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viernes, 25 de abril de 2025

LECCIÓN 115 (Repaso lecciones 99 y 100)



Tercer repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/tercer-repaso-introduccion.html


Para los repasos de por la mañana y por la noche:


1. (99) La salvación es mi única función aquí.


Mi función aquí es perdonar al mundo por todos los errores que yo he cometido. Pues así me libero de ellos junto con él.


2. (100) Mi papel es esencial en el plan de Dios para la salvación.


Soy esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo. Pues Él me dio Su plan para que salvara al mundo.


3. A la hora en punto:

La salvación es mi única función aquí.


Media hora más tarde:

Mi papel es esencial en el plan de Dios para la salvación.


REFLEXIÓN:


Qué impactante es leer que perdonamos al mundo por todos los errores que hemos cometido, cuando lo que nos enseñaron fue todo lo contrario: Que perdonábamos a otros los errores que ellos habían cometido, y de esa manera quedábamos como los buenos, los santos, y merecíamos la admiración de ese otro ser humano que había quedado humillado porque nosotros le habíamos otorgado el perdón de sus pecados. Nos bajan de la nube en la que alguna vez estuvimos, o del pedestal que nos hizo mirar a nuestros hermanos como si estuvieran debajo de nosotros. No importa si lo hicimos o no, no importa si alguna vez miramos a alguien con lástima por, supuestamente, “no ser como nosotros”,  no importa cuán equivocados hayamos estado, lo que importa es que hoy sabemos que cuando perdonamos nos salvamos a nosotros mismos, y que nuestra percepción errada quedó atrás, junto con nuestro cúmulo de falsa ilusiones.


ORACIÓN:


Gracias, Padre, por quitar esa venda de mis ojos que me hacía mirar a mis hermanos con desamor, con enojo, como si ellos fueran los culpables de mis persistentes males. Hoy comprendo que nada fuera de mí me estaba causando daño, y que el remedio para todos mis pesares es “perdonar al mundo por todos los errores que yo he cometido”. Que Tu Voluntad se haga en mí y en mis hermanos. Amén.

jueves, 24 de abril de 2025

LECCIÓN 114 (Repaso lecciones 97 y 98)



Tercer repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/tercer-repaso-introduccion.html


Para los repasos de por la mañana y por la noche:


1. (97) Soy Espíritu.


Soy el Hijo de Dios. No hay cuerpo que pueda contener mi Espíritu o imponerme una limitación que Dios no haya creado.


2. (98) Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.


¿Cuál podría ser mi función sino aceptar la Palabra de Dios, Quien me creó para ser lo que soy y lo que por siempre he de ser?


3. A la hora en punto:

Soy Espíritu.


Media hora más tarde:

Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.


REFLEXIÓN:


“Soy Espíritu” es una palabra poderosa que nos saca del letargo del sufrimiento, de la baja autoestima, del desengaño, de la creencia de la muerte eterna, y de tantos afanes que cada quien lleva sobre sí. Si no creemos tampoco dejamos de ser Espíritu, pero nos estamos engañando y haciendo a un lado un conocimiento que nos salva de las limitaciones impuestas por la creencia de que sólo somos un cuerpo que, en definitiva, sí dejará de existir. Creer que somos Espíritu también nos regocija y nos da esperanza cuando pensamos en eso seres que ya partieron y dejaron un vacío en nuestra vida. Saber que ellos también son Espíritu nos apacigua el dolor por su partida y nos salva del sufrimiento.  Aceptemos, entonces, que somos Espíritu, y agradezcamos el privilegio de ser parte del plan de Dios para la salvación.


ORACIÓN:


Padre, acepto mi función, acepto Tu Palabra, y reconozco que me creaste “para ser lo que soy y lo que por siempre he de ser”: Tu hijo eternamente. Amén.

jueves, 10 de abril de 2025

LECCIÓN 100: Mi papel en el plan de Dios para la salvación es esencial.



