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viernes, 5 de diciembre de 2025

LECCIÓN 339: Se me concederá todo lo que pida.



1. Nadie desea el dolor. Pero puede creer que el dolor es placer. Nadie quiere eludir su felicidad, mas puede creer que la dicha es algo doloroso, amenazante y peligroso. No hay nadie que no haya de recibir lo que pida. Pero puede estar ciertamente confundido con respecto a lo que quiere y al estado que desea alcanzar. ¿Qué podría pedir, pues, que al recibirlo aún lo siguiese deseando? Ha pedido lo que le asustará y le hará sufrir. Resolvamos hoy pedir lo que realmente deseamos y sólo eso, de manera que podamos pasar este día libres de temor y sin confundir el dolor con la alegría o el miedo con el amor.


2. Padre, éste es Tu día. Es un día en el que no haré nada por mi cuenta, sino que tan sólo oiré Tu Voz en todo lo que haga. Y así, Te pediré únicamente lo que Tú me ofreces y aceptaré únicamente los Pensamientos que compartes conmigo.


REFLEXIÓN:


Todos hemos recibido lo que pedimos. ¡Qué poderoso suena! ¿Tanto poder tenemos y no lo sabemos? Hemos transitado por diferentes gamas de emociones, la gran mayoría dolorosas, y todo lo hemos “pedido” de manera consciente o inconsciente, y se nos ha concedido. Pero, ¿por qué es tan fácil que se nos conceda, especialmente, eso que no nos gusta o que nos causa dolor? Podríamos decir que es porque nos estamos identificando con el cuerpo, que es lo mismo que identificarse con el ego. Sólo las ilusiones nos pueden alejar de la “verdad”, que es lo que nos permite gozar de paz, del júbilo de Dios.


Se nos dice que hoy pidamos “lo que realmente deseamos y sólo eso”, pero parece contradictorio que siempre estamos deseando precisamente lo que luego nos perturba, nos desencanta, o nos frustra, entre otras emociones. Todo esto sucede porque no contamos con Dios, y lo hacemos por nuestra propia cuenta, dejándonos llevar por nuestros deseos irracionales que nada tienen que ver con lo que nuestro Espíritu desea: es que lo hemos hecho a un lado mientras estamos ocupados dándole culto al cuerpo. 


Entonces, para poder “pedir lo que realmente deseamos”, tenemos que oír la voz de Dios en todo lo que hagamos, y de esa manera recibir “únicamente” lo que nuestro Padre  nos ofrece: se sanarán nuestros pensamientos al estar alineados con la Voluntad de Dios.


ORACIÓN:


Padre, quiero oír Tu Voz para que guíe mis acciones. Suelto la falsa idea de que no necesito de nadie para lograr lo que deseo. Te pido “únicamente lo que Tú me ofreces”, y sólo acepto “los Pensamientos que compartes conmigo”. Qué por Tu Gracia me libere del temor y me regocije en Tu Paz. ¡Amén!



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


lunes, 1 de diciembre de 2025

LECCIÓN 335: Elijo ver la impecabilidad de mi hermano.



1. Perdonar es una decisión. Nunca veo a mi hermano como realmente es, pues eso está mucho más allá de la percepción. Lo que veo en él es simplemente lo que deseo ver, pues eso es lo que quiero que sea verdad. A eso es a lo único que respondo, por mucho que parezca que es a los acontecimientos externos. Elijo lo que deseo contemplar, y eso y sólo eso, es lo que veo. La impecabilidad de mi hermano me muestra que quiero contemplar la mía propia. Y la veré, puesto que he decidido ver a mi hermano en la santa luz de su inocencia.


2. ¿De qué otro modo podría restituírseme Tu recuerdo, sino viendo la inocencia de mi hermano? Su santidad me recuerda que él fue creado uno conmigo y semejante a mí. En él encuentro mi Ser, y en Tu Hijo encuentro asimismo el recuerdo de Ti.


