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miércoles, 26 de noviembre de 2025

LECCIÓN 330: Hoy no volveré a hacerme daño.



1. Aceptemos hoy que el perdón es nuestra única función. ¿Por qué atacar nuestras mentes y ofrecerles imágenes de dolor? ¿Por qué enseñarles que son impotentes, cuando Dios les ofrece Su Poder y Su Amor y las invita a servirse de lo que ya es suyo? La mente que ha llegado a estar dispuesta a aceptar los dones de Dios ha sido restaurada al Espíritu y extiende su libertad y su dicha tal como dispone la Voluntad de Dios unida a la suya propia. El Ser que Dios creó no puede pecar, por lo tanto, no puede sufrir. Elijamos hoy que Él sea nuestra Identidad para poder así escapar para siempre de todas las cosas que el sueño de miedo parece ofrecernos.


2. Padre, es imposible hacerle daño a Tu Hijo. Y si creemos sufrir, es sólo porque no reconocemos la única Identidad que compartimos Contigo. Hoy queremos retornar a Ella a fin de librarnos para siempre de todos nuestros errores y salvarnos de lo que creíamos ser.


REFLEXIÓN:


Nuestra mente no va a sanar de la noche a la mañana. Tampoco va a sanar solamente con leer un libro, y mucho menos  porque escuchamos conferencias donde nos dicen cómo sanarla. UCDM, es una especie de  instructivo (me refiero al libro de ejercicios) cuyo objetivo primordial es sanar nuestra mente, pero va más allá, y ese “más allá” depende únicamente de nosotros, y de qué tan decididos estamos a aceptar aquello que aquí llaman “nuestra única función”: El Perdón.


Ya hemos avanzado mucho y estamos a punto de culminar este camino de 365 lecciones encaminadas a sanar nuestra mente, a través de pautas y temas que se nos han dado, entre ellas “la expiación”, que no es otra cosa que el proceso de corregir las percepciones erróneas para liberarnos del miedo, donde el perdón ocupa un lugar importante. ¿Por qué? Porque parece que “el perdón” es la piedra de tropiezo para muchos estudiantes de UCDM, porque cuando el mundo nos confronta y tenemos que mirar cara a cara a esa persona que “necesita nuestro perdón”, entonces damos media vuelta y estamos dispuestos a claudicar diciendo que UCDM, no es para nosotros. ¿Y por qué no es para nosotros? Porque perdonar nos cuesta mucho. Perdonar no es tan fácil como parece, porque para perdonar hay que corregir nuestras falsas percepciones, que nos hacen creer que “perdonar” es un favor que le hacemos a los demás, y como no se lo merecen entonces no estamos dispuestos  a hacerlo. Y es ahí cuando literalmente estamos haciendo lo que nos dicen hoy:  “atacar nuestras mentes y ofrecerles imágenes de  dolor”. Sí, creemos que atacamos a quien nos hizo daño negándole el perdón, pero nos estamos atacando a nosotros mismos porque ese perdón nos pertenece, nos lo otorgamos nosotros para poder sanar las percepciones erróneas. 


Este proceso no se da de la noche a la mañana, y más aún para las personas a quienes se les dificulta “perdonar” porque no han entendido  el verdadero sentido y significado de esa palabra, pero cuando se comprende que no hay “victimarios” fuera de nosotros. y que “son los pensamientos los que nos causan dolor”, entonces podemos afirmar lo que nos reiteran en muchas lecciones: “Nada externo a la mente puede hacernos daño”. Y si lo creemos sinceramente y con el corazón dispuesto, entonces estaremos aceptando “los dones de Dios” porque nuestra mente “ha sido restaurada al Espíritu”, y por lo tanto alineada con Su Voluntad.


ORACIÓN:


Padre, guía, gobierna y dirige mis pensamientos, mis sentimientos, y mis acciones, para que tome plena conciencia de que el perdón es mi única función, y  de esa manera no vuelva a atacar mi mente con “imágenes de dolor”, que sólo me causan daño. Qué Tu Gracia me permita retornar a mi  “única Identidad”. Amén.

 


Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es la Creación?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/11-que-es-la-creacion.html


sábado, 22 de noviembre de 2025

LECCIÓN 326: He de ser por siempre un Efecto de Dios.



