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viernes, 17 de octubre de 2025

LECCIÓN 290: Lo único que veo es mi actual felicidad.



1. A menos que contemple lo que no está ahí, lo único que veré es mi actual felicidad. Los ojos que comienzan a abrirse por fin pueden ver. Y deseo que la visión de Cristo descienda sobre mí hoy mismo. Pues lo que percibo a través de mi propia vista sin la Corrección que Dios me dio para ella, es atemorizante y doloroso de contemplar. Mas no voy a permitir que mi mente se siga engañando un solo instante más, creyendo que el sueño que inventé es real. Éste es el día en que voy en pos de mi actual felicidad y en el que no he de contemplar nada que no sea lo que busco.


2. Con esta resolución vengo a Ti, pidiéndote que me prestes Tu Fortaleza hoy, mientras procuro únicamente hacer Tu Voluntad. No puedes dejar de oírme, Padre, pues lo que pido ya me lo has dado. Y estoy seguro de que hoy veré mi felicidad.


REFLEXIÓN:


“... Lo que pido ya me lo has dado.”. Esta frase nos indica que no necesitamos nada, lo tenemos todo, pero no lo vemos, no lo percibimos, no lo sentimos, está latente por momentos, pero se esfuma cuando queremos alcanzarlo.  Y es con los ojos del espíritu que podemos alcanzar la verdadera felicidad pues es así como “la Visión de Cristo” desciende sobre nosotros. No es con el  cuerpo que Cristo se manifiesta, sino con el espíritu. Ya nos fue anunciado en los textos bíblicos, y ahora nos recuerdan que la promesa sigue vigente. Justo ahora estamos transitando las lecciones que componen el capítulo del Espíritu Santo, cuyo objetivo es que estas enseñanzas terminen con los sueños, y pasemos de ser testigos del miedo a testigos del amor.


Para lograrlo, aún en medio de las dudas, podemos empezar por creer firmemente en la verdad de cada afirmación que nos proponen, como por ejemplo en la de hoy, y decir con  todo el corazón y con toda la fe:


“Lo único que veo es mi actual felicidad.”.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Espíritu Santo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/7-que-es-el-espiritu-santo.html


sábado, 23 de agosto de 2025

LECCIÓN 235: Dios, en Su Misericordia, dispone que yo me salve.



1. Sólo necesito contemplar todo aquello que parece herirme y con absoluta certeza decirme a mí mismo: “La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto” para que de inmediato lo vea desaparecer. Sólo necesito tener presente que la Voluntad de mi Padre para mí es sólo felicidad para darme cuenta de que lo único que se me ha dado es felicidad. Y sólo necesito recordar que el Amor de Dios rodea a Su Hijo y mantiene su inocencia eternamente perfecta para estar seguro de que me he salvado y de que me encuentro para siempre a salvo en Sus Brazos. Soy el Hijo que Él ama. Y me he salvado porque Dios, en Su Misericordia, así lo dispuso.


2. Padre, Tu Santidad es mía. Tu Amor me creó e hizo que mi inocencia fuese por siempre parte de Ti. No hay culpa o pecado en mí, puesto que no los hay en Ti.


REFLEXIÓN:


Hoy se vislumbra una luz en nuestras vidas al escuchar esta frase tan esperanzadora y sanadora: “La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto”. Y aunque nuestra vida se ha tejido con aciertos y equivocaciones, hoy sabemos que nuestro Padre nos ama y sólo desea nuestra felicidad. 


Llenos de fe y con la certeza de que en Dios sólo hay Verdad, hagamos parte de nuestra vida la frase sanadora, y esta oración que nos confirma que no hay culpa o pecado en nosotros:


“Padre, Tu Santidad es mía. Tu Amor me creó e hizo que mi inocencia fuese por siempre parte de Ti. No hay culpa o pecado en mí, puesto que no los hay en Ti”.


¡AMÉN!


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es la salvación? 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/2-que-es-la-salvacion.html



viernes, 2 de mayo de 2025

LECCIÓN 122: El perdón me ofrece todo lo que deseo.



1. ¿Qué podrías desear que el perdón no pueda ofrecerte? ¿Deseas paz? El perdón te la ofrece. ¿Deseas ser feliz, tener una mente serena, certeza de propósito y una sensación de belleza y de ser valioso que transciende el mundo? ¿Deseas cuidados y seguridad, y disponer siempre del calor de una protección segura? 6¿Deseas una quietud que no pueda ser perturbada, una mansedumbre eternamente invulnerable, una profunda y permanente sensación de bienestar, así como un descanso tan perfecto que nada jamás pueda interrumpirlo?


