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viernes, 21 de noviembre de 2025

LECCIÓN 325: Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas.



1. Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. Estas imágenes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consideran reales y se defienden como algo propio de uno. De deseos dementes emerge un mundo demente, y de juicios, un mundo condenado. De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios.


2. Padre nuestro, Tus Ideas reflejan la verdad, mientras que las mías separadas de las Tuyas, tan sólo dan lugar a sueños. Que contemple sólo lo que las Tuyas reflejan, pues las Tuyas y sólo las Tuyas son las únicas que establecen la verdad.


REFLEXIÓN:


Leyendo esta lección creo entender por qué Jesús insistía tanto en no juzgar:


“No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.”. (Mateo 7: 1-2)


Juzgamos porque vemos o escuchamos algo, y creamos una imagen o una idea que para nosotros es real, y la defendemos como propia. De ahí nacen los “deseos dementes”, y “un mundo condenado”. Y las palabras de Jesús cobran sentido ahora que sabemos que “todos somos uno”, y lo que pienso o digo de mi hermano, lo estoy pensando y diciendo de mí mismo. Sus palabras no pretendían de nosotros la bondad, sino más bien salvarnos de nuestro propio yugo, de nuestra propia ira, de nuestra propia insatisfacción. Es igual que el perdón: es un regalo que recibo cuando lo otorgo, y me permite vivir en un “mundo apacible y misericordioso”, junto con mis hermanos. 


Que hoy nuestro Padre, nos otorgue la gracia de contemplar la verdad a través de Sus Ideas, para que nuestros vanos sueños no nos alejen del “camino que conduce al Cielo” y a la Salvación.  Amén.



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es la Creación?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/11-que-es-la-creacion.html


miércoles, 8 de octubre de 2025

LECCIÓN 281: Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño.



Antes de leer la lección ver:


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Espíritu Santo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/7-que-es-el-espiritu-santo.html



1. Padre, Tu Hijo es perfecto. Cuando pienso que algo o alguien me ha hecho daño, es porque me he olvidado de Quién soy y de que soy tal como Tú me creaste. Tus Pensamientos sólo pueden proporcionarme felicidad. Si me siento triste, herido o enfermo, es porque he olvidado lo que Tú piensas, y he implantado mis absurdas ideas en el lugar donde a Tus Pensamientos les corresponde estar y donde están. Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño. Los pensamientos que pienso Contigo sólo pueden bendecir. Los pensamientos que pienso Contigo son los únicos que son verdad.


2. Hoy no me haré daño a mí mismo, pues me encuentro mucho más allá de cualquier dolor. Mi Padre me puso a salvo en el Cielo y vela por mí. Y no quiero atacar al Hijo que Él ama porque lo que Él ama es mío para que yo también lo ame.


REFLEXIÓN:


Hoy empezamos un nuevo capítulo: “¿Qué es el Espíritu Santo?”.


  • Es el mediador entre las ilusiones y la verdad, y nos  otorga “Conocimiento” cuando acudimos a Él en busca de ésta.  El objetivo de sus enseñanzas es acabar con los sueños para que a través del “Conocimiento”, puedan ser reemplazados por  la “Verdad Eterna.”, y nos exhorta a dejar que el perdón repose sobre nuestros sueños para que podamos “recobrar la cordura y la paz interior.”.


La lección de hoy nos dice que son nuestros propios pensamientos los que nos hacen daño, y es porque hemos olvidado quienes somos y nuestro origen, pero sobre todo es porque el “perdón” no se ha hecho presente en nuestras vidas para que reemplace los sueños y las ilusiones. Y soñamos cuando nuestros pensamientos son agresores y juzgamos: nos sentimos atacados y nos convertimos en víctimas. El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda  cuando dejamos de atacar a través de nuestros pensamientos, y nos otorga “Conocimiento”, para que recuperemos “la cordura y la paz interior”. Lograr esto es un proceso que ya iniciamos quienes estamos estudiando UCDM, y por eso es tan importante hacer cada cosa que nos piden en las lecciones de manera honesta y sin apego al resultado, porque tarde o temprano veremos los frutos de nuestra constancia.


ORACIÓN:


Padre, hoy no quiero atacar a mi “hermano” porque sé que Tú lo amas como me amas a mí  también. Te entrego mis pensamientos que son producto de mis sueños ilusorios, y tomo los Tuyos que “son los únicos que son verdad”. Qué por Tu Gracia, el Espíritu Santo me otorgue el regalo del “Conocimiento” para alcanzar la “Verdad Eterna”. Amén.

jueves, 25 de septiembre de 2025

LECCIÓN 268: Que todas las cosas sean exactamente como son.