1. Padre, fui creado en Tu Mente, como un Pensamiento santo que nunca abandonó su hogar. He de ser por siempre Tu Efecto, y Tú, por siempre y para siempre, has de ser mi Causa. Sigo siendo tal como Tú me creaste. Todavía me encuentro allí donde me ubicaste. Y todos Tus atributos se encuentran en mí, pues Tu Voluntad fue tener un Hijo tan semejante a su Causa, que Causa y Efecto fuesen indistinguibles. Que tome conciencia de que soy un Efecto Tuyo y de que, por consiguiente, poseo el mismo poder de crear que Tú. Y así como es en el Cielo, sea en la tierra. Sigo Tu plan aquí, y sé que al final congregarás a todos Tus Efectos en el plácido Remanso de Tu Amor, donde la tierra desaparecerá y todos los pensamientos separados se unirán llenos de gloria como el Hijo de Dios.


2. Veamos hoy la tierra desaparecer, al principio transformada, y después, una vez que haya sido perdonada, veámosla desvanecerse completamente en la santa Voluntad de Dios.


REFLEXIÓN:


No hay más que agregar que repetir la oración de hoy con todo el corazón, porque allí está plasmada nuestra esencia y todo lo que por siempre hemos sido:


Soy  un “Pensamiento santo”

de la Mente de Dios.

Soy su efecto, Él mi causa, y

“poseo el mismo poder de crear”

de mi Creador.

“Y así como es en el Cielo,

sea en la tierra”, y

así como es mi Padre,

Soy Yo.


Amén.



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es la Creación?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/11-que-es-la-creacion.html


martes, 26 de agosto de 2025

LECCIÓN 238: La salvación depende de mi decisión.



1. Padre, Tu confianza en mí ha sido tan grande que debo ser digno de ella. Tú me creaste y me conoces tal como soy. Y así, pusiste en mis manos la salvación de Tu Hijo y dejaste que dependiera de mi decisión. ¡Cuán grande debe ser Tu Amor por mí! Y mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Aquel que es parte de Ti y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo.


2. Y así, hoy volvemos a hacer otra pausa para pensar en lo mucho que nos ama nuestro Padre. Y cuán querido sigue siendo para Él Su Hijo, quien fue creado por Su Amor y en quien el Amor de su Padre alcanza Su plenitud.


ORACIÓN:


Padre, gracias por Tu Amor y confianza al poner “en mis manos la salvación de Tu Hijo”. Has dispuesto todo a mi favor para que pueda cumplir con el propósito por el que vine a este mundo. Si en algún momento pierdo la fe y desfallezco, permite que Tu Gracia y Poder me den la fuerza para sostenerme ya que la “salvación depende de mi decisión”. Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es la salvación:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/2-que-es-la-salvacion.html


lunes, 18 de agosto de 2025

LECCIÓN 230: Ahora buscaré y hallaré la Paz de Dios.



1. Fui creado en la paz. Y en la paz permanezco. No me ha sido dado poder cambiar mi Ser. ¡Cuán misericordioso es Dios mi Padre, que al crearme me dio la paz para siempre! Ahora sólo pido ser lo que soy. ¿Y podría negárseme eso cuando es eternamente verdad?


2. Padre, busco la paz que me diste al crearme. Lo que se me dio entonces tiene que encontrarse aquí ahora, pues mi creación tuvo lugar fuera del tiempo y aún sigue siendo inmune a todo cambio. La paz en la que Tu Hijo nació en Tu Mente aún resplandece allí sin haber cambiado. Soy tal como Tú me creaste. Sólo necesito invocarte para hallar la paz que me diste. Es Tu Voluntad la que se la dio a Tu Hijo.


REFLEXIÓN:


Invoquemos a Dios en los momentos más difíciles porque es ahí cuando nos debilitamos y olvidamos que fuimos creados en la paz. El día a día nos ofrece situaciones que nos retan y es entonces cuando podemos claudicar y  olvidar que somos tal como nuestro Padre nos creó. Se nos da una guía: “Sólo necesito invocarte para hallar la paz que me diste”.


