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domingo, 1 de junio de 2025

LECCIÓN 152: Tengo el poder de decidir.



1. Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desee. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación.


2. Tal vez creas que ésta es una postura extrema o demasiado abarcadora para poder ser verdad. Mas ¿podría la verdad hacer excepciones? Si se te ha dado todo, ¿cómo podría la pérdida ser real? ¿Puede acaso el dolor ser parte de la paz o el pesar de la dicha? ¿Cómo podrían adentrarse el miedo y la enfermedad en una mente en la que moran el amor y la santidad perfecta? La verdad tiene que abarcarlo todo, si es que es la verdad. No aceptes opuestos ni excepciones, pues hacerlo es contradecir la verdad enteramente.


3. La salvación es el reconocimiento de que la verdad es verdad y de que nada más lo es. Ya has oído esto, pero puede que todavía no hayas aceptado ambas partes de la aseveración. Sin la primera, la segunda no tiene sentido. Pero sin la segunda, la primera deja de ser verdad. La verdad no puede tener un opuesto. No se puede hacer suficiente hincapié en esto o pensar en ello con demasiada frecuencia. Pues si lo que no es verdad fuese tan cierto como lo que es verdad, entonces parte de la verdad sería falsa y la verdad dejaría de tener significado. Sólo la verdad es verdad, y lo que es falso, falso es.


4. Ésta es la más sencilla de las distinciones, si bien, la más ambigua. Mas no porque la distinción sea difícil de percibirse, sino porque se halla oculta tras una amplia gama de opciones que no parecen proceder enteramente de ti. Y así, la verdad parece tener algunos aspectos que ponen en entredicho su consistencia, si bien no parecen ser contradicciones que tú mismo hayas introducido.


5. Tal como Dios te creó, no puedes sino seguir siendo inmutable; y los estados transitorios son, por definición, falsos. Eso incluye cualquier cambio en tus sentimientos, cualquier alteración en las condiciones de tu cuerpo o de tu mente; así como cualquier cambio de conciencia o en tus reacciones. Ésta es la condición todo-abarcadora que distingue a la verdad de la mentira y que mantiene a lo falso separado de la verdad y como lo que es.


6. ¿No es acaso extraño que consideres arrogante pensar que fuiste tú quien fabricó el mundo que ves? Dios no lo creó. De eso puedes estar seguro. ¿Qué puede saber Él de lo efímero, del pecado y la culpabilidad? ¿Qué puede saber de los temerosos, de los que sufren y de los solitarios, o de la mente que vive dentro de un cuerpo condenado a morir? Pensar que Él ha creado un mundo en el que tales cosas parecen ser reales es acusarlo de demente. Él no está loco. Sin embargo, sólo la locura da lugar a semejante mundo.


7. Pensar que Dios creó el caos, que contradice Su Propia Voluntad, que inventó opuestos a la verdad y que le permite a la muerte triunfar sobre la vida es arrogancia. La humildad se daría cuenta de inmediato de que estas cosas no proceden de Él. ¿Y sería acaso posible ver lo que Dios no creó? Pensar que puedes, es creer que puedes percibir lo que la Voluntad de Dios no dispuso que existiera. ¿Y qué podría ser más arrogante que eso?


8. Seamos hoy verdaderamente humildes y aceptemos lo que hemos hecho como lo que es. Tenemos el poder de decidir. Decide únicamente aceptar el puesto que te corresponde como co-creador del universo, y todo eso que crees haber fabricado desaparecerá. Lo que entonces emergerá en tu conciencia será todo lo que siempre ha estado ahí, lo cual ha sido eternamente como es ahora. Y entonces pasará a ocupar el lugar de los autoengaños que inventaste a fin de usurpar el altar del Padre y del Hijo.


9. Hoy vamos a practicar la verdadera humildad, abandonando la falsa pretensión con la que el ego intenta probar que la humildad es arrogancia. Sólo el ego puede ser arrogante. Pero la verdad es humilde cuando reconoce su poder, su inmutabilidad y su eterna plenitud: el regalo todo abarcador y perfecto que Dios le hace a Su Hijo amado. Dejamos a un lado la arrogancia que afirma que somos pecadores, culpables, temerosos, y que estamos avergonzados de lo que somos; y en lugar de ello, elevaremos nuestros corazones con verdadera humildad hasta Aquel que nos creó inmaculados y semejantes a Él en poder y en amor.


