Powered By Blogger
Mostrando las entradas con la etiqueta Santo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Santo. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de octubre de 2025

LECCIÓN 280: ¿Qué límites podría imponerle yo al Hijo de Dios?



1. Aquel que Dios creó ilimitado es libre. Puedo inventar una prisión para él, mas sólo en ilusiones, no en la realidad. Ningún Pensamiento de Dios ha abandonado la Mente de su Padre; ningún Pensamiento de Dios está limitado en modo alguno; ningún Pensamiento de Dios puede dejar de ser eternamente puro. ¿Puedo acaso imponer límites al Hijo de Dios, cuando su Padre dispuso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y amor?


2. Hoy quiero rendir honor a Tu Hijo, pues sólo así puedo encontrar el camino que me conduce hasta Ti. Padre, no le impondré límite alguno al Hijo que Tú amas y que creaste ilimitado. El honor que le rindo a él Te lo rindo a Ti, y lo que es para Ti es también para mí.


ORACIÓN:


Ilimitado y libre soy,

gozo de libertad y amor

y no hay prisiones que me retengan.

Mis pensamientos son los pensamientos de Dios.

y por eso son eternamente puros.


El camino que me conduce a mi Padre

es una ofrenda de honor y gloria 

que me lleva directo a su encuentro.

Soy el Hijo que Él ama y creó

y por eso en mí no hay límites

que impidan alcance la libertad.


¡Espíritu y Santo Hijo de Dios Soy!


Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el Cristo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/6-que-es-el-cristo.html


domingo, 1 de junio de 2025

LECCIÓN 152: Tengo el poder de decidir.



1. Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desee. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación.


2. Tal vez creas que ésta es una postura extrema o demasiado abarcadora para poder ser verdad. Mas ¿podría la verdad hacer excepciones? Si se te ha dado todo, ¿cómo podría la pérdida ser real? ¿Puede acaso el dolor ser parte de la paz o el pesar de la dicha? ¿Cómo podrían adentrarse el miedo y la enfermedad en una mente en la que moran el amor y la santidad perfecta? La verdad tiene que abarcarlo todo, si es que es la verdad. No aceptes opuestos ni excepciones, pues hacerlo es contradecir la verdad enteramente.


3. La salvación es el reconocimiento de que la verdad es verdad y de que nada más lo es. Ya has oído esto, pero puede que todavía no hayas aceptado ambas partes de la aseveración. Sin la primera, la segunda no tiene sentido. Pero sin la segunda, la primera deja de ser verdad. La verdad no puede tener un opuesto. No se puede hacer suficiente hincapié en esto o pensar en ello con demasiada frecuencia. Pues si lo que no es verdad fuese tan cierto como lo que es verdad, entonces parte de la verdad sería falsa y la verdad dejaría de tener significado. Sólo la verdad es verdad, y lo que es falso, falso es.


4. Ésta es la más sencilla de las distinciones, si bien, la más ambigua. Mas no porque la distinción sea difícil de percibirse, sino porque se halla oculta tras una amplia gama de opciones que no parecen proceder enteramente de ti. Y así, la verdad parece tener algunos aspectos que ponen en entredicho su consistencia, si bien no parecen ser contradicciones que tú mismo hayas introducido.


5. Tal como Dios te creó, no puedes sino seguir siendo inmutable; y los estados transitorios son, por definición, falsos. Eso incluye cualquier cambio en tus sentimientos, cualquier alteración en las condiciones de tu cuerpo o de tu mente; así como cualquier cambio de conciencia o en tus reacciones. Ésta es la condición todo-abarcadora que distingue a la verdad de la mentira y que mantiene a lo falso separado de la verdad y como lo que es.


6. ¿No es acaso extraño que consideres arrogante pensar que fuiste tú quien fabricó el mundo que ves? Dios no lo creó. De eso puedes estar seguro. ¿Qué puede saber Él de lo efímero, del pecado y la culpabilidad? ¿Qué puede saber de los temerosos, de los que sufren y de los solitarios, o de la mente que vive dentro de un cuerpo condenado a morir? Pensar que Él ha creado un mundo en el que tales cosas parecen ser reales es acusarlo de demente. Él no está loco. Sin embargo, sólo la locura da lugar a semejante mundo.