ORACIÓN:


Padre, me creaste en la paz y aunque “en la paz permanezco”, por momentos las ilusiones del mundo me hacen olvidar quien soy.  Y ya que por Tu Eterna misericordia recibí la paz para siempre, que por Tu Gracia y Poder, yo pueda “ser lo que soy”. Amén.


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el perdón:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/1-que-es-el-perdon.html

viernes, 20 de junio de 2025

LECCIÓN 171 (Repaso lecciones 151 y 152)



Quinto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/quinto-repaso-introduccion.html


Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo


1. (151) Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


2. (152) Tengo el poder de decidir.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


RESUMEN REPASO:


Este quinto repaso tiene un toque especial,  Jesús se manifiesta amorosamente, a través de sus palabras, como si estuviera hablando a nuestro oído, y por eso quise resumir, de manera literal, algunas de las recomendaciones que nos hace, porque son una guía para que este repaso de sus frutos:


  • Estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño. Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento.

  • Vamos a ir más deprisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

  • Le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos: “Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo”. Y este pensamiento debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar cada día.

  • Yo te acompaño en esta jornada… caminamos juntos… y es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no  tienen ningún significado… Al Hijo de Dios se le seguirá crucificando hasta que te decidas a caminar por esta senda conmigo.

  • Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a salvo a un hermano hasta donde la jornada termina para ya no recordarse más… No me he olvidado de nadie. Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas tomar otra decisión conmigo.

  • Libérame a medida que practicas una vez más los pensamientos que te traigo de parte de Aquel que ve tu amarga necesidad… Juntos repasaremos estos pensamientos. Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos…. Sin ti yo estoy incompleto. Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo existiera…

  • Deja que este repaso sea el regalo que me haces a mí. Esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y se las ofrezcas al mundo. Eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos por medio de los cuales le llevo la salvación. El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. A Él nos dirigimos juntos. Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. En tu hermano, yo camino contigo y tú conmigo. La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. ¿Cómo, entonces, no iba a ser todo cuanto vive uno contigo también?

  • Le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos: Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo”.  Con esta frase comenzamos nuestro repaso de cada día y concluimos  cada periodo de práctica. Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para luego despertar una vez más con esas mismas palabras en nuestros labios, dando así la bienvenida al nuevo día.


ORACIÓN: Esta oración se encuentra en la introducción de este repaso, y podríamos pronunciarla cada día al iniciar nuestro estudio de las lecciones de UCDM. Nos la entrega el Amado Maestro Jesús, y es tan valiosa como el “Padre Nuestro” por ser de Quien proviene:


Padre nuestro, afianza nuestros pasos. Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes y háblanos. No tenemos nada que decirte, pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, pero que aun así él sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.


De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. Si tropezamos, Tú nos levantarás. Si se nos olvida el camino, sabemos que siempre nos lo recordarás. Y si nos extraviamos, no te olvidarás de llamarnos de vuelta. Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta llegar a Ti. Y aceptamos la Palabra que nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que nos has dado”.


¡Amén!


lunes, 2 de junio de 2025

LECCIÓN 153: En mi indefensión radica mi seguridad.



1. Tú que te sientes amenazado por este mundo cambiante, por sus cambios de fortuna y amargas ironías, por sus fugaces relaciones y por todos los “regalos” que te presta únicamente para más tarde quitártelos, pon mucha atención a lo que aquí decimos. El mundo no ofrece ninguna seguridad. Está arraigado en el ataque, y todos los “regalos” que aparentemente te ofrecen seguridad no son más que engaños. El mundo no hace sino atacar una y otra vez. Es imposible gozar de paz mental allí donde el peligro acecha de ese modo.


2. El mundo no puede sino ponerte a la defensiva, pues la amenaza produce ira, y la ira hace que el ataque parezca razonable, que ha sido realmente provocado y que está justificado por haber sido en defensa propia. Una actitud defensiva, no obstante, supone una doble amenaza, puesto que da testimonio de la debilidad y establece un sistema de defensas que no puede funcionar. Ahora los débiles se debilitan aún más, pues hay traición afuera y una traición todavía mayor dentro. 6La mente se halla ahora confusa y no sabe adónde dirigirse para escapar de sus propias imaginaciones.


