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lunes, 29 de diciembre de 2025

LECCIÓN 363



Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz.


1. Y si necesito una palabra de aliento, Él me la dará. Si necesito un pensamiento, Él me lo dará también. Y si lo que necesito es quietud y una mente receptiva y serena, ésos serán los regalos que de Él recibiré. Él está a cargo a petición mía. Y me oirá y contestará porque Él habla en Nombre de Dios mi Padre y de Su santo Hijo.


ORACIÓN:


Padre, te entrego mi vida.  Gobierna mis acciones e ilumina mi mente para que  “el pecado” no sea más una creencia  en mí. Por mucho tiempo veía en todo pecado, y mi mundo se volvió  “un lugar feo e inseguro, hostil y destructor, peligroso desde cualquier punto de vista y traicionero más allá de cualquier esperanza de poder tener confianza o de escapar del dolor.”


Hoy marcho por el camino que la verdad me señala. Mi mente y mi corazón están libres y dispuestos para recibir Tu guía, y poder ser una luz para esos “hermanos que andan en busca del camino, pero que no lo encuentran.”


¡Qué Tu Gracia nos cobije!


Amén.


martes, 11 de noviembre de 2025

LECCIÓN 315: Todos los regalos que mis hermanos hacen me pertenecen.



1. En cada momento de cada día se me conceden miles de tesoros. Soy bendecido durante todo el día con regalos cuyo valor excede con mucho el de cualquier cosa que yo pudiera concebir. Un hermano le sonríe a otro y mi corazón se regocija. Alguien expresa su gratitud o su compasión, y mi mente recibe ese regalo y lo acepta como propio. Y todo el que encuentra el camino a Dios se convierte en mi salvador, me señala el camino y me asegura que lo que él ha aprendido sin duda me pertenece a mí también.


2. Gracias, Padre, por los muchos regalos que me llegan hoy y todos los días, de cada Hijo de Dios. Los regalos que mis hermanos me pueden hacer son ilimitados. Ahora les mostraré mi agradecimiento, de manera que mi gratitud hacia ellos pueda conducirme a mi Creador y a Su recuerdo.


ORACIÓN:


Te agradezco Padre…


Por la vida, por la salud,

por tener un hogar y una familia.

Porque todo lo que necesito hoy

ya está cubierto.

También por esas bendiciones

“invisibles” que recibo cada día

y que hacen que mi vida sea tranquila.


Te agradezco, Padre,

por mostrarme este camino,

que sana mi mente y mi corazón.

Por los aprendizajes de cada día, y

por cada persona, que al igual que yo,

lee Tus palabras, y se regocija

con Tu Gracia y con Tu Amor.


Agradezco y otorgo mi paz y 

mi amor  a mis  hermanos

para que los regalos que ellos hacen

me pertenezcan porque así 

lo has dispuesto.


¡Amén!



Lecturas complementarias:

SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Juicio Final?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/10-que-es-el-juicio-final.html


viernes, 3 de octubre de 2025

LECCIÓN 276: Se me ha dado la Palabra de Dios para que la comparta.



1. ¿Qué dice la Palabra de Dios? ”Mi Hijo es tan puro y santo como Yo.” Así fue como Dios se convirtió en el Padre del Hijo que ama, pues así fue como lo creó. Ésta es la Palabra que el Hijo no creó con el Padre, ya que nació como resultado de ella. Aceptemos Su Paternidad y todo se nos dará. Mas si negamos que fuimos creados en Su Amor, estaremos negando nuestro Ser, y así, no tendremos certeza acerca de Quién somos, Quién es nuestro Padre y cuál es nuestro propósito aquí. No obstante, sólo con que reconozcamos a Aquel que nos dio Su Palabra en nuestra creación, Su recuerdo aflorará de nuevo en nuestras mentes y así podremos recordar a nuestro Ser.


2. Padre, he hecho mía Tu Palabra. Y es Ésta la que les comunicaré a todos mis hermanos, quienes me fueron confiados para que los amara como parte de mí, tal como yo soy amado, bendecido y salvado por Ti.


