es Tu Perfecto Hijo, elijo no ver pecado en mi hermano porque anhelo gozar de Tu Perfecta Paz. Amén.


lunes, 30 de junio de 2025

LECCIÓN 181: Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. Confiar en tus hermanos es esencial para establecer y sustentar tu fe en tu capacidad para trascender tus dudas y la falta de absoluta convicción en ti mismo. Cuando atacas a un hermano, estás proclamando que está limitado por lo que tú has percibido en él. No estás viendo más allá de sus errores. Por el contrario, éstos se exageran, convirtiéndose en obstáculos que te impiden tener conciencia del Ser que se encuentra más allá de tus propios errores, así como de sus aparentes pecados y de los tuyos.


2. La percepción tiene un enfoque. Eso es lo que le da consistencia a lo que ves. Cambia de enfoque, y lo que contemples consecuentemente cambiará. Ahora se produce un cambio en tu visión para apoyar la intención que ha reemplazado a la que antes tenías. Deja de concentrarte en los pecados de tu hermano y experimentarás la paz que resulta de tener fe en la impecabilidad. El único apoyo que esta fe recibe procede de lo que ves en otros más allá de sus pecados. Pues sus errores, si te concentras en ellos, no son sino testigos de tus propios pecados. Y no podrás sino verlos, lo cual te impedirá ver la impecabilidad que se encuentra más allá de ellos.


3. Por consiguiente, en nuestras prácticas de hoy, lo primero que vamos a hacer es dejar que todos esos insignificantes enfoques den paso a la gran necesidad que tenemos de que nuestra impecabilidad se haga evidente. Damos instrucciones a nuestras mentes para que, por unos breves momentos, eso y sólo eso, sea lo que busquen. No nos preocupamos por nuestros objetivos futuros. Y lo que vimos un instante antes no será motivo de preocupación para nosotros dentro de este lapso de tiempo en el que nuestra práctica consiste en cambiar de intención. Buscamos únicamente la inocencia, nada más. Y la buscamos sin interesarnos por nada que no sea el ahora.


4. Uno de los mayores obstáculos que ha impedido tu éxito ha sido tu dedicación a metas pasadas y futuras. El que las metas que propugna este curso sean tan extremadamente diferentes de las que tenías antes ha sido motivo de preocupación para ti. Y también te has sentido consternado por el pensamiento restrictivo y deprimente de que, aunque llegaras a tener éxito, volverías inevitablemente a perder el rumbo.


5. ¿Por qué habría de ser esto motivo de preocupación? Pues el pasado ya pasó y el futuro es tan sólo algo imaginario. Preocupaciones de esta índole no son sino defensas para impedir que cambies ahora el enfoque de tu percepción. Nada más. Dejemos a un lado estas absurdas limitaciones por un momento. No vamos a recurrir a creencias pasadas ni a dejar que lo que vayamos a creer en el futuro nos estorbe ahora. Damos comienzo a nuestra sesión de práctica con un solo objetivo: ver la impecabilidad que mora dentro de nosotros.


6. Reconoceremos que hemos perdido de vista este objetivo si de alguna manera la ira se interpone en nuestro camino. Y si se nos ocurre pensar en los pecados de un hermano, nuestro restringido enfoque nublará nuestra vista y hará que volvamos los ojos hacia nuestros propios errores, los cuales exageraremos y llamaremos “pecados”. De modo que, por un breve intervalo, de surgir tales obstáculos, los transcenderemos sin ocuparnos del pasado o del futuro, dando instrucciones a nuestras mentes para que cambien su enfoque, según decimos:


No es esto lo que quiero contemplar.

Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.


7. Y nos valdremos asimismo de este pensamiento para mantenernos a salvo a lo largo del día. No estamos interesados en metas a largo plazo. Conforme cada uno de los obstáculos nuble la visión de nuestra impecabilidad, lo único que nos interesará será poner fin, por un instante, al dolor que de concentrarnos en el pecado experimentaríamos, y que de no corregirlo, persistiría.