3. Es como si un anillo la estuviera sujetando firmemente, dentro del cual otro anillo la atenaza y dentro de ése otro más, hasta que finalmente pierde toda esperanza de poder escapar o de obtener su liberación. Los ciclos de ataque y defensa, y de defensa y ataque, se convierten en los círculos que forman las horas y los días, los cuales atan a la mente con gruesos anillos de acero reforzado, que se aflojan por un momento, mas sólo para iniciar todo el proceso de nuevo. No parece haber respiro ni final para este aprisionamiento que atenaza a la mente cada vez más.


4. El precio de las defensas es el más alto de los que exige el ego. La locura que reina en ellas es tan nefasta que la esperanza de recobrar la cordura parece ser sólo un sueño vano, más allá de lo que es posible. La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda y sobrepasa en tal medida cualquier intensidad o frenesí que puedas concebir, que no tienes idea de toda la devastación que ello te ha ocasionado.


5. Eres su esclavo. No sabes lo que haces del miedo que le tienes. Tú que sientes su mano de hierro comprimiéndote el corazón, no entiendes lo mucho que has tenido que sacrificar. No te das cuenta de cómo has saboteado la santa Paz de Dios con tu actitud defensiva. Pues ves al Hijo de Dios como víctima del ataque de las fantasías y de los sueños e ilusiones que él mismo forjó, indefenso ante su presencia y necesitado de defensas en forma de más fantasías y de sueños en los que las ilusiones de que está a salvo lo consuelen.


6. La indefensión es fortaleza. Da testimonio de que has reconocido al Cristo en ti. Tal vez recuerdes que el texto afirma que siempre eliges entre la fortaleza de Cristo y tu debilidad, que ves como algo aparte de Él. La indefensión no puede ser atacada porque reconoce una fuerza tan inmensa, que ante ella el ataque es absurdo o un juego tonto que un niño cansado jugaría cuando tiene tanto sueño que ya ni se acuerda de lo que quiere.


7. Estar a la defensiva implica debilidad. Proclama que has negado al Cristo y que ahora temes la ira de Su Padre. 3Qué puede salvarte ahora de tus alucinaciones de un dios iracundo, cuya aterradora imagen crees ver tras todos los males del mundo? ¿Qué otra cosa sino ilusiones podrían defenderte ahora, cuando no son sino ilusiones lo que combates?


8. Hoy no vamos a jugar tales juegos infantiles. Pues nuestro verdadero propósito es salvar al mundo, y no estamos dispuestos a intercambiar el gozo infinito que nos brinda llevar a cabo nuestra función por insensateces. No vamos a dejar que la felicidad se nos escape debido a que un fragmento de un sueño absurdo haya cruzado nuestras mentes y hayamos confundido las figuras que en él aparecen con el Hijo de Dios y, al fugaz instante que dicho sueño duró, con la eternidad.


9. Hoy miraremos más allá de los sueños, reconociendo que no necesitamos defensas porque fuimos creados inexpugnables, sin ningún pensamiento, deseo o sueño en el que el ataque pudiera tener sentido alguno. Ahora nos es imposible temer, pues hemos dejado atrás todo pensamiento temeroso. Y en la indefensión nos erguimos protegidos, con la tranquila certeza de que ahora estamos a salvo, seguros de la salvación; seguros de que llevaremos a cabo el propósito que hemos elegido, a medida que nuestro ministerio extiende su santa bendición por todo el mundo.


10. Permanece muy quedo por un instante y piensa en silencio cuán santo es tu propósito, cuán seguro descansas y cuán invulnerable eres en su luz. Los ministros de Dios han elegido dejar que la verdad more con ellos. ¿Quién es más santo que ellos? ¿Quién podría estar más seguro de que su felicidad está plenamente garantizada? ¿Y quién podría estar más fuertemente protegido? ¿Qué defensa podrían necesitar los que se cuentan entre los elegidos de Dios, al ser ésa Su elección así como la de ellos?


11. La función de los ministros de Dios es ayudar a sus hermanos a tomar la misma decisión que ellos tomaron. Dios los eligió a todos, pero muy pocos se han dado cuenta de que Su Voluntad es también la suya. Y mientras no enseñes lo que has aprendido, la salvación seguirá esperando y las tinieblas mantendrán al mundo en un sombrío aprisionamiento. Tampoco reconocerás que la luz ha venido a ti y que ya te has escapado. Pues no verás la luz hasta que se la ofrezcas a todos tus hermanos. Y al ellos tomarla de tus manos, reconocerás que es tu propia luz.