10. Tenemos el poder de decidir. Y aceptamos de Él aquello que somos y humildemente reconocemos al Hijo de Dios. Reconocer al Hijo de Dios implica asimismo que hemos dejado a un lado todos los conceptos acerca de nosotros mismos y reconocido su falsedad. También hemos percibido su arrogancia. Y con humildad aceptamos jubilosamente como nuestros el esplendor del Hijo de Dios, su mansedumbre, su perfecta impecabilidad, el Amor de su Padre, así como su derecho al Cielo y a Cielo y a liberarse del infierno.


11. Ahora nos unimos en gozoso reconocimiento de que las mentiras son falsas y de que sólo la verdad es verdad. Al levantarnos pensaremos únicamente en la verdad y pasaremos cinco minutos practicando sus caminos, alentando a nuestras temerosas mentes con lo siguiente:


Tengo el poder de decidir Hoy me aceptaré a mí mismo tal como la Voluntad de mi Padre dispuso que yo fuese cuando me creó.


Luego aguardaremos en silencio, abandonando todo autoengaño, según le pedimos humildemente a nuestro Ser que se revele ante nosotros. Y Aquel que nunca se fue regresará a nuestra conciencia, agradecido de poder devolverle Su morada a Dios, tal como siempre debió ser.


12. Espéralo pacientemente hoy, e invítalo cada hora con las palabras con las que diste comienzo al día, el cual se debe concluir con esa misma invitación a tu Ser. La Voz de Dios te contestará, pues habla por ti y por tu Padre. Substituirá todos tus frenéticos pensamientos por la Paz de Dios, los autoengaños por la verdad de Dios y tus ilusiones acerca de ti mismo por el Hijo de Dios.


REFLEXIÓN:


En la lección de ayer nos decían una frase muy profunda que de alguna manera nos da un estatus que tiene que ver con la finalidad de este curso, o es su objetivo mayor:  “Tu ministerio comienza a medida que todos tus pensamientos se van purificando”. Y una de las tantas maneras de purificar nuestros pensamientos es mediante el poder del que hoy nos hablan: El poder de decisión.


Si queremos hacer uso de ese poder podríamos empezar por decidir qué hacer con la información que recibimos aquí. Podemos ser escépticos o abrir nuestra mente para creer que puede ser posible todo lo que nos están diciendo y que cambia nuestra manera de ver y entender el mundo, y  todo lo que hemos aprendido hasta el momento en que tomamos la decisión de transitar el sendero de UCDM.  Entonces, haciendo uso de nuestro poder de decisión, que tal si creemos que ciertamente  somos tal como Dios nos creó, y eso implica que no somos un cuerpo sino un espíritu, y que por eso estamos a salvo, sanos y plenos, y poseemos la grandeza de ser llamados santos hijos de Dios, con la libertad de perdonar para salvar el mundo en que vivimos, y el que hasta ahora nos ha parecido oscuro y catastrófico. 


Para poder integrar en nuestra vida todo lo que hoy nos dicen, como por ejemplo, que el dolor es una elección, así como la enfermedad, y tantas otras cosas que nos parecen imposibles de creer, nos piden que seamos humildes, y que usemos el poder de decidir para aceptar el puesto que nos corresponde como co-creadores del universo, para que todas nuestras dolorosas y aterradoras fabricaciones desaparezcan. También nos recuerdan que la arrogancia nos impide reconocer nuestro poder, y que la humildad es reconocer que en verdad somos hijos de un Dios que nos creó a su imagen y semejanza, y esa es la única verdad que hemos desechado y que nos ha causado sufrimiento.


Si hemos llegado hasta aquí, quizás no deberíamos pensar en cómo puede suceder que todas esas maravillas que nos dicen que somos se manifiesten, sino más bien usar el poder de decisión que nos dieron para creer y asumir que somos los Santos Hijos de Dios, que ya no deseamos juzgar, culpar, o victimizarnos, y simplemente queremos purificar nuestra mente para que se inicie el “ministerio” para el que fuimos llamados a través del perdón, y que no es otro que la Salvación del Mundo. Si aceptamos creer  ya no seremos arrogantes, porque nos hicieron pensar todo lo contrario: que ser arrogante era llamarse “Santo hijo de Dios”, y que la santidad era sólo para un pequeño grupo de personas, elegidas por otro grupo de personas que ya se consideraban santas para poder decidir a quien darle ese honor.


