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jueves, 31 de julio de 2025

LECCIÓN 212 (Repaso lección 192)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.


Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilusiones del mundo. 

Solamente la función que Dios me ha dado puede ofrecerme libertad. Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como mío.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:


Padre, sé que mi función es perdonar, porque es la manera en que “se puede des-hacer lo que no es verdad” en este mundo terrenal. Y como “Soy Espíritu”, a través del cual contemplo mi santidad, proclamo que soy libre tal como Tú me creaste. Qué la benévola luz del perdón nos permita nacer de nuevo en Cristo, para que Tú misericordia se haga presente en nosotros.  Amén.

martes, 3 de junio de 2025

LECCIÓN 154: Me cuento entre los ministros de Dios.



1. No seamos hoy ni arrogantes ni falsamente humildes. Ya hemos superado tales necedades. No podemos juzgarnos a nosotros mismos ni hace falta que lo hagamos. Eso no haría más que aplazar la decisión que tenemos que tomar y demorar nuestro compromiso con nuestra función. No es a nosotros a quien corresponde juzgar nuestra valía, ni tampoco podríamos saber cuál es el mejor papel para nosotros o qué es lo que podemos hacer dentro de un plan más amplio que no podemos captar en su totalidad. Nuestro papel se nos asigna en el Cielo, no en el infierno. Y lo que pensamos que es debilidad puede ser fortaleza, y lo que creemos que es nuestra fortaleza a menudo es arrogancia.


2. Sea cual sea el papel que se te asignó, fue seleccionado por la Voz que habla por Dios, Cuya función es asimismo hablar por ti. Dado que el Espíritu Santo ve tus puntos fuertes exactamente como son y es consciente de dónde se puede hacer el mejor uso de ellos, con qué propósito y a quién pueden ayudar y cuándo, elije y acepta tu papel por ti. No actúa sin tu consentimiento. Pero no se deja engañar con respecto a lo que eres y únicamente escucha Su Voz en ti.


3. Mediante esta capacidad Suya de oír una sola Voz, la Cual es la Suya Propia, es como por fin cobras conciencia de que en ti hay sólo una Voz. Y esa única Voz te asigna tu función, te la comunica y te proporciona las fuerzas necesarias para que puedas comprenderla, llevar a cabo lo que requiere, así como triunfar en todo lo que hagas que esté relacionado con ella. Dios se une a Su Hijo en esto, y Su Hijo se convierte de este modo en el mensajero de la unidad junto con Él.


4. Esta unión de Padre e Hijo, por medio de la Voz que habla por Dios, es lo que hace que la salvación sea algo aparte del mundo. Ésta es la Voz que habla de leyes que el mundo no obedece y la que promete salvarnos de todo pecado y abolir la culpa de la mente que Dios creó libre de pecado. Ahora esta mente vuelve a cobrar conciencia de Aquel que la creó y de su eterna unión consigo misma. Y así, su Ser constituye la única realidad en la que su voluntad y la de Dios están unidas.


5. El mensajero no escribe el mensaje que transmite. Tampoco cuestiona el derecho del que lo escribe ni pregunta por qué razón ha escogido aquellos que han de recibir el mensaje del que él es portador. Basta con que lo acepte, lo lleve a quienes va destinado y cumpla con su cometido de entregarlo. Si trata de determinar cuáles deben ser los mensajes, o cuál es su propósito o adónde se deben llevar, no estará desempeñando debidamente su papel de portador de la Palabra.


6. Hay una diferencia fundamental en el papel que desempeñan los mensajeros del Cielo que los distingue de los mensajeros del mundo. Los mensajes que transmiten van dirigidos en primer lugar a ellos mismos. Y es únicamente en la medida en que los pueden aceptar para sí que se vuelven capaces de llevarlos más lejos y de transmitirlos allí donde se dispuso que fueran recibidos. Al igual que los mensajeros del mundo, ellos no escribieron los mensajes de los que son portadores, pero se convierten, en rigor, en los primeros que los reciben a fin de prepararse para darlos.