2. El perdón te ofrece todo esto y más. Pone un destello de luz en tus ojos al despertar y te infunde júbilo con el que hacer frente al día. Acaricia tu frente mientras duermes y reposa sobre tus párpados para que no tengas sueños de miedo o maldad, de malicia o ataque. Y cuando despiertas de nuevo, te ofrece otro día de felicidad y de paz. El perdón te ofrece todo esto y más.


3. El perdón permite que se descorra el velo que oculta la faz de Cristo de aquellos que contemplan el mundo sin piedad. Te permite reconocer al Hijo de Dios, y borra de tu memoria todo pensamiento muerto, de manera que el recuerdo de tu Padre pueda alzarse en el umbral de tu mente. ¿Qué podrías desear que el perdón no pueda darte? ¿Qué otros regalos aparte de éstos merecen procurarse? ¿Qué imaginario valor, efecto trivial o promesa pasajera que nunca se ha de cumplir puede ofrecerte más esperanza que la que te brinda el perdón?


4. ¿Por qué habrías de buscar una respuesta distinta de la que lo contesta todo? He aquí la respuesta perfecta, la que se da a toda pregunta imperfecta, a las súplicas sin sentido, a tu reticencia a escuchar, a tu poco esmero y escasa confianza. ¡He aquí la respuesta! No la busques más. No hallarás ninguna otra en su lugar.


5. El plan de Dios para tu salvación no puede cambiar ni fracasar. Siéntete agradecido de que siga siendo exactamente como Él lo planeó. Se alza inmutable ante ti como una puerta abierta, llamándote desde adentro en cálida bienvenida, invitándote a entrar y a que te sientas como en tu casa, donde te corresponde estar.


6. ¡He aquí la respuesta! ¿Preferirías quedarte afuera cuando el Cielo en su totalidad te espera adentro? Perdona y serás perdonado. Tal como des, así recibirás. No hay más plan que éste para la salvación del Hijo de Dios. Regocijémonos hoy de que así sea, pues la respuesta que aquí se nos da es clara y explícita, y libre de engaño en su simplicidad. Todas las complejidades que el mundo ha tejido de frágiles telarañas desaparecen ante el poder y majestuosidad de esta simplísima afirmación de la verdad.


7. ¡He aquí la respuesta! No le des la espalda para irte a vagar sin rumbo otra vez. Acepta ahora la salvación. Es el regalo que te hace Dios, no el mundo. El mundo no puede dar ningún regalo de valor a la mente que ha aceptado como suyo lo que Dios le ha dado. Dios dispone que hoy se reciba la salvación y que los enredos de tus sueños no sigan ocultándote su insubstancialidad.


8. Abre hoy los ojos y contempla un mundo feliz, donde reinan la paz y la seguridad. El perdón es el medio por el que este mundo feliz viene a ocupar el lugar del infierno. Dicho mundo se alza en la quietud para salir al encuentro de tus ojos abiertos y llenar tu corazón de una profunda tranquilidad, según afloran en tu conciencia verdades ancestrales en un eterno renacer. Lo que entonces recordarás nunca podrá describirse. Sin embargo, tu perdón te lo ofrece.


9. Teniendo presente los regalos que el perdón concede, emprenderemos nuestra práctica de hoy con la esperanza y la fe de que éste será el día en que alcanzaremos la salvación. Hoy la buscaremos gustosamente y con ahínco, sabiendo que tenemos la llave en nuestras manos; y aceptaremos la respuesta que el Cielo ha dado al infierno que nosotros mismos labramos pero donde ya no queremos permanecer por más tiempo.


10. Dedicaremos gustosamente un cuarto de hora por la mañana y otro por la noche a la búsqueda que garantiza que al infierno le llegará su fin. Comienza lleno de esperanza, pues hemos llegado al punto crucial a partir del cual el camino se vuelve mucho más fácil. Y ahora el trecho que todavía nos queda por recorrer es corto. Estamos en verdad muy cerca del momento que se ha señalado como el final del sueño.


11. Sumérgete en una sensación de felicidad al comienzo de estas sesiones de práctica, pues en ellas hallarás la segura recompensa de preguntas que ya han sido contestadas, así como de lo que tu aceptación de esas respuestas te brinda. Hoy se te concederá experimentar la paz que ofrece el perdón, así como la dicha que trae el descorrimiento del velo.