1. Del mismo modo en que el Hijo de Dios completa a su Padre, así también tu papel en el plan de tu Padre completa dicho plan. La salvación tiene que invertir la descabellada creencia en pensamientos y cuerpos separados, que viven vidas separadas y siguen caminos diferentes. Cuando mentes separadas comparten una sola función, se unen en un único propósito, pues cada una de ellas es igualmente esencial para todas las demás.


2. La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad. ¿Por qué habrías de querer ir en contra de Su Voluntad? El papel que ha reservado para ti en el desarrollo de Su plan se te da para que puedas ser restituido a lo que Él dispone. Este papel es tan esencial para Su plan como para tu felicidad. Tu dicha tiene que ser total para que aquellos a los que Él te envía puedan entender Su plan. Ellos verán su función en tu luminoso semblante y oirán a Dios llamándoles en tu risa feliz.


3. Eres ciertamente esencial en el plan de Dios. Sin tu dicha, la Suya no es total. Sin tu sonrisa, el mundo no se puede salvar. Mientras la tristeza se abata sobre ti, la luz que el Propio Dios designó como el medio para salvar al mundo se atenúa y pierde su fulgor, y nadie ríe porque toda risa no es sino el eco de la tuya.


4. Eres ciertamente esencial en el plan de Dios. Del mismo modo en que tu luz aumenta el fulgor de todas las luces que brillan en el Cielo, así también tu dicha en la tierra exhorta a todas las mentes a abandonar sus pesares y a ocupar su puesto junto a ti en el plan de Dios. Los mensajeros de Dios rebosan de dicha, y su júbilo sana todo pesar y desesperación. Son la prueba de que lo que la Voluntad de Dios dispone es perfecta felicidad para todos los que aceptan los regalos de su Padre como propios.


5. Hoy no nos permitiremos estar tristes, pues, en tal caso, no estaríamos asumiendo el papel que tan esencial es para el plan de Dios y para nuestra visión. La tristeza es señal de que prefieres desempeñar otro papel en vez del que Dios te encomendó. Y así, no le muestras al mundo cuán grande es la felicidad que Él dispone para ti y, por consiguiente, no reconoces que ya dispones de ella.


6. Hoy vamos a tratar de comprender que la dicha es nuestra función aquí. Si estás triste, no sólo no estarás cumpliendo tu función, sino que estarás privándote a ti mismo, y al mundo entero, de ella. Dios te pide que seas feliz para que el mundo pueda ver cuánto ama a Su Hijo y que Su Voluntad es que ningún pesar menoscabe su dicha, ni que ningún miedo lo acose y perturbe su paz. Hoy eres el mensajero de Dios. Brindas Su Felicidad a todo aquel que contemplas y Su Paz a todo aquel que al contemplarte ve Su mensaje en tu feliz semblante.


7. Hoy nos prepararemos para esto durante las sesiones de práctica de cinco minutos, dejando que la felicidad brote en nosotros tal como dispone la Voluntad de nuestro Padre y la nuestra. Comienza los ejercicios con el pensamiento que la idea de hoy presenta. Luego comprende que tu papel es ser feliz. Esto es lo único que se te pide a ti o a cualquiera que desee ocupar el lugar que le corresponde entre los mensajeros de Dios. Piensa en lo que esto significa. Estabas ciertamente equivocado al creer que se te estaba exigiendo algún sacrificio. De acuerdo con el plan de Dios tan sólo puedes recibir, y nunca perder nada, hacer sacrificio alguno o morir.


8. Tratemos ahora de encontrar esa dicha que nos demuestra a nosotros, así como a todo el mundo, lo que la Voluntad de Dios dispone para nosotros. Tu función es encontrarla aquí, y encontrarla ahora. Para eso viniste. ¡Ojalá que hoy sea el día en que lo logres! Busca en lo más profundo de ti, sin dejarte desanimar por pensamientos pueriles y metas absurdas que pasarás de largo según asciendes para encontrarte con el Cristo en ti.