ORACIÓN:


Padre, te reconozco a Ti, que me diste Tu Palabra

para que fuera “tan puro y santo” como Tú.

Acepto Tu “Paternidad” porque anhelo

los dones que provienen de Ti.

Permite que Tu recuerdo aflore en mi mente

para que pueda recordar todo mi “Ser”,

y para que hecha mía Tu Palabra,

yo pueda amar a mis hermanos

tal  como mi “Ser” es “amado,

bendecido y salvado por Ti.”.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el Cristo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/6-que-es-el-cristo.html


sábado, 20 de septiembre de 2025

LECCIÓN 263: Mi santa visión ve la pureza de todas las cosas.



1. Padre, Tu Mente creó todo cuanto existe, Tu Espíritu se adentró en ello y Tu Amor le infundió Vida. ¿Y voy yo acaso a contemplar lo que Tú creaste como si en ello pudiera anidar el pecado? No quiero percibir imágenes tan tenebrosas y atemorizantes. Es imposible que yo pueda preferir el sueño de un loco a toda la hermosura con la que Tú bendijiste la Creación; a toda su pureza y dicha, así como a su eterna y serena morada en Ti.


2. Y mientras todavía nos encontremos ante las puertas del Cielo, contemplemos todo cuanto veamos a través de una visión santa y de los ojos de Cristo. Que todas las apariencias nos parezcan puras para que con inocencia podamos pasarlas de largo y dirigirnos juntos a la casa de nuestro Padre como hermanos y como los santos Hijos de Dios que somos.


ORACIÓN:


Observo todo con la visión de Cristo

para contemplar la belleza de la  Creación.

No veo las apariencias, y a cambio

se alza esplendorosa la inocencia

para mostrarme la paz de mis hermanos.


El Espíritu de Dios gobierna todo

para que la “Santa Visión” de Cristo

se manifieste en los hombres

y sólo vean “la pureza de  todas las cosas”


Con inocencia paso de largo ante el mundo

y me dirijo a la casa de mi Padre

junto con mis hermanos.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el cuerpo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/5-que-es-el-cuerpo.html


miércoles, 17 de septiembre de 2025

LECCIÓN 260: Que recuerde que Dios me creó.



1. Padre, yo no me creé a mí mismo, aunque en mi demencia creí que así había sido. No obstante, en cuanto que Pensamiento Tuyo, no he abandonado mi Fuente y sigo siendo parte de Aquel que me creó. Tu Hijo, Padre mío, Te llama hoy. Que recuerde que Tú me creaste. Que recuerde mi Identidad. Y que deje que mi impecabilidad vuelva a alzarse ante la visión de Cristo, a través de la cual deseo hoy contemplar a mis hermanos y contemplarme a mí mismo.


2. Ahora recordamos nuestra Fuente y en Ella encontramos por fin nuestra verdadera identidad. Somos en verdad santos porque nuestra Fuente no conoce el pecado. Y nosotros que somos Sus Hijos, somos semejantes los unos a los otros y semejantes a Él.


ORACIÓN:


Impecable soy como el Santo Cristo

y a través de su Claridad

contemplo a mis hermanos

para ver su luz y no su oscuridad.


Acepto a mis hermanos

tal como son

y así los veo,

y en su impecabilidad

está la mía.


Padre, acepto que

Tú eres mi Fuente,

y mi santidad

se manifiesta

cuando recuerdo

de dónde provengo.


Hoy recuerdo

que Dios me creó.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el pecado?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/4-que-es-el-pecado.html


jueves, 4 de septiembre de 2025

LECCIÓN 247: Sin el perdón aún estaría ciego.



1. El pecado es el símbolo del ataque. Si lo veo en alguna parte, sufriré. El perdón es, pues, el único medio por el que puedo alcanzar la visión de Cristo. Que acepte que lo que Su visión me muestra es la simple verdad y sanaré completamente. Ven hermano, déjame contemplarte. Tu hermosura es el reflejo de la mía. Tu impecabilidad, la mía propia. Has sido perdonado, y yo junto contigo.