12. Ante la luz que hoy has de recibir, el mundo se desvanecerá hasta desaparecer por completo, y verás surgir otro mundo para describir el cual no tienes palabras. Ahora nos encaminamos directamente hacia la luz y recibimos los dones que han sido salvaguardados para nosotros desde los orígenes del tiempo, los cuales han estado aguardando el día de hoy.


13. El perdón te ofrece todo lo que quieres. Hoy se te conceden todas las cosas que deseas. No pierdas de vista tus regalos a lo largo del día, según regresas nuevamente a enfrentarte a un mundo de constantes cambios y sombrías apariencias. Mantén tus regalos claramente en tu conciencia, según ves lo inmutable en medio del cambio y la luz de la verdad tras toda apariencia.


14. No caigas en la tentación de dejar que tus regalos queden sepultados en el olvido. Por el contrario, mantenlos firmes en tu mente tratando de pensar en ellos por lo menos un minuto cada cuarto de hora. Recuerda cuán preciados son con el siguiente recordatorio, el cual tiene el poder de mantenerlos en tu conciencia a lo largo del día:


El perdón me ofrece todo lo que deseo.

Hoy he aceptado que esto es verdad.

Hoy he recibido los regalos de Dios.


REFLEXIÓN:


Hoy hay mucho que pensar con esta lección que nos recuerda que perdonar y ser perdonados es la manera de reemplazar el infierno por un mundo de felicidad. Dar  y recibir, aunado al perdón, es la esencia del Plan de Dios para la Salvación.


Al aceptar y sentir como nuestro lo que Dios nos ha dado, y habiendo aceptado el camino del perdón, recibimos regalos que el mundo no puede ofrecernos: paz, felicidad, una mente serena, certeza de propósito, sensación de belleza y de ser valiosos, cuidados y seguridad, protección segura, quietud imperturbable, mansedumbre,  bienestar, descanso ininterrumpido, júbilo, sueños tranquilos, un amanecer en paz, y tantas otras cosas que cada uno de nosotros podría desear y enumerar. Pero el regalo más grande que nos puede otorgar el perdón, es que “se descorra el velo que oculta la faz de Cristo de aquellos que contemplan el mundo sin piedad”. Si esto ocurre  ya no tienen sentido las ilusiones que nos han hecho vivir en un mundo separado, en donde no hay cabida para nuestros hermanos, y muchas veces tampoco para nosotros mismos. 


Ayer nos decían que “el perdón es la llave de la felicidad”, y sabemos que es verdad, pero perdonar no es fácil mientras el orgullo gobierne nuestra vida. Y lo peor de todo no es lo que el rencor hace con nosotros, sino con las personas que heredan nuestros rencores, como por ejemplo, un padre o una madre que le transmite el rencor a su hijo al sentirse abandonado o abandonada, y le parece fácil que las ganas de vengarse de su pareja, puedan ser usadas para vulnerar el corazón a un niño inocente que no sabe de odios, ni de engaños, ni mucho menos de venganzas. Cuántos jóvenes crecen odiando a alguno de sus padres, porque alguien les enseñó que ese padre ausente no era merecedor de perdón. Nuestro rencor puede hacer que nuestros propios hijos o cualquier ser amado, no reciba los regalos que le fueron otorgados, incluso desde antes de nacer, solamente porque nuestro orgullo nos dice que ese ser que nos ofendió no es digno de perdón. En esa avalancha de rencor nos vamos todos por delante: Yo, tú, él, nosotros… Nuestra firme resolución de aceptar lo que el perdón nos ofrece puede detener cualquier tormenta que amenace nuestra vida, e incluso la de nuestros seres amados.


ORACIÓN:


Padre, hoy entiendo que “el perdón es la llave de la felicidad”, y que además “me ofrece todo lo que deseo”. Acepto que esto es verdad, acepto los regalos que me ofreces, y que por Tu Gracia yo no caiga en la tentación de dejar tus regalos “sepultados en el olvido”. Amén.


domingo, 13 de abril de 2025

LECCIÓN 103: Dios, al ser Amor, es también felicidad.



1. La felicidad es un atributo del amor. No se puede separar de él ni experimentarse donde éste no está. Al estar en todas partes, el amor no tiene límites. y, por consiguiente, la dicha también está en todas partes. No obstante, la mente puede negar que esto es así al creer que hay brechas en el amor por donde el pecado puede infiltrarse, ocasionando dolor en lugar de dicha. Esta extraña creencia pretende limitar la felicidad redefiniendo el amor como algo limitado e introducir discrepancias en lo que no tiene límites ni opuestos.


