1. Nadie desea el dolor. Pero puede creer que el dolor es placer. Nadie quiere eludir su felicidad, mas puede creer que la dicha es algo doloroso, amenazante y peligroso. No hay nadie que no haya de recibir lo que pida. Pero puede estar ciertamente confundido con respecto a lo que quiere y al estado que desea alcanzar. ¿Qué podría pedir, pues, que al recibirlo aún lo siguiese deseando? Ha pedido lo que le asustará y le hará sufrir. Resolvamos hoy pedir lo que realmente deseamos y sólo eso, de manera que podamos pasar este día libres de temor y sin confundir el dolor con la alegría o el miedo con el amor.
2. Padre, éste es Tu día. Es un día en el que no haré nada por mi cuenta, sino que tan sólo oiré Tu Voz en todo lo que haga. Y así, Te pediré únicamente lo que Tú me ofreces y aceptaré únicamente los Pensamientos que compartes conmigo.
REFLEXIÓN:
Todos hemos recibido lo que pedimos. ¡Qué poderoso suena! ¿Tanto poder tenemos y no lo sabemos? Hemos transitado por diferentes gamas de emociones, la gran mayoría dolorosas, y todo lo hemos “pedido” de manera consciente o inconsciente, y se nos ha concedido. Pero, ¿por qué es tan fácil que se nos conceda, especialmente, eso que no nos gusta o que nos causa dolor? Podríamos decir que es porque nos estamos identificando con el cuerpo, que es lo mismo que identificarse con el ego. Sólo las ilusiones nos pueden alejar de la “verdad”, que es lo que nos permite gozar de paz, del júbilo de Dios.
Se nos dice que hoy pidamos “lo que realmente deseamos y sólo eso”, pero parece contradictorio que siempre estamos deseando precisamente lo que luego nos perturba, nos desencanta, o nos frustra, entre otras emociones. Todo esto sucede porque no contamos con Dios, y lo hacemos por nuestra propia cuenta, dejándonos llevar por nuestros deseos irracionales que nada tienen que ver con lo que nuestro Espíritu desea: es que lo hemos hecho a un lado mientras estamos ocupados dándole culto al cuerpo.
Entonces, para poder “pedir lo que realmente deseamos”, tenemos que oír la voz de Dios en todo lo que hagamos, y de esa manera recibir “únicamente” lo que nuestro Padre nos ofrece: se sanarán nuestros pensamientos al estar alineados con la Voluntad de Dios.
ORACIÓN:
Padre, quiero oír Tu Voz para que guíe mis acciones. Suelto la falsa idea de que no necesito de nadie para lograr lo que deseo. Te pido “únicamente lo que Tú me ofreces”, y sólo acepto “los Pensamientos que compartes conmigo”. Qué por Tu Gracia me libere del temor y me regocije en Tu Paz. ¡Amén!
Lecturas complementarias:
SEGUNDA PARTE: Introducción
https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html
2. ¿Qué es el ego?
https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


Exquisita Explicación, Muchas Graciasssssssssssssssss
ResponderBorrar¡Gracias Luis! Un abrazo.
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