2. Así es como quiero ver a todo el mundo hoy. Mis hermanos son Tus Hijos. Tu Paternidad los creó y me los confió como parte de Ti, así como de mi propio Ser. Hoy Te honro a través de ellos, y así espero en este día poder reconocer mi Ser.


REFLEXIÓN:


Si creyéramos sinceramente en el valor del perdón, y fuera parte esencial de nuestra vida, no estaríamos enfermos ni del cuerpo ni del alma. La “visión de Cristo” sólo se obtiene a través del perdón, y con ella estaremos completamente sanos. Todo el Nuevo Testamento da testimonio de que el perdón sana: Jesús sanaba a las personas que se acercaban a Él, y les decía: “Tus pecados te son perdonados”, y les  pedía que no pecaran más. Al sanarlos ya no había pecado, y por eso les pedía no pecar más. Pero sólo a través de la visión de Cristo obtenemos la sanación, y ésta es producto de haber contemplado la “verdad” a través de Su Visión, que está libre de pecado y de culpa.


Entonces, el pecado es sinónimo de enfermedad, y es porque hemos atacado a nuestros hermanos, y al hacerlo nos estamos atacando a nosotros mismos, ya que todos somos uno, creados a imagen y semejanza de un Padre amoroso. 


La oración de hoy nos recuerda que honramos a Dios a través de cada hermano, y de esa manera es que reconocemos nuestra propia grandeza. Y ya que aún nos cuesta asumir el “perdón” como el único medio para “alcanzar la visión de Cristo”, que sea por Su Gracia que podamos contemplar en la hermosura de nuestro hermano, el reflejo de la nuestra.


¡Qué así sea!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html



¿Qué es el mundo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


jueves, 10 de julio de 2025

LECCIÓN 191: Soy el santo Hijo de Dios Mismo.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. Y he aquí asimismo la liberación del mundo entero. No te das cuenta de lo que has hecho al asignar al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios. ¿Qué podría ser entonces sino un mundo depravado y temeroso, amedrentado por las sombras, vengativo y salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio?


2. ¿Qué has hecho para que ése sea tu mundo? ¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves? Niega tu Identidad y ése es el resultado. Contemplas el caos y proclamas que eso es lo que eres. No ves nada que no dé testimonio de ello. No hay sonido que no te hable de la flaqueza que hay dentro y fuera de ti; ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte; ni esperanza que alientes que no haya de acabar en llanto.


3. Niega tu verdadera identidad y no podrás escaparte de la locura que provocó este extraño, antinatural y fantasmal pensamiento que se burla de la Creación y se ríe de Dios. Niega tu verdadera identidad y te enfrentas al universo solo, sin ningún amigo, como una diminuta mota de polvo contra legiones de enemigos. Niega tu verdadera identidad y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte; y verás la desesperanza arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote solamente con ansias de morir.


4. Sin embargo, ¿qué podría ser esto sino un juego en el que puedes negar tu Identidad? Eres tal como Dios te creó. Creer cualquier otra cosa es absurdo. Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. Con esta sola verdad desaparecen todas las ilusiones. Con este solo hecho se proclama que la impecabilidad es eternamente parte integral de todo, el núcleo central de su existencia y la garantía de su inmortalidad.


5. Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensamientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. Pues aquel que puede aceptar su verdadera identidad realmente se salva. Y su salvación es el regalo que les hace a todos como muestra de gratitud hacia Aquel que le mostró el camino a la felicidad que cambió toda su perspectiva acerca del mundo.


6. Basta con un solo pensamiento santo como éste y te liberas: eres el santo Hijo de Dios Mismo. Y con este pensamiento santo comprendes asimismo que has liberado al mundo. No tienes necesidad de usarlo cruelmente, y luego percibir esa misma necesidad feroz en él. Lo liberas de tu aprisionamiento. No verás una imagen devastadora de ti mismo vagando por el mundo llena de terror mientras éste se retuerce en agonía porque tus miedos han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte.