7. Pensar que Dios creó el caos, que contradice Su Propia Voluntad, que inventó opuestos a la verdad y que le permite a la muerte triunfar sobre la vida es arrogancia. La humildad se daría cuenta de inmediato de que estas cosas no proceden de Él. ¿Y sería acaso posible ver lo que Dios no creó? Pensar que puedes, es creer que puedes percibir lo que la Voluntad de Dios no dispuso que existiera. ¿Y qué podría ser más arrogante que eso?


8. Seamos hoy verdaderamente humildes y aceptemos lo que hemos hecho como lo que es. Tenemos el poder de decidir. Decide únicamente aceptar el puesto que te corresponde como co-creador del universo, y todo eso que crees haber fabricado desaparecerá. Lo que entonces emergerá en tu conciencia será todo lo que siempre ha estado ahí, lo cual ha sido eternamente como es ahora. Y entonces pasará a ocupar el lugar de los autoengaños que inventaste a fin de usurpar el altar del Padre y del Hijo.


9. Hoy vamos a practicar la verdadera humildad, abandonando la falsa pretensión con la que el ego intenta probar que la humildad es arrogancia. Sólo el ego puede ser arrogante. Pero la verdad es humilde cuando reconoce su poder, su inmutabilidad y su eterna plenitud: el regalo todo abarcador y perfecto que Dios le hace a Su Hijo amado. Dejamos a un lado la arrogancia que afirma que somos pecadores, culpables, temerosos, y que estamos avergonzados de lo que somos; y en lugar de ello, elevaremos nuestros corazones con verdadera humildad hasta Aquel que nos creó inmaculados y semejantes a Él en poder y en amor.


10. Tenemos el poder de decidir. Y aceptamos de Él aquello que somos y humildemente reconocemos al Hijo de Dios. Reconocer al Hijo de Dios implica asimismo que hemos dejado a un lado todos los conceptos acerca de nosotros mismos y reconocido su falsedad. También hemos percibido su arrogancia. Y con humildad aceptamos jubilosamente como nuestros el esplendor del Hijo de Dios, su mansedumbre, su perfecta impecabilidad, el Amor de su Padre, así como su derecho al Cielo y a Cielo y a liberarse del infierno.


11. Ahora nos unimos en gozoso reconocimiento de que las mentiras son falsas y de que sólo la verdad es verdad. Al levantarnos pensaremos únicamente en la verdad y pasaremos cinco minutos practicando sus caminos, alentando a nuestras temerosas mentes con lo siguiente:


Tengo el poder de decidir Hoy me aceptaré a mí mismo tal como la Voluntad de mi Padre dispuso que yo fuese cuando me creó.


Luego aguardaremos en silencio, abandonando todo autoengaño, según le pedimos humildemente a nuestro Ser que se revele ante nosotros. Y Aquel que nunca se fue regresará a nuestra conciencia, agradecido de poder devolverle Su morada a Dios, tal como siempre debió ser.


12. Espéralo pacientemente hoy, e invítalo cada hora con las palabras con las que diste comienzo al día, el cual se debe concluir con esa misma invitación a tu Ser. La Voz de Dios te contestará, pues habla por ti y por tu Padre. Substituirá todos tus frenéticos pensamientos por la Paz de Dios, los autoengaños por la verdad de Dios y tus ilusiones acerca de ti mismo por el Hijo de Dios.


REFLEXIÓN:


En la lección de ayer nos decían una frase muy profunda que de alguna manera nos da un estatus que tiene que ver con la finalidad de este curso, o es su objetivo mayor:  “Tu ministerio comienza a medida que todos tus pensamientos se van purificando”. Y una de las tantas maneras de purificar nuestros pensamientos es mediante el poder del que hoy nos hablan: El poder de decisión.


Si queremos hacer uso de ese poder podríamos empezar por decidir qué hacer con la información que recibimos aquí. Podemos ser escépticos o abrir nuestra mente para creer que puede ser posible todo lo que nos están diciendo y que cambia nuestra manera de ver y entender el mundo, y  todo lo que hemos aprendido hasta el momento en que tomamos la decisión de transitar el sendero de UCDM.  Entonces, haciendo uso de nuestro poder de decisión, que tal si creemos que ciertamente  somos tal como Dios nos creó, y eso implica que no somos un cuerpo sino un espíritu, y que por eso estamos a salvo, sanos y plenos, y poseemos la grandeza de ser llamados santos hijos de Dios, con la libertad de perdonar para salvar el mundo en que vivimos, y el que hasta ahora nos ha parecido oscuro y catastrófico. 