REFLEXIÓN:


Para contemplar mi propia impecabilidad, elijo “ver la impecabilidad de mi hermano.”. No es un mandato, no se nos ordena hacerlo, se nos permite “elegir” porque por encima de nuestros “deberes” está nuestro libre albedrío. Hay muchas cosas que deberíamos hacer porque sabemos que son correctas o necesarias, pero no las hacemos porque no nos gustan, porque nos cuestan, o simplemente porque no queremos. Ver la impecabilidad de nuestro hermano es una elección de amor y convicción, y esto sucede cuando hemos corregido nuestras percepciones erróneas. Cada día de este año que hemos estado estudiando las lecciones, hemos dado un paso más para sanar nuestra mente y poder ver a nuestros hermanos “en la santa luz de su inocencia”.


El párrafo final nos recuerda que de esta manera se nos restituye el  recuerdo de Dios, y de cómo ese hermano “fue creado uno conmigo y semejante a mí.”: No hay separación, es una ilusión tejida por el ego, que es “el símbolo de un yo limitado y separado”, que lo único que ocasiona es “culpa, sufrimiento, enfermedad, y muerte…”.


ORACIÓN:


Padre, elijo ver la impecabilidad de mi hermano, así como Cristo ve mi propia impecabilidad.  Permite que vea con la “visión del Espíritu Santo”, para que la luz de la verdad se manifieste  y pueda sanar mis percepciones erróneas. Amén.



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


viernes, 28 de noviembre de 2025

LECCIÓN 332: El miedo aprisiona al mundo. El perdón lo libera.



1. El ego forja ilusiones. La verdad desvanece sus sueños malvados con el brillo de su fulgor. La verdad nunca ataca. Sencillamente es. Y su presencia hace que la mente se aparte de las fantasías y despierte a lo real. El perdón invita a esta presencia a entrar y a ocupar el lugar que le corresponde en la mente. Sin el perdón, la mente se encuentra encadenada, creyendo en su propia futilidad. Mas con el perdón, la luz brilla a través del sueño de tinieblas, ofreciéndole esperanzas y proporcionándole los medios para que tome conciencia de la libertad que es su herencia.


2. Hoy no queremos volver a aprisionar al mundo. El miedo lo mantiene aprisionado. Mas Tu Amor nos ha proporcionado los medios para liberarlo. Padre, queremos liberarlo ahora. Pues cuando ofrecemos libertad se nos concede a nosotros. Y no queremos seguir presos cuando Tú nos ofreces la libertad.


ORACIÓN:


Elijo la verdad y me aparto

de las fantasías porque ya

no quiero “sueños malvados”

desatando mis miedos.


Elijo el “perdón” rompiendo

cadenas que aprisionan mi mente

y la mantienen dormida.


Elijo la paz, y la ofrezco

a mi hermano porque anhelo

su dicha durmiendo sus miedos.


Ya no quiero aprisionar al mundo

y me vuelvo a mi Padre que

me ofrece libertad.


¡Así sea!



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


sábado, 31 de mayo de 2025

LECCIÓN 151: Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.



1. Nadie puede juzgar basándose en pruebas parciales. Eso no es juzgar. Es sólo una opinión basada en la ignorancia y en la duda. Su aparente certeza no es más que una capa con la que pretende ocultar la incertidumbre. Necesita una defensa irracional porque es irracional. Y la defensa parece ser sólida, convincente y estar libre de toda duda, debido a la incertidumbre subyacente.


2. No pareces dudar del mundo que ves. No cuestionas realmente lo que te muestran los ojos del cuerpo. Tampoco te preguntas por qué te lo crees, a pesar de que hace mucho tiempo que te diste cuenta de que los sentidos engañan. El que creas lo que lo que los ojos te muestran hasta el último detalle es todavía más extraño si te detienes a pensar con cuánta frecuencia su testimonio ha sido erróneo. ¿Por qué confías en ellos tan ciegamente? ¿No será acaso por la duda subyacente que quieres ocultar con un alarde de certeza?