1. Que hoy no sea Tu crítico, Señor, ni que juzgue contra Ti. Que hoy no interfiera en Tu Creación, desfigurándola y convirtiéndola en formas enfermizas. Que esté dispuesto a no atacar Su unidad imponiéndole mis deseos, y así dejarla ser tal como Tú la creaste. Pues de esta manera seré también capaz de reconocer a mi Ser tal como Tú lo creaste. Fui creado en el Amor y en el Amor he de morar para siempre. ¿Qué podría asustarme si dejo que todas las cosas sean exactamente como son?


2. Que nuestra vista no sea blasfema hoy y que nuestros oídos no hagan caso de las malas lenguas. Sólo la realidad está libre de dolor. Sólo en la realidad no se experimentan pérdidas. Sólo la realidad ofrece completa seguridad. Y esto es lo único que buscamos hoy.


REFLEXIÓN:


Sí, hay que dejar que todas las cosas sean exactamente como son, sin criticar, sin juzgar, sin interferir, sin atacar, sin manipular, para no desfigurar la “Creación”, y que todo se desarrolle  como tiene que ser.  Por miedo y por la incertidumbre que nos causa lo desconocido, cambiamos lo que iba a ser perfecto, por nuestras ilusorias creaciones que nos llevan al sufrimiento. 


Por eso hoy, Padre, dejo:


Que “todas las cosas sean exactamente como son”.

Que mis ojos alaben la grandeza de la creación

Que mis oídos sean sordos a las voces que mancillan.

Que mi boca pronuncie palabras de fe y esperanza.

Que mis manos se alcen al cielo para agradecer

los aromas que emanan del paisaje de todo lo real.


Hoy no hay pérdidas, sólo seguridad 

porque dejo  a la Creación ser 

tal cómo Tú la creaste,

para reconocer a mi “Ser” 

en el “Amor” en el que fue creado 

para que manifieste su santidad.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el cuerpo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/5-que-es-el-cuerpo.html


martes, 29 de julio de 2025

LECCIÓN 210 (Repaso lección 190)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html



No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (190) Elijo el Júbilo de Dios en lugar del dolor.


El dolor es mi propia invención. No es un Pensamiento de Dios, sino uno que pensé aparte de Él y de Su Voluntad. Lo que Su Voluntad dispone para Su Hijo bienamado es dicha y sólo dicha. Y eso es lo que elijo en lugar de lo que yo inventé.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:  


Padre, hoy sé que al juzgar estoy eligiendo el dolor pues la espada del juicio la “esgrimo contra mi propio cuello”. Elijo deponer esa espada para que brille la luz de mi santidad, y pueda gozar de Tu Dicha y Tu Paz. Amén.

viernes, 13 de junio de 2025

LECCIÓN 164: Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente.



1. ¿En qué otro momento sino ahora mismo puede reconocerse la verdad? El presente es el único tiempo que hay. Y así, hoy, en este mismo instante, ahora mismo, podemos contemplar lo que se encuentra ahí eternamente, no ante nuestra vista, sino ante los ojos de Cristo. Él mira más allá del tiempo y ve la eternidad representada allí. Él oye los sonidos que engendra el insensato y ajetreado mundo, aunque vagamente. Pues más allá de ellos oye el canto del Cielo y la Voz que habla por Dios con mayor claridad, más sentido y más cerca.


2. El mundo desaparece fácilmente ante Su mirada; sus sonidos se vuelven más tenues. Una melodía procedente de mucho más allá del mundo se vuelve cada vez más clara: una llamada ancestral a la que Cristo da una respuesta ancestral. Reconocerás tanto una como otra, pues no son sino tu propia respuesta al llamamiento que te hace tu Padre. Cristo responde por ti, haciéndose eco de tu Ser, usando tu voz para dar Su jubiloso consentimiento y aceptando tu liberación por ti.


3. ¡Cuán santas son tus prácticas hoy al darte Cristo Su visión, al oír por ti y al contestar en tu nombre la Llamada que Él oye! ¡Cuán serenos los momentos que pasas con Él más allá del mundo! ¡Cuán fácilmente olvidas todos tus aparentes pecados y dejas de recordar todos tus pesares! En este día se deja a un lado toda aflicción, pues a ti que hoy aceptas los dones que Cristo otorga, te resultan más claros los panoramas y los sonidos que te llegan procedentes de aquello que está más cerca de ti que el mundo.