7. Un mensajero terrenal cumple su misión transmitiendo todos los mensajes de que es portador. Los mensajeros de Dios desempeñan su papel aceptando Sus mensajes como si fuesen para ellos mismos; y demuestran que han entendido los mensajes cuando se los transmiten a otros. No aceptan ningún papel que no les haya sido asignado por Su autoridad. Y de esta forma, se benefician con cada mensaje que transmiten.


8. ¿Queréis recibir los mensajes de Dios? Pues así es como os convertís en Sus mensajeros. Sois nombrados ahora. No obstante, os demoráis en transmitir los mensajes que habéis recibido y de esta forma no os dais cuenta de que son para vosotros, por lo tanto, no los reconocéis. Nadie puede recibir y comprender que ha recibido, hasta que no da. Pues sólo al dar puede aceptar que ha recibido.


9. Vosotros que sois ahora los mensajeros de Dios, recibid Sus mensajes, pues es parte de la función que se os asignó. Dios no ha dejado de ofreceros lo que necesitáis ni tampoco ha dejado de aceptarse. No obstante, hay otra parte de la tarea que se os ha encomendado que todavía tiene que llevarse a cabo. Aquel que recibió los mensajes de Dios por vosotros quisiera que vosotros también los recibierais. Pues de esta manera os identificáis con Él y reivindicáis lo que es vuestro.


10. Esta unión es lo que nos proponemos reconocer hoy. No trataremos de mantener nuestras mentes separadas de Aquel que habla por nosotros, pues es nuestra propia voz la que oímos cuando Le prestamos atención. Únicamente Él puede hablarnos a nosotros y hablar por nosotros, al unir en una sola Voz el recibir y el dar de la Palabra de Dios; el dar y el recibir de Su Voluntad.


11. Nuestra práctica de hoy consiste en darle a Él lo que es Su Voluntad tener, de manera que podamos reconocer los dones que nos concede. Él necesita nuestra voz para poder hablar por medio de nosotros. Necesita nuestras manos para que reciban Sus mensajes y se los lleven a quienes Él nos indique. Necesita nuestros pies para que nos conduzcan allí donde Su Voluntad dispone, de forma que aquellos que esperan acongojados puedan por fin liberarse. Y necesita que nuestra voluntad se una a la Suya para que podamos ser los verdaderos receptores de Sus dones.


12. Aprendamos sólo esta lección el día de hoy: que no reconoceremos lo que hemos recibido hasta que no lo demos. Has oído esto cientos de veces y de cien maneras diferentes y, sin embargo, todavía no lo crees. Mas una cosa es segura: hasta que no lo creas, recibirás miles y miles de milagros pero no sabrás que Dios no se ha quedado con ningún don más allá de los que tú ya posees ni le ha negado a Su Hijo la más mínima bendición. ¿Qué significado puede tener esto para ti mientras no te hayas identificado con el Hijo y con lo que es suyo?


13. Nuestra lección de hoy reza así:


Me cuento entre los ministros de Dios, y me siento agradecido de disponer de los medios por los cuales puedo llegar a reconocer que soy libre.


14. El mundo retrocede a medida que iluminamos nuestras mentes y reconocemos la veracidad de estas santas palabras, pues constituyen el mensaje que hoy nos envía nuestro Creador. Ahora demostraremos cómo esas palabras han cambiado lo que pensábamos acerca de nosotros mismos y de lo que era nuestra función. Pues al demostrar que no aceptamos ninguna voluntad que no compartamos, los numerosos dones que nuestro Creador nos concede aparecerán de inmediato ante nuestra vista y llegarán a nuestras manos, y así reconoceremos lo que hemos recibido.


