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lunes, 29 de diciembre de 2025

LECCIÓN 363



Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz.


1. Y si necesito una palabra de aliento, Él me la dará. Si necesito un pensamiento, Él me lo dará también. Y si lo que necesito es quietud y una mente receptiva y serena, ésos serán los regalos que de Él recibiré. Él está a cargo a petición mía. Y me oirá y contestará porque Él habla en Nombre de Dios mi Padre y de Su santo Hijo.


ORACIÓN:


Padre, te entrego mi vida.  Gobierna mis acciones e ilumina mi mente para que  “el pecado” no sea más una creencia  en mí. Por mucho tiempo veía en todo pecado, y mi mundo se volvió  “un lugar feo e inseguro, hostil y destructor, peligroso desde cualquier punto de vista y traicionero más allá de cualquier esperanza de poder tener confianza o de escapar del dolor.”


Hoy marcho por el camino que la verdad me señala. Mi mente y mi corazón están libres y dispuestos para recibir Tu guía, y poder ser una luz para esos “hermanos que andan en busca del camino, pero que no lo encuentran.”


¡Qué Tu Gracia nos cobije!


Amén.


martes, 25 de noviembre de 2025

LECCIÓN 329: He elegido ya lo que Tu Voluntad dispone.



1. Padre, pensé que me había apartado de Tu Voluntad, que la había desafiado, que había violado sus leyes y que había interpuesto una segunda voluntad más poderosa que la Tuya. En realidad, no obstante, no soy otra cosa que Tu Voluntad, extendida y extendiéndose. Eso es lo que soy, y eso nunca habrá de cambiar.  Así como Tú eres Uno, así yo soy uno Contigo. Eso fue lo que elegí en mi creación, en la que mi voluntad se hizo eternamente una con la Tuya. Esa decisión se tomó para siempre. No puede cambiar ni oponerse a sí misma. Padre, mi voluntad es la Tuya. Estoy a salvo, tranquilo y sereno, y gozo de una dicha interminable porque así lo dispone Tu Voluntad.


2. Hoy aceptaremos la unión que existe entre nosotros, y entre nosotros y nuestra Fuente. No tenemos otra voluntad que la Suya y todos somos uno porque todos compartimos Su Voluntad. Por medio de Ella reconocemos que somos uno solo. Por medio de Ella encontramos por fin el camino que nos conduce a Dios.


ORACIÓN:


Hoy es Presente,

y elijo lo que la Voluntad

de Dios dispone.

Soy eternamente Su Voluntad,

“extendida y extendiéndose”.

Uno con la Fuente Soy, 

y eso me otorga 

tranquilidad y serenidad


Hoy es Presente,

y elijo el camino

que me conduce a Dios:


¡Obedezco!



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es la Creación?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/11-que-es-la-creacion.html


jueves, 20 de noviembre de 2025

LECCIÓN 324: No quiero ser guía. Quiero ser simplemente un seguidor.



1. Padre, Tú eres Quien me dio el plan para mi salvación. Eres asimismo Quien determinó el camino que debo recorrer, el papel que debo desempeñar, así como cada paso en el sendero señalado. No puedo perderme. Tan sólo puedo elegir desviarme por un tiempo, y luego volver. Tu amorosa Voz siempre me exhortará a regresar y me llevará por el buen camino. Mis hermanos pueden seguir el camino por el que les dirijo. Mas yo simplemente recorreré el camino que conduce a Ti, tal como me indiques y quieras que yo haga.


2. Sigamos, por lo tanto, a Uno que conoce el camino. No tenemos por qué rezagarnos ni podemos soltarnos de Su amorosa Mano por más de un instante. Caminamos juntos, pues Le seguimos. Y es Él Quien hace que el final sea seguro y Quien garantiza que llegaremos a salvo a nuestro hogar.


REFLEXIÓN:


Todos estamos llamados a ser guías, pero también somos seguidores. Y cada uno de nosotros tiene que recorrer su propio camino que conduce al Padre. Él mismo es quien nos conduce, y sin importar si retrocedemos o nos quedamos en el camino,  tarde o temprano proseguiremos hasta llegar a la meta. 