3. ¿Cómo ibas a poder juzgar? Tus juicios se basan en el testimonio que te ofrecen los sentidos. No obstante, jamás hubo testimonio más falso que ése. Mas ¿de qué otra manera podrías juzgar al mundo que ves? Tienes una fe ciega en lo que tus ojos y tus oídos te reportan. Crees que lo que tus dedos tocan es real y que contiene la verdad. Esto es lo que entiendes y lo que consideras más real que el testimonio que da la eterna Voz que habla por Dios Mismo.


4. ¿A eso es a lo que llamas juzgar? Se te ha exhortado en muchas ocasiones a que te abstengas de juzgar, mas no porque se te quiera negar ese derecho, sino porque realmente no puedes juzgar. Lo único que puedes hacer es creer en los juicios del ego, los cuales son todos falsos. Él guía tus sentidos celosamente para probar cuán débil eres, cuán indefenso y temeroso, cuán aprehensivo del justo castigo, cuán ennegrecido por el pecado y cuán miserable por razón de tu culpabilidad.


5. El ego te dice que esa cosa de la que te habla y que defendería a toda costa, es lo que tú eres. Y tú te lo crees sin ninguna sombra de duda. Mas debajo de todo ello yace oculta la duda de que él mismo no cree en lo que con tanta convicción te presenta como la realidad. Es únicamente a sí mismo a quien condena  Es en sí mismo donde ve culpabilidad. Es su propia desesperación la que ve en ti.


6. No prestes oídos a su voz. Los testigos que te envía para probar que su maldad es la tuya y que hablan con certeza de lo que no saben, son falsos. Confías ciegamente en ellos porque no quieres compartir las dudas que su amo y señor no puede eliminar por completo. Crees que dudar de sus vasallos es dudar de ti mismo.


7. Sin embargo, tienes que aprender a dudar de que las pruebas que te presentan puedan despejar el camino que te lleva a reconocerte a ti mismo y dejar que sólo la Voz que habla por Dios sea el único juez de lo que es digno que tú creas. Él no te dirá que debes juzgar a tu hermano basándote en lo que tus ojos ven en él ni en lo que su boca le dice a tus oídos o en lo que el tacto de tus dedos te informa acerca de él. Él ignora todos esos inútiles testigos, que no hacen sino dar falso testimonio del Hijo de Dios. Sólo reconoce lo que Dios ama, y en la santa luz de lo que Él ve todos los sueños del ego con respecto a lo que tú eres se desvanecen ante el esplendor que contempla.


8. Deja que Él sea el Juez de lo que eres, pues en Su certeza la duda no tiene cabida, ya que descansa en una Certeza tan grande que ante Su faz dudar no tiene sentido. Cristo no puede dudar de Sí Mismo. La Voz que habla por Dios tan sólo puede honrarle y deleitarse en Su perfecta y eterna impecabilidad. Aquel a quien Él ha juzgado no puede sino reírse de la culpa, al no estar ahora dispuesto a seguir jugando con los juguetes del pecado, ni a hacerle caso a los testigos del cuerpo al encontrarse extático ante la santa faz de Cristo.


9. Así es como Él te juzga. Acepta Su palabra con respecto a lo que eres, pues Él da testimonio de la belleza de tu creación y de la Mente Cuyo Pensamiento creó tu realidad. ¿Qué importancia puede tener el cuerpo para Aquel que conoce la Gloria del Padre y la del Hijo? ¿Podría acaso oír los susurros del ego? ¿Qué podría convencerle de que tus pecados son reales? Deja asimismo que sea el Juez de todo lo que parece acontecerte en este mundo. Sus lecciones te permitirán cerrar la brecha entre las ilusiones y la verdad.


10. Él eliminará todo vestigio de fe que hayas depositado en el dolor, los desastres, el sufrimiento y la pérdida. Te dará la visión que puede ver más allá de estas sombrías apariencias y contemplar la dulce faz de Cristo en todas ellas. Ya no volverás a dudar de que lo único que te puede acontecer a ti a quien Dios ama, son cosas buenas, pues Él juzgará todos los acontecimientos y te enseñará la única lección que todos ellos encierran.