12. Podría decirse que la salvación es como un juego que juegan niños felices. Fue diseñada por Uno que ama a Sus Hijos y que desea substituir sus temibles juguetes por juegos felices que les enseñen que el juego del miedo ya se acabó. Su juego enseña lo que es la felicidad porque es un juego en el que nadie pierde. Todo aquel que participa no puede sino ganar, y con su victoria queda asegurada la victoria de todos los demás. Los niños abandonan gustosamente el juego del miedo cuando reconocen los beneficios que brinda la salvación.


13. Tú que has jugado a haber perdido toda esperanza, a haber sido abandonado por tu Padre y a haberte quedado solo y aterrorizado en un mundo temible, enloquecido por el pecado y la culpa, sé feliz ahora. Ese juego terminó. Ahora ha llegado un período de tranquilidad en el que guardamos los juegos de la culpa y ponemos bajo llave nuestros extraños e infantiles pensamientos de pecado para siempre, apartándolos así de las puras y santas mentes de las criaturas del Cielo y del Hijo de Dios.


14. Nos detenemos sólo por un instante más para jugar nuestro último juego feliz sobre esta tierra. Y luego pasamos a ocupar el lugar que nos corresponde allí donde mora la verdad y donde los juegos no tienen sentido. Y así termina la historia. Deja que este día acerque más el último capítulo al mundo para que todos comprendan que el cuento que leen de un destino aterrador, de esperanzas truncadas y de irrisorias defensas contra una venganza de la que no hay escapatoria, no es sino su propia fantasía delirante. Los ministros de Dios han venido a despertarlos de los sueños tenebrosos que esa historia ha evocado en la confusa y desconcertada memoria que ellos tienen de ese cuento distorsionado. El Hijo de Dios puede por fin sonreír al darse cuenta de que no es verdad.


15. Hoy practicamos siguiendo un formato que vamos a utilizar por algún tiempo. Comenzaremos cada día concentrando nuestra atención en el pensamiento diario el mayor tiempo posible. Cinco minutos es lo mínimo que dedicaremos a prepararnos para un día en el que la salvación es nuestro único objetivo. Diez sería mejor; quince, todavía mejor. Y a medida que las distracciones que nos desvían de nuestro propósito vayan disminuyendo, nos daremos cuenta de que incluso media hora es muy poco tiempo para pasar con Dios. Y por la noche, llenos de gratitud y alegría, no estaremos dispuestos a concederle menos que eso.


16. A medida que recordemos ser fieles a la Voluntad que compartimos con Dios, nuestra creciente paz aumentará con el transcurrir de cada hora. Habrá ocasiones en las que tal vez un minuto o incluso menos será lo máximo que podamos dedicarle cuando el reloj marque las horas. A veces se nos olvidará por completo. Y en otras ocasiones asuntos mundanos acapararán nuestra atención y nos resultará imposible distanciarnos de ellos por un momento para centrar nuestros pensamientos en Dios.


17. Sin embargo, en cuanto podamos, seremos fieles a nuestro cometido como ministros de Dios, recordando cada hora nuestra misión y Su Amor. Y nos sentaremos en silencio a esperarlo y a escuchar Su Voz que nos dirá lo que Él desea que hagamos durante la hora siguiente, mientras le damos gracias por todos los regalos que nos dio en la que acaba de transcurrir.


18. Con el tiempo y la práctica, nunca más dejarás de pensar en Él o de oír Su amorosa Voz guiando tus pasos por serenos rumbos por los que caminarás en un estado de absoluta indefensión, pues sabrás que el Cielo va contigo. No dejarás que tu mente se aparte de Él un solo instante, aun cuando tu tiempo transcurra ofreciéndole la salvación al mundo. ¿Dudas acaso de que Él no vaya a hacer que esto sea posible para ti que has decidido ejecutar Su plan tanto para la salvación del mundo como para la tuya?