Que hoy sea el día en que usemos nuestro "poder de decidir" para reconocer a nuestro Eterno Padre, y sanar nuestra mente.


ORACIÓN:


Padre, elijo usar mi poder de decisión para aceptarme a mí mismo tal como Tú dispusiste que yo fuera desde el inicio de la creación, y te pido la gracia para purificar mis pensamientos y poder iniciar el “ministerio”, para el que fui llamado. Amén.


miércoles, 23 de abril de 2025

LECCIÓN 113 (Repaso lecciones 95 y 96)



Tercer repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/tercer-repaso-introduccion.html


Para los repasos de por la mañana y por la noche:


1. (95) Soy un solo Ser, unido a mi Creador.


Mías son la serenidad y la paz perfecta, pues soy un solo Ser, completamente íntegro, uno con toda la Creación y con Dios.


2. (96) La salvación procede de mi único Ser.


Desde mi único Ser, cuyo conocimiento aún permanece en mi mente, veo el perfecto plan de Dios para mi salvación perfectamente consumado.


3. A la hora en punto:

Soy un solo Ser, unido a mi Creador.


Media hora más tarde:

La salvación procede de mi único Ser.


REFLEXIÓN:


“soy un solo ser, unido a mi Creador”, y “mías son la serenidad y la paz perfecta”, hay algo que no debo estar haciendo bien para que no pueda experimentar esa integridad de la que me habla UCDM. Y si la “salvación procede de mi único Ser”, mi propósito es recordar ese “conocimiento” que “aún permanece en mi mente” , y que he olvidado, y lo he reemplazado por las ilusiones provenientes del ego.  Entonces, tengo que ejercer mi derecho a repetirme cada día de mi vida, que soy más que lo que veo cuando me miro al espejo, o que soy más que eso que escucho decir de mí y que me  causa dolor, indignación, tristeza, rabia, desilusión, amargura… Soy el Santo Hijo de Dios despertando del sueño de la separación.


ORACIÓN:


Padre, soy un “Ser”, unido a Ti, y por lo tanto no soy un cuerpo, soy espíritu. Y aunque hoy lo sé, estoy atrapado en las ilusiones que me roban la dicha y la paz que Tú me ofreces. Guía mi mente y mi corazón hacia el encuentro de Tu Verdad y otórgame tu eterna Paz. Amén.

sábado, 19 de abril de 2025

LECCIÓN 109: Descanso en Dios.



1. Hoy pedimos descanso y una quietud que las apariencias del mundo no puedan perturbar. Pedimos paz y tranquilidad en medio de todo el torbellino nacido de sueños conflictivos. Pedimos seguridad y felicidad, aunque lo que parece que vemos sea peligro e infortunio. Y disponemos del pensamiento que responderá a nuestra petición con lo que pedimos.


2. “Descanso en Dios.” Este pensamiento te brindará descanso y sosiego, paz y quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas. 3”Descanso en Dios.” Este pensamiento tiene el poder de despertar la verdad durmiente en ti que posees la visión que ve más allá de las apariencias hasta esa misma verdad en todo el mundo y en todo lo que existe. He aquí el fin del sufrimiento para el mundo entero y para todo aquel que haya venido alguna vez o haya de venir para estar aquí por algún tiempo. He aquí el pensamiento mediante el cual el Hijo de Dios nace de nuevo para reconocerse a sí mismo.


3. “Descanso en Dios”. Completamente impávido, este pensamiento te sacará adelante a través de tormentas y luchas, más allá del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte, y te llevará a la certeza de Dios. No hay sufrimiento que no pueda sanar. No hay problema que no pueda resolver. Y no hay apariencia que no se convierta en la verdad ante los ojos de vosotros que descansáis en Dios.


4. Éste es el día de la paz. Descansas en Dios, y mientras los vientos del odio dividen el mundo, tu descanso permanece imperturbable. Tuyo es el descanso de la verdad. Las apariencias no te pueden perturbar. Exhortas a todos tus hermanos a que se unan a ti en tu descanso, y ellos te oirán y vendrán a ti porque descansas en Dios. No oirán ninguna otra voz excepto la tuya porque tú le entregaste tu voz a Dios y ahora descansas en Él y dejas que Él hable a través de ti.