11. Seleccionará los elementos en ellos que representan la verdad e ignorará aquellos aspectos que sólo reflejan sueños fútiles. Y desde el único marco de referencia que tiene, el cual es absolutamente íntegro e infalible, reinterpretará todo lo que veas, todos los acontecimientos, circunstancias y sucesos que de una manera u otra parezcan afectarte. Y verás el amor más allá del odio, la inmutabilidad en medio del cambio, lo puro en el pecado y sólo la bendición del Cielo sobre el mundo.


12. Tal es tu resurrección, pues tu vida no forma parte de nada de lo que ves. Tu vida tiene lugar más allá del cuerpo y del mundo, más allá de todos los testigos de lo profano, dentro de lo Santo, y es tan santa como Ello Mismo. En todo el mundo y en todas las cosas Su Voz no te hablará más que de tu Creador y de tu Ser, el Cual es uno con Él. Así es como verás la santa faz de Cristo en todo y como oirás en ello el eco de la Voz de Dios.


13. Hoy practicaremos sin palabras, excepto al principio del período que pasamos con Dios. Introduciremos estos momentos con una sola y lenta repetición del pensamiento con el que comienza el día. Después observaremos nuestros pensamientos, apelando silenciosamente a Aquel que ve los elementos que son verdad en ellos. Deja que evalúe todos los pensamientos que te vengan a la mente, que elimine de ellos los elementos de sueño y que te los devuelva en forma de ideas puras que no contradicen la Voluntad de Dios.


14. Entrégale tus pensamientos y Él te los devolverá en forma de milagros que proclaman jubilosamente la plenitud y la felicidad que Dios quiere para Su Hijo como prueba de Su Amor eterno. Y a medida que cada pensamiento sea así transformado, asumirá el poder curativo de la Mente que vio la verdad en él y no se dejó engañar por lo que había sido añadido falsamente. Todo vestigio de fantasía ha desaparecido. Y lo que queda se unifica en un Pensamiento perfecto que ofrece su perfección por doquier.


15. Al despertar, pasa así quince minutos y antes de irte a dormir dedica gustosamente quince más. Tu ministerio comienza a medida que todos tus pensamientos se van purificando. Así es como se te enseña a enseñarle al Hijo de Dios la santa lección de su santidad. Nadie puede dejar de escuchar cuando tú oyes la Voz que habla por Dios rendirle honor al Hijo de Dios. Y todos compartirán contigo los pensamientos que Él ha reinterpretado en tu mente.


16. Tal es tu Pascua. Y de esa manera depositas sobre el mundo la ofrenda de azucenas blancas como la nieve que reemplaza a los testigos del pecado y de la muerte. Mediante tu transfiguración el mundo es redimido y liberado jubilosamente de la culpabilidad. Ahora elevamos nuestras mentes resurrectas contentos y llenos de agradecimiento hacia Aquel que nos restituyó la cordura.


17. Y cada hora recordaremos a Aquel que es la salvación y liberación. Y según damos las gracias, el mundo se une a nosotros y acepta felizmente nuestros santos pensamientos, que el Cielo ha corregido y purificado. Ahora por fin ha comenzado nuestro ministerio, para llevar alrededor del mundo las buenas nuevas de que en la verdad no hay ilusiones y de que, por mediación nuestra, la Paz de Dios les pertenece a todos.


REFLEXIÓN:


Creo que si comprendiéramos que juzgar no aporta nada beneficioso para nuestras vidas, sino todo lo contrario, tomaríamos la firme resolución de no hacerlo más.  Cuando juzgamos no nos damos cuenta que estamos sentados como en un trono impartiendo una aparente justicia que no nos corresponde, porque no sólo estamos  juzgando algo desde nuestra percepción, sino que nos estamos juzgando a nosotros mismos, decretando una sentencia que nos acusa. La mayoría de las veces nos sentimos satisfechos después de haber lanzado un juicio contra alguien porque nuestros ojos lo han visto, o nuestros oídos lo han escuchado, pero todo  eso está basado en la ilusión, como ya lo hemos aprendido en este curso. Además, creemos que al juzgar sólo estaremos dando una opinión  sobre algo o alguien, pero lo que la mayoría de nosotros no sabe es que al juzgar estamos abriendo una puerta para que eso que hemos juzgado tan duramente, la vida nos lo devuelva, potenciado, en la forma de una experiencia para que aprendamos por nosotros mismo que al juzgar pagamos un precio, y que es vivir en carne propia eso que hemos señalado como erróneo o malo en otra persona. Qué bueno que ya sabemos que “ese otro”, que  soy yo mismo, me está mostrando una experiencia de aprendizaje para recordarme que en verdad todos somos uno. 