7. Alégrate hoy de cuán fácilmente se des-hace el infierno. No necesitas más que decirte a ti mismo:


Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida.


Y con ese pensamiento todo lo que contemples cambiará por completo.


8. Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo, pues éste ya no tiene dominio sobre el mundo. El Hijo de Dios ha venido lleno de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desvalidos y a darle al mundo el regalo de su perdón. ¿Quién podría ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando el Hijo de Dios por fin ha venido nuevamente para liberarlo?


9. Tú que te percibes a ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados; nacido sólo para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. No hay nada que no puedas hacer. Estás jugando al juego de la muerte, al de ser impotente, al de estar lamentablemente encadenado a la disolución en un mundo que no tiene misericordia contigo. No obstante, cuando tengas misericordia con él, su misericordia resplandecerá sobre ti.


10. Deja entonces que el Hijo de Dios despierte de su sueño y, que al abrir sus ojos santos, regrese para bendecir el mundo que él mismo fabricó. Ese mundo dio comienzo como resultado de un error, pero acabará en el reflejo de la santidad del Hijo de Dios. Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. Únete a mí hoy. Tu gloria es la luz que salva al mundo. No sigas negándote a conceder la salvación. Contempla el mundo que te rodea y observa el sufrimiento que se abate sobre él. ¿No está acaso tu corazón dispuesto a llevar descanso a tus fatigados hermanos?


11. Ellos tienen que esperar hasta que tú te liberes. Permanecen encadenados hasta que tú seas libre. No pueden ver la misericordia del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. Sufren hasta que tú niegues que el dolor te atenaza. Mueren hasta que tú aceptes tu propia vida eterna. Eres el santo Hijo de Dios Mismo. Recuerda esto y el mundo entero se libera. Recuerda esto y la tierra y el Cielo son uno.


REFLEXIÓN:


Hoy podemos responder las  preguntas que nos hacen para poder entender por qué estamos atados a las cadenas del mundo:


“¿Qué has hecho para que ése sea tu mundo? ¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves?” Negar mi identidad, verme como un cuerpo y a mis hermanos también. Creer en la fragilidad de lo que se desintegra con el paso del tiempo y sentir miedo de la pérdida. Creer en la separación y hacer parte de ella, pues al juzgar a mis hermanos, me juzgo a mí mismo, y me condeno junto con ellos. 


Pero cuando acepto que “Soy el santo Hijo de Dios Mismo”, no sólo reconozco mi Fuente, sino a toda Su Creación.  Y no basta con tener el pensamiento de creerlo, sino que debemos recordar que al invocar la Gracia de Dios, ésta se hace presente porque la Gracia no es otro que su Amado Hijo, que es nuestro modelo a seguir, y quien es Fuente de Salvación  y Liberación para quien cree en Él, y que hoy, amorosamente, nos pide que lo sigamos no sólo por nosotros sino por nuestros hermanos:


“Únete a mí hoy. Tu gloria es la luz que salva al mundo. No sigas negándote a conceder la salvación. Contempla el mundo que te rodea y observa el sufrimiento que se abate sobre él. ¿No está acaso tu corazón dispuesto a llevar descanso a tus fatigados hermanos?”.


Tanta confianza nos tiene que nos pide unirnos a Él, que es el Todopoderoso por excelencia. Es un honor que no debemos despreciar, y sí Él  confía en nosotros, ¿quiénes somos nosotros para desconfiar de sí mismos? ¡Eso es soberbia! Ya nos lo han dicho. Entonces, aún a pesar de nuestro dolor, sufrimiento, pérdida, angustia, apatía, equivocaciones, digámosle que sí, porque “el mundo entero se libera”.


ORACIÓN:


Padre, hoy proclamo que “Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida”. Amén.

domingo, 15 de junio de 2025

LECCIÓN 166: Se me han confiado los dones de Dios.