19. Nuestro tema de hoy es nuestra indefensión. Nos revestimos de ella mientras nos preparamos para acometer el día. Nos alzamos fuertes en Cristo, y dejamos que nuestra debilidad desaparezca al acordarnos de que Su fortaleza mora en nosotros. A lo largo del día nos recordaremos a nosotros mismos que Él permanece a nuestro lado y que nuestra debilidad nunca carece del apoyo de Su fortaleza. Y la invocaremos cada vez que sintamos que la amenaza de nuestras defensas socava nuestra certeza de propósito. Nos detendremos por un momento al oírle decir: “Aquí estoy”.


20. Tu práctica empezará a adquirir ahora el fervor del amor para ayudarte a evitar que tu mente se desvíe de su propósito. No tengas miedo ni timidez. No hay duda de que alcanzarás tu objetivo final. Los ministros de Dios jamás pueden fracasar, pues el amor, la fortaleza y la paz que irradia desde ellos a todos sus hermanos proceden de Él. Ésos son los dones que Él te ha dado. Estar libre de todo deseo de defenderte es todo lo que necesitas darle a cambio. Dejas a un lado únicamente lo que nunca fue real a fin de contemplar a Cristo y ver Su impecabilidad.


REFLEXIÓN:


El título de la lección de hoy me hizo recordar una cita bíblica que leí hace muchos años y que me impresionó no sólo por su belleza sino por la fuerza de su mensaje. Se encuentra en una de las cartas de San Pablo (2 Corintios 12: 7-9),  y hace referencia  a la sensación de sentirse indefenso e inseguro ante una situación que agobia. Al respecto, dice San Pablo que estaba pasando por una prueba muy grande y le rogó al Señor por tres veces  para que le quitara ese peso y le respondió: “Te basta mi gracia, pues en tu debilidad brilla más mi poder”.  Es un mensaje muy profundo que nos invita a confiar en el Poder y la Voluntad de Dios, y soltar nuestros miedos y angustias al enfrentarnos con nuestras propias debilidades. Esta cita me impactó tanto que jamás la olvidé, y siento que es lo mismo que hoy nos dicen: “En mi indefensión radica mi seguridad”. Sí, porque es un llamamiento a confiar en Dios y soltar el miedo que proviene de los ataques que recibimos del mundo.


Volviendo a la cita de San Pablo, él, ante la respuesta que recibe de Dios responde: “... de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. Es lo mismo que debemos hacer y que hoy nos piden: Confiar en que no estamos solos sino que somos guiados, y si decidimos emprender este camino que nos ofrece un “ministerio”, debemos soltar las los miedos y las cargas, pues ante nuestra aparente debilidad, contamos con la Gracia de Dios para salir airosos de cualquier situación difícil que se nos presente, porque estamos a su servicio cumpliendo una misión que decidimos aceptar cuando le dimos el “sí”, al emprender el estudio de UCDM.  


Además, tenemos la certeza  de que si fuimos llamados y estamos aquí es porque hace parte de nuestro propósito de vida, y nos lo confirman cuando nos dicen: 


“Los ministros de Dios jamás pueden fracasar, pues el amor, la fortaleza y la paz que irradia desde ellos a todos sus hermanos proceden de Él. Ésos son los dones que Él te ha dado. Estar libre de todo deseo de defenderte es todo lo que necesitas darle a cambio. Dejas a un lado únicamente lo que nunca fue real a fin de contemplar a Cristo y ver Su impecabilidad”.


Sí, Padre, nos basta Tu Gracia, porque en nuestra debilidad brilla más Tu Poder. Amén.


domingo, 1 de junio de 2025

LECCIÓN 152: Tengo el poder de decidir.



1. Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desee. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación.


2. Tal vez creas que ésta es una postura extrema o demasiado abarcadora para poder ser verdad. Mas ¿podría la verdad hacer excepciones? Si se te ha dado todo, ¿cómo podría la pérdida ser real? ¿Puede acaso el dolor ser parte de la paz o el pesar de la dicha? ¿Cómo podrían adentrarse el miedo y la enfermedad en una mente en la que moran el amor y la santidad perfecta? La verdad tiene que abarcarlo todo, si es que es la verdad. No aceptes opuestos ni excepciones, pues hacerlo es contradecir la verdad enteramente.