Ser guía y seguidor, es parte de nuestra función para cumplir nuestro propósito, porque todos hemos sido llamados en igualdad de condiciones. Quizás para muchos de nosotros está claro, y para otros no,  pero eso no es impedimento para transitar el camino del Padre, porque cada quien cumple su función en el momento preciso. Ni el que va primero es más, ni el que va detrás es menos. Eso me recuerda la parábola de “los obreros de la viña” (Mateo 20: 1-16), en donde unos hombres trabajan por el mismo salario aun cuando llegan en diferente lapso de tiempo:


“Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;  y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.  Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.  Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.  Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.  Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.  Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?  Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.  ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?  Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.”.


Entonces hagamos lo que hoy nos dicen: 


Acepto seguir a “Uno que conoce el camino…”,

me aferro a “Su amorosa Mano”,

porque me garantiza que el final es seguro

que llegaré a salvo a mi hogar

y que la paga será justa.


Amén.



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es la Creación?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/11-que-es-la-creacion.html


jueves, 13 de noviembre de 2025

LECCIÓN 317: Sigo el camino que se me ha señalado.



1. Tengo una misión especial que cumplir, un papel que sólo yo puedo desempeñar. La salvación espera hasta que yo decida asumir ese papel como mi único objetivo. Hasta que no tome esa decisión, seré un esclavo del tiempo y del destino humano. Pero cuando por mi propia voluntad y de buen grado vaya por el camino que el plan de mi Padre me ha señalado, reconoceré entonces que la salvación ya ha llegado, que se les ha concedido a todos mis hermanos y a mí junto con ellos.


2. Padre, Tu camino es el que elijo seguir hoy. Allí donde me conduce, es adonde elijo ir; y lo que quiere que haga, es lo que elijo hacer. Tu camino es seguro y el final está garantizado. Allí me aguarda Tu recuerdo. Y todos mis pesares desaparecerán en Tu abrazo, tal como le prometiste a Tu Hijo, Quien pensó erróneamente que se había alejado de la segura protección de Tus amorosos Brazos.


ORACIÓN:


¡No soy esclavo del tiempo

ni del destino!

Hay un plan que mi 

Padre ha señalado, y

es mi voluntad seguirlo.


Cuando Cristo vuelva

prevalecerá la verdad:

lo falso caerá, y

reconoceré, junto con

mis hermanos, que la 

Salvación ha llegado.


Si sigo el camino que

se me ha señalado

y volveré a ser:

"por siempre inocente,

por siempre amoroso,

y por siempre amado…”.


¡Despierto ya, y

regreso a Ti, Padre!


Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Juicio Final?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/10-que-es-el-juicio-final.html


martes, 7 de octubre de 2025

LECCIÓN 280: ¿Qué límites podría imponerle yo al Hijo de Dios?



1. Aquel que Dios creó ilimitado es libre. Puedo inventar una prisión para él, mas sólo en ilusiones, no en la realidad. Ningún Pensamiento de Dios ha abandonado la Mente de su Padre; ningún Pensamiento de Dios está limitado en modo alguno; ningún Pensamiento de Dios puede dejar de ser eternamente puro. ¿Puedo acaso imponer límites al Hijo de Dios, cuando su Padre dispuso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y amor?


2. Hoy quiero rendir honor a Tu Hijo, pues sólo así puedo encontrar el camino que me conduce hasta Ti. Padre, no le impondré límite alguno al Hijo que Tú amas y que creaste ilimitado. El honor que le rindo a él Te lo rindo a Ti, y lo que es para Ti es también para mí.


ORACIÓN:


Ilimitado y libre soy,

gozo de libertad y amor

y no hay prisiones que me retengan.

Mis pensamientos son los pensamientos de Dios.

y por eso son eternamente puros.


El camino que me conduce a mi Padre

es una ofrenda de honor y gloria 

que me lleva directo a su encuentro.

Soy el Hijo que Él ama y creó

y por eso en mí no hay límites

que impidan alcance la libertad.


¡Espíritu y Santo Hijo de Dios Soy!


Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el Cristo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/6-que-es-el-cristo.html


miércoles, 4 de junio de 2025

LECCIÓN 155: Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino.



1. Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. No cambias de apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo. Tu frente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos. Y aquellos que caminan por el mundo como tú lo haces reconocen en ti a uno de los suyos. No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán y creerán que eres como ellos, tal como una vez lo fuiste.


2. El mundo es una ilusión. Los que eligen venir a él andan buscando un lugar donde poder ser ilusiones y eludir su propia realidad. Mas cuando se dan cuenta de que su realidad se encuentra incluso aquí, entonces se hacen a un lado y dejan que ésta les muestre el camino. ¿Qué otra alternativa tienen realmente? Dejar que las ilusiones vayan delante de la verdad es una locura. Mas dejar que las ilusiones se rezaguen detrás de la verdad y que ésta se alce como lo que es, es simplemente muestra de cordura.