REFLEXIÓN:


La humildad de la que nos hablaban ayer nos permite aceptar que nos encontramos “entre los ministros de Dios”. A eso fuimos llamados, a eso vinimos, es nuestra misión de vida, no hay otra, no vinimos a que el mundo nos mire como estrellas, y ese es el gran engaño en el que hemos vivido. El mundo en el que vivimos está diseñado para que creamos que nuestro propósito es acumular riquezas, tener un auto lujoso, ser famosos, viajar derrochando dinero, estar en la portada de todas las revistas donde sale la gente adinerada y famosa, etc. Y no quiere decir que sea malo vivir bien, o tener comodidades, no; lo malo es que eso nos haga olvidar nuestro verdadero propósito por el que vinimos a este mundo: Ser los “ministros de Dios”, para contribuir con su plan de salvación, y la forma de poderlo llevar a cabo es que el mundo no nos impregne con sus ilusiones, que no nos haga olvidar de nuestros hermanos porque un “ministerio” es para servir “al otro”, no para ostentar un título, porque todos los dones son otorgados por Dios para servir al prójimo y no para hacernos grandes. Y cuando hemos aceptado verdaderamente, la “Voz que habla por Dios” se nos asigna una función y se nos “proporciona las fuerzas necesarias” para poder comprenderla y hacer todo lo que se requiere para que triunfemos en nuestra tarea. 


Hasta este punto quizás nos preguntemos ¿y cómo sabemos que hemos sido elegidos? Dios no hace exclusiones, y todos hemos sido llamados, pero no  todos oyen la “Voz que habla por Dios”, o quizás algunos si la oyen, pero el mundo los tiene tan absortos y atrapados con el brillo de sus ilusiones que, preferiblemente, se hacen los sordos para no “perder” lo que el mundo ha depositado en sus manos ávidas de riqueza y poder. Pero eso no es maldad, es sólo inconsciencia, y muy seguramente todos hemos estado en un grado, mayor o menor, inmersos en ese mundo de ilusiones, y lo importante es que logramos liberarnos para poder aceptar nuestra función como hijos de Dios.


ORACIÓN:


Padre, acepto el “ministerio” que me ofreces. Agradezco que  me hayas dado los medios para cumplir a cabalidad con mi función. Guía cada paso que doy en pos de reconocer los dones que me has concedido para ponerlos al servicio de mis hermanos. Amén.


viernes, 25 de abril de 2025

LECCIÓN 115 (Repaso lecciones 99 y 100)



Tercer repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/tercer-repaso-introduccion.html


Para los repasos de por la mañana y por la noche:


1. (99) La salvación es mi única función aquí.


Mi función aquí es perdonar al mundo por todos los errores que yo he cometido. Pues así me libero de ellos junto con él.


2. (100) Mi papel es esencial en el plan de Dios para la salvación.


Soy esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo. Pues Él me dio Su plan para que salvara al mundo.


3. A la hora en punto:

La salvación es mi única función aquí.


Media hora más tarde:

Mi papel es esencial en el plan de Dios para la salvación.


REFLEXIÓN:


Qué impactante es leer que perdonamos al mundo por todos los errores que hemos cometido, cuando lo que nos enseñaron fue todo lo contrario: Que perdonábamos a otros los errores que ellos habían cometido, y de esa manera quedábamos como los buenos, los santos, y merecíamos la admiración de ese otro ser humano que había quedado humillado porque nosotros le habíamos otorgado el perdón de sus pecados. Nos bajan de la nube en la que alguna vez estuvimos, o del pedestal que nos hizo mirar a nuestros hermanos como si estuvieran debajo de nosotros. No importa si lo hicimos o no, no importa si alguna vez miramos a alguien con lástima por, supuestamente, “no ser como nosotros”,  no importa cuán equivocados hayamos estado, lo que importa es que hoy sabemos que cuando perdonamos nos salvamos a nosotros mismos, y que nuestra percepción errada quedó atrás, junto con nuestro cúmulo de falsa ilusiones.


ORACIÓN:


Gracias, Padre, por quitar esa venda de mis ojos que me hacía mirar a mis hermanos con desamor, con enojo, como si ellos fueran los culpables de mis persistentes males. Hoy comprendo que nada fuera de mí me estaba causando daño, y que el remedio para todos mis pesares es “perdonar al mundo por todos los errores que yo he cometido”. Que Tu Voluntad se haga en mí y en mis hermanos. Amén.

miércoles, 9 de abril de 2025

LECCIÓN 99: La salvación es mi única función aquí.