9. Él estará allí. Y tú puedes llegar hasta Él ahora. ¿Qué otra cosa preferirías contemplar en lugar de Aquel que aguarda para que tú lo contemples? ¿Qué pensamiento pueril podría detenerte? ¿Qué meta absurda podría impedirte triunfar cuando es Dios Mismo Quien te llama?


10. Él estará allí. Eres esencial en Su plan. Hoy eres Su mensajero. Y tienes que encontrar lo que Él quiere que des. No te olvides de la idea de hoy entre las sesiones de práctica de cada hora. Es tu Ser Quien te llama hoy. Y es a Él a Quien respondes cada vez que te dices a ti mismo que eres esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo.


REFLEXIÓN:


En la lección de hoy nos recuerdan que  “la Voluntad de Dios” para nosotros es perfecta felicidad, pero ¿acaso le tenemos miedo a la voluntad de Dios? Diremos que sí, o diremos que no. Si le tenemos miedo a la “Voluntad de Dios” es porque  tenemos apegos que no queremos soltar, y muy en el fondo de nuestro corazón sabemos que  no son buenos, y aún así nos da miedo que la Voluntad de Dios nos aparte de esos apegos. Pero si no tenemos miedo a la “Voluntad de Dios”, es porque, aún teniendo apegos, confiamos en que la “Voluntad de Dios” es mejor que cualquier cosa que podamos desear, y estamos cansados de tanto sufrir.


No es  fácil llevarlo a la realidad porque hay apegos que nos nublan los ojos, la mente, y todo cuanto vemos y percibimos con nuestros sentidos. Y precisamente lo que nos nubla nos hace pensar que no podemos soltar eso que tanto nos gusta, como por ejemplo una relación sentimental que nos causa dolor, pero que por nada del mundo nos imaginamos sin esa otra persona. Eso me hace recordar la letra de una famosa canción: “Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios, contigo porque me matas, sin ti porque yo me muero…”. Así somos algunas veces y preferimos vivir en la dualidad, pero cuando tomamos la decisión de soltar ese peso que llevamos encima, entonces la vida se empieza a ajustar, y un día comprendemos que fue lo mejor que pudimos hacer. Cuando eso pasa, la tristeza que antes parecía como un vicio se va disipando no sólo porque nuestra vida está cambiando, sino porque la vida de nuestros seres queridos muchas veces cambia primero. Y es que cuando uno da el “sí” a Dios, no se ajusta lo que nosotros queremos, sino lo que tiene que cambiar primero, para que todo ocupe el lugar que le corresponde.


Por ejemplo, una mujer con un conflicto de pareja, que está sin empleo y depende de esa persona, y además tiene un hijo con problemas de drogadicción, decide dar el “sí”, y toma distancia de esa relación conflictiva;  luego de un tiempo se va a dar cuenta que no sólo resolvió sus asuntos sentimentales, sino que a su hijo también se le abrió un camino y está sanando su vida. Todo está conectado: Cuando digo sí a la “Voluntad de Dios”, todo se ajusta: se va lo que se tiene que ir, se queda lo que se tiene que quedar, y llega lo nuevo para completar el proceso de cambio. Se va la tristeza, y llega la “perfecta felicidad” prometida por Dios, que no es una vida de fantasía como en los cuentos de hadas, sino una vida en la que hay aceptación tanto de lo que nos gusta como de lo que no. Porque la felicidad no es que todo esta perfecto en nuestras vidas, sino que gozamos de paz aún con los aprendizajes que tengamos que transitar. Esa sería la perfecta felicidad que proviene de la Voluntad de Dios.


ORACIÓN:


Padre, que la tristeza no me robe Tu dicha y Tu paz. Que con Tu guía, pueda desempeñar mi papel en el plan que diseñaste para mi salvación. Amén.


martes, 8 de abril de 2025

LECCIÓN 98: Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.