3. Ésta es la sencilla decisión que vamos a tomar hoy. La demente ilusión seguirá siendo evidente por un tiempo para ser contemplada por aquellos que decidieron venir y que aún no han experimentado el regocijo de descubrir que se equivocaron al tomar esa decisión. No pueden aprender directamente de la verdad, puesto que niegan haberse equivocado. Y así, tienen necesidad de un Maestro que pueda percibir su demencia, pero que pueda ver también más allá de la ilusión la simple verdad que mora en ellos.


4. Si la verdad exigiese que renunciasen al mundo, les parecería como si se les estuviera pidiendo que sacrificasen algo que es real. Muchos han elegido renunciar al mundo cuando todavía creían que era real. Y como resultado, se han visto abatidos por una sensación de pérdida y, por consiguiente, no se han liberado. Otros no han elegido otra cosa que el mundo, y su sensación de pérdida ha sido aún mayor, lo cual no han sido capaces de entender.


5. Entre estas dos sendas hay un camino que conduce más allá de cualquier clase de pérdida, pues tanto el sacrificio como la privación se abandonan de inmediato. Éste es el camino que se te pide recorrer ahora. Caminarás por esta senda como otros lo hacen, y aunque no parezcas ser distinto de ellos, ciertamente lo serás. Por lo tanto, podrás ayudarlos al mismo tiempo que te ayudas a ti mismo, y encauzar sus pasos por el camino que Dios ha despejado para ti y para ellos por mediación tuya.


6. La ilusión aún parece estar ceñida a ti, a fin de que puedas relacionarte con ellos. Sin embargo, ha retrocedido. Y no es de ilusiones de lo que te oyen hablar ni son ilusiones lo que les presentas para que sus ojos lo puedan ver y sus mentes entender. La verdad, que va delante de ti, tampoco puede hablarles a través de ilusiones, pues este camino conduce ahora más allá de la ilusión, y mientras sigues adelante los llamas para que te sigan.


7. Todos los caminos conducen finalmente a éste. Pues el sacrificio y la privación son sendas que no llevan a ninguna parte, decisiones que conducen al fracaso, así como metas que jamás se podrán alcanzar. Todo esto retrocede a medida que la verdad se alza en ti para que conduzcas a tus hermanos lejos de los caminos de la muerte y los encamines por la senda de la felicidad. Su sufrimiento es pura ilusión. Sin embargo, necesitan un guía que los ayude a escapar de él, pues confunden las ilusiones con la verdad.


8. Tal es la llamada de la salvación. Te pide que aceptes la verdad y permitas que vaya delante de ti alumbrando la senda que te rescata de la ilusión. No se trata de un rescate que tenga un precio, pues no cuesta nada y sólo te aporta ganancias. Las ilusiones tan sólo dan la impresión de mantener al santo Hijo de Dios encadenado. Es únicamente de las ilusiones de lo que se le salva. A medida que éstas retroceden, vuelve a encontrarse a sí mismo.


9. Camina seguro ahora, pero con cautela, ya que esta senda es nueva para ti. Puede que descubras que aún te sientes tentado de ir delante de la verdad y de dejar que las ilusiones sean tu guía. Tus santos hermanos te fueron dados para que siguieran tus pasos conforme tú caminas seguro de tu propósito hacia la verdad. Ésta va ahora delante de ti para que ellos puedan ver algo con lo que poder identificarse, algo que entiendan que les señale el camino.


10. Al final de la jornada, no obstante, no habrá brecha ni distancia alguna entre la verdad y tú. E igualmente, todas las ilusiones que marchaban por el mismo camino que tú recorres se habrán alejado de ti y no quedará nada que mantenga a la verdad separada de la Compleción de Dios, la cual es tan santa como Él Mismo. Hazte a un lado con fe y deja que la verdad te muestre el camino. No sabes adónde vas. Pero Uno que sabe te acompaña. Deja que Él te guíe junto con los demás.