1. Se te ha dado todo. La confianza que Dios tiene en ti es infinita. Él conoce a Su Hijo. Da sin hacer excepciones y sin reservarse nada que pudiera contribuir a tu felicidad. Sin embargo, a menos que tu voluntad sea una con la Suya, no podrás recibir Sus dones. Mas ¿qué podría hacerte pensar que hay otra voluntad aparte de la Suya?


2. He aquí la paradoja que sirve de fundamento a la fabricación de este mundo. Este mundo no es la Voluntad de Dios, por consiguiente, no es real. No obstante, aquellos que creen que lo es no pueden sino creer que hay otra voluntad, la cual produce efectos opuestos a los que Él dispone. Esto es claramente imposible, mas la mente de aquel que contempla el mundo y lo juzga como real, sólido, digno de confianza y verdadero cree en dos creadores o, mejor dicho, en uno solo: él mismo. Pero nunca en un solo Dios.


3. Todo aquel que alberga creencias tan extrañas como éstas no puede aceptar los dones de Dios, pues se ve obligado a creer que aceptarlos, por muy evidentes que se vuelvan, por muy grande que sea la urgencia con la que se le insta a reclamarlos como propios, es verse presionado a traicionarse a sí mismo. Por lo tanto, tiene que negar su presencia, contradecir la verdad y sufrir para preservar el mundo que él construyó.


4. He aquí el único hogar que cree conocer; la única seguridad que cree poder encontrar. Sin ese mundo que él mismo construyó se siente como un paria, sin hogar y asustado. No se da cuenta de que en ese mundo es donde en verdad es presa del miedo y donde no tiene un hogar; un paria vagando tan lejos de casa y ausente por tanto tiempo, que no se da cuenta de que se ha olvidado de dónde vino, adónde va e incluso de Quién es en realidad.


5. No obstante, los dones de Dios lo acompañan en su solitario e insensato vagar, aunque él no se dé cuenta. No puede perderlos. Pero no quiere ver lo que se le ha dado. Continúa errante, consciente de la futilidad que le rodea por todas partes, viendo cómo lo poco que tiene no hace sino menguar, conforme sigue adelante sin ir a ninguna parte. Pero aun así, continúa deambulando en la miseria y en la pobreza, solo, aunque Dios está con él, y en posesión de un tesoro tan grande que, ante su magnitud, todo lo que el mundo ofrece no tiene ningún valor.


6. Su aspecto da lástima: cansado, rendido, harapiento, con los pies ensangrentados debido al pedregoso camino que ha venido recorriendo. No hay nadie que no se haya identificado con él, pues todo el que viene aquí ha seguido la misma senda que él recorre y se ha sentido derrotado y desesperanzado tal como él se siente ahora. Mas ¿es su situación realmente trágica si te percatas de que está recorriendo el camino que él mismo eligió y que no tiene más que darse cuenta de Quién camina a su lado y poner al descubierto sus tesoros para ser libre?


7. Éste es el ser que has elegido, el que forjaste para reemplazar a la realidad. Éste es el ser que defiendes ferozmente contra toda muestra de razón, toda evidencia, así como contra todos los testigos que te pueden demostrar que eso no es lo que tú eres. Pero no les haces caso. Sigues el camino que te has trazado, cabizbajo, no vaya a ser que captes un atisbo de la verdad, te libres del autoengaño y quedes en libertad.


8. Te retraes temerosamente no vaya a ser que sientas el toque de Cristo sobre tu hombro y percibas Su amorosa mano apuntando hacia tus dones. ¿Cómo podrías proclamar entonces que eres pobre en el exilio? Él te haría reír de semejante percepción de ti mismo. ¿Dónde está ahora la auto-conmiseración? ¿Y qué pasaría entonces con toda la tragedia que montaste para aquel para el que Dios dispuso que gozara sólo de dicha?