1. Hoy es un día de una consagración especial. Hoy vamos a adoptar una postura firme en favor de un solo bando. Nos vamos a poner de parte de la verdad y a abandonar las ilusiones. No vacilaremos entre una cosa y otra, sino que adoptaremos una firme postura en favor de Dios. Hoy nos vamos a consagrar a la verdad, así como a la salvación tal como Dios la planeó. No vamos a alegar que es otra cosa ni a buscarla donde no está. La aceptaremos gustosamente tal como es, y desempeñaremos el papel que Dios nos asignó.


2. ¡Qué dicha tener certeza! Hoy dejamos a un lado todas nuestras dudas y nos afianzamos en nuestra postura, seguros de nuestro propósito y agradecidos de que la duda haya desaparecido y la certeza haya llegado. Tenemos una importante función que desempeñar y se nos ha provisto de todo cuanto podamos necesitar para alcanzar la meta. Ni una sola equivocación se interpone en nuestro camino. Hemos sido absueltos de todo error. Hemos quedado limpios de todos nuestros pecados al habernos dado cuenta de que no eran sino errores.


3. Los que están libres de culpa no tienen miedo, pues están a salvo y reconocen su seguridad. No recurren a la magia ni ingenian posibles escapatorias de amenazas imaginarias desprovistas de realidad. Descansan en la serena certeza de que llevarán a cabo lo que se les encomiende hacer. No ponen en duda su capacidad porque saben que cumplirán debidamente su función en el momento y lugar perfectos. Ellos adoptaron la postura que nosotros vamos a adoptar hoy a fin de que pudiésemos compartir su certeza y aumentarla mediante nuestra aceptación de ella.


4. Todos aquellos que adoptaron la postura que hoy vamos a adoptar nosotros estarán a nuestro lado y nos transmitirán gustosamente todo cuanto aprendieron, así como todos sus logros. Los que todavía no están seguros también se unirán a nosotros y, al compartir nuestra certeza, la reforzarán todavía más. Y los que aún no han nacido, oirán la llamada que nosotros hemos oído y la contestarán cuando hayan venido a elegir de nuevo. Hoy no elegimos sólo para nosotros.


5. ¿No vale la pena acaso dedicar cinco minutos de tu tiempo cada hora a cambio de poder aceptar la felicidad que Dios te dio? ¿No vale la pena acaso dedicar cinco minutos de cada hora a fin de reconocer cuál es tu función especial aquí? ¿Qué son cinco minutos si a cambio de ello puedes recibir algo tan grande que es inconmensurable? Has hecho miles de tratos en los que siempre saliste perdiendo.


6. He aquí una oferta que garantiza tu total liberación de cualquier clase de dolor y una dicha que no es de este mundo. Puedes intercambiar una pequeña parte de tu tiempo por paz interior y certeza de propósito, con la promesa de que triunfarás. Y puesto que el tiempo no tiene significado, se te está dando todo a cambio de nada. He aquí un trato en el que no puedes perder. Y lo que ganas es en verdad ilimitado.


7. Ofrécele hoy tu modesta dádiva de cinco minutos cada hora. Él impartirá a las palabras que utilices al practicar con la idea de hoy la profunda convicción y firmeza de las que tú careces. Sus palabras se unirán a las tuyas y harán de cada repetición de la idea de hoy una absoluta consagración, hecha con fe tan perfecta y segura como la que Él tiene en ti. Su confianza en ti impartirá luz a todas las palabras que pronuncies, e irás más allá de su sonido a lo que verdaderamente significan. Hoy practicas con Él cuando dices:


Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.


8. En cada uno de los períodos de cinco minutos que pases con Él, Él aceptará tus palabras y te las devolverá radiantes de una fe y confianza tan grandes e inquebrantables que iluminarán el mundo con esperanza y alegría. No dejes pasar ni una sola oportunidad de ser el feliz receptor de Sus regalos, para que a tu vez puedas dárselos hoy al mundo.