11. Cuando los sueños se hayan acabado, cuando el tiempo haya cerrado sus puertas a todo lo pasajero y los milagros ya no tengan objeto, el Hijo de Dios no emprenderá más jornadas. Ya no tendrá ningún deseo de ser una ilusión en vez de la verdad. Hacia esto es hacia donde nos encaminamos, a medida que seguimos adelante por el camino que la verdad nos señala. Ésta es nuestra jornada final, la cual llevamos a cabo por todos. No perdamos el rumbo. Pues así como la verdad va delante de nosotros, también va delante de los hermanos que nos seguirán.


12. Nos encaminamos hacia Dios. Haz una pausa y reflexiona sobre esto: ¿Qué camino podría ser más santo, más merecedor de tus esfuerzos, de tu amor y de tu absoluta dedicación? ¿Qué camino podría darte más de lo que es todo u ofrecerte menos y aun así satisfacer al santo Hijo de Dios? Nos encaminamos hacia Dios. La verdad que ahora va delante de nosotros es una con Él y nos conduce allí donde Él siempre ha estado. ¿Qué otro camino sino éste podría ser una senda que preferirías elegir?


13. Tus pies ya están firmemente asentados en el camino que conduce al mundo hacia Dios. No busques otros caminos que puedan llevarte a otro lugar. Los sueños no son guías dignos de ti que eres el Hijo de Dios. No olvides que Él te ha tomado de la mano y te ha dado tus hermanos con la certeza de que eres merecedor de la confianza que Él ha depositado en ti. Él no puede ser engañado. Su Confianza ha hecho que tu trayectoria sea certera y tu meta segura. No les fallarás a tus hermanos ni a tu Ser.


14. Y ahora sólo te pide que pienses en Él por un rato cada día para que pueda dialogar contigo y hablarte de Su Amor, recordándote cuán grande es Su Confianza, cuán infinito Su Amor. En tu Nombre y en el Suyo, que son el mismo, gustosamente practicamos con este pensamiento:


Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino, pues deseo recorrer la senda que conduce hasta Él.


REFLEXIÓN:


Hacernos a un lado, es lo que hoy nos piden. Hacerlo es una muestra de confianza, una muestra de fe, porque es la Verdad misma la que nos va a guiar. Podríamos decir que es una fe ciega porque no sabemos a dónde vamos, pero tenemos la certeza que no seremos defraudados, ni nuestros hermanos que nos acompañan porque el Amor mismo nos lleva de la mano. Y detrás de nosotros vendrán más personas, así como nosotros también fuimos tras esos esos seres que adelantaron su camino para guiarnos. Todos somos uno en Cristo, porque Él mismo nos prometió que no nos dejaría solos porque su Santo Espíritu sería nuestro guía. La meta es Dios y nos conduce de regreso hacia nuestro hogar.  Y nos haremos a un lado y nos dejaremos  guiar porque también seremos guía de nuestros hermanos que nuestro Padre nos confió, y si lo hizo es porque sabe que somos dignos de ese encargo. ¿Qué más podemos pedir o desear si hoy nos dicen que “Su confianza” ha hecho que nuestra trayectoria sea certera y nuestra meta segura? ¿Cómo dudar de que podemos fallar? La certeza de que no puede ser posible una falla, es que quien depositó su fe en nosotros es ¡Dios!, y no hay posibilidad de fallarle a nuestros hermanos ni a nosotros mismos porque tenemos ese respaldo, y sí dudamos lo hacemos de Dios mismo, así que es nuestra oportunidad de soltar los miedos, las dudas, y de una vez por todas hacernos a un lado y dejar “que Él nos muestre el camino”.


Hace miles de años nos hicieron una promesa que ha trascendido el tiempo y el espacio, y hoy es nuestra oportunidad de tomarla, aceptarla, y vivirla como lo hicieron nuestros hermanos que nos precedieron y que también fueron elegidos por Dios:


“He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.  Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,  y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros… No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.  Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,  para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17: 6-11, 15-21


Si Jesús oró por nosotros, desde hace miles de años, podemos hacernos a un lado con total confianza, no sólo porque Él es la garantía del cumplimiento de nuestro "ministerio", sino porque Él es "el camino, y la verdad, y la vida".


ORACIÓN:


Padre, me haré a un lado y dejaré que me muestres el camino, pues deseo recorrer la senda que conduce hasta Ti. Qué Tu Gracia y Tu verdad sean mi fuerza para no desistir. Amén.


sábado, 1 de febrero de 2025

LECCIÓN 32: He inventado el mundo que veo.