3. La salvación es el reconocimiento de que la verdad es verdad y de que nada más lo es. Ya has oído esto, pero puede que todavía no hayas aceptado ambas partes de la aseveración. Sin la primera, la segunda no tiene sentido. Pero sin la segunda, la primera deja de ser verdad. La verdad no puede tener un opuesto. No se puede hacer suficiente hincapié en esto o pensar en ello con demasiada frecuencia. Pues si lo que no es verdad fuese tan cierto como lo que es verdad, entonces parte de la verdad sería falsa y la verdad dejaría de tener significado. Sólo la verdad es verdad, y lo que es falso, falso es.


4. Ésta es la más sencilla de las distinciones, si bien, la más ambigua. Mas no porque la distinción sea difícil de percibirse, sino porque se halla oculta tras una amplia gama de opciones que no parecen proceder enteramente de ti. Y así, la verdad parece tener algunos aspectos que ponen en entredicho su consistencia, si bien no parecen ser contradicciones que tú mismo hayas introducido.


5. Tal como Dios te creó, no puedes sino seguir siendo inmutable; y los estados transitorios son, por definición, falsos. Eso incluye cualquier cambio en tus sentimientos, cualquier alteración en las condiciones de tu cuerpo o de tu mente; así como cualquier cambio de conciencia o en tus reacciones. Ésta es la condición todo-abarcadora que distingue a la verdad de la mentira y que mantiene a lo falso separado de la verdad y como lo que es.


6. ¿No es acaso extraño que consideres arrogante pensar que fuiste tú quien fabricó el mundo que ves? Dios no lo creó. De eso puedes estar seguro. ¿Qué puede saber Él de lo efímero, del pecado y la culpabilidad? ¿Qué puede saber de los temerosos, de los que sufren y de los solitarios, o de la mente que vive dentro de un cuerpo condenado a morir? Pensar que Él ha creado un mundo en el que tales cosas parecen ser reales es acusarlo de demente. Él no está loco. Sin embargo, sólo la locura da lugar a semejante mundo.


7. Pensar que Dios creó el caos, que contradice Su Propia Voluntad, que inventó opuestos a la verdad y que le permite a la muerte triunfar sobre la vida es arrogancia. La humildad se daría cuenta de inmediato de que estas cosas no proceden de Él. ¿Y sería acaso posible ver lo que Dios no creó? Pensar que puedes, es creer que puedes percibir lo que la Voluntad de Dios no dispuso que existiera. ¿Y qué podría ser más arrogante que eso?


8. Seamos hoy verdaderamente humildes y aceptemos lo que hemos hecho como lo que es. Tenemos el poder de decidir. Decide únicamente aceptar el puesto que te corresponde como co-creador del universo, y todo eso que crees haber fabricado desaparecerá. Lo que entonces emergerá en tu conciencia será todo lo que siempre ha estado ahí, lo cual ha sido eternamente como es ahora. Y entonces pasará a ocupar el lugar de los autoengaños que inventaste a fin de usurpar el altar del Padre y del Hijo.


9. Hoy vamos a practicar la verdadera humildad, abandonando la falsa pretensión con la que el ego intenta probar que la humildad es arrogancia. Sólo el ego puede ser arrogante. Pero la verdad es humilde cuando reconoce su poder, su inmutabilidad y su eterna plenitud: el regalo todo abarcador y perfecto que Dios le hace a Su Hijo amado. Dejamos a un lado la arrogancia que afirma que somos pecadores, culpables, temerosos, y que estamos avergonzados de lo que somos; y en lugar de ello, elevaremos nuestros corazones con verdadera humildad hasta Aquel que nos creó inmaculados y semejantes a Él en poder y en amor.


10. Tenemos el poder de decidir. Y aceptamos de Él aquello que somos y humildemente reconocemos al Hijo de Dios. Reconocer al Hijo de Dios implica asimismo que hemos dejado a un lado todos los conceptos acerca de nosotros mismos y reconocido su falsedad. También hemos percibido su arrogancia. Y con humildad aceptamos jubilosamente como nuestros el esplendor del Hijo de Dios, su mansedumbre, su perfecta impecabilidad, el Amor de su Padre, así como su derecho al Cielo y a Cielo y a liberarse del infierno.