8. No vamos en pos de fantasías. Pues lo que procuramos contemplar está realmente ahí. Y conforme nuestro enfoque se extienda más allá del error, veremos un mundo completamente libre de pecado. Y cuando esto sea lo único que queramos ver y lo único que busquemos en nombre de la verdadera percepción, los ojos de Cristo se volverán inevitablemente los nuestros. El Amor que Él siente por nosotros se volverá también el nuestro. Esto será lo único que veremos reflejado en el mundo, así como en nosotros mismos.


9. El mundo que una vez proclamó nuestros pecados se convierte ahora en la prueba de que somos incapaces de pecar. Y nuestro amor por todo aquel que contemplemos dará testimonio de que recordamos al santo Ser que no conoce el pecado y que nunca podría concebir nada que no compartiese Su impecabilidad. Éste es el recuerdo que queremos evocar hoy cuando consagramos nuestras mentes a la práctica. No miramos ni hacia adelante ni hacia atrás. Miramos directamente al momento presente. Y depositamos nuestra fe en la experiencia que ahora pedimos. Nuestra impecabilidad no es sino la Voluntad de Dios. En este instante nuestra voluntad dispone lo mismo que la Suya.


REFLEXIÓN:


Cuando leí esta frase sólo vino a mi mente Jesús, como él único modelo que tenemos que seguir para comprender las enseñanzas de UCDM:


“Deja de concentrarte en los pecados de tu hermano y experimentarás la paz que resulta de tener fe en la impecabilidad…. Pues sus errores, si te concentras en ellos, no son sino testigos de tus propios pecados”.


 Jesús, en su paso por la tierra, nunca vio pecado alguno en nadie y por eso no juzgó. Y ¿cómo iba a juzgar si no había pecado en Él? Él era la inocencia misma.  Ni siquiera señaló a las personas que lo condenaron y lo crucificaron, porque las primeras palabras que pronunció en la cruz fueron de total benevolencia: 


“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen… ”. (Lucas 23:34).


Siempre inocente de todo lo que se le acusó, jamás vio pecado en ninguno de sus acusadores. Tampoco vio pecado en las personas que le llevaron para sanar, porque en ese entonces  la creencia era que la enfermedad era producto del pecado de la persona, o del pecado de sus padres.  Y precisamente en Juan 9: 1-3, vemos como Jesús lo confirma:


“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?  Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”.


Por eso nos dicen que “la percepción tiene un enfoque”, y es lo que le da forma a lo que vemos, y al cambiarlo, lo que contemplemos también cambiará. La percepción de los discípulos cambió totalmente con la explicación de Jesús, porque ellos estaban viendo pecado en el ciego de nacimiento, y nuestra percepción también cambia cuando somos receptivos a estas enseñanzas.


Y nos confronta el saber que al concentrarnos en los errores de nuestros hermanos, estamos siendo testigos de nuestros propios pecados. Es obvio, somos un reflejo, y tanto lo positivo como lo negativo que veo en mis hermanos me está mostrando lo que soy, o el potencial de lo que puedo ser.


Entonces hoy se nos pide que busquemos “la inocencia”, la cual no la podemos encontrar en el pasado o en el futuro, sino en el presente, porque la causa de nuestros mayores males y por lo que no perdonamos, o por lo que condenamos, es por recordar lo que alguien nos dijo o nos hizo en el pasado, o por imaginar lo que nos puede hacer o decir en el futuro. 


En el presente tengo la oportunidad de ver la “inocencia” de ese hermano que hace un día me dijo algo que me dolió, y fue ayer que lo dijo, y hoy no está diciendo lo mismo, ni siquiera está a mi lado, pero como me empeño en recordar lo que dijo ayer, o suponer que lo volverá a hacer, entonces lo juzgo, lo condeno, y le adjudico castigos: ¡Pecador! ¡Culpable! ¡Malvado!