9. Ahora tu miedo ancestral te ha salido al encuentro y por fin la justicia ha dado contigo. Cristo ha puesto Su mano sobre tu hombro y ya no te sientes solo. Piensas incluso que el miserable yo que creíste ser tal vez no sea tu verdadera identidad. Tal vez la Palabra de Dios sea más cierta que la tuya. Tal vez los dones que Él te ha dado son reales. Tal vez tu plan de mantener a Su Hijo sepultado en el olvido y de seguir por el camino que elegiste recorrer separado de tu Ser no Lo ha engañado del todo.


10. La Voluntad de Dios no se opone a nada. Simplemente es. No es a Dios a Quien has aprisionado con tu plan de querer perder tu Ser. Él no sabe nada de un plan tan ajeno a Su Voluntad. Hubo una necesidad que Él no comprendió, y Él simplemente dio una Respuesta. Eso es todo. 7Y tú, a quien se le ha dado esa Respuesta, no tienes necesidad de nada más.


11. Ahora vivimos, pues ahora no podemos morir. El deseo de morir recibió respuesta, y la mirada que contemplaba la muerte ha sido reemplazada por una visión que percibe que tú no eres lo que pretendes ser. Uno que marcha a tu lado le ofrece a cada uno de tus temores esta piadosa respuesta: “Eso no es cierto”. Cada vez que el pensamiento de pobreza te oprime, Él te recuerda todos los dones que posees, y cuando te percibes solo y atemorizado, te recuerda que Él siempre está a tu lado.


12. Y te recuerda también algo más que habías olvidado. Pues al tocarte ha hecho que seas igual que Él. Los dones que posees no son sólo para ti. Ahora tienes que aprender a dar lo que Él vino a ofrecerte. Ésta es la lección que está implícita en lo que Él da, pues Él te ha salvado de la soledad que quisiste forjar para ocultarte de Dios. Te ha recordado todos los dones que Dios te concedió. Te habla asimismo de aquello en lo que se ha de convertir tu voluntad cuando los aceptes y reconozcas que te pertenecen.


13. Los dones son tuyos, y se te han confiado para que se los des a todos aquellos que eligen recorrer el solitario camino del que tú te has escapado. Ellos no entienden que lo único que están haciendo es ir en pos de sus deseos. Ahora eres tú quien les tiene que enseñar. Pues has aprendido de Cristo que hay otro camino que pueden recorrer. Les enseñas esto al mostrarles la felicidad que sobreviene a los que han sentido el toque de Cristo y reconocido los dones de Dios. No permitas que tus pesares te tienten a no ser fiel a tu cometido.


14. Tus suspiros no harían ahora sino truncar las esperanzas de aquellos que cuentan contigo para su liberación. Tus lágrimas son las suyas. Si enfermas, no haces sino impedir su curación. Tus temores no hacen sino enseñarles que los suyos están justificados. Tu mano se convierte en la que otorga el toque de Cristo; tu cambio de mentalidad, en la prueba de que quien acepta los dones de Dios jamás puede sufrir por nada. Se te ha encomendado liberar al mundo de su dolor.


15. No lo defraudes. Conviértete en la prueba viviente de lo que el toque de Cristo puede ofrecer a todo el mundo. Dios te ha confiado Sus dones. ¡Que tu felicidad dé testimonio de la gran transformación que experimenta la mente que elige aceptarlos y sentir el toque de Cristo! Ésa es tu misión ahora. Pues Dios les ha encomendado a todos los que reciben Sus dones que a su vez los den. Ha compartido Su Júbilo contigo. Ahora ve y compártelo con el mundo.


REFLEXIÓN:


Sólo puedo recibir los dones si mi voluntad es una con la de Dios. Y este mundo no es la voluntad de Dios, por lo tanto no es real. Al poner mis esperanzas en las cosas de este mundo está implícita la idea de hacer sólo mi voluntad, y por eso es que cuando no consigo lo que quiero culpo a Dios.  Así que cuando lo que deseo está ligado al mundo es cuando mi voluntad no coincide con la voluntad de Dios, y al no conseguir lo que deseo o las cosas salen mal, sólo atino a decir: Dios no existe.  Y esto es producto de la no aceptación de lo que sucede en mi vida, o simplemente de la rebeldía que nace de no poder hacer mi voluntad a capricho ni hacerme responsable de mis actos. 