9. Ofrécele las palabras y Él se encargará del resto. Te ayudará a entender tu función especial. Allanará el camino que te conduce a la felicidad, y la paz y la confianza serán Sus regalos, Su respuesta a tus palabras. Responderá con toda Su Fe, Dicha y Certeza que lo que dices es verdad. Y entonces gozarás de la misma convicción de que goza Aquel que conoce tu función en la tierra así como en el Cielo. Estará contigo durante cada sesión de práctica que compartas con Él e intercambiará cada instante de tiempo que le ofrezcas por intemporalidad y paz.


10. Pasa la hora preparándote felizmente para los próximos cinco minutos que vas a volver a pasar con Él. Repite la idea de hoy mientras esperas la llegada de ese feliz momento. Repítela a menudo, y no te olvides de que cada vez que lo haces preparas a tu mente para el feliz momento que se acerca.


11. Y cuando la hora haya transcurrido y Él esté ahí una vez más para pasar otro rato contigo, siéntete agradecido y deja a un lado toda tarea mundana, pensamiento insignificante o idea restrictiva, y pasa un feliz rato en Su Compañía otra vez. Dile una vez más que aceptas el papel que Él quiere que asumas y que te ayudará a desempeñar, y Él hará que estés seguro de que deseas tomar esa decisión, la cual Él ya ha tomado contigo y tú con Él.


REFLEXIÓN:


Hoy nos hacen una oferta: “intercambiar una pequeña parte” de nuestro tiempo a cambio de “paz interior y certeza de propósito” con la promesa de que triunfaremos. Si aceptamos esa oferta estamos sellando “un trato” con Dios, en el que no podemos perder, y nuestra ganancia será ilimitada. Durante ese tiempo que vamos a intercambiar, sólo tenemos que repetir la siguiente frase: “Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación”. A cambio Dios aceptará nuestras palabras y nos las devolverá radiantes de fe, esperanza y alegría, y nosotros las podremos devolver al mundo para que experimente lo mismo que nosotros. No es sólo un intercambio entre Dios y nosotros, sino entre Dios y el mundo a través de nosotros, porque cuando aceptamos la “oferta” que hoy nos proponen estamos aceptando la parte que nos corresponde del plan de Dios para nuestra salvación, y ya sabemos que no nos salvamos sólos, sino que nuestros hermanos se tienen que salvar para que esa salvación se haga efectiva en nosotros. Es una salvación benevolente y amorosa en donde nadie se queda por fuera, incluso las personas que aún no han nacido.


Cuando Jesús vino a este mundo fue porque aceptó ser parte del plan de Dios para la salvación por amor a nosotros, y así como hoy nos dicen que “los que aún no han nacido, oirán la llamada que nosotros hemos oído y la contestarán cuando hayan venido a elegir de nuevo”, nosotros también oímos esa llamada cuando Jesús estaba orando por sus apóstoles, y también nos incluyó a cada uno de nosotros, como lo dice el Evangelio de Juan 17:20:


“Más no ruego sólo por éstos, sino  también por todos los que han de creer en mí, por las palabra de ellos”.


Jesús habló directamente a sus apóstoles y ellos escucharon y creyeron; nosotros escuchamos lo que dijeron los apóstoles sobre Jesús, y al creer quedamos inmersos en esa oración que Jesús hizo hace miles de años. ¡Qué afortunados somos de haber sido elegidos por Jesús, y de haber sido amados y llamados desde antes de nacer!


Lloré de emoción, y me sentí la persona más amada, más afortunada, el día que leí el Evangelio de Juan, y supe que Jesús, dos mil años atrás, había orado por mí... Sí, porque Jesús oró por mí, por ti, por él, por todos nosotros.


ORACIÓN:


Padre, “aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación”, porque quiero ser el feliz receptor de Tus regalos, y porque quiero dárselos también a mis hermanos. Amén.

jueves, 27 de marzo de 2025

Lección 86 (Repaso lecciones 71 y 72)



Segundo Repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segundo-repaso-introduccion.html


Éstas son las ideas para el repaso de hoy:


1. (71) Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.