2. De este modo, se asocia el miedo con el amor y sus resultados se convierten en el patrimonio de aquellas mentes que piensan que lo que han hecho es real. Estas imágenes, desprovistas de toda realidad, dan testimonio del temor a Dios, olvidando de que Dios, al ser Amor, tiene que ser también felicidad. Hoy trataremos una vez más de llevar este error básico ante la verdad y de enseñarnos a nosotros mismos que:


Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Tener miedo de Él es tener miedo de la dicha.


Comienza tus sesiones de práctica de hoy asociando estas dos ideas, lo cual corrige la falsa creencia de que Dios es miedo. Y también pone de relieve que la felicidad es tu patrimonio por razón de lo que Dios es.


3. Permite hoy que esta corrección se instale en tu mente durante cada hora de vigilia. Da la bienvenida entonces a toda la felicidad que esta corrección brinda, a medida que la verdad reemplaza al miedo y la dicha se convierte en lo que esperas ha de ocupar el lugar del dolor. Dado que Dios es Amor, esto se te concederá. Refuerza esta esperanza a menudo a lo largo del día y acalla todos tus temores con la siguiente expresión de certeza, la cual es gentil y completamente cierta:


Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Y la felicidad es lo que busco hoy.

No puedo fracasar, pues lo que busco es la verdad.


REFLEXIÓN:


La felicidad como atributo del amor es inseparable de éste, y “Dios, al ser Amor, es también felicidad”. Esto lo deja claro UCDM, y eso desdibuja una enseñanza que quizás fue la misma para muchos de nosotros, y es que había que tener un “temor reverente a Dios”, que quiere decir que reconocemos el poder de Dios y nuestra pequeñez ante dicho poder. Aunque creo que nunca le vimos nada de malo a esa enseñanza, podía sonar contradictorio cuando nos decían que Dios es puro amor, pero no se nos debe olvidar que este tipo de enseñanzas provienen del hombre, y cada quien en su época encontraba la manera de  explicar su forma de entender a Dios. El mundo evoluciona, y así mismo la manera de entenderlo y las enseñanzas que intentan explicarlo, pero Dios es el mismo de ayer, hoy, mañana y siempre, porque Dios sólo puede ser en el Presente. Y a pesar de las posibles contradicciones que, supuestamente, podamos encontrar en la forma de “entender” a Dios,  quizás sólo nos debería importar el proceso de “corrección” por el que estamos transitando, y simplemente contemplar a Dios en el presente sin importar que en el pasado se haya  tergiversado su comprensión para nosotros.


Hay un pasaje  de la Biblia (1 Juan 4:18-20) muy hermoso, donde se ve reflejada la  esencia de la enseñanza de hoy:


“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.


Hoy también sabemos que “Todos Somos Uno”, que Dios está en ti, en mí, y que Dios está en todo lo que vemos porque Dios está en nuestra mente, y que “El Amor de Dios está en todo lo que Él creó, pues Su Hijo está en todas partes.”. Somos Amor.


ORACIÓN:


Padre, hoy permito que se corrija la falsa creencia de que debo sentir un “temor reverente” ante Tu Presencia, y por eso  creo firmemente que Tu eres Amor y Felicidad. Que Tu Gracia me de firmeza para encontrar siempre la verdad. Amén.


sábado, 12 de abril de 2025

LECCIÓN 102: Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.



1. Tú no quieres sufrir. Tal vez creas que el sufrimiento te puede aportar algo, y puede que en cierta medida todavía creas que te aporta algo que deseas. Esta creencia, no obstante, ha quedado sin duda quebrantada ahora, por lo menos lo suficiente como para permitirte ponerla en duda y empezar a sospechar que en realidad no tiene sentido. Aún no ha desaparecido, mas ya no tiene las raíces que en un tiempo la sujetaban con firmeza a los ocultos y tenebrosos recovecos de tu mente.


2. Hoy trataremos de disminuir aún más su debilitado agarre y de darnos cuenta de que el dolor no tiene objeto ni causa ni poder alguno con que lograr nada. No puede aportarte nada en absoluto. No te ofrece nada y no existe. Y todo lo que crees que te ofrece es tan inexistente como él. Has sido esclavo de algo que no es nada. Sé libre hoy de unirte a la feliz Voluntad de Dios.


3. Durante varios días continuaremos dedicando nuestras sesiones de práctica a llevar a cabo ejercicios que han sido diseñados para ayudarte a encontrar la felicidad que la Voluntad de Dios ubicó en ti. Ahí se encuentra tu hogar y tu seguridad. Ahí se encuentra tu paz y ahí no hay miedo. Ahí se encuentra la salvación. Ahí por fin encuentras descanso.