4. Hay un silencio que el mundo no puede perturbar. Hay una paz ancestral que llevas en tu corazón y que no has perdido. Hay en ti un sentido de santidad que el pensamiento de pecado jamás ha mancillado. Hoy recordarás todo esto. La fidelidad con la que practiques hoy te aportará recompensas tan grandes y tan radicalmente diferentes de todas las cosas que antes perseguías, que sabrás que ahí está tu tesoro y tu descanso.


5. Éste es el día en que todas las vanas imaginaciones se descorren como si de una cortina se tratase para revelar lo que se encuentra tras ellas. Ahora se hace visible lo que realmente está ahí, mientras que todas las sombras que parecían ocultarlo simplemente se disipan en la nada. Ahora se ha recuperado el equilibrio y la balanza del juicio se ha dejado en manos de Aquel que juzga acertadamente. Y mediante Su juicio, un mundo de perfecta inocencia se desplegará ante tus ojos. Ahora lo contemplarás con los ojos de Cristo. Ahora su transformación te resultará evidente.


6. Hermano, éste es un día sagrado para el mundo. La visión que se te ha concedido, procedente de mucho más allá de todas las cosas del mundo, las contempla ahora bajo una nueva luz. Y lo que ves se convierte en la curación y salvación del mundo. Tanto lo valioso como lo insignificante se perciben y se reconocen por lo que son. Y lo que es digno de tu amor recibe tu amor, y ya no queda nada que puedas temer.


7. Hoy no vamos a juzgar. Recibiremos sólo lo que nos llegue de juicios procedentes desde más allá del mundo. Nuestras prácticas de hoy se convierten en un regalo de gratitud por nuestra liberación de la ceguera y de la aflicción. Todo cuanto veamos no hará sino aumentar nuestra dicha porque su santidad refleja la muestra. Nos alzamos perdonados ante los ojos de Cristo, tal como el mundo se alza perdonado ante los nuestros. Bendecimos al mundo al contemplarlo en la luz en la que nuestro Salvador nos contempla a nosotros, y le ofrecemos la libertad que se nos ha dado a través de Su visión redentora, no a través de la nuestra.


8. Descorre la cortina durante tus prácticas renunciando simplemente a todo lo que crees desear. Aparta tus frívolos tesoros y deja un espacio limpio y despejado en tu mente donde Cristo pueda venir a ofrecerte el tesoro de la salvación. Él necesita tu santísima mente para salvar al mundo. ¿Acaso no es este propósito digno de ser el tuyo? ¿No es acaso la visión de Cristo algo digno de procurarse en lugar de todos los objetivos mundanos que no producen ninguna satisfacción?


9. No dejes que este día transcurra sin que los regalos que tiene reservados para ti reciban tu aprobación y aceptación. Si los reconoces, podemos cambiar el mundo. Tal vez no puedas ver el valor que tu aceptación ofrece al mundo. Pero sin duda quieres esto: poder cambiar todo sufrimiento por dicha hoy mismo. Practica con fervor y ése será tu regalo. ¿Acaso iba Dios a engañarte? ¿Podría dejar de cumplir Su promesa? ¿Le negarías lo poco que te pide cuando Sus Manos le ofrecen a Su Hijo completa salvación?


REFLEXIÓN:


Hoy Cristo me da su visión, oye por mí, y  contesta en mi nombre “la llamada que Él oye”. Si acepto sus dones se aclarará el panorama y respiraré “una paz ancestral” que yace dormida en mi  corazón, esperando despertar. Todo esto lo podré recordar pero depende de mí, de la “fidelidad” con la que practique. Y  al hacerlo accederé  a un tesoro que me brindará descanso.


La tarea que hoy nos asignan es no juzgar, porque  “la balanza del juicio se ha dejado en manos de Aquel que juzga acertadamente”, y “mediante Su juicio” el mundo que vamos a observar será inocente, porque Cristo ha tomado nuestro lugar y estaremos observando con los ojos de Cristo. Hoy es un dar y recibir que esencialmente refleja la misión que se nos dio en el plan de salvación y que se describe perfectamente en estas palabras:


Todo cuanto veamos no hará sino aumentar nuestra dicha porque su santidad refleja la nuestra. Nos alzamos perdonados ante los ojos de Cristo, tal como el mundo se alza perdonado ante los nuestros. Bendecimos al mundo al contemplarlo en la luz en la que nuestro Salvador nos contempla a nosotros, y le ofrecemos la libertad que se nos ha dado a través de Su visión redentora, no a través de la nuestra”.


