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jueves, 13 de noviembre de 2025

LECCIÓN 317: Sigo el camino que se me ha señalado.



1. Tengo una misión especial que cumplir, un papel que sólo yo puedo desempeñar. La salvación espera hasta que yo decida asumir ese papel como mi único objetivo. Hasta que no tome esa decisión, seré un esclavo del tiempo y del destino humano. Pero cuando por mi propia voluntad y de buen grado vaya por el camino que el plan de mi Padre me ha señalado, reconoceré entonces que la salvación ya ha llegado, que se les ha concedido a todos mis hermanos y a mí junto con ellos.


2. Padre, Tu camino es el que elijo seguir hoy. Allí donde me conduce, es adonde elijo ir; y lo que quiere que haga, es lo que elijo hacer. Tu camino es seguro y el final está garantizado. Allí me aguarda Tu recuerdo. Y todos mis pesares desaparecerán en Tu abrazo, tal como le prometiste a Tu Hijo, Quien pensó erróneamente que se había alejado de la segura protección de Tus amorosos Brazos.


ORACIÓN:


¡No soy esclavo del tiempo

ni del destino!

Hay un plan que mi 

Padre ha señalado, y

es mi voluntad seguirlo.


Cuando Cristo vuelva

prevalecerá la verdad:

lo falso caerá, y

reconoceré, junto con

mis hermanos, que la 

Salvación ha llegado.


Si sigo el camino que

se me ha señalado

y volveré a ser:

"por siempre inocente,

por siempre amoroso,

y por siempre amado…”.


¡Despierto ya, y

regreso a Ti, Padre!


Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Juicio Final?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/10-que-es-el-juicio-final.html


martes, 25 de marzo de 2025

Lección 84 (Repaso lecciones 67 y 68)



Segundo Repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segundo-repaso-introduccion.html


Éstas son las ideas para el repaso de hoy:


1. (67) El Amor me creó a semejanza de Sí Mismo.


He sido creado a semejanza de mi Creador. No puedo sufrir, no puedo experimentar pérdidas y no puedo morir. No soy un cuerpo. Hoy quiero reconocer mi realidad. No adoraré ídolos ni exaltaré el concepto que he forjado de mí mismo para reemplazar a mi Ser. He sido creado a semejanza de mi Creador. El Amor me creó a semejanza de Sí Mismo.


2. Las siguientes variaciones te pueden resultar útiles para las aplicaciones concretas de la idea:


Que no vea en esto una ilusión de mí mismo.

Mientras contemplo esto, quiero recordar a mi Creador.

Mi Creador no creó esto como yo lo estoy viendo.


3. (68) El amor no abriga resentimientos.


Los resentimientos son algo completamente ajeno al amor. Los resentimientos atacan al amor y obscurecen su luz. Si abrigo resentimientos estoy atacando al amor y, por ende, atacando mi Ser. De este modo, mi Ser se vuelve un extraño para mí. Estoy decidido a no atacar a mi Ser hoy, de manera que pueda recordar Quién soy.


4. Estas variaciones de la idea te resultarán útiles para las aplicaciones concretas:


Esto no justifica el que niegue a mi Ser.

No me valdré de esto para atacar al amor.

No dejaré que esto me tiente a atacarme a mí mismo.


REFLEXIÓN:


Hoy vino a mi mente la frase: “hemos sido enviados”. Sí, cuando  estaba leyendo que hemos sido creados a semejanza de nuestro creador, que no podemos sufrir, que no podemos experimentar pérdidas y que no podemos morir porque no somos cuerpo, es porque  “fuimos enviados” a un mundo donde era necesario tener un cuerpo para poder ser parte de él, pero por alguna razón, que tal vez no es necesario comprender, perdimos la memoria de quiénes éramos, de dónde veníamos, y cuál era nuestra misión. Y si no recordamos todo esto, es porque necesitamos de un poco de humildad  para cumplir con nuestro propósito en este mundo, y por eso para darnos un aliento nos recuerdan que el “Amor” nos creó a semejanza de “Sí Mismo”, y es una forma de reconfortar nuestro espíritu abatido por tantas desilusiones, por tanto sufrimiento, y por sentirnos perdidos en un mundo que no nos ofrece la paz que alguna vez conocimos antes de ser enviados. Y cuando nos dicen que “el amor no abriga resentimientos” no sólo nos están mostrando que éstos nos alejan del amor porque son sentimientos contrarios, sino que nos  recuerdan que somos, esencialmente, amor, porque el mismo “Amor” nos creó, y nos envió con una única misión, igual para todos, sin importar qué dones vamos a desarrollar  cada uno para lograrlo: Propagar el amor.


ORACIÓN:


Padre, me creaste a Tu imagen y semejanza, y en el camino he forjado ilusiones que me han apartado de encontrar mi verdadero propósito en este mundo. Que por la gracia de llamarme tu hijo, pueda encontrar el camino de regreso al Amor. Amén.


jueves, 6 de marzo de 2025

LECCIÓN 65: Mi única función es la que Dios me dio.