4. Da comienzo hoy a tus sesiones de práctica con esta declaración de que aceptas lo que la Voluntad de Dios dispone para ti:


Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.

Y acepto ahora la felicidad como mi función.


Busca entonces esa función en lo más recóndito de tu mente, pues está ahí, esperando tan sólo tu decisión. No puedes dejar de encontrarla una vez que te des cuenta de que ésa es tu decisión y de que compartes con Dios Su Voluntad.


5. Sé feliz, pues tu única función aquí es la felicidad. No tienes por qué ser menos amoroso con el Hijo de Dios que Aquel Cuyo Amor lo creó tan amoroso como Él. Además de estos descansos de cinco minutos cada hora, haz frecuentes pausas hoy para decirte a ti mismo que ahora has aceptado la felicidad como tu única función. Y ten por seguro que al hacer esto te estarás uniendo a la Voluntad de Dios.


REFLEXIÓN:


La Voluntad de Dios es que yo sea feliz. Y si nos preguntan si somos felices ¿qué diríamos? ¿Lo soy? Sí, a veces. No, no conozco ese estado. Parece que aún no hemos disfrutado de una felicidad constante. Va y viene como nuestros estados de ánimo. ¿Será, entonces, que esa no es la verdadera felicidad? Nadie quiere sufrir, pero el dolor nos acompaña desde que nacemos, y se refuerza con el pasar de los años porque las personas suelen decir que el sufrimiento es inherente al ser humano, y que vinimos a este mundo a pagar una deuda y que el purgatorio se vive en la tierra.


Por eso hoy nos dicen que  hemos sido esclavos “de algo que no es nada”, y nos piden ser libres de unirnos a la “feliz Voluntad de Dios”. No sabemos cuándo vamos a lograr alcanzar esa meta, pero lo importante es cada día de nuestra vida recordar que esa es nuestra “única función”, y si estamos aquí, leyendo cada día una lección, es porque ya iniciamos ese camino y tenemos que seguir constantes, y sobre todo recibir amorosamente cada instrucción que se nos da, y realizarla con la dedicación de un niño. Sí, como los niños inocentes, ajenos al juicio y que Jesús tanto ama: Tengo por seguro que al hacer esto me estaré uniendo a la “Voluntad de Dios”.


ORACIÓN:


Padre, Tu Voluntad es que yo sea feliz. Acepto porque ya no quiero sufrir y me agobia el peso de la tristeza y la soledad. Me aferro a Tu Paz que disipa el miedo, y “acepto ahora la felicidad como mi función”. Amén.

viernes, 11 de abril de 2025

LECCIÓN 101: La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.



1. Hoy continuaremos con el tema de la felicidad. Esta idea es esencial para poder comprender el significado de la salvación. Todavía crees que la salvación requiere que sufras como penitencia por tus “pecados”. Pero no es así. No obstante, no podrás evitar pensar que lo es mientras sigas creyendo que el pecado es real y que el Hijo de Dios puede pecar.


2. Si el pecado es real, entonces el castigo es justo e ineludible. La salvación, por lo tanto, sólo se puede obtener mediante el sufrimiento. Si el pecado es real, la felicidad no puede sino ser una ilusión, pues ambas cosas no pueden ser verdad. Los que pecan sólo merecen muerte y dolor, y eso es por lo que claman. Pues saben que eso es lo que les espera, y que los buscará y que en algún punto y en algún lugar los encontrará para que salden la deuda que tienen con Dios. Debido a su terror, tratan de escaparse de Él. Mas Él los seguirá persiguiendo y ellos no podrán escapar.


3. Si el pecado es real, la salvación tiene que ser el dolor. El dolor es el costo del pecado, y si el pecado es real el sufrimiento es inevitable. La salvación no puede sino ser temible, pues mata, aunque lentamente, y antes de otorgar el deseado favor de la muerte a las víctimas que están casi en los huesos antes de haber sido apaciguada, los despoja de todo. Su ira es insaciable e inclemente, aunque totalmente justa.


4. ¿Quién buscaría un castigo tan brutal? ¿Quién no huiría de la salvación, intentando por todos los medios ahogar la Voz que se la ofrece? ¿Por qué habría de tratar de escuchar y aceptar Su ofrecimiento? Si el pecado es real, lo que le ofrece es la muerte, que le inflige cruelmente para que esté a la par de los perversos deseos de donde nace el pecado. Si el pecado es real, la salvación se ha vuelto tu enemigo acérrimo, la maldición de Dios contra ti que crucificaste a Su Hijo.