1. La salvación y el perdón son lo mismo. Ambas cosas implican que algo anda mal, algo de lo cual es necesario que se nos salve y se nos perdone; algo impropio que necesita corrección; algo aparte o diferente de la Voluntad de Dios. Ambos términos, por lo tanto, implican algo totalmente imposible, pero que sin embargo ha ocurrido, dando lugar a un estado de aparente conflicto entre lo que es y lo que nunca podría ser.


2. La verdad y las ilusiones están ahora a la par, pues ambas han ocurrido. Lo imposible se convierte en aquello de lo que se te necesita salvar y perdonar. La salvación se convierte ahora en la zona fronteriza entre la verdad y las ilusiones. Refleja la verdad porque es el medio a través del cual puedes escaparte de las ilusiones. No obstante, no es la verdad porque cancela lo que nunca ocurrió.


3. ¿Cómo podría haber un punto de encuentro en el que la tierra y el Cielo se pudiesen reconciliar dentro de una mente en la que ambos existen? La mente que ve ilusiones piensa que éstas son reales. Existen en cuanto que son pensamientos. Sin embargo, no son reales porque la mente que piensa estos pensamientos se encuentra separada de Dios.


4. ¿Qué podría unir a la mente y a los pensamientos separados con la Mente y el Pensamiento que están eternamente unidos? ¿Qué plan podría conservar la verdad intacta y, al mismo tiempo, reconocer las necesidades que plantean las ilusiones y proponer medios con los que eliminarlas sin atacar y sin ápice alguno de dolor? ¿Qué podría ser este plan sino un Pensamiento de Dios mediante el cual se pasa por alto lo que nunca ocurrió y se olvidan los pecados que nunca fueron reales?


5. El Espíritu Santo conserva este plan de Dios en la Mente de Dios y en la tuya exactamente como lo recibió de Él. Dicho plan no tiene nada que ver con el tiempo toda vez que su Fuente es intemporal. No obstante, opera dentro del tiempo debido a tu creencia de que el tiempo es real. El Espíritu Santo contempla impasible lo que tú ves: el pecado, el dolor y la muerte, así como la aflicción, la separación y la pérdida. Mas Él sabe que hay algo que no puede sino seguir siendo verdad: que Dios sigue siendo Amor, y que eso que ves no es Su Voluntad.


6. Éste es el Pensamiento que lleva las ilusiones a la verdad y las ve como apariencias tras las cuales se encuentra lo inmutable y lo seguro. Éste es el Pensamiento que salva y perdona, pues no pone su fe en lo que no fue creado por la única Fuente que conoce. Éste es el Pensamiento cuya función es salvar, al asignarte su función como la tuya. La salvación es tu función, junto con Aquel a Quien se le confió el plan. Ahora se te confía a ti, junto con Él. Él tiene una respuesta para todas las apariencias sea cual sea la forma, el tamaño, el volumen o los atributos que parezcan tener, y es ésta:


La salvación es mi única función aquí.

Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.


7. Tú que aún has de obrar milagros, asegúrate de practicar bien la idea de hoy. Trata de percibir la fuerza de lo que dices, pues en esas palabras radica tu libertad. Tu Padre te ama. El mundo del dolor no es Su Voluntad. Perdónate a ti mismo el pensamiento de que eso fue lo que Él deseó para ti. Deja entonces que el Pensamiento con el que Él reemplazó todos tus errores se adentre en los sombríos lugares de tu mente, la cual pensó los pensamientos que nunca fueron Su Voluntad.


8. Esa parte de tu mente le pertenece a Dios, al igual que el resto. Dicha parte no tiene pensamientos solitarios, ni los hace reales ocultándolos de Él. Deja pasar la luz y no habrá ningún obstáculo que te impida ver lo que Él dispone para ti. Pon al descubierto tus secretos ante Su benévola luz y observa cuán intenso es el fulgor con el que esta luz todavía resplandece sobre ti.


9. Practica con Su Pensamiento hoy y deja que Su Luz busque e ilumine todo rincón tenebroso de tu mente y brille a través suyo de modo que se unan al resto. La Voluntad de Dios es que tu mente sea una con la Suya. La Voluntad de Dios es tener solamente un Hijo. La Voluntad de Dios es que Su único Hijo eres tú. Reflexiona sobre estas cosas durante las prácticas de hoy, y da comienzo a la lección que vamos a aprender hoy con estas instrucciones relativas a la verdad:


La salvación es mi única función aquí.