5. En Él no tienes inquietudes, preocupaciones, agobios, ansiedad, dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado. Descansas en la intemporalidad, mientras que el tiempo pasa de largo sin dejar marca sobre ti, pues nada puede jamás alterar tu descanso en modo alguno. Descansa hoy. Y según cierras los ojos, sumérgete en la quietud. Permite que estos períodos de descanso y respiro le aseguren a tu mente que todas sus frenéticas fantasías no eran sino los sueños de un delirio febril que ya pasó. Deja que tu mente se aquiete y acepte con agradecimiento su curación. Ahora que descansas en Dios ya no vendrán a rondarte sueños de terror. Dedica tiempo hoy a ir más allá de los sueños hasta llegar a la paz.


6. En los descansos que hoy tomas cada hora, una mente fatigada de repente se alegra, un pájaro con las alas rotas rompe a cantar y un arroyo por largo tiempo seco mana de nuevo. El mundo renace cada vez que descansas y que recuerdas cada hora que viniste a brindarle la Paz de Dios al mundo a fin de que pudiese descansar junto contigo.


7. Cada vez que hoy descansas cinco minutos el mundo se acerca más a su despertar. Y el momento en que lo único que haya sea descanso se acerca más a todas las mentes cansadas y exhaustas, demasiado agotadas ahora como para poder seguir adelante solas. Y estas mentes oirán al pájaro cantar otra vez y verán el arroyo manar de nuevo, y con renacida esperanza y renovado vigor marcharán con paso ligero por la senda que de súbito parece más fácil de recorrer a medida que avanzan.


8. Hoy descansas en la Paz de Dios, y desde tu descanso exhortas a tus hermanos a que encuentren el suyo y descansen junto a ti. Hoy serás fiel a tu cometido, al no olvidarte de nadie e incluir a todos en el infinito círculo de tu paz, el sagrado santuario donde reposas. Abre las puertas del templo y deja que tus hermanos distantes y tus amigos más íntimos vengan desde los más remotos lugares del mundo así como desde los más cercanos; invítalos a todos a entrar y a descansar contigo.


9. Hoy descansas en la Paz de Dios, tranquilo y sin miedo. Cada uno de tus hermanos viene a descansar y a ofrecerte su descanso. Aquí todos descansamos juntos, pues así es como nuestro descanso se vuelve total, y lo que hoy damos ya lo hemos recibido. 4l tiempo no es el guardián de lo que damos hoy. Damos a los que aún no han nacido y a los que ya partieron; a todo Pensamiento de Dios y a la Mente en la que estos Pensamientos nacieron y en donde descansan. Y les recordamos su lugar de descanso cada vez que nos decimos a nosotros mismos: “Descanso en Dios”.


REFLEXIÓN:


“Descanso en Dios”, es la práctica de hoy. ¿Cómo puedo descansar en Dios cuando me aqueja tanta incertidumbre? ¿Que tengo que hacer para descansar en Dios? Porque me gusta que me digan que si “Descanso en Dios” sanaré el sufrimiento, resolveré mis problemas, y la verdad se manifestará en mi vida, entonces buscaré mi descanso en Dios.


Nos dicen que iniciemos poco a poco, que “hoy descansemos en la Paz de Dios” tranquilos y sin miedo. Y esa es la forma correcta de hacerlo: Hoy es el día. Sólo el presente importa, porque si me proyecto al futuro y programo un descanso en Dios, como si fueran unas vacaciones, entonces no lo lograré. Si hoy salvo el día y gano la batalla en “el ahora”, mañana será más fácil porque no tendré la carga de un pasado cercano lleno de frustración y del  culpa. Puedo ayudar a que ese descanso en Dios sea real si realizo en mí una “dulce restricción”, algo así  como ponerle límites a mis emociones, como si a través del mi propio dominio proyecto en mis hermanos paz. Sí, porque descansar en Dios no es estar ajenos al mundo sino poder vivir en el mundo en paz, aún en medio de las vicisitudes de la vida. Es hacer  caso omiso a las ilusiones que me muestran un mundo que me puede perturbar, pero que al entregarme al verdadero “Descanso en Dios”, me permite permanecer ajeno a lo que no es verdad. Y la paz irradia, y sin tener que hacer o decir algo, mis hermanos se unirán a mí en ese descanso, porque si no reacciono ante cualquier situación negativa, ellos tampoco lo harán, porque bien dicen por ahí que “para pelear se necesitan dos”. Por eso decido descansar en la “Paz de Dios”, en total tranquilidad y sin miedo, para que mis hermanos  también puedan hacerlo.