Al día de hoy, ya hemos aprendido muchas cosas que UCDM nos ha mostrado desde el instante en que iniciamos este camino de sanación de nuestra mente, y cada vez es más fácil comprender cosas que antes nos parecía no tenían demasiada importancia, pero que estaban afectando nuestra vida.  Les comparto una  historia "real" que sucedió tal como aparece, y que transformé en un pequeño “cuento”, que no sólo ejemplifica muy bien esta lección, sino que es una muestra de que juzgar de ninguna manera nos hace bien, porque en algunos casos los aprendizajes son muy fuertes:


El apartamento de enfrente


“Una mujer está en su apartamento y escucha a un hombre insultando a su esposa porque le ha sido infiel. Él le dice muchas cosas perturbadoras y desobligantes, e incluso la golpea y se oye el llanto de los hijos pidiendo ayuda porque ven cómo su padre está violentando a su mamá.  La mujer que escucha, vive en el apartamento de enfrente, y da por hecho que aquella mujer es una pecadora y merece todo lo que le está sucediendo por lo que no se entromete, pero desde ese día, cuando se la encuentra, voltea su rostro y le niega el saludo, aún siendo su vecina con la que por muchos años compartió una sonrisa, una pequeña charla, o una simple frase como “hola, cómo estás”. Y desde el día en que escuchó decir al hombre que ella era “infiel”, decidió que no era digna de su saludo, y aunque nunca tuvo la certeza de que todo era cierto, la sentenció como culpable. Pasaron unos años, y un domingo,  la mujer que fue violentada por su esposo, estaba sirviendo la comida para sus hijos y de repente escuchó un escándalo frente a su apartamento. Se asomó para ver qué pasaba, y vio a una mujer que estaba furiosa, golpeando violentamente la puerta del apartamento de enfrente, donde vivía la vecina que ya no la saludaba. La mujer  le gritaba para que saliera, y la insultaba agresivamente, lanzándole todo tipo de improperios porque descubrió que ella se estaba metiendo con su marido. Como era domingo, la mayoría de residentes estaban en su apartamento, y de todas la ventanas se asomaban personas a mirar; incluso salió el esposo y las hijas de la acusada, y el escándalo sólo terminó cuando llegó el marido de la ofendida, y se la llevó a rastras para que terminara el espectáculo. A los dos días, el apartamento de enfrente quedó desocupado”.


Lo que yo tengo “enfrente” es mi reflejo, soy yo en otro estado, por eso, si yo juzgo, si yo señalo, o si yo acuso, me estoy sentenciando a mí mismo.


ORACIÓN:


Padre, que la Santa faz de Cristo sea mi meta, que de mi mente sólo emanen ideas puras que no contradigan Tu Voluntad. Te entrego mis pensamientos para que me los devuelvas en forma de milagros, y para que, por mi “transfiguración”, el mundo sea redimido y liberado de toda culpa. Amén.


jueves, 8 de mayo de 2025

LECCIÓN 128: El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.



1. El mundo que ves no te ofrece nada que puedas necesitar; nada que puedas usar en modo alguno ni nada en absoluto que te pueda hacer feliz. Cree esto y te habrás ahorrado muchos años de miseria, incontables desengaños y esperanzas que se convierten en amargas cenizas de desesperación. Todo aquel que quiera dejar atrás al mundo y remontarse más allá de su limitado alcance y de sus mezquindades tiene necesariamente que aceptar que este pensamiento es verdad.