5. Hoy necesitas las sesiones de práctica. Los ejercicios te enseñan que el pecado no es real y que todo lo que crees que inevitablemente ha de ocurrir como consecuencia de él nunca sucederá, pues carece de causa. Acepta la Expiación con una mente receptiva que no abrigue la creencia de que has hecho del Hijo de Dios un demonio. El pecado no existe. Practicaremos hoy este pensamiento tan a menudo como nos sea posible, pues es la base de la idea de hoy.


6. La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad, toda vez que el pecado no existe y el sufrimiento no tiene causa. La dicha es justa, y el dolor no es sino la señal de que te has equivocado con respecto a ti mismo. No tengas miedo de la Voluntad de Dios. Por el contrario, ampárate en Ella con la absoluta confianza de que te liberará de todas las consecuencias que el pecado ha forjado en tu febril imaginación. Di:


La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.

El pecado no existe ni tiene consecuencias.


Así es como debes dar comienzo a tus sesiones de práctica. Luego intenta otra vez encontrar la dicha que estos pensamientos le brindarán a tu mente.


7. Da gustosamente estos cinco minutos para eliminar la pesada carga que te has echado encima al abrigar la demente creencia de que el pecado es real. Escápate hoy de la locura. Ya estás en el camino que conduce a la libertad y ahora la idea de hoy te da alas para acelerar tu progreso y esperanza para ir todavía más deprisa hacia la anhelada meta de la paz. El pecado no existe. Recuerda esto hoy y repite en silencio tan a menudo como puedas:


La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.

Ésa es la verdad, pues el pecado no existe.


REFLEXIÓN:


Nuestro Padre quiere para nosotros la “perfecta felicidad”, pero si el “pecado es real” la felicidad se vuelve una ilusión, pues pecado y felicidad no pueden co-existir. El dolor es inherente al pecado, y esto hace que el sufrimiento sea inevitable. Como las ilusiones son inherentes al ego, el pecado sólo puede ser una invención de éste, y por eso se nos pide  que no sigamos creyendo en la realidad del pecado porque sería dar crédito al ego, e ir en contra de la verdad. Esto se puede entender intelectualmente, pero puede venir a nosotros una especie de confusión cuando nuestra mente nos recuerda las cosas que a diario pasan en el mundo y que nos dice: ¿Si el pecado no es real por qué tantas guerras, por qué tanto dolor, por qué tanto odio…? Nuestra mente reflexiva nos hace dudar, y podemos entrar en conflicto, porque además todos los días en las noticias nos dicen que una persona fue castigada porque la encontraron robando, matando, mintiendo, etc. Y esto nos recuerda que UCDM nos dice que “si el pecado es real, entonces el castigo es justo e ineludible”.


¿Qué hacemos entonces, para integrar en nuestra realidad que el pecado no existe? Una opción sería eliminar de nuestra mente esos pensamientos que son nuestros verdaderos enemigos, y que nos mantienen atados al “contenido” que el mundo nos ofrece a través de los medios de comunicación, y que nos sacan de la realidad de vivir el presente con los pensamientos que nos unen a Dios. Porque en “X” lugar del mundo puede estar sucediendo algo, que yo no puedo cambiar sólo por escucharlo, pero me saca de mi centro porque me causa horror y sufrimiento, y no es que uno se tenga que volver indolente, pero esos pensamientos, producto de escuchar una noticia, se convierten en los elementos inferiores de mi mente que me sacan del lugar donde mi mente debe estar y es en el “presente”, o “estado de presencia”, en donde nada malo puede suceder.


Si logro mantener mi mente en equilibrio, a pesar de lo que yo pueda estar escuchando, entonces, no sólo mi mente se tranquilizará, sino mi mundo exterior también, porque internamente ya no hay lucha. La lucha desaparece de mi mente cuando no tomo partido de lo que escucho y es porque no juzgué, no vi ni bueno ni malo en lo que escuché, y mi mente queda en paz. Si no juzgo no puedo ver pecado en lo que otros si lo ven. Ahí es cuando el pecado no existe, y ahí también puedo empezar a comprender el verdadero sentido de la felicidad, que no es estar “saltando en una pata” sino al contrario, estar en equilibrio, estar en paz, a pesar de que todo a mi alrededor parezca caer. No es fácil, pero tampoco es imposible, y por eso el entrenamiento que nos piden en cada lección contribuye con que esto pueda ser realidad. Además, debemos recordar la frase que repasamos hace unos días en la que queda claro que al ser lo que somos no tenemos limitaciones, y mucho menos la del pecado: “Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limitación, a salvo, sano y pleno. Libre para perdonar y libre para salvar al mundo”.