¿Cómo saber que la voluntad de Dios y la mía no están alineadas? Sí que lo sabemos:  cuando nuestra vida está hecha un caos, todo nos sale mal, nos sentimos frustrados, tenemos pérdidas materiales y espirituales, físicamente nos sentimos agotados, y literal, no podemos caminar con la frente en alto, y tenemos el corazón escondido porque nuestra espalda no está erguida sino doblada por el peso que llevamos encima. Y cuando esto pasa surgen más preguntas: ¿Y dónde está Dios?  ¿Por qué me abandonó? ¿Por qué permitió que esto pasara? Lo que sucedió fue que cuando tomé mis decisiones no quise contar con Dios, y claramente nos dicen que “la Voluntad de Dios no se opone a nada. Simplemente es”, y esto no es otra cosa que el libre albedrío. Sí, porque Dios nos hizo libres, no somos sus esclavos, y permanece esperando que contemos con Él, y no manipula nuestras acciones, y mucho menos nuestras decisiones. 


Y sólo cuando la Voluntad de Dios y la nuestra están alineadas, entonces todo se sincroniza y nuestra vida cambia, y todo nos sale bien, y disfrutamos de un tiempo de paz. Todos hemos pasado por momentos de oscuridad que algunos llaman “la noche oscura del alma”, y que no es otra cosa que un tiempo de crisis que nos confronta, que nos aísla del mundo y de las personas, pero que nos permite experimentar una transformación producto de la purificación de nuestra mente y nuestro cuerpo. Luego de eso, hay un respiro en nuestra vida, y es cuando buscamos a Dios desesperadamente, y Él en su infinito amor se deja encontrar de maneras misteriosas que cada quien sabe y comprende cómo fue. Luego de eso vienen momentos de paz, y es porque nuestra voluntad se está “sincronizando” con la del Padre. Esta experiencia nos transforma, y muy seguramente muchas de las personas que iniciamos el estudio de UCDM, ya lo hemos experimentado y por eso estamos aquí buscando sanar nuestra mente para permanecer unidos a la Voluntad liberadora del Padre.


Los dones que recibimos de Dios, se manifiestan de muchas maneras: Nace de nuestro interior una “ganas” de hacer algo no sólo para seguirnos transformando, sino para que otros también lo hagan. Es por eso que algunas personas se unen a grupos o fundaciones para ofrecer sus talentos. Otros escriben un libro compartiendo su experiencias, otros pitan, otros bailan, pero todos hacemos algo para compartir con los demás, porque eso tan maravilloso que nos ha sucedido no puede quedar guardado en nuestro corazón, sino tiene que ser compartido para que otros hermanos se inspiren y experimenten su propia transformación. Por eso nos dicen que nuestros dones se nos han confiado para que se los demos “a todos aquellos que eligen recorrer el solitario camino” del que nosotros hemos escapado. Creo que aquí cobra valor la frase “no hay mal que por bien no venga”, porque eso que nos parecía tan terrible, luego se convierte en una experiencia de aprendizaje no sólo para nosotros sino para esos hermanos que vienen detrás de nosotros, y por eso nos dicen:


“Ahora eres tú quien tiene que enseñar. Pues has aprendido de Cristo que hay otro camino que pueden recorrer. Les enseñas esto al mostrarles la felicidad que sobreviene a los que han sentido el toque de Cristo y reconocido los dones de Dios.  No permitas que tus pesares te tienten a no ser fiel a tu cometido”.


Se nos ha encomendado “liberar al mundo de su dolor”. Es una tarea bella y ardua, y somos valientes si decidimos aceptarla. Dios ha compartido “Su Júbilo” con nosotros, no para guardarlo como un tesoro, sino para entregarlo al mundo.


ORACIÓN:


Padre, que yo no te defraude, que mis dones no se pierdan en mi inconstancia y mi desánimo. Qué el toque de Cristo me de la fuerza para persistir en este camino de sanación de mi mente. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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