2. Cada cosa que valoras aquí no es sino una cadena que te ata al mundo, y ése es su único propósito. Pues todas las cosas tienen que servir para el propósito que les has asignado, hasta que veas en ellas otro propósito. El único propósito digno de tu mente que tiene este mundo es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir alguna esperanza allí donde no hay ninguna. No te dejes engañar más. El mundo que ves no ofrece nada que tú desees.


3. Escápate hoy de las cadenas con las que aprisionas a tu mente cuando percibes la salvación aquí. Pues aquello que valoras lo consideras parte de ti tal como te percibes a ti mismo. Todo aquello que persigues para realzar tu valor ante tus propios ojos te limita todavía más, oculta de tu conciencia tu valía y añade un cerrojo más a la puerta que conduce a una verdadera conciencia de tu Ser.


4. No dejes que nada que esté relacionado con pensamientos corporales te demore en tu avance hacia la salvación, ni que la tentación de creer que el mundo puede ofrecerte algo que deseas te retrase. No hay nada aquí que valga la pena anhelar. Nada aquí es digno de un instante de retraso o de dolor, ni de un solo momento de incertidumbre o de duda. Lo que carece de valor no ofrece nada. Lo que verdaderamente tiene valor no se puede hallar en lo que carece de valor.


5. Nuestra práctica de hoy consiste en abandonar todo pensamiento que tenga que ver con cualquier valor que le hayamos atribuido al mundo. Lo liberaremos de cualquier propósito que le hayamos asignado a sus aspectos, fases y sueños. Lo consideraremos en nuestra mente como algo carente de propósito, y lo relevaremos de todo aquello que queríamos que fuese. De esta manera romperemos las cadenas que atrancan la puerta que conduce a nuestra liberación de él e iremos más allá de todos sus insignificantes valores y limitados objetivos.


6. Detente y permanece muy quedo por unos momentos, y observa cuán alto te elevas por encima del mundo cuando liberas a tu mente de sus cadenas y dejas que busque el nivel donde se siente a gusto. Tu mente se sentirá agradecida de poder estar libre por un rato. Ella sabe dónde le corresponde estar. Libera sus alas y volará sin titubeos y felizmente a unirse con su santo propósito. Déjala que descanse en su Creador para que allí sea restituida a la cordura, a la libertad y al amor.


7. Dale hoy diez minutos de descanso en tres ocasiones. Y cuando abras los ojos después de cada una de estas sesiones no valorarás lo que veas tanto como lo valorabas antes. Tu perspectiva del mundo cambiará ligeramente cada vez que le permitas a tu mente liberarse de sus cadenas. El mundo no es el lugar donde le corresponde estar. Y a ti te corresponde estar allí donde ella quiere estar, y a donde va a descansar cuando la liberas del mundo. Tu Guía es infalible. Haz que tu mente sea receptiva a Él. Permanece muy quedo y descansa.


8. Protege asimismo tu mente a lo largo del día. Y cuando pienses que algún aspecto o alguna imagen del mundo tienen valor, niégate a encadenar tu mente de esa manera y, en lugar de ello, repite para tus adentros con tranquila certeza:


Esto no me tentará a demorarme.

El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.


REFLEXIÓN:


“El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee”, porque mi verdadero deseo proviene de mi espíritu, al que no le sirve nada de lo que el mundo ofrece. El ego gobierna el cuerpo y elige lo que desea, y al identificarnos con el cuerpo creemos que deseamos sus “regalos”, que sólo nos causan inquietud, tristeza, soledad, vacío, necesidad, etc.


Y qué contundente es cuando nos dicen que “el único propósito digno de tu mente que tiene este mundo es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir alguna esperanza allí donde no hay ninguna”.  Si hoy acepto que el mundo que veo no me ofrece nada que yo deseo, y creo firmemente que voy por el camino correcto cuando elegí las enseñanzas de UCDM, la duda no debe ser un obstáculo que me impida seguir mi camino: o creo, o no creo. Sólo esas dos posibilidades pueden confundir mi mente que anhela ser sanada. Así que hoy elijo creer que no debo esperar nada de lo que este mundo me ofrece porque sólo el cuerpo lo necesita, y como Soy Espíritu debo avanzar porque estoy "libre de toda limitación" que me permite estar “a salvo, sano y pleno”.