Sí, tiene sentido que nos insistan en contemplar la inocencia de nuestro hermano en el "instante presente”, porque el “ahora” es una oportunidad para comenzar de nuevo, sin rencores, sin recuerdos, y porque soy impecable en la medida en que veo la impecabilidad de mi hermano.


ORACIÓN:


Padre, acepto confiar en mis hermanos, que son uno conmigo, porque mi impecabilidad es Tu Voluntad. Permite que el amor que hoy ofrezca a todo hermano que contemple, sea el testimonio de que Jesús es mi modelo a seguir, y de que ya no deseo concentrarme en los “pecados” de mis hermanos porque quiero experimentar la paz. Amén.


viernes, 20 de junio de 2025

LECCIÓN 171 (Repaso lecciones 151 y 152)



Quinto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/quinto-repaso-introduccion.html


Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo


1. (151) Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


2. (152) Tengo el poder de decidir.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


RESUMEN REPASO:


Este quinto repaso tiene un toque especial,  Jesús se manifiesta amorosamente, a través de sus palabras, como si estuviera hablando a nuestro oído, y por eso quise resumir, de manera literal, algunas de las recomendaciones que nos hace, porque son una guía para que este repaso de sus frutos:


  • Estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño. Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento.

  • Vamos a ir más deprisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

  • Le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos: “Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo”. Y este pensamiento debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar cada día.

  • Yo te acompaño en esta jornada… caminamos juntos… y es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no  tienen ningún significado… Al Hijo de Dios se le seguirá crucificando hasta que te decidas a caminar por esta senda conmigo.

  • Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a salvo a un hermano hasta donde la jornada termina para ya no recordarse más… No me he olvidado de nadie. Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas tomar otra decisión conmigo.

  • Libérame a medida que practicas una vez más los pensamientos que te traigo de parte de Aquel que ve tu amarga necesidad… Juntos repasaremos estos pensamientos. Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos…. Sin ti yo estoy incompleto. Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo existiera…

  • Deja que este repaso sea el regalo que me haces a mí. Esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y se las ofrezcas al mundo. Eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos por medio de los cuales le llevo la salvación. El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. A Él nos dirigimos juntos. Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. En tu hermano, yo camino contigo y tú conmigo. La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. ¿Cómo, entonces, no iba a ser todo cuanto vive uno contigo también?

  • Le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos: Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo”.  Con esta frase comenzamos nuestro repaso de cada día y concluimos  cada periodo de práctica. Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para luego despertar una vez más con esas mismas palabras en nuestros labios, dando así la bienvenida al nuevo día.


ORACIÓN: Esta oración se encuentra en la introducción de este repaso, y podríamos pronunciarla cada día al iniciar nuestro estudio de las lecciones de UCDM. Nos la entrega el Amado Maestro Jesús, y es tan valiosa como el “Padre Nuestro” por ser de Quien proviene:


Padre nuestro, afianza nuestros pasos. Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes y háblanos. No tenemos nada que decirte, pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, pero que aun así él sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.


De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. Si tropezamos, Tú nos levantarás. Si se nos olvida el camino, sabemos que siempre nos lo recordarás. Y si nos extraviamos, no te olvidarás de llamarnos de vuelta. Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta llegar a Ti. Y aceptamos la Palabra que nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que nos has dado”.


¡Amén!


miércoles, 11 de junio de 2025

LECCIÓN 162: Soy tal como Dios me creó.



1. Sólo con que mantuvieras este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. Con ellas éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, pues proceden de Dios.


2. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. He aquí donde se proclama la Creación y donde se La honra tal como es. No hay sueño que estas palabras no disipen; no hay pensamiento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. Y los que viven y oyen este sonido nunca verán la muerte.


3. Santo es en verdad aquel que hace suyas estas palabras; que se levanta con ellas en su mente, las recuerda a lo largo del día y por la noche se las lleva consigo al irse a dormir. Sus sueños son felices y su descanso está asegurado, su seguridad es indudable y su cuerpo goza de perfecta salud porque duerme y despierta siempre con la verdad ante sí. Salvará al mundo porque le da al mundo lo que él mismo recibe cada vez que practica las palabras de la verdad.


