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jueves, 17 de julio de 2025

LECCIÓN 198: Sólo mi propia condenación me hace daño.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. El daño es imposible. Las ilusiones, no obstante, forjan ilusiones. Si puedes condenar, se te puede hacer daño. Pues habrás creído que puedes hacer daño, y el derecho que te prescribes puede ahora usarse contra ti, hasta que renuncies a él por ser algo sin valor, indeseable e irreal. La ilusión dejará entonces de tener efectos, y aquellos que parecía tener quedarán anulados. Entonces serás libre, pues la libertad es tu regalo y ahora puedes recibir el regalo que diste.


2. Condena y te vuelves un prisionero. Perdona y te liberas. Ésta es la ley que rige a la percepción. No es una ley que el conocimiento entienda, pues la libertad es parte de él. Por lo tanto, condenar es en realidad imposible. Lo que parece ser su influencia y sus efectos nunca tuvieron lugar. No obstante, tenemos que lidiar con ellos por un tiempo como si en realidad hubiesen tenido lugar. Las ilusiones forjan ilusiones. Excepto una. Pues el perdón es la ilusión que constituye la respuesta a todas las ilusiones.


3. El perdón desvanece todos los demás sueños, y aunque en sí es un sueño, no da lugar a más sueños. Todas las ilusiones, salvo ésta, no pueden sino multiplicarse de mil en mil. Pero con ésta, a todas las demás les llega su fin. El perdón representa el fin de todos los sueños porque es el sueño del despertar. No es en sí la verdad. No obstante, apunta hacia donde ésta se encuentra y nos guía con la certeza de Dios Mismo. Es un sueño en el que el Hijo de Dios despierta a su Ser y a su Padre, sabiendo que Ambos son Uno.


4. El perdón es el único camino que conduce más allá del desastre, del sufrimiento y, finalmente, de la muerte. ¿Cómo podría haber otro camino cuando éste es el plan de Dios Mismo? ¿Y por qué ibas a querer oponerte a él, combatirlo, hallarle mil faltas y buscar mil otras alternativas?


5. ¿No sería más sabio alegrarte de tener en tus manos la respuesta a tus problemas? ¿No sería más inteligente darle gracias a Aquel que te ofrece la salvación y aceptar Su regalo con gratitud? ¿Y no sería muestra de bondad para contigo mismo oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones que Él desea enseñarte en lugar de tratar de ignorar Sus palabras y substituirlas por las tuyas?


6. Sus palabras darán resultado. Sus palabras salvarán. En Sus palabras yace toda la esperanza, bendición y dicha que se pueda alguna vez encontrar en esta tierra. Sus palabras proceden de Dios y te llegan con el amor del Cielo impreso en ellas. Los que oyen Sus palabras han oído el himno del Cielo. Pues éstas son las palabras en las que todas las demás finalmente se funden en una sola. Y al desaparecer ésta, la Palabra de Dios viene a ocupar su lugar, pues entonces será recordada y amada.


7. Este mundo parece tener muchos escondrijos donde la piedad no tiene sentido y el ataque parece estar justificado. Mas todos son uno: un lugar donde la muerte es la ofrenda que se le hace al Hijo de Dios así como a su Padre. Tal vez pienses que Ellos la han aceptado. Mas si miras de nuevo allí donde antes contemplaste Su sangre, percibirás en su lugar un milagro. ¡Qué absurdo creer que Ellos podían morir! ¡Qué absurdo creer que podías atacar! ¡Qué locura pensar que podías ser condenado y que el santo Hijo de Dios podía morir!


8. La quietud de tu Ser permanece impasible y no se ve afectada por semejantes pensamientos ni se percata de ninguna condenación que pudiera requerir perdón. Pues los sueños, sea cual fuere su clase, son algo ajeno y foráneo a la verdad. ¿Y qué otra cosa, sino la verdad, podría contener un pensamiento que edifica un puente hasta ella misma para transportar las ilusiones al otro lado?


9. Nuestras prácticas de hoy consisten en dejar que la libertad venga a establecer su morada en ti. La verdad deposita estas palabras en tu mente para que puedas encontrar la llave de la luz y permitir que a la obscuridad le llegue su fin:


Sólo mi propia condenación me hace daño. Sólo mi propio perdón me puede liberar.


No olvides hoy que toda forma de sufrimiento oculta algún pensamiento que niega el perdón. Y que no puede haber ningún tipo de dolor que el perdón no pueda sanar.


10. Acepta la única ilusión que proclama que en el Hijo de Dios no hay condenación y el Cielo será recordado instantáneamente, el mundo quedará olvidado junto con todas sus extrañas creencias, conforme la faz de Cristo aparezca por fin sin velo alguno en ese único sueño de perdón. Éste es el regalo que el Espíritu Santo tiene para ti de parte de Dios tu Padre. Deja que el día de hoy sea celebrado tanto en la tierra como en tu santo hogar. Sé benévolo con ambos, a medida que perdones las ofensas de las que pensaste que eran culpables, y ve tu inocencia irradiando sobre ti desde la faz de Cristo.


11. Ahora el silencio se extiende por todo el mundo. Ahora hay quietud allí donde antes había un frenético flujo de pensamientos sin sentido. Ahora una serena luz refulge sobre la faz de la tierra, que reposa tranquila en un dormir desprovisto de sueños. Y ahora lo único que queda sobre ella es la Palabra de Dios. Sólo eso puede percibirse por un instante más. Luego, los símbolos pasarán al olvido, y todo lo que creíste haber hecho desaparecerá por completo de la mente que Dios reconoce para siempre como Su único Hijo.


12. En él no hay condenación. Es perfecto en su santidad. No necesita pensamientos de misericordia. ¿Qué regalos se le pueden hacer cuando todo es suyo? ¿A quién podría ocurrírsele ofrecer perdón al Hijo de la Impecabilidad Misma, tan semejante a Aquel de Quien es Hijo, que contemplar al Hijo significa dejar de percibir y únicamente conocer al Padre? En esta visión del Hijo, tan fugaz que ni siquiera un instante media entre este singular panorama y la intemporalidad misma, contemplas la visión de ti mismo y luego desapareces para siempre en Dios.


13. Hoy nos aproximamos todavía más al final de todo lo que aún pretende interponerse entre esta visión y nuestra vista. Nos sentimos dichosos de haber llegado tan lejos, y reconocemos que Aquel que nos trajo hasta aquí no nos abandonará ahora. Pues nos quiere dar el don que Dios nos ha dado hoy por medio de Él. Éste es el momento de tu liberación. Ha llegado el momento. Ha llegado hoy.


REFLEXIÓN:


“Condena y te vuelves un prisionero. Perdona y te liberas. Ésta es la ley que rige a la percepción”.  El condenado nunca está  sólo, siempre está con su carcelero. ¿Quién es entonces el prisionero? ¿Está libre el custodio? A veces todo parece una ironía, y es entonces cuando algo nos despierta para mostrarnos la “supuesta realidad”.  La condena aprisiona, y el perdón libera. Vivimos en un mundo de ilusiones con las que tenemos que lidiar porque parecen reales, excepto “el perdón”, que “es la ilusión que constituye la respuesta a  todas las ilusiones”. Es la llave maestra que abre  todas las puertas que nos mantienen aprisionados, pero no es tan fácil de acceder a ella. Se necesita más que voluntad, porque cuando tenemos que enfrentar el “objeto del perdón”, la voluntad ya no es suficiente porque aparece el ego con todo su armamