Powered By Blogger
Mostrando las entradas con la etiqueta Esclavitud. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Esclavitud. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de octubre de 2025

LECCIÓN 277: Que no aprisione a Tu Hijo con leyes que yo mismo inventé.



1. Tu Hijo es libre, Padre mío. Que no me imagine que lo he aprisionado con leyes que yo mismo inventé para que gobernasen el cuerpo. Él no está sujeto a ninguna de las leyes que he promulgado para ofrecerle más seguridad al cuerpo. Lo que cambia no puede alterar a Tu Hijo en absoluto. Él no es esclavo de ninguna de las leyes del tiempo. Es tal como Tú lo creaste porque no conoce otra ley que la del amor.


2. No adoremos ídolos ni creamos en ninguna ley que la idolatría quiera decretar para ocultar la libertad del Hijo de Dios. Él no está encadenado por nada excepto por sus propias creencias. Mas lo que él es, está mucho más allá de su fe en la esclavitud o en la libertad. Es libre por razón de Quién es su Padre. Y nada puede aprisionarlo a menos que la verdad de Dios pueda mentir y Dios pueda disponer engañarse a Sí Mismo.


REFLEXIÓN:


Somos libres, no hay leyes que nos aprisionen, pero nuestras propias creencias han forjado cadenas. Y somos libres no sólo  porque nuestro Padre nos hizo libres, sino porque somos creados a Su Imagen y Semejanza, y Él es un Dios de libertad. Y las leyes del  tiempo no nos esclavizan porque estamos gobernados por la ley del amor. Y si todo esto es verdad, ¿por qué, entonces, parece que cargamos grilletes? Porque al identificarnos con el cuerpo nos gobiernan las leyes del mundo, y allí sí hay cadenas. Pero somos espíritu, somos libres, somos santos hijos de Dios, y saberlo es suficiente para que nos aprisionen las leyes que nosotros mismos inventamos por creer que tan sólo somos un cuerpo.


Cuerpo y tiempo, o Espíritu y eternidad: ¡Ya sabemos cuál es nuestra elección!


ORACIÓN:


Padre, ser  tu hijo me otorga libertad. Suelto el dolor que emana de un pasado doloroso, y suelto los miedos  que provienen de un futuro incierto. Mi presente te pertenece porque ya no quiero ser esclavo de las leyes del tiempo. Que la certeza de que me gobiernan las leyes del Amor, me permita vivir en libertad. ¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el Cristo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/6-que-es-el-cristo.html


sábado, 12 de abril de 2025

LECCIÓN 102: Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.



1. Tú no quieres sufrir. Tal vez creas que el sufrimiento te puede aportar algo, y puede que en cierta medida todavía creas que te aporta algo que deseas. Esta creencia, no obstante, ha quedado sin duda quebrantada ahora, por lo menos lo suficiente como para permitirte ponerla en duda y empezar a sospechar que en realidad no tiene sentido. Aún no ha desaparecido, mas ya no tiene las raíces que en un tiempo la sujetaban con firmeza a los ocultos y tenebrosos recovecos de tu mente.


2. Hoy trataremos de disminuir aún más su debilitado agarre y de darnos cuenta de que el dolor no tiene objeto ni causa ni poder alguno con que lograr nada. No puede aportarte nada en absoluto. No te ofrece nada y no existe. Y todo lo que crees que te ofrece es tan inexistente como él. Has sido esclavo de algo que no es nada. Sé libre hoy de unirte a la feliz Voluntad de Dios.


3. Durante varios días continuaremos dedicando nuestras sesiones de práctica a llevar a cabo ejercicios que han sido diseñados para ayudarte a encontrar la felicidad que la Voluntad de Dios ubicó en ti. Ahí se encuentra tu hogar y tu seguridad. Ahí se encuentra tu paz y ahí no hay miedo. Ahí se encuentra la salvación. Ahí por fin encuentras descanso.


4. Da comienzo hoy a tus sesiones de práctica con esta declaración de que aceptas lo que la Voluntad de Dios dispone para ti:


Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.

Y acepto ahora la felicidad como mi función.


Busca entonces esa función en lo más recóndito de tu mente, pues está ahí, esperando tan sólo tu decisión. No puedes dejar de encontrarla una vez que te des cuenta de que ésa es tu decisión y de que compartes con Dios Su Voluntad.


5. Sé feliz, pues tu única función aquí es la felicidad. No tienes por qué ser menos amoroso con el Hijo de Dios que Aquel Cuyo Amor lo creó tan amoroso como Él. Además de estos descansos de cinco minutos cada hora, haz frecuentes pausas hoy para decirte a ti mismo que ahora has aceptado la felicidad como tu única función. Y ten por seguro que al hacer esto te estarás uniendo a la Voluntad de Dios.


REFLEXIÓN:


La Voluntad de Dios es que yo sea feliz. Y si nos preguntan si somos felices ¿qué diríamos? ¿Lo soy? Sí, a veces. No, no conozco ese estado. Parece que aún no hemos disfrutado de una felicidad constante. Va y viene como nuestros estados de ánimo. ¿Será, entonces, que esa no es la verdadera felicidad? Nadie quiere sufrir, pero el dolor nos acompaña desde que nacemos, y se refuerza con el pasar de los años porque las personas suelen decir que el sufrimiento es inherente al ser humano, y que vinimos a este mundo a pagar una deuda y que el purgatorio se vive en la tierra.


Por eso hoy nos dicen que  hemos sido esclavos “de algo que no es nada”, y nos piden ser libres de unirnos a la “feliz Voluntad de Dios”. No sabemos cuándo vamos a lograr alcanzar esa meta, pero lo importante es cada día de nuestra vida recordar que esa es nuestra “única función”, y si estamos aquí, leyendo cada día una lección, es porque ya iniciamos ese camino y tenemos que seguir constantes, y sobre todo recibir amorosamente cada instrucción que se nos da, y realizarla con la dedicación de un niño. Sí, como los niños inocentes, ajenos al juicio y que Jesús tanto ama: Tengo por seguro que al hacer esto me estaré uniendo a la “Voluntad de Dios”.


ORACIÓN:


Padre, Tu Voluntad es que yo sea feliz. Acepto porque ya no quiero sufrir y me agobia el peso de la tristeza y la soledad. Me aferro a Tu Paz que disipa el miedo, y “acepto ahora la felicidad como mi función”. Amén.

LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

Lo más visto