4. Nuestra práctica de hoy es muy simple. Pues las palabras que utilizamos son poderosas y no necesitan pensamientos adicionales para poder producir un cambio en la mente de aquel que las utiliza. Este cambio es tan absoluto, que ahora dicha mente se convierte en la tesorería en la que Dios deposita todos Sus dones y todo Su Amor para que sean distribuidos por todo el mundo, se multipliquen al darse y se conserven intactos porque su compartir es ilimitado. Y así aprendes a pensar con Dios. La visión de Cristo ha restaurado tu vista al haber rescatado tu mente.


5. Hoy te honramos. Tienes derecho a la perfecta santidad que ahora aceptas. Con esta aceptación, la salvación le llega a todo el mundo, pues, ¿quién seguiría abrigando el pecado cuando una santidad como ésta ha bendecido al mundo? ¿Quién podría desesperarse cuando la perfecta dicha es suya y se encuentra al alcance de todos como remedio para el pesar y la miseria, para toda sensación de pérdida y para escapar totalmente del pecado y la culpabilidad?


6. ¿Y quién no sería ahora un hermano para ti, al ser tú su salvador y redentor? ¿Quién no te abriría su corazón amorosamente, ansioso de unirse a uno que es tan santo como él? Eres tal como Dios te creó. Estas palabras disipan la noche y ya no hay más obscuridad. La luz ha venido hoy a bendecir el mundo, pues tú has reconocido al Hijo de Dios y en ese reconocimiento radica el del mundo.


REFLEXIÓN:


“Soy tal como Dios me creó”, pero no es sólo eso, es que fuimos creados a imagen y semejanza de nuestro Padre, y de su Amado Hijo, que estaba con él en el momento de la creación. Está escrito en Génesis 1:26, y para algunas personas pasa inadvertida esta cita que habla de la grandeza de nuestra procedencia, porque no solamente hemos sido creados  a imagen y semejanza de un Padre amoroso, sino que tenemos inmersa la esencia de su Unigénito. Cuando la leí por primera vez sentí valía, orgullo sin arrogancia, y paz, al saber que no tenía motivos para sentirme insignificante porque mi procedencia era grandiosa.


“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.


¿Quién más podría estar con el Padre en el momento de la creación? Sólo Jesús, el Amado, que vino y se hizo hombre para ser y sentir como nosotros, para enseñarnos el Amor Perfecto, para rescatarnos a través del perdón. En Juan 1:1-5, se corrobora lo que se dice en el libro del Génesis:


“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba ante Dios en el  principio. Por Ella se hizo  todo, y nada llegó a ser sin Ella. Lo que fue hecho tenía vida en Ella, y para los hombres la vida era luz. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron”.


Y luego en Juan 1:14 nos muestra la encarnación de la Palabra, que estaba con Dios desde el inicio de la Creación:


“Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos visto su Gloria: La Gloria que recibe del Padre el Hijo único; en Él todo era don amoroso y verdad”.


Cobra sentido y valor la frase de hoy cuando sabemos con certeza quiénes somos. Y nos dicen que estas palabras son “sagradas”, porque contrarrestan cualquier sensación negativa que tengamos sobre nosotros mismos, cualquier tipo de desvalorización: “Soy tal como Dios me creó”, desde el inicio de la creación, a su  imagen y semejanza, y de su Unigénito. 


¡Qué grandes somos! ¿Por qué no lo hemos creído? Eso nos salvaría del dolor, de las enfermedades, de la tristeza, y hasta de la muerte, porque muchas personas que sienten que no valen nada, y no encuentran sentido a su vida, atentan contra su propia existencia.


Me honro y te honro, querido hermano, Santo Hijo de Dios, porque tenemos derecho a la perfecta santidad que heredamos por derecho propio, y ahora aceptamos. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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