Para poder integrar en nuestra vida todo lo que hoy nos dicen, como por ejemplo, que el dolor es una elección, así como la enfermedad, y tantas otras cosas que nos parecen imposibles de creer, nos piden que seamos humildes, y que usemos el poder de decidir para aceptar el puesto que nos corresponde como co-creadores del universo, para que todas nuestras dolorosas y aterradoras fabricaciones desaparezcan. También nos recuerdan que la arrogancia nos impide reconocer nuestro poder, y que la humildad es reconocer que en verdad somos hijos de un Dios que nos creó a su imagen y semejanza, y esa es la única verdad que hemos desechado y que nos ha causado sufrimiento.


Si hemos llegado hasta aquí, quizás no deberíamos pensar en cómo puede suceder que todas esas maravillas que nos dicen que somos se manifiesten, sino más bien usar el poder de decisión que nos dieron para creer y asumir que somos los Santos Hijos de Dios, que ya no deseamos juzgar, culpar, o victimizarnos, y simplemente queremos purificar nuestra mente para que se inicie el “ministerio” para el que fuimos llamados a través del perdón, y que no es otro que la Salvación del Mundo. Si aceptamos creer  ya no seremos arrogantes, porque nos hicieron pensar todo lo contrario: que ser arrogante era llamarse “Santo hijo de Dios”, y que la santidad era sólo para un pequeño grupo de personas, elegidas por otro grupo de personas que ya se consideraban santas para poder decidir a quien darle ese honor.


Que hoy sea el día en que usemos nuestro "poder de decidir" para reconocer a nuestro Eterno Padre, y sanar nuestra mente.


ORACIÓN:


Padre, elijo usar mi poder de decisión para aceptarme a mí mismo tal como Tú dispusiste que yo fuera desde el inicio de la creación, y te pido la gracia para purificar mis pensamientos y poder iniciar el “ministerio”, para el que fui llamado. Amén.


viernes, 11 de abril de 2025

LECCIÓN 101: La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.



1. Hoy continuaremos con el tema de la felicidad. Esta idea es esencial para poder comprender el significado de la salvación. Todavía crees que la salvación requiere que sufras como penitencia por tus “pecados”. Pero no es así. No obstante, no podrás evitar pensar que lo es mientras sigas creyendo que el pecado es real y que el Hijo de Dios puede pecar.


2. Si el pecado es real, entonces el castigo es justo e ineludible. La salvación, por lo tanto, sólo se puede obtener mediante el sufrimiento. Si el pecado es real, la felicidad no puede sino ser una ilusión, pues ambas cosas no pueden ser verdad. Los que pecan sólo merecen muerte y dolor, y eso es por lo que claman. Pues saben que eso es lo que les espera, y que los buscará y que en algún punto y en algún lugar los encontrará para que salden la deuda que tienen con Dios. Debido a su terror, tratan de escaparse de Él. Mas Él los seguirá persiguiendo y ellos no podrán escapar.


3. Si el pecado es real, la salvación tiene que ser el dolor. El dolor es el costo del pecado, y si el pecado es real el sufrimiento es inevitable. La salvación no puede sino ser temible, pues mata, aunque lentamente, y antes de otorgar el deseado favor de la muerte a las víctimas que están casi en los huesos antes de haber sido apaciguada, los despoja de todo. Su ira es insaciable e inclemente, aunque totalmente justa.


4. ¿Quién buscaría un castigo tan brutal? ¿Quién no huiría de la salvación, intentando por todos los medios ahogar la Voz que se la ofrece? ¿Por qué habría de tratar de escuchar y aceptar Su ofrecimiento? Si el pecado es real, lo que le ofrece es la muerte, que le inflige cruelmente para que esté a la par de los perversos deseos de donde nace el pecado. Si el pecado es real, la salvación se ha vuelto tu enemigo acérrimo, la maldición de Dios contra ti que crucificaste a Su Hijo.


5. Hoy necesitas las sesiones de práctica. Los ejercicios te enseñan que el pecado no es real y que todo lo que crees que inevitablemente ha de ocurrir como consecuencia de él nunca sucederá, pues carece de causa. Acepta la Expiación con una mente receptiva que no abrigue la creencia de que has hecho del Hijo de Dios un demonio. El pecado no existe. Practicaremos hoy este pensamiento tan a menudo como nos sea posible, pues es la base de la idea de hoy.


6. La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad, toda vez que el pecado no existe y el sufrimiento no tiene causa. La dicha es justa, y el dolor no es sino la señal de que te has equivocado con respecto a ti mismo. No tengas miedo de la Voluntad de Dios. Por el contrario, ampárate en Ella con la absoluta confianza de que te liberará de todas las consecuencias que el pecado ha forjado en tu febril imaginación. Di:


La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.

El pecado no existe ni tiene consecuencias.


Así es como debes dar comienzo a tus sesiones de práctica. Luego intenta otra vez encontrar la dicha que estos pensamientos le brindarán a tu mente.


7. Da gustosamente estos cinco minutos para eliminar la pesada carga que te has echado encima al abrigar la demente creencia de que el pecado es real. Escápate hoy de la locura. Ya estás en el camino que conduce a la libertad y ahora la idea de hoy te da alas para acelerar tu progreso y esperanza para ir todavía más deprisa hacia la anhelada meta de la paz. El pecado no existe. Recuerda esto hoy y repite en silencio tan a menudo como puedas:


La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.

Ésa es la verdad, pues el pecado no existe.


REFLEXIÓN:


Nuestro Padre quiere para nosotros la “perfecta felicidad”, pero si el “pecado es real” la felicidad se vuelve una ilusión, pues pecado y felicidad no pueden co-existir. El dolor es inherente al pecado, y esto hace que el sufrimiento sea inevitable. Como las ilusiones son inherentes al ego, el pecado sólo puede ser una invención de éste, y por eso se nos pide  que no sigamos creyendo en la realidad del pecado porque sería dar crédito al ego, e ir en contra de la verdad. Esto se puede entender intelectualmente, pero puede venir a nosotros una especie de confusión cuando nuestra mente nos recuerda las cosas que a diario pasan en el mundo y que nos dice: ¿Si el pecado no es real por qué tantas guerras, por qué tanto dolor, por qué tanto odio…? Nuestra mente reflexiva nos hace dudar, y podemos entrar en conflicto, porque además todos los días en las noticias nos dicen que una persona fue castigada porque la encontraron robando, matando, mintiendo, etc. Y esto nos recuerda que UCDM nos dice que “si el pecado es real, entonces el castigo es justo e ineludible”.


¿Qué hacemos entonces, para integrar en nuestra realidad que el pecado no existe? Una opción sería eliminar de nuestra mente esos pensamientos que son nuestros verdaderos enemigos, y que nos mantienen atados al “contenido” que el mundo nos ofrece a través de los medios de comunicación, y que nos sacan de la realidad de vivir el presente con los pensamientos que nos unen a Dios. Porque en “X” lugar del mundo puede estar sucediendo algo, que yo no puedo cambiar sólo por escucharlo, pero me saca de mi centro porque me causa horror y sufrimiento, y no es que uno se tenga que volver indolente, pero esos pensamientos, producto de escuchar una noticia, se convierten en los elementos inferiores de mi mente que me sacan del lugar donde mi mente debe estar y es en el “presente”, o “estado de presencia”, en donde nada malo puede suceder.


Si logro mantener mi mente en equilibrio, a pesar de lo que yo pueda estar escuchando, entonces, no sólo mi mente se tranquilizará, sino mi mundo exterior también, porque internamente ya no hay lucha. La lucha desaparece de mi mente cuando no tomo partido de lo que escucho y es porque no juzgué, no vi ni bueno ni malo en lo que escuché, y mi mente queda en paz. Si no juzgo no puedo ver pecado en lo que otros si lo ven. Ahí es cuando el pecado no existe, y ahí también puedo empezar a comprender el verdadero sentido de la felicidad, que no es estar “saltando en una pata” sino al contrario, estar en equilibrio, estar en paz, a pesar de que todo a mi alrededor parezca caer. No es fácil, pero tampoco es imposible, y por eso el entrenamiento que nos piden en cada lección contribuye con que esto pueda ser realidad. Además, debemos recordar la frase que repasamos hace unos días en la que queda claro que al ser lo que somos no tenemos limitaciones, y mucho menos la del pecado: “Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limitación, a salvo, sano y pleno. Libre para perdonar y libre para salvar al mundo”.