Para que esto suceda sólo tenemos que ofrecer nuestra mente a Cristo, con total convicción, pues nos dicen que Él la necesita para “salvar al mundo”.  Si yo “creo” lo que me dicen hoy, apruebo y acepto que Cristo tome mi lugar, porque sus promesas son Eternas, y sus palabras son veraces:


“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Mateo 24:35)


ORACIÓN:


Padre, acepto contemplar al mundo con la visión de Cristo. No voy a juzgar, y elijo contemplar al mundo “en la luz en la que nuestro Salvador nos contempla”. Amén.

sábado, 31 de mayo de 2025

LECCIÓN 151: Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.



1. Nadie puede juzgar basándose en pruebas parciales. Eso no es juzgar. Es sólo una opinión basada en la ignorancia y en la duda. Su aparente certeza no es más que una capa con la que pretende ocultar la incertidumbre. Necesita una defensa irracional porque es irracional. Y la defensa parece ser sólida, convincente y estar libre de toda duda, debido a la incertidumbre subyacente.


2. No pareces dudar del mundo que ves. No cuestionas realmente lo que te muestran los ojos del cuerpo. Tampoco te preguntas por qué te lo crees, a pesar de que hace mucho tiempo que te diste cuenta de que los sentidos engañan. El que creas lo que lo que los ojos te muestran hasta el último detalle es todavía más extraño si te detienes a pensar con cuánta frecuencia su testimonio ha sido erróneo. ¿Por qué confías en ellos tan ciegamente? ¿No será acaso por la duda subyacente que quieres ocultar con un alarde de certeza?


3. ¿Cómo ibas a poder juzgar? Tus juicios se basan en el testimonio que te ofrecen los sentidos. No obstante, jamás hubo testimonio más falso que ése. Mas ¿de qué otra manera podrías juzgar al mundo que ves? Tienes una fe ciega en lo que tus ojos y tus oídos te reportan. Crees que lo que tus dedos tocan es real y que contiene la verdad. Esto es lo que entiendes y lo que consideras más real que el testimonio que da la eterna Voz que habla por Dios Mismo.


4. ¿A eso es a lo que llamas juzgar? Se te ha exhortado en muchas ocasiones a que te abstengas de juzgar, mas no porque se te quiera negar ese derecho, sino porque realmente no puedes juzgar. Lo único que puedes hacer es creer en los juicios del ego, los cuales son todos falsos. Él guía tus sentidos celosamente para probar cuán débil eres, cuán indefenso y temeroso, cuán aprehensivo del justo castigo, cuán ennegrecido por el pecado y cuán miserable por razón de tu culpabilidad.


5. El ego te dice que esa cosa de la que te habla y que defendería a toda costa, es lo que tú eres. Y tú te lo crees sin ninguna sombra de duda. Mas debajo de todo ello yace oculta la duda de que él mismo no cree en lo que con tanta convicción te presenta como la realidad. Es únicamente a sí mismo a quien condena  Es en sí mismo donde ve culpabilidad. Es su propia desesperación la que ve en ti.


6. No prestes oídos a su voz. Los testigos que te envía para probar que su maldad es la tuya y que hablan con certeza de lo que no saben, son falsos. Confías ciegamente en ellos porque no quieres compartir las dudas que su amo y señor no puede eliminar por completo. Crees que dudar de sus vasallos es dudar de ti mismo.


7. Sin embargo, tienes que aprender a dudar de que las pruebas que te presentan puedan despejar el camino que te lleva a reconocerte a ti mismo y dejar que sólo la Voz que habla por Dios sea el único juez de lo que es digno que tú creas. Él no te dirá que debes juzgar a tu hermano basándote en lo que tus ojos ven en él ni en lo que su boca le dice a tus oídos o en lo que el tacto de tus dedos te informa acerca de él. Él ignora todos esos inútiles testigos, que no hacen sino dar falso testimonio del Hijo de Dios. Sólo reconoce lo que Dios ama, y en la santa luz de lo que Él ve todos los sueños del ego con respecto a lo que tú eres se desvanecen ante el esplendor que contempla.