Es inútil que ande buscando febrilmente la salvación por todas partes. La he visto en muchas personas y en muchas cosas, pero cada vez que traté de alcanzarla no estaba allí. Estaba equivocado con respecto a dónde se encuentra. Estaba equivocado con respecto a lo que es. Ya no emprenderé más búsquedas inútiles. Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. Y me regocijaré porque Su plan jamás puede fallar.


2. Éstas son algunas de las variaciones que se sugieren para las aplicaciones más concretas de la idea:


El plan de Dios para la salvación me librará de mi percepción de esto.

Esto no es una excepción al plan de Dios para la salvación.

Quiero percibir esto únicamente a la luz del plan de Dios para la salvación.


3. (72) Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.


Abrigar resentimientos es un intento de probar que el plan de Dios para la salvación fracasará. Sin embargo, sólo Su plan puede tener éxito. Al abrigar resentimientos, por lo tanto, estoy excluyendo de mi conciencia mi única esperanza de salvación. Mas no quiero seguir yendo en contra de mis propios intereses de esta manera tan descabellada. Quiero aceptar el plan de Dios para la salvación y ser feliz.


4. Las aplicaciones concretas de esta idea pueden hacerse utilizando las siguientes variaciones:


Según contemplo esto estoy eligiendo entre la percepción falsa y la salvación.

Si veo motivos en esto para abrigar resentimientos, no veré motivos que justifiquen mi salvación.

Esto es un llamamiento a la salvación, no al ataque.


REFLEXIÓN:


¿Cuándo fue que escuchamos por primera vez que Dios tenía un plan de salvación para nosotros? Creo que la mayoría coincidimos en que lo aprendimos cuando éramos niños, y nos contaban la historia del pecado original, y que por ese motivo Dios creó un plan para reivindicar a la humanidad, porque a causa del pecado de Adán y Eva, nosotros nacíamos con ese pecado original, y por eso se crearon los sacramentos, cuyo objetivo era limpiarnos de ese pecado, etc.


El caso es que en ese plan nunca estuvimos nosotros como protagonistas sino más bien como antagonistas, como los malos del paseo, y Jesús siempre fue nuestra esperanza, pero para nosotros parecía imposible ser “cercanos” a un Dios hecho hombre que venía a salvarnos. Creo que nos permitieron adorarlo a través de las imágenes y los ritos, pero quienes iniciamos el camino de UCDM, descubrimos, con alegría, que ya no somos los antagonistas de esa historia, sino que somos copartícipes de esa salvación, y nos podemos llamar con orgullo “santos hijos de Dios”, porque se nos ha mostrado que también podemos ser la “luz del mundo”, con una sola acción: ¡No abrigar resentimientos! Y aunque es lo único que se nos pide, no es tan fácil de hacer porque habíamos creído, por mucho tiempo, que “salvarnos” era casi imposible, y era una opción a la que muy pocos seres humanos podían acceder. Así que nuestra tarea es creer firmemente en nuestra condición de genuinos hijos de Dios, dispuestos a no atacar “el plan de Dios para la salvación” eligiendo no juzgar para no abrigar resentimientos y poder ser parte activa de dicho plan.


ORACIÓN:


Padre, mi percepción falsa nace de mi propensión a juzgar, y como esa es mi única esperanza de salvación, hoy acepto percibir las cosas a la luz del plan que has trazado para salvarme. Amén.


viernes, 14 de marzo de 2025

LECCIÓN 73: Mi voluntad es que se haga la luz.