ORACIÓN:


Padre, elijo creer que el mundo que veo no me ofrece nada que yo desee, elijo creer que soy espíritu libre de toda limitación, y como sé que aún el ego hace parte de mi vida, te pido la gracia de perseverar en mi camino hacia la salvación. Amén.


sábado, 26 de abril de 2025

LECCIÓN 116 (Repaso lecciones 101 y 102)



Tercer repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/tercer-repaso-introduccion.html


Para los repasos de por la mañana y por la noche:


1. (101) La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.


La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. Lo único que me puede hacer sufrir es la creencia de que hay otra voluntad aparte de la Suya.


2. (102) Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.


Comparto lo que la Voluntad de mi Padre dispone para mí, Su Hijo. Lo que me ha dado es lo único que quiero. Lo que me ha dado es lo único que existe.


3. A la hora en punto:

La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.


Media hora más tarde:

Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.


REFLEXIÓN:


La “Voluntad de Dios” para nosotros es “perfecta felicidad”, pero no somos felices porque tenemos miedo que se haga la voluntad de Dios. Nos aterra decir “Sí”, de manera incondicional, porque también tenemos miedo de perder lo que hemos recibido del mundo, tenemos miedo de ser abandonados, tenemos miedo de perder todo lo que “aparentemente” nos da estabilidad. Cada uno de nosotros  sabe qué es eso que “cree” que tiene miedo de perder si decide aceptar que se haga la Voluntad de Dios. Pero, tarde o temprano tendremos que tomar la decisión de dar el salto y perder el miedo, porque lo único que nos puede traer Dicha y Paz, que es lo mismo que la perfecta felicidad, es hacer la Voluntad de Dios, que en realidad es la misma de nosotros, pero como estamos perdidos entre las ilusiones que el ego nos ha mostrado como “verdad”, no comprendemos que al decir “Sí”, a los designios de Dios, lo que estamos haciendo es confirmar el anhelo que hay en el lugar más recóndito de nuestro corazón. En verdad que es así, sólo tenemos que soltar lo que hay en nuestras manos para que queden libres para recibir lo que está predestinado para nosotros desde siempre. En el momento más crucial de su vida, Jesús nos mostró cómo hacerlo, aún sabiendo que eso le iba causar un gran dolor, que luego se convertiría en victoria (Lucas 22:42):  “Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”


ORACIÓN:


Padre, es por Tu Gracia, y a semejanza de Tu Amado Hijo, que hoy digo: ¡Qué se haga en mí, Tu Eterna y Perfecta Voluntad! Amén.


miércoles, 16 de abril de 2025

LECCIÓN 106: Déjame aquietarme y escuchar la verdad.



1. Si no le prestaras atención a la voz del ego, por muy ensordecedora que parezca ser su llamada; si no aceptaras sus míseros regalos que no te aportan nada que realmente quieras y si escucharas con una mente receptiva que no te haya dicho lo que es la salvación, podrías entonces oír la poderosa Voz de la Verdad, serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura de Sus mensajes.


2. Escucha, y oye a tu Padre hablarte por medio de la Voz que Él designó fuese la Suya, la cual acalla el estruendo de lo que no tiene sentido y les muestra el camino de la paz a los que no pueden ver. Aquiétate hoy y escucha la verdad. No te dejes engañar por las voces de los muertos, que te dicen que han encontrado la fuente de la vida y te la ofrecen para que creas en ella. No les hagas caso, antes bien, escucha la verdad.


3. No tengas miedo hoy de eludir las voces del mundo. Sigue adelante con paso ligero más allá de su insensata persuasión. No les prestes oídos. Aquiétate hoy y escucha la verdad. Ve más allá de todas las cosas que no hablen de Aquel que tiene tu felicidad en Sus Manos y que te la ofrece con calidez y amor. Escúchalo únicamente a Él hoy y no te demores más en llegar a Él. Escucha hoy una sola Voz.