8. Deja que Él sea el Juez de lo que eres, pues en Su certeza la duda no tiene cabida, ya que descansa en una Certeza tan grande que ante Su faz dudar no tiene sentido. Cristo no puede dudar de Sí Mismo. La Voz que habla por Dios tan sólo puede honrarle y deleitarse en Su perfecta y eterna impecabilidad. Aquel a quien Él ha juzgado no puede sino reírse de la culpa, al no estar ahora dispuesto a seguir jugando con los juguetes del pecado, ni a hacerle caso a los testigos del cuerpo al encontrarse extático ante la santa faz de Cristo.


9. Así es como Él te juzga. Acepta Su palabra con respecto a lo que eres, pues Él da testimonio de la belleza de tu creación y de la Mente Cuyo Pensamiento creó tu realidad. ¿Qué importancia puede tener el cuerpo para Aquel que conoce la Gloria del Padre y la del Hijo? ¿Podría acaso oír los susurros del ego? ¿Qué podría convencerle de que tus pecados son reales? Deja asimismo que sea el Juez de todo lo que parece acontecerte en este mundo. Sus lecciones te permitirán cerrar la brecha entre las ilusiones y la verdad.


10. Él eliminará todo vestigio de fe que hayas depositado en el dolor, los desastres, el sufrimiento y la pérdida. Te dará la visión que puede ver más allá de estas sombrías apariencias y contemplar la dulce faz de Cristo en todas ellas. Ya no volverás a dudar de que lo único que te puede acontecer a ti a quien Dios ama, son cosas buenas, pues Él juzgará todos los acontecimientos y te enseñará la única lección que todos ellos encierran.


11. Seleccionará los elementos en ellos que representan la verdad e ignorará aquellos aspectos que sólo reflejan sueños fútiles. Y desde el único marco de referencia que tiene, el cual es absolutamente íntegro e infalible, reinterpretará todo lo que veas, todos los acontecimientos, circunstancias y sucesos que de una manera u otra parezcan afectarte. Y verás el amor más allá del odio, la inmutabilidad en medio del cambio, lo puro en el pecado y sólo la bendición del Cielo sobre el mundo.


12. Tal es tu resurrección, pues tu vida no forma parte de nada de lo que ves. Tu vida tiene lugar más allá del cuerpo y del mundo, más allá de todos los testigos de lo profano, dentro de lo Santo, y es tan santa como Ello Mismo. En todo el mundo y en todas las cosas Su Voz no te hablará más que de tu Creador y de tu Ser, el Cual es uno con Él. Así es como verás la santa faz de Cristo en todo y como oirás en ello el eco de la Voz de Dios.


13. Hoy practicaremos sin palabras, excepto al principio del período que pasamos con Dios. Introduciremos estos momentos con una sola y lenta repetición del pensamiento con el que comienza el día. Después observaremos nuestros pensamientos, apelando silenciosamente a Aquel que ve los elementos que son verdad en ellos. Deja que evalúe todos los pensamientos que te vengan a la mente, que elimine de ellos los elementos de sueño y que te los devuelva en forma de ideas puras que no contradicen la Voluntad de Dios.


14. Entrégale tus pensamientos y Él te los devolverá en forma de milagros que proclaman jubilosamente la plenitud y la felicidad que Dios quiere para Su Hijo como prueba de Su Amor eterno. Y a medida que cada pensamiento sea así transformado, asumirá el poder curativo de la Mente que vio la verdad en él y no se dejó engañar por lo que había sido añadido falsamente. Todo vestigio de fantasía ha desaparecido. Y lo que queda se unifica en un Pensamiento perfecto que ofrece su perfección por doquier.


15. Al despertar, pasa así quince minutos y antes de irte a dormir dedica gustosamente quince más. Tu ministerio comienza a medida que todos tus pensamientos se van purificando. Así es como se te enseña a enseñarle al Hijo de Dios la santa lección de su santidad. Nadie puede dejar de escuchar cuando tú oyes la Voz que habla por Dios rendirle honor al Hijo de Dios. Y todos compartirán contigo los pensamientos que Él ha reinterpretado en tu mente.


16. Tal es tu Pascua. Y de esa manera depositas sobre el mundo la ofrenda de azucenas blancas como la nieve que reemplaza a los testigos del pecado y de la muerte. Mediante tu transfiguración el mundo es redimido y liberado jubilosamente de la culpabilidad. Ahora elevamos nuestras mentes resurrectas contentos y llenos de agradecimiento hacia Aquel que nos restituyó la cordura.