Entonces, una manera práctica de integrar en nosotros que el pecado no es real es recordar que somos espíritu y no un cuerpo.  Que si no juzgamos no podemos ver pecado en nuestros hermanos. Si permanecemos en estado de presencia, no nos puede afectar lo que escuchamos o vemos a nuestro alrededor, y mucho menos nos puede afectar el pasado o el futuro, que normalmente son las cosas por las que sentimos dolor. Además, permitir que se haga la Voluntad de Dios en nosotros es asegurar la "perfecta felicidad" de la que hoy nos hablan.


ORACIÓN:


Padre, hoy sé que Tu Voluntad para mí es la perfecta felicidad, y por eso debo aceptar que el pecado no existe ni tiene consecuencias, pero como estoy iniciando un camino en donde debo limpiar mi mente de las creencias del pasado, te pido la gracia de entender para integrar a mi vida sólo Tu Verdad. Amén.


jueves, 10 de abril de 2025

LECCIÓN 100: Mi papel en el plan de Dios para la salvación es esencial.



1. Del mismo modo en que el Hijo de Dios completa a su Padre, así también tu papel en el plan de tu Padre completa dicho plan. La salvación tiene que invertir la descabellada creencia en pensamientos y cuerpos separados, que viven vidas separadas y siguen caminos diferentes. Cuando mentes separadas comparten una sola función, se unen en un único propósito, pues cada una de ellas es igualmente esencial para todas las demás.


2. La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad. ¿Por qué habrías de querer ir en contra de Su Voluntad? El papel que ha reservado para ti en el desarrollo de Su plan se te da para que puedas ser restituido a lo que Él dispone. Este papel es tan esencial para Su plan como para tu felicidad. Tu dicha tiene que ser total para que aquellos a los que Él te envía puedan entender Su plan. Ellos verán su función en tu luminoso semblante y oirán a Dios llamándoles en tu risa feliz.


3. Eres ciertamente esencial en el plan de Dios. Sin tu dicha, la Suya no es total. Sin tu sonrisa, el mundo no se puede salvar. Mientras la tristeza se abata sobre ti, la luz que el Propio Dios designó como el medio para salvar al mundo se atenúa y pierde su fulgor, y nadie ríe porque toda risa no es sino el eco de la tuya.


4. Eres ciertamente esencial en el plan de Dios. Del mismo modo en que tu luz aumenta el fulgor de todas las luces que brillan en el Cielo, así también tu dicha en la tierra exhorta a todas las mentes a abandonar sus pesares y a ocupar su puesto junto a ti en el plan de Dios. Los mensajeros de Dios rebosan de dicha, y su júbilo sana todo pesar y desesperación. Son la prueba de que lo que la Voluntad de Dios dispone es perfecta felicidad para todos los que aceptan los regalos de su Padre como propios.


5. Hoy no nos permitiremos estar tristes, pues, en tal caso, no estaríamos asumiendo el papel que tan esencial es para el plan de Dios y para nuestra visión. La tristeza es señal de que prefieres desempeñar otro papel en vez del que Dios te encomendó. Y así, no le muestras al mundo cuán grande es la felicidad que Él dispone para ti y, por consiguiente, no reconoces que ya dispones de ella.


6. Hoy vamos a tratar de comprender que la dicha es nuestra función aquí. Si estás triste, no sólo no estarás cumpliendo tu función, sino que estarás privándote a ti mismo, y al mundo entero, de ella. Dios te pide que seas feliz para que el mundo pueda ver cuánto ama a Su Hijo y que Su Voluntad es que ningún pesar menoscabe su dicha, ni que ningún miedo lo acose y perturbe su paz. Hoy eres el mensajero de Dios. Brindas Su Felicidad a todo aquel que contemplas y Su Paz a todo aquel que al contemplarte ve Su mensaje en tu feliz semblante.


7. Hoy nos prepararemos para esto durante las sesiones de práctica de cinco minutos, dejando que la felicidad brote en nosotros tal como dispone la Voluntad de nuestro Padre y la nuestra. Comienza los ejercicios con el pensamiento que la idea de hoy presenta. Luego comprende que tu papel es ser feliz. Esto es lo único que se te pide a ti o a cualquiera que desee ocupar el lugar que le corresponde entre los mensajeros de Dios. Piensa en lo que esto significa. Estabas ciertamente equivocado al creer que se te estaba exigiendo algún sacrificio. De acuerdo con el plan de Dios tan sólo puedes recibir, y nunca perder nada, hacer sacrificio alguno o morir.