1. Hoy vamos a examinar la voluntad que compartes con Dios. Dicha voluntad no es lo mismo que los vanos deseos del ego, de los cuales emanan las tinieblas y la nada. La voluntad que compartes con Dios encierra dentro de sí todo el poder de la Creación. Los vanos deseos del ego no se pueden compartir y, por lo tanto, no tienen poder alguno. Sus deseos no son infructuosos en el sentido de que pueden dar lugar a un mundo de ilusiones en el cual puedes llegar a creer ciegamente. Desde el punto de vista de la Creación, no obstante, son ciertamente infructuosos, pues no dan lugar a nada que sea real.


2. Los vanos deseos y los resentimientos son socios o co-fabricantes del mundo tal como lo ves. Los deseos del ego dieron lugar al mundo, y la necesidad del ego de abrigar resentimientos—los cuales son indispensables para sustentar este mundo—lo pueblan de figuras que parecen atacarte y hacer que tus juicios estén “justificados”. Estas figuras se convierten en los intermediarios que el ego emplea en el tráfico de resentimientos. Se interponen entre tu conciencia y la realidad de tus hermanos. Al contemplar dichas figuras, no puedes conocer a tus hermanos ni a tu Ser.


3. Pierdes conciencia de tu voluntad en esta extraña negociación en la que la culpa se trueca una y otra vez, y los resentimientos aumentan con cada intercambio. ¿Podría un mundo como éste haber sido creado por la Voluntad que el Hijo de Dios comparte con su Padre? ¿Acaso creó Dios desastres para Su Hijo? La Creación es la Voluntad conjunta de Ambos. ¿Hubiese creado Dios un mundo que Lo pudiese destruir?


4. Hoy trataremos una vez más de ponernos en contacto con el mundo que es acorde con tu voluntad. La luz está en él porque no se opone a la Voluntad de Dios. No es el Cielo, pero la luz del Cielo resplandece sobre él. Las tinieblas han desaparecido, y los vanos deseos del ego se han disipado. Sin embargo, la luz que resplandece sobre dicho mundo es un reflejo de tu voluntad. Por lo tanto, es dentro de ti donde la buscaremos.


5. Tu imagen del mundo tan sólo puede reflejar lo que está dentro de ti. Ni la fuente de la luz ni la de la obscuridad pueden encontrarse fuera de ti. Tus resentimientos nublan tu mente y, como consecuencia de ello, contemplas un mundo tenebroso. El perdón despeja las tinieblas, reafirma tu voluntad y te permite contemplar un mundo de luz. Hemos subrayado repetidas veces que es fácil salvar la barrera de los resentimientos, y que ésta no puede interponerse entre tu salvación y tú. La razón es muy simple. ¿Quieres realmente estar en el infierno? ¿Quieres realmente gemir, sufrir y morir?


6. Olvídate de los argumentos del ego que tratan de probar que todo eso es realmente el Cielo. Tú sabes bien que no lo es. Eso no puede ser lo que deseas para ti mismo. Hay un punto más allá del cual las ilusiones no pueden pasar. El sufrimiento no es felicidad, y la felicidad es lo que realmente deseas. Eso es lo que en verdad es tu voluntad. Y por ende, la salvación es asimismo tu voluntad. Tú quieres tener éxito en lo que nos proponemos hacer hoy. 9Así que lo emprendemos con tu bendición y grata conformidad.


7. Tendremos éxito hoy si recuerdas que lo que quieres para ti es la salvación. Quieres aceptar el plan de Dios porque eres parte integrante de él. No tienes ninguna voluntad que realmente se pueda oponer a ese plan ni tampoco es ése tu deseo. La salvación es para ti. Por encima de todo quieres tener la libertad de recordar Quién eres realmente. Hoy es el ego el que se encuentra impotente ante tu voluntad. Tu voluntad es libre y nada puede prevalecer contra ella.


8. Abordaremos los ejercicios de hoy, por lo tanto, con entusiasmo y confianza, seguros de que encontraremos lo que es tu voluntad encontrar y de que recordaremos lo que es tu voluntad recordar. Ningún deseo vano puede detenernos ni engañarnos con ilusiones de fuerza. Deja que hoy se haga tu voluntad, y pon fin de una vez por todas a la absurda creencia de que prefieres el infierno al Cielo.