11. Ahora nos unimos en gozoso reconocimiento de que las mentiras son falsas y de que sólo la verdad es verdad. Al levantarnos pensaremos únicamente en la verdad y pasaremos cinco minutos practicando sus caminos, alentando a nuestras temerosas mentes con lo siguiente:


Tengo el poder de decidir Hoy me aceptaré a mí mismo tal como la Voluntad de mi Padre dispuso que yo fuese cuando me creó.


Luego aguardaremos en silencio, abandonando todo autoengaño, según le pedimos humildemente a nuestro Ser que se revele ante nosotros. Y Aquel que nunca se fue regresará a nuestra conciencia, agradecido de poder devolverle Su morada a Dios, tal como siempre debió ser.


12. Espéralo pacientemente hoy, e invítalo cada hora con las palabras con las que diste comienzo al día, el cual se debe concluir con esa misma invitación a tu Ser. La Voz de Dios te contestará, pues habla por ti y por tu Padre. Substituirá todos tus frenéticos pensamientos por la Paz de Dios, los autoengaños por la verdad de Dios y tus ilusiones acerca de ti mismo por el Hijo de Dios.


REFLEXIÓN:


En la lección de ayer nos decían una frase muy profunda que de alguna manera nos da un estatus que tiene que ver con la finalidad de este curso, o es su objetivo mayor:  “Tu ministerio comienza a medida que todos tus pensamientos se van purificando”. Y una de las tantas maneras de purificar nuestros pensamientos es mediante el poder del que hoy nos hablan: El poder de decisión.


Si queremos hacer uso de ese poder podríamos empezar por decidir qué hacer con la información que recibimos aquí. Podemos ser escépticos o abrir nuestra mente para creer que puede ser posible todo lo que nos están diciendo y que cambia nuestra manera de ver y entender el mundo, y  todo lo que hemos aprendido hasta el momento en que tomamos la decisión de transitar el sendero de UCDM.  Entonces, haciendo uso de nuestro poder de decisión, que tal si creemos que ciertamente  somos tal como Dios nos creó, y eso implica que no somos un cuerpo sino un espíritu, y que por eso estamos a salvo, sanos y plenos, y poseemos la grandeza de ser llamados santos hijos de Dios, con la libertad de perdonar para salvar el mundo en que vivimos, y el que hasta ahora nos ha parecido oscuro y catastrófico. 


Para poder integrar en nuestra vida todo lo que hoy nos dicen, como por ejemplo, que el dolor es una elección, así como la enfermedad, y tantas otras cosas que nos parecen imposibles de creer, nos piden que seamos humildes, y que usemos el poder de decidir para aceptar el puesto que nos corresponde como co-creadores del universo, para que todas nuestras dolorosas y aterradoras fabricaciones desaparezcan. También nos recuerdan que la arrogancia nos impide reconocer nuestro poder, y que la humildad es reconocer que en verdad somos hijos de un Dios que nos creó a su imagen y semejanza, y esa es la única verdad que hemos desechado y que nos ha causado sufrimiento.


Si hemos llegado hasta aquí, quizás no deberíamos pensar en cómo puede suceder que todas esas maravillas que nos dicen que somos se manifiesten, sino más bien usar el poder de decisión que nos dieron para creer y asumir que somos los Santos Hijos de Dios, que ya no deseamos juzgar, culpar, o victimizarnos, y simplemente queremos purificar nuestra mente para que se inicie el “ministerio” para el que fuimos llamados a través del perdón, y que no es otro que la Salvación del Mundo. Si aceptamos creer  ya no seremos arrogantes, porque nos hicieron pensar todo lo contrario: que ser arrogante era llamarse “Santo hijo de Dios”, y que la santidad era sólo para un pequeño grupo de personas, elegidas por otro grupo de personas que ya se consideraban santas para poder decidir a quien darle ese honor.


Que hoy sea el día en que usemos nuestro "poder de decidir" para reconocer a nuestro Eterno Padre, y sanar nuestra mente.


ORACIÓN:


Padre, elijo usar mi poder de decisión para aceptarme a mí mismo tal como Tú dispusiste que yo fuera desde el inicio de la creación, y te pido la gracia para purificar mis pensamientos y poder iniciar el “ministerio”, para el que fui llamado. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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