17. Y cada hora recordaremos a Aquel que es la salvación y liberación. Y según damos las gracias, el mundo se une a nosotros y acepta felizmente nuestros santos pensamientos, que el Cielo ha corregido y purificado. Ahora por fin ha comenzado nuestro ministerio, para llevar alrededor del mundo las buenas nuevas de que en la verdad no hay ilusiones y de que, por mediación nuestra, la Paz de Dios les pertenece a todos.


REFLEXIÓN:


Creo que si comprendiéramos que juzgar no aporta nada beneficioso para nuestras vidas, sino todo lo contrario, tomaríamos la firme resolución de no hacerlo más.  Cuando juzgamos no nos damos cuenta que estamos sentados como en un trono impartiendo una aparente justicia que no nos corresponde, porque no sólo estamos  juzgando algo desde nuestra percepción, sino que nos estamos juzgando a nosotros mismos, decretando una sentencia que nos acusa. La mayoría de las veces nos sentimos satisfechos después de haber lanzado un juicio contra alguien porque nuestros ojos lo han visto, o nuestros oídos lo han escuchado, pero todo  eso está basado en la ilusión, como ya lo hemos aprendido en este curso. Además, creemos que al juzgar sólo estaremos dando una opinión  sobre algo o alguien, pero lo que la mayoría de nosotros no sabe es que al juzgar estamos abriendo una puerta para que eso que hemos juzgado tan duramente, la vida nos lo devuelva, potenciado, en la forma de una experiencia para que aprendamos por nosotros mismo que al juzgar pagamos un precio, y que es vivir en carne propia eso que hemos señalado como erróneo o malo en otra persona. Qué bueno que ya sabemos que “ese otro”, que  soy yo mismo, me está mostrando una experiencia de aprendizaje para recordarme que en verdad todos somos uno. 


Al día de hoy, ya hemos aprendido muchas cosas que UCDM nos ha mostrado desde el instante en que iniciamos este camino de sanación de nuestra mente, y cada vez es más fácil comprender cosas que antes nos parecía no tenían demasiada importancia, pero que estaban afectando nuestra vida.  Les comparto una  historia "real" que sucedió tal como aparece, y que transformé en un pequeño “cuento”, que no sólo ejemplifica muy bien esta lección, sino que es una muestra de que juzgar de ninguna manera nos hace bien, porque en algunos casos los aprendizajes son muy fuertes:


El apartamento de enfrente


“Una mujer está en su apartamento y escucha a un hombre insultando a su esposa porque le ha sido infiel. Él le dice muchas cosas perturbadoras y desobligantes, e incluso la golpea y se oye el llanto de los hijos pidiendo ayuda porque ven cómo su padre está violentando a su mamá.  La mujer que escucha, vive en el apartamento de enfrente, y da por hecho que aquella mujer es una pecadora y merece todo lo que le está sucediendo por lo que no se entromete, pero desde ese día, cuando se la encuentra, voltea su rostro y le niega el saludo, aún siendo su vecina con la que por muchos años compartió una sonrisa, una pequeña charla, o una simple frase como “hola, cómo estás”. Y desde el día en que escuchó decir al hombre que ella era “infiel”, decidió que no era digna de su saludo, y aunque nunca tuvo la certeza de que todo era cierto, la sentenció como culpable. Pasaron unos años, y un domingo,  la mujer que fue violentada por su esposo, estaba sirviendo la comida para sus hijos y de repente escuchó un escándalo frente a su apartamento. Se asomó para ver qué pasaba, y vio a una mujer que estaba furiosa, golpeando violentamente la puerta del apartamento de enfrente, donde vivía la vecina que ya no la saludaba. La mujer  le gritaba para que saliera, y la insultaba agresivamente, lanzándole todo tipo de improperios porque descubrió que ella se estaba metiendo con su marido. Como era domingo, la mayoría de residentes estaban en su apartamento, y de todas la ventanas se asomaban personas a mirar; incluso salió el esposo y las hijas de la acusada, y el escándalo sólo terminó cuando llegó el marido de la ofendida, y se la llevó a rastras para que terminara el espectáculo. A los dos días, el apartamento de enfrente quedó desocupado”.


Lo que yo tengo “enfrente” es mi reflejo, soy yo en otro estado, por eso, si yo juzgo, si yo señalo, o si yo acuso, me estoy sentenciando a mí mismo.


ORACIÓN:


Padre, que la Santa faz de Cristo sea mi meta, que de mi mente sólo emanen ideas puras que no contradigan Tu Voluntad. Te entrego mis pensamientos para que me los devuelvas en forma de milagros, y para que, por mi “transfiguración”, el mundo sea redimido y liberado de toda culpa. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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