1. La idea de hoy reafirma tu compromiso con la salvación. También te recuerda que no tienes ninguna otra función salvo ésa. Ambos pensamientos son obviamente necesarios para un compromiso total. La salvación no podrá ser tu único propósito mientras sigas abrigando otros. Aceptar la salvación como tu única función entraña necesariamente dos fases: el reconocimiento de que la salvación es tu función y la renuncia a todas las demás metas que tú mismo te has inventado.


2. Ésta es la única manera en que puedes ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo. Ésta es la única manera en que puedes decir, y decirlo en serio: “Mi única función es la que Dios me dio”. Y ésta es la única manera en que puedes encontrar paz.


3. Hoy, y durante los próximos días, reserva diez o quince minutos para una sesión de práctica más prolongada en la que vas a tratar de entender y aceptar el verdadero significado de la idea de hoy. La idea de hoy te ofrece el que puedas escapar de todas las dificultades que percibes. Pone en tus manos la llave que abre la puerta a la paz, la cual tú mismo cerraste. Es la respuesta a la búsqueda en la que has estado enfrascado desde los orígenes del tiempo.


4. Trata, en la medida de lo posible, de llevar a cabo las sesiones de práctica más largas a la misma hora todos los días. Trata asimismo de fijar esa hora de antemano y de luego adherirte a ella lo máximo posible. El propósito de esto es organizar tu día de tal manera que hayas reservado tiempo para Dios, así como para todos los propósitos y objetivos triviales que persigues. Esto es parte del entrenamiento a largo plazo que tu mente necesita para adquirir disciplina, de modo que el Espíritu Santo pueda valerse de ella de manera consistente para el propósito que comparte contigo.


5. Comienza la sesión de práctica más prolongada repasando la idea de hoy. Luego cierra los ojos y repite la idea para tus adentros una vez más, observando tu mente con gran detenimiento a fin de poder captar cualquier pensamiento que cruce por ella. Al principio, no trates de concentrarte exclusivamente en aquellos pensamientos que estén relacionados con la idea de hoy. Trata, más bien, de poner al descubierto cada pensamiento que surja para obstaculizarla. Toma nota de cada uno de ellos con el mayor desapego posible según se presente, y deséchalos uno por uno a medida que te dices a ti mismo:


Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función.


6. Después de un rato te resultará más difícil poder detectar los pensamientos que causan interferencia. Sigue tratando, no obstante, durante un minuto más o menos, intentando detectar algunos de los pensamientos vanos que previamente eludieron tu atención, pero sin afanarte o esforzarte innecesariamente en ello. Luego repite para tus adentros:


Que en esta tabla rasa quede escrita mi verdadera función.


No es preciso que uses estas mismas palabras, pero trata de tener la sensación de que estás dispuesto a que tus propósitos ilusorios sean reemplazados por la verdad.


7. Finalmente, repite la idea de hoy una vez más y dedica el resto de la sesión de práctica a reflexionar sobre la importancia que esta idea tiene para ti, el alivio que su aceptación te ha de brindar al resolver todos tus conflictos de una vez por todas, y lo mucho que realmente deseas la salvación, a pesar de tus absurdas ideas al contrario.


8. En las sesiones de práctica más cortas, que deben hacerse por lo menos una vez por hora, usa el siguiente modelo al aplicar la idea de hoy:


Mi única función es la que Dios me dio. No quiero ninguna otra ni tengo ninguna otra.


Cierra los ojos en algunas ocasiones al practicar esto y, en otras, mantenlos abiertos mientras miras a tu alrededor. Lo que ahora ves será totalmente diferente cuando aceptes la idea de hoy sin reservas.


REFLEXIÓN:


Sólo tenemos una única función y qué difícil es llevarla a cabo, pero no por decisión propia, sino porque antes debemos liberarnos de tantas creencias limitantes que nos han impedido ser conscientes de la única función para la que venimos a este mundo. Nos han hecho creer que nuestro propósito en este mundo es consumir miles de cosas entre teorías, objetos, comestibles, etc.. Es así que hasta la propia espiritualidad se ha convertido en un mercado de ofertas y demandas, que en realidad nos alejan muchísimo de poder alcanzar la paz que necesitamos, y que es lo único que nos demostraría que ya estamos cumpliendo con nuestra función.  Y precisamente UCDM nos dice que “aceptar la salvación” como nuestra “única función”, implica necesariamente renunciar a las metas que nosotros mismos hemos inventado, y que nos otorga “la llave que abre la puerta a la paz”, que nosotros mismos cerramos. Todas las distracciones que el mundo ofrece son las que nos alejan de cumplir la misión que nos encomendaron cuando aceptamos ser parte de este mundo, pero no por eso debemos darnos por vencidos pues hoy se nos presenta la oportunidad de dar el primer paso sin importar cuanto nos hayamos equivocado en el pasado. Cada día es una nueva oportunidad para empezar de nuevo porque cada día es como esa “tabla rasa” que hoy menciona UCDM, y en la que podemos escribir no sólo nuestra “verdadera función” sino la nueva vida que vendrá al tomar la decisión de aceptarla.


ORACIÓN:


Padre, hoy acepto  la “única función” que me has encomendado porque sé que la salvación es el único propósito por el que vine a este mundo. Por eso renuncio a todas las metas que me inventé y que no me han permitido encontrar la paz. Que Tu infinita bondad sea el soporte para llevar a cabo esta misión. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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