8. Tratemos ahora de encontrar esa dicha que nos demuestra a nosotros, así como a todo el mundo, lo que la Voluntad de Dios dispone para nosotros. Tu función es encontrarla aquí, y encontrarla ahora. Para eso viniste. ¡Ojalá que hoy sea el día en que lo logres! Busca en lo más profundo de ti, sin dejarte desanimar por pensamientos pueriles y metas absurdas que pasarás de largo según asciendes para encontrarte con el Cristo en ti.


9. Él estará allí. Y tú puedes llegar hasta Él ahora. ¿Qué otra cosa preferirías contemplar en lugar de Aquel que aguarda para que tú lo contemples? ¿Qué pensamiento pueril podría detenerte? ¿Qué meta absurda podría impedirte triunfar cuando es Dios Mismo Quien te llama?


10. Él estará allí. Eres esencial en Su plan. Hoy eres Su mensajero. Y tienes que encontrar lo que Él quiere que des. No te olvides de la idea de hoy entre las sesiones de práctica de cada hora. Es tu Ser Quien te llama hoy. Y es a Él a Quien respondes cada vez que te dices a ti mismo que eres esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo.


REFLEXIÓN:


En la lección de hoy nos recuerdan que  “la Voluntad de Dios” para nosotros es perfecta felicidad, pero ¿acaso le tenemos miedo a la voluntad de Dios? Diremos que sí, o diremos que no. Si le tenemos miedo a la “Voluntad de Dios” es porque  tenemos apegos que no queremos soltar, y muy en el fondo de nuestro corazón sabemos que  no son buenos, y aún así nos da miedo que la Voluntad de Dios nos aparte de esos apegos. Pero si no tenemos miedo a la “Voluntad de Dios”, es porque, aún teniendo apegos, confiamos en que la “Voluntad de Dios” es mejor que cualquier cosa que podamos desear, y estamos cansados de tanto sufrir.


No es  fácil llevarlo a la realidad porque hay apegos que nos nublan los ojos, la mente, y todo cuanto vemos y percibimos con nuestros sentidos. Y precisamente lo que nos nubla nos hace pensar que no podemos soltar eso que tanto nos gusta, como por ejemplo una relación sentimental que nos causa dolor, pero que por nada del mundo nos imaginamos sin esa otra persona. Eso me hace recordar la letra de una famosa canción: “Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios, contigo porque me matas, sin ti porque yo me muero…”. Así somos algunas veces y preferimos vivir en la dualidad, pero cuando tomamos la decisión de soltar ese peso que llevamos encima, entonces la vida se empieza a ajustar, y un día comprendemos que fue lo mejor que pudimos hacer. Cuando eso pasa, la tristeza que antes parecía como un vicio se va disipando no sólo porque nuestra vida está cambiando, sino porque la vida de nuestros seres queridos muchas veces cambia primero. Y es que cuando uno da el “sí” a Dios, no se ajusta lo que nosotros queremos, sino lo que tiene que cambiar primero, para que todo ocupe el lugar que le corresponde.


Por ejemplo, una mujer con un conflicto de pareja, que está sin empleo y depende de esa persona, y además tiene un hijo con problemas de drogadicción, decide dar el “sí”, y toma distancia de esa relación conflictiva;  luego de un tiempo se va a dar cuenta que no sólo resolvió sus asuntos sentimentales, sino que a su hijo también se le abrió un camino y está sanando su vida. Todo está conectado: Cuando digo sí a la “Voluntad de Dios”, todo se ajusta: se va lo que se tiene que ir, se queda lo que se tiene que quedar, y llega lo nuevo para completar el proceso de cambio. Se va la tristeza, y llega la “perfecta felicidad” prometida por Dios, que no es una vida de fantasía como en los cuentos de hadas, sino una vida en la que hay aceptación tanto de lo que nos gusta como de lo que no. Porque la felicidad no es que todo esta perfecto en nuestras vidas, sino que gozamos de paz aún con los aprendizajes que tengamos que transitar. Esa sería la perfecta felicidad que proviene de la Voluntad de Dios.


ORACIÓN:


Padre, que la tristeza no me robe Tu dicha y Tu paz. Que con Tu guía, pueda desempeñar mi papel en el plan que diseñaste para mi salvación. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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