9. Comenzaremos nuestras sesiones de práctica más largas reconociendo que el plan de Dios para la salvación y sólo el Suyo, es el que está en completo acuerdo con tu voluntad. No es el designio de un poder extraño que se te impone en contra de tu voluntad. Es el único objetivo aquí con el que tú y tu Padre estáis perfectamente de acuerdo. Triunfarás hoy: la hora señalada para la emancipación del Hijo de Dios del infierno y de todos los deseos vanos. Su voluntad queda ahora reinstaurada en su conciencia. Él está dispuesto hoy mismo a contemplar la luz que mora en él y a salvarse.


10. Después que te hayas recordado esto a ti mismo y hayas resuelto mantener tu voluntad claramente en tu mente, repite para tus adentros estas palabras con templada determinación y tranquila certeza:


Mi voluntad es que se haga la luz. Quiero contemplar la luz que refleja la Voluntad de Dios y la mía.


Deja entonces que tu voluntad se afirme a sí misma, unida al Poder de Dios y en unión con tu Ser. Pon el resto de la sesión de práctica bajo Su dirección. Únete a Ellos que te señalan el camino.


11. En las sesiones de práctica más cortas, declara nuevamente lo que realmente deseas. Di:


Mi voluntad es que se haga la luz. La obscuridad no es mi voluntad.


Debes repetir esto varias veces por hora. Es de suma importancia, no obstante, que apliques esta idea de inmediato si te sientes tentado de abrigar cualquier clase de resentimiento. Esto te ayudará a desprenderte de todos ellos en lugar de seguir abrigándolos y ocultándolos en la obscuridad.


REFLEXIÓN:


La frase de la lección de hoy es creadora: “Mi voluntad es que se haga la luz”. Así se inició la creación del universo: “Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas”.


Nosotros también queremos apartarnos de las tinieblas en las que el ego nos tiene atrapados y engañados con sus “vanos deseos”, y por eso hoy se nos invita a buscar esa luz dentro de nosotros. Y esa luz proviene de nuestro Padre Creador, quien “en el Principio” separó la luz de las  tinieblas, para crear un lugar maravilloso para nosotros, su máxima creación. Cuánto amor hemos recibido de nuestro Padre desde siempre, y ¿por qué tendría que cambiar ahora? Si pensamos en eso fácilmente podemos hacer al ego a un lado, pues por mucho tiempo sus engaños nos han hecho creer que estamos separados no sólo de Dios sino de nuestros hermanos. Sí, porque hemos convivido en multitud, pero separados por el resentimiento, y por eso es que en las últimas lecciones nos ha hecho énfasis en lo que desencadenan, y como es necesario que no abriguemos este sentimiento porque entonces estamos atacando el plan de Dios para la salvación.


No hay mucho más que decir, sólo integrar en nosotros, por medio de la repetición, lo que hoy nos pide UCDM: “Mi voluntad es que se haga la luz. Quiero contemplar la luz que refleja la Voluntad de Dios y la mía”. Pero no se trata de repetir en automático, porque hacer la Voluntad de Dios es tener el corazón dispuesto, es renunciar a nuestros vanos deseos provenientes del ego, y sin miedo a lo pueda pasar, pronunciar las mismas palabras que pronunció nuestro amado maestro Jesús en el Huerto de Getsemaní (Mateo 26,42):


“... Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como quieras Tú".


Este acto de fe, pronunciado sin temor, nos va a sorprender gratamente, porque la Voluntad de Dios siempre coincidirá con nuestros deseos más profundos, así no seamos conscientes de ello.


ORACIÓN:


Padre, sólo aceptar que se haga Tu Voluntad me puede asegurar que lo que sea que suceda es lo mejor que me puede pasar. Te entrego mis vanos deseos provenientes de las ilusiones del ego, y me uno a Ti porque “mi voluntad es que se haga la luz”. Amén.

LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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