La salvación y el perdón son lo mismo.


Dirígete entonces a Aquel que comparte contigo tu función aquí, y permítele que te enseñe lo que necesitas aprender para poder dejar atrás todo miedo y reconocer a tu Ser como un amor que no tiene opuesto en ti.


10. Perdona todo pensamiento que se oponga a la verdad de tu compleción, unidad y paz. No puedes perder los regalos que tu Padre te dio. No es tu deseo ser otro ser. No tienes ninguna función que no sea de Dios. Perdónate a ti mismo la que crees haber inventado. El perdón y la salvación son lo mismo. Perdona lo que inventaste y te habrás salvado.


11. Hay un mensaje especial para hoy que tiene el poder de eliminar de tu mente para siempre cualquier forma de duda o de temor. Si te asalta la tentación de creer que son reales, recuerda que las apariencias no pueden resistirse a la verdad que encierran estas poderosas palabras:


La salvación es mi única función aquí.

Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.


12. La única función que tienes te dice que eres uno. Recuérdate esto a ti mismo durante los intervalos de tiempo que transcurren entre los períodos en que das cinco minutos para compartirlos con Aquel que comparte el plan de Dios contigo. Recuérdate a ti mismo lo siguiente:


La salvación es mi única función aquí.


De esta manera, depositas el perdón en tu mente y dejas que todo temor sea tiernamente descartado, para que el amor pueda encontrar el lugar donde le corresponde estar en ti y mostrarte que tú eres el Hijo de Dios.


REFLEXIÓN:


Hoy nos dicen que la “salvación y el perdón son lo mismo”, pero como “ambas cosas implican que algo anda mal” porque necesitamos que se nos salve y se nos perdone, significa que “algo impropio” necesita corrección porque es diferente de la “Voluntad de Dios”. Entonces, como la “verdad y las ilusiones” están al mismo nivel porque “ambas han ocurrido”,  la salvación se convierte en el  medio a través del cual podemos escaparnos de las ilusiones. Pero nos aclaran, que esto “no es la verdad porque cancela lo que nunca ocurrió”


Así mismo, la mente que ve ilusiones cree que esto ocurrió, y es porque está separada de Dios. Pero existe un plan que podría unir a “la mente y a los pensamientos separados con la Mente y el Pensamiento que están eternamente unidos”, y es el plan que conserva el Espíritu Santo intacto como lo recibió de Dios. Y este plan opera dentro del tiempo, aunque no  tiene nada que ver con él, y es porque nosotros creemos que el tiempo es real. Y aunque el Espíritu Santo contempla lo que  vemos: “el pecado, el dolor y la muerte, así como la aflicción, la separación y la pérdida”, sabe que lo único verdadero es que “Dios sigue siendo Amor”, y por lo tanto eso que vemos no es “Su Voluntad”, sino que más bien la “Voluntad de Dios”, es que nuestra “mente sea una con la Suya”.


La lección de hoy es profundamente filosófica y un poco complicada de entender, pero lo que nos están diciendo es que nuestra única función es perdonarnos  por haber vivido en un mundo de dolor porque esa no es la voluntad de Dios. Cuando perdonamos nos salvamos, porque, como nos dicen al inicio de la lección, “la salvación y perdón son lo mismo”. Y de lo que nos estamos salvando es del mundo de ilusiones que nos apartó del Amor de Dios y nos causó tanto dolor. Y las ilusiones son todas esas cosas que nos pasan en la vida cotidiana y nos hacen sentir, culpables, miserables, agobiados, sin ganas de vivir, y que nos sacan del momento presente y nos llevan al agobiante pasado que nos deprime, o al inexistente futuro que nos produce ansiedad.  Así que nuestra única función la podemos llevar a cabo sólo si la realizamos en estado de presencia donde habita Dios eternamente.