Entonces, una manera práctica de integrar en nosotros que el pecado no es real es recordar que somos espíritu y no un cuerpo.  Que si no juzgamos no podemos ver pecado en nuestros hermanos. Si permanecemos en estado de presencia, no nos puede afectar lo que escuchamos o vemos a nuestro alrededor, y mucho menos nos puede afectar el pasado o el futuro, que normalmente son las cosas por las que sentimos dolor. Además, permitir que se haga la Voluntad de Dios en nosotros es asegurar la "perfecta felicidad" de la que hoy nos hablan.


ORACIÓN:


Padre, hoy sé que Tu Voluntad para mí es la perfecta felicidad, y por eso debo aceptar que el pecado no existe ni tiene consecuencias, pero como estoy iniciando un camino en donde debo limpiar mi mente de las creencias del pasado, te pido la gracia de entender para integrar a mi vida sólo Tu Verdad. Amén.


miércoles, 26 de febrero de 2025

LECCIÓN 57 (Repaso lecciones 31-35)



Primer repaso: Importante leer la introducción.

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-primer-repaso.html


Repasemos hoy las siguientes ideas:


1. (31) No soy víctima del mundo que veo.


¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese? Mis cadenas están sueltas. Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo. La puerta de la prisión está abierta. Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar. Nada me retiene en este mundo. Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero. Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz.


2. (32) He inventado el mundo que veo.


Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme. Basta con que reconozca esto y quedo libre. Me he engañado a mí mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios. He estado terriblemente equivocado al creer esto y ya no quiero seguir creyéndolo más. El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente. Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él. El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero.


3. (33) Hay otra manera de ver el mundo.


Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo. Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad. Veo el mundo como una prisión para el Hijo de Dios. Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado. Quiero contemplar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.


4. (34) Podría ver paz en lugar de esto.


Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las Leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera. Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él. Y percibiré asimismo que la paz mora también en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.


5. (35) Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.


A medida que comparto la paz del mundo con mis hermanos empiezo a comprender que esa paz brota de lo más profundo de mí mismo. El mundo que contemplo ha quedado iluminado con la luz de mi perdón, y me la devuelve reflejándola sobre mí. En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mí mismo ocultaban. Empiezo a comprender la santidad de todo ser vivo, incluyéndome a mí mismo, y su unidad conmigo.


REFLEXIÓN:


Continúo con el ejercicio de  crear un texto coherente con los enunciados de las lecciones que estamos repasando:}


“No soy víctima del mundo que veo por que yo mismo inventé ese mundo que me tiene aprisionado. Pero sé que como Hijo de Dios sólo puedo ser libre, y por eso sé que hay otra manera de ver el mundo, que es un lugar de liberación y no de cadenas. Hoy opto por contemplar el mundo tal como es porque allí no sólo encuentro libertad, sino también paz, la cual podré compartir con mis hermanos. Todo esto solamente puede ser posible porque mi mente es parte de la de Dios, y así las ilusiones quedarán al descubierto y de esa manera comprenderé que  todo ser vivo es santo así como yo también lo soy”.


En el momento que tomamos consciencia de que no somos víctimas desaparecen los victimarios, y empezamos a quitarnos cargas de resentimientos, odios, miedos, tristezas, etc., y estos sentimientos son reemplazados por la aceptación, que luego derivará en paz. Sí, nos sentimos livianos cuando realmente “creemos” que ese mundo que nos ha hecho sufrir lo inventamos, y es cuando nuestra mente está receptiva a ver ese mundo de otra manera, en donde por fin Dios tiene un lugar en nuestras vidas, porque aunque Él siempre ha estado presente, nosotros lo hemos ignorado al pensar que era Él quien nos había abandonado a nuestra suerte. Y llega poco a poco la paz por la gracia del perdón, y al no ver verdugos, nuestros hermanos también quedan perdonados. Sí es posible, sí es verdad, y ese milagro ocurre cuando cada día lo vivimos como si fuera lo único que existiera, como si tuviéramos que salvarlo para nuevamente volver a despertar en un mundo nuevo sin pasado y sin futuro.


ORACIÓN:


Padre, te entrego este día con todos sus errores y aciertos. Si me equivoco intentaré no renegar, y lo veré como parte de un aprendizaje. Permite que este sea un día santo en donde Tu Voluntad sea la guía de mis acciones. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

Lo más visto