4. Hoy se cumple la promesa de la Palabra de Dios. Escucha y permanece en silencio. Él quiere hablarte. Viene a ti con milagros mil veces más jubilosos y más maravillosos que los que tú hayas podido jamás soñar o desear en tus sueños. Sus milagros son verdad. No se desvanecerán cuando al sueño le llegue su fin. Por el contrario, son los que le darán fin al sueño; y perdurarán eternamente, pues proceden de Dios para Su bienamado Hijo, cuyo otro Nombre eres tú. Prepárate hoy para los milagros. Permite que hoy se cumpla la ancestral promesa que tu Padre te hizo a ti y a todos tus hermanos.


5. Óyelo hoy, y escucha la Palabra que levanta el velo que cubre la tierra y que despierta a todos los que duermen y no pueden ver. Dios los llama a través de ti. Él necesita tu voz para hablarles, pues, ¿quién sino el Padre podría llegar hasta el Hijo, llamándolo a través de tu Ser? Óyelo hoy y ofrécele tu voz para que Él pueda hablarle a las multitudes que esperan a oír la Palabra que Él pronunciará hoy.


6. Estate listo para la salvación. Está aquí y hoy se te concederá. Y descubrirás cuál es tu función por medio de Aquel que la eligió por ti en Nombre de tu Padre. Escucha hoy y oirás una Voz que resonará por todo el mundo a través de ti. El Portador de todos los milagros necesita que tú los recibas primero, para que así te conviertas en el feliz dador de lo que has recibido.


7. Así comienza la salvación y así termina: cuando todo sea tuyo y lo hayas dado completamente, permanecerá contigo para siempre. La lección se habrá aprendido. Hoy vamos a practicar lo que es dar, pero no de la manera en que lo entiendes ahora, sino como es. Los ejercicios de cada hora deben ir precedidos de esta plegaria de iluminación:


Me aquietaré y escucharé la verdad.

¿Qué significa dar y recibir?


8. Pregunta, y confía en que se te contestará. Lo que pides es algo cuya respuesta ha estado esperando mucho tiempo a que la aceptes. Dicha respuesta representará el comienzo del ministerio para el que viniste, el cual liberará al mundo de la creencia de que dar es una manera de perder. De este modo el mundo se prepara para entender y para recibir.


9. Aquiétate y escucha la verdad hoy. Por cada cinco minutos que pases escuchando, mil mentes se abrirán a la verdad y oirán la santa Palabra que tú oyes. Y cuando la hora haya pasado, liberarás mil más que harán una pausa para pedir que la verdad les sea revelada tanto a ellas como a ti.


10. Hoy se cumple la santa Palabra de Dios cuando tú la recibes para darla, de manera que puedas enseñarle al mundo lo que significa dar, escuchándolo y aprendiéndolo de Él. No te olvides hoy de reforzar tu decisión de escuchar y recibir la Palabra repitiendo el siguiente recordatorio tan a menudo como te sea posible:


Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

Hoy soy el mensajero de Dios.

Mi voz es Suya para dar lo que recibo.


ORACIÓN:


Me aquieto y escucho Tu Verdad, Padre, porque Tus Milagros son la única verdad que no se desvanece y perdura eternamente.  

Soy tu hijo y permito que se cumpla “la ancestral promesa” que me hiciste a mí y a mis hermanos. 

Recibo tu dones del "Portador" de todos los milagros porque quiero ser el feliz dador de todo lo que he recibido. 

Me aquietaré y escucharé Tu Verdad. Y cuando sea el momento comprenderé lo que significa dar y recibir.

Confío en Tu bondad, y en que “mil mentes se abrirán a la verdad y oirán la santa Palabra…”, que ya he escuchado.

Es Tu Palabra, Padre, que me será revelada, y por eso acepto ser tu mensajero, y mi  voz es Tuya para dar lo que recibo a mis hermanos.

¡Amén!


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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