ORACIÓN:


Padre, ya que “la salvación es mi única función aquí", dame Tu la fuerza para no desistir de permanecer en atenta presencia, para que ni el pasado ni el futuro me alejen de llevar a cabo mi misión. Amén.


domingo, 23 de marzo de 2025

Lección 82 (Repaso lecciones 63 y 64)



Segundo Repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segundo-repaso-introduccion.html


Hoy repasaremos estas ideas:


1. (63) La luz del mundo brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.


Mi perdón es el medio por el que la luz del mundo se expresa a través de mí. Mi perdón es el medio por el que cobro conciencia de la luz del mundo en mí. Mi perdón es el medio por el que el mundo sana junto conmigo. Que perdone, entonces, al mundo para que pueda sanar junto conmigo.


2. Algunas sugerencias para las aplicaciones concretas de esta idea son:


Que la paz se extienda desde mi mente hasta la tuya, [nombre].

Comparto la luz del mundo contigo, [nombre].

Mediante mi perdón puedo ver esto tal como es.


3. (64) Que no me olvide de mi función.


No me olvidaré de mi función porque quiero recordar mi Ser. No puedo desempeñar mi función si la olvido. Y a menos que desempeñe mi función, no experimentaré la dicha que Dios dispone que yo tenga.


4. Algunas variaciones específicas de esta idea son:


No me valdré de esto para ocultarme a mí mismo mi función.

Me valdré de esto como una oportunidad para desempeñar mi función.

Esto podrá ser una amenaza para mi ego, pero no puede alterar mi función en modo alguno.


REFLEXIÓN:


Qué grande tiene que ser perdonar para que sólo a través de este acto de amor el mundo se sane junto con nosotros. Y esta es la función de la que no nos debemos olvidar porque somos la luz del mundo, y sólo así experimentaremos la dicha que Dios tiene dispuesta para nosotros. Desde niños hemos escuchado sobre el perdón, pero parece que lo entendimos como una hermosa enseñanza de Jesús, que era muy idílica de escuchar, pero difícil de realizar. Creo que nadie nos dijo su verdadero sentido, porque hoy ya sabemos que perdonar es más que una acto de benevolencia, es más bien nuestro gran propósito en esta vida. Las prédicas de Jesús se centraban en esta enseñanza (Lucas 6:27-31) :


“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;  bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.  Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”.  Perdonar es un acto de amor propio y en este versículo está claro: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”


Y hoy que lo sabemos no debemos olvidar que esa es nuestra función  si en verdad queremos experimentar la Dicha de Dios. 


ORACIÓN:


Padre, que Tu paz que sobrepasa todo entendimiento, se extienda desde mi mente hasta la mente de mis hermanos, y que pueda compartir la luz del mundo con ellos a través del perdón. Amén


jueves, 6 de marzo de 2025

LECCIÓN 65: Mi única función es la que Dios me dio.



1. La idea de hoy reafirma tu compromiso con la salvación. También te recuerda que no tienes ninguna otra función salvo ésa. Ambos pensamientos son obviamente necesarios para un compromiso total. La salvación no podrá ser tu único propósito mientras sigas abrigando otros. Aceptar la salvación como tu única función entraña necesariamente dos fases: el reconocimiento de que la salvación es tu función y la renuncia a todas las demás metas que tú mismo te has inventado.


2. Ésta es la única manera en que puedes ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo. Ésta es la única manera en que puedes decir, y decirlo en serio: “Mi única función es la que Dios me dio”. Y ésta es la única manera en que puedes encontrar paz.


3. Hoy, y durante los próximos días, reserva diez o quince minutos para una sesión de práctica más prolongada en la que vas a tratar de entender y aceptar el verdadero significado de la idea de hoy. La idea de hoy te ofrece el que puedas escapar de todas las dificultades que percibes. Pone en tus manos la llave que abre la puerta a la paz, la cual tú mismo cerraste. Es la respuesta a la búsqueda en la que has estado enfrascado desde los orígenes del tiempo.