1. Continuamos hoy desarrollando el tema de causa y efecto. No eres víctima del mundo que ves porque tú mismo lo inventaste. Puedes renunciar a él con la misma facilidad con la que lo construiste. Lo verás o no lo verás, tal como desees. Mientras desees verlo, lo verás; cuando ya no lo desees ver, no estará ahí para que lo puedas ver.


2. La idea de hoy, al igual que las anteriores, es aplicable tanto a tu mundo interno como al externo, que en realidad son lo mismo. Sin embargo, puesto que los consideras diferentes, las sesiones de práctica de hoy tendrán una vez más dos fases: una dedicada al mundo que ves fuera de ti, y la otra, al que ves en tu mente. Trata de introducir en los ejercicios de hoy el pensamiento de que ambos se encuentran en tu propia imaginación.


3. Una vez más, comenzaremos la sesión de práctica de por la mañana y la de por la noche repitiendo la idea de hoy dos o tres veces mientras miras a tu alrededor al mundo que consideras como externo a ti. Luego cierra los ojos y mira tu mundo interno. Procura tratarlos a ambos con la mayor igualdad posible. Repite la idea de hoy sin ningún apresuramiento y tan a menudo como desees mientras observas las imágenes que tu imaginación le presenta a tu conciencia.


4. Se recomiendan de tres a cinco minutos para las dos sesiones de práctica más largas, siendo tres el mínimo requerido. Si notas que hacer los ejercicios te relaja, los puedes alargar a más de cinco minutos. Para facilitar esa relajación, escoge un momento en el que no preveas muchas distracciones y en el que te sientas razonablemente preparado.


5. Estos ejercicios se deben seguir haciendo asimismo a lo largo del día tan a menudo como sea posible. Las aplicaciones más cortas consisten en lentas repeticiones de la idea según exploras tu mundo externo o tu mundo interno. No importa cuál de ellos elijas.


6. La idea de hoy también debe aplicarse inmediatamente a cualquier situación que te pueda perturbar. Aplícala diciéndote a ti mismo:


He inventado esta situación tal como la veo.


REFLEXIÓN: 


Si el mundo me muestra un escenario donde hay víctimas y victimarios, y hoy nos dicen que hemos inventado el mundo que vemos, y que podemos renunciar a él con la misma facilidad con que lo construimos, surgen  preguntas: ¿Cómo renunciar a ese mundo? ¿Cuál es el paso a paso? ¿Porque es comprensible intelectualmente, pero en la vida práctica no es fácil hacerlo? Cuando acepto que he inventado el mundo que veo, doy el primer paso para iniciar el proceso de cambiar mi mundo y esa es una manera de renunciar.  El paso a paso podrían ser los 365 días en que estamos siguiendo unas instrucciones con la fe puesta en el corazón que nos dice que ese es el camino, y en la necesidad que tenemos de cambiar nuestro mundo. Y quizás, a la mayoría de nosotros nos cause ansiedad escuchar que el mundo que hemos creado ya no estará ahí sólo con desearlo, porque anhelamos que eso suceda como por arte de magia, pero no es así. Aquí cobra sentido la frase “suelto y confío”, porque la experiencia me ha mostrado que sí funciona, y que cuando no nos llenamos de expectativas y continuamos haciendo las cosas con tranquilidad y “sin apego al resultado”, un día cualquiera nos damos cuenta que algo pasó porque estamos experimentando una paz que antes no teníamos, y es cuando nos vienen imágenes del pasado y reconocemos con alegría que hubo un cambio imperceptible en nuestras vidas que nos está permitiendo vivir de otra manera, de una mejor manera porque a nuestro alrededor algo cambió. Pero no sólo cambiamos nosotros, sino que esos hermosos seres que nos acompañan se han impregnado de ese “algo” maravilloso y podemos percibir que también están sanando.  Cuando doy un “sí” y acepto  que he inventado el mundo que veo y que por lo tanto lo puedo cambiar, y lo hago real, implícito está el amor que siento por las personas que me rodean porque el mundo de ellos también cambia cuando mi proceso de sanación inicia.


ORACIÓN:


Padre, he renegado muchas veces del mundo que veo creyendo que la vida ha sido injusta conmigo e incluso he rechazado a las personas que lo conforman. Hoy que sé  que yo lo inventé y que puedo renunciar a ese mundo tan sólo con desearlo, te pido que me des la gracia de hacerlo factible y real en mi vida. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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