ORACIÓN:


Padre, me dejo guiar y hago mi parte para poder descansar en Ti, pero no es sólo por mí, sino por que sé que al hacerlo me alejo “del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte”, y con ello exhorto a mis hermanos a que se unan a mí en este descanso y también puedan, como yo, experimentar paz y escuchar Tu Voz. Amén.


domingo, 13 de abril de 2025

LECCIÓN 103: Dios, al ser Amor, es también felicidad.



1. La felicidad es un atributo del amor. No se puede separar de él ni experimentarse donde éste no está. Al estar en todas partes, el amor no tiene límites. y, por consiguiente, la dicha también está en todas partes. No obstante, la mente puede negar que esto es así al creer que hay brechas en el amor por donde el pecado puede infiltrarse, ocasionando dolor en lugar de dicha. Esta extraña creencia pretende limitar la felicidad redefiniendo el amor como algo limitado e introducir discrepancias en lo que no tiene límites ni opuestos.


2. De este modo, se asocia el miedo con el amor y sus resultados se convierten en el patrimonio de aquellas mentes que piensan que lo que han hecho es real. Estas imágenes, desprovistas de toda realidad, dan testimonio del temor a Dios, olvidando de que Dios, al ser Amor, tiene que ser también felicidad. Hoy trataremos una vez más de llevar este error básico ante la verdad y de enseñarnos a nosotros mismos que:


Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Tener miedo de Él es tener miedo de la dicha.


Comienza tus sesiones de práctica de hoy asociando estas dos ideas, lo cual corrige la falsa creencia de que Dios es miedo. Y también pone de relieve que la felicidad es tu patrimonio por razón de lo que Dios es.


3. Permite hoy que esta corrección se instale en tu mente durante cada hora de vigilia. Da la bienvenida entonces a toda la felicidad que esta corrección brinda, a medida que la verdad reemplaza al miedo y la dicha se convierte en lo que esperas ha de ocupar el lugar del dolor. Dado que Dios es Amor, esto se te concederá. Refuerza esta esperanza a menudo a lo largo del día y acalla todos tus temores con la siguiente expresión de certeza, la cual es gentil y completamente cierta:


Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Y la felicidad es lo que busco hoy.

No puedo fracasar, pues lo que busco es la verdad.


REFLEXIÓN:


La felicidad como atributo del amor es inseparable de éste, y “Dios, al ser Amor, es también felicidad”. Esto lo deja claro UCDM, y eso desdibuja una enseñanza que quizás fue la misma para muchos de nosotros, y es que había que tener un “temor reverente a Dios”, que quiere decir que reconocemos el poder de Dios y nuestra pequeñez ante dicho poder. Aunque creo que nunca le vimos nada de malo a esa enseñanza, podía sonar contradictorio cuando nos decían que Dios es puro amor, pero no se nos debe olvidar que este tipo de enseñanzas provienen del hombre, y cada quien en su época encontraba la manera de  explicar quién es Dios. El mundo evoluciona, y así mismo la manera de entenderlo y las enseñanzas que intentan explicarlo, pero Dios es el mismo hoy, mañana y siempre, porque Dios sólo puede ser en el Presente. Y a pesar de las posibles contradicciones que, supuestamente, podamos encontrar en la forma de “entender” a Dios,  quizás sólo nos debería importar el proceso de “corrección” por el que estamos transitando, y simplemente contemplar a Dios en el presente sin importar que en el pasado se haya  tergiversado su comprensión para nosotros.


Hay un pasaje  de la Biblia (1 Juan 4:18-20) muy hermoso, donde se ve reflejada la  esencia de la enseñanza de hoy:


“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.


Hoy también sabemos que “Todos Somos Uno”, que Dios está en ti, en mí, y que Dios está en todo lo que vemos porque Dios está en nuestra mente, y que “El Amor de Dios está en todo lo que Él creó, pues Su Hijo está en todas partes.”. Somos Amor.