4. Trata, en la medida de lo posible, de llevar a cabo las sesiones de práctica más largas a la misma hora todos los días. Trata asimismo de fijar esa hora de antemano y de luego adherirte a ella lo máximo posible. El propósito de esto es organizar tu día de tal manera que hayas reservado tiempo para Dios, así como para todos los propósitos y objetivos triviales que persigues. Esto es parte del entrenamiento a largo plazo que tu mente necesita para adquirir disciplina, de modo que el Espíritu Santo pueda valerse de ella de manera consistente para el propósito que comparte contigo.


5. Comienza la sesión de práctica más prolongada repasando la idea de hoy. Luego cierra los ojos y repite la idea para tus adentros una vez más, observando tu mente con gran detenimiento a fin de poder captar cualquier pensamiento que cruce por ella. Al principio, no trates de concentrarte exclusivamente en aquellos pensamientos que estén relacionados con la idea de hoy. Trata, más bien, de poner al descubierto cada pensamiento que surja para obstaculizarla. Toma nota de cada uno de ellos con el mayor desapego posible según se presente, y deséchalos uno por uno a medida que te dices a ti mismo:


Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función.


6. Después de un rato te resultará más difícil poder detectar los pensamientos que causan interferencia. Sigue tratando, no obstante, durante un minuto más o menos, intentando detectar algunos de los pensamientos vanos que previamente eludieron tu atención, pero sin afanarte o esforzarte innecesariamente en ello. Luego repite para tus adentros:


Que en esta tabla rasa quede escrita mi verdadera función.


No es preciso que uses estas mismas palabras, pero trata de tener la sensación de que estás dispuesto a que tus propósitos ilusorios sean reemplazados por la verdad.


7. Finalmente, repite la idea de hoy una vez más y dedica el resto de la sesión de práctica a reflexionar sobre la importancia que esta idea tiene para ti, el alivio que su aceptación te ha de brindar al resolver todos tus conflictos de una vez por todas, y lo mucho que realmente deseas la salvación, a pesar de tus absurdas ideas al contrario.


8. En las sesiones de práctica más cortas, que deben hacerse por lo menos una vez por hora, usa el siguiente modelo al aplicar la idea de hoy:


Mi única función es la que Dios me dio. No quiero ninguna otra ni tengo ninguna otra.


Cierra los ojos en algunas ocasiones al practicar esto y, en otras, mantenlos abiertos mientras miras a tu alrededor. Lo que ahora ves será totalmente diferente cuando aceptes la idea de hoy sin reservas.


REFLEXIÓN:


Sólo tenemos una única función y qué difícil es llevarla a cabo, pero no por decisión propia, sino porque antes debemos liberarnos de tantas creencias limitantes que nos han impedido ser conscientes de la única función para la que venimos a este mundo. Nos han hecho creer que nuestro propósito en este mundo es consumir miles de cosas entre teorías, objetos, comestibles, etc.. Es así que hasta la propia espiritualidad se ha convertido en un mercado de ofertas y demandas, que en realidad nos alejan muchísimo de poder alcanzar la paz que necesitamos, y que es lo único que nos demostraría que ya estamos cumpliendo con nuestra función.  Y precisamente UCDM nos dice que “aceptar la salvación” como nuestra “única función”, implica necesariamente renunciar a las metas que nosotros mismos hemos inventado, y que nos otorga “la llave que abre la puerta a la paz”, que nosotros mismos cerramos. Todas las distracciones que el mundo ofrece son las que nos alejan de cumplir la misión que nos encomendaron cuando aceptamos ser parte de este mundo, pero no por eso debemos darnos por vencidos pues hoy se nos presenta la oportunidad de dar el primer paso sin importar cuanto nos hayamos equivocado en el pasado. Cada día es una nueva oportunidad para empezar de nuevo porque cada día es como esa “tabla rasa” que hoy menciona UCDM, y en la que podemos escribir no sólo nuestra “verdadera función” sino la nueva vida que vendrá al tomar la decisión de aceptarla.


ORACIÓN:


Padre, hoy acepto  la “única función” que me has encomendado porque sé que la salvación es el único propósito por el que vine a este mundo. Por eso renuncio a todas las metas que me inventé y que no me han permitido encontrar la paz. Que Tu infinita bondad sea el soporte para llevar a cabo esta misión. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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