ORACIÓN:


Padre, hoy permito que se corrija la falsa creencia de que debo sentir un “temor reverente” ante Tu Presencia, y por eso  creo firmemente que Tu eres Amor y Felicidad. Que Tu Gracia me de firmeza para encontrar siempre la verdad. Amén.


sábado, 12 de abril de 2025

LECCIÓN 102: Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.



1. Tú no quieres sufrir. Tal vez creas que el sufrimiento te puede aportar algo, y puede que en cierta medida todavía creas que te aporta algo que deseas. Esta creencia, no obstante, ha quedado sin duda quebrantada ahora, por lo menos lo suficiente como para permitirte ponerla en duda y empezar a sospechar que en realidad no tiene sentido. Aún no ha desaparecido, mas ya no tiene las raíces que en un tiempo la sujetaban con firmeza a los ocultos y tenebrosos recovecos de tu mente.


2. Hoy trataremos de disminuir aún más su debilitado agarre y de darnos cuenta de que el dolor no tiene objeto ni causa ni poder alguno con que lograr nada. No puede aportarte nada en absoluto. No te ofrece nada y no existe. Y todo lo que crees que te ofrece es tan inexistente como él. Has sido esclavo de algo que no es nada. Sé libre hoy de unirte a la feliz Voluntad de Dios.


3. Durante varios días continuaremos dedicando nuestras sesiones de práctica a llevar a cabo ejercicios que han sido diseñados para ayudarte a encontrar la felicidad que la Voluntad de Dios ubicó en ti. Ahí se encuentra tu hogar y tu seguridad. Ahí se encuentra tu paz y ahí no hay miedo. Ahí se encuentra la salvación. Ahí por fin encuentras descanso.


4. Da comienzo hoy a tus sesiones de práctica con esta declaración de que aceptas lo que la Voluntad de Dios dispone para ti:


Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.

Y acepto ahora la felicidad como mi función.


Busca entonces esa función en lo más recóndito de tu mente, pues está ahí, esperando tan sólo tu decisión. No puedes dejar de encontrarla una vez que te des cuenta de que ésa es tu decisión y de que compartes con Dios Su Voluntad.


5. Sé feliz, pues tu única función aquí es la felicidad. No tienes por qué ser menos amoroso con el Hijo de Dios que Aquel Cuyo Amor lo creó tan amoroso como Él. Además de estos descansos de cinco minutos cada hora, haz frecuentes pausas hoy para decirte a ti mismo que ahora has aceptado la felicidad como tu única función. Y ten por seguro que al hacer esto te estarás uniendo a la Voluntad de Dios.


REFLEXIÓN:


La Voluntad de Dios es que yo sea feliz. Y si nos preguntan si somos felices ¿qué diríamos? ¿Lo soy? Sí, a veces. No, no conozco ese estado. Parece que aún no hemos disfrutado de una felicidad constante. Va y viene como nuestros estados de ánimo. ¿Será, entonces, que esa no es la verdadera felicidad? Nadie quiere sufrir, pero el dolor nos acompaña desde que nacemos, y se refuerza con el pasar de los años porque las personas suelen decir que el sufrimiento es inherente al ser humano, y que vinimos a este mundo a pagar una deuda y que el purgatorio se vive en la tierra. Por eso hoy nos dicen que  hemos sido esclavos “de algo que no es nada”, y nos piden ser libres de unirnos a la “feliz Voluntad de Dios”. No sabemos cuándo vamos a lograr alcanzar esa meta, pero lo importante es cada día de nuestra vida recordar que esa es nuestra “única función”, y si estamos aquí, leyendo cada día una lección, es porque ya iniciamos ese camino y tenemos que seguir constantes, y sobre todo recibir amorosamente cada instrucción que se nos da, y realizarla con la dedicación de un niño. Sí, como los niños inocentes, ajenos al juicio y que Jesús tanto ama: Tengo por seguro que al hacer esto me estaré uniendo a la “Voluntad de Dios”.


ORACIÓN:


Padre, Tu Voluntad es que yo sea feliz. Acepto porque ya no quiero sufrir y me agobia el peso de la tristeza y la soledad. Me aferro a Tu Paz que disipa el miedo, y “acepto ahora la felicidad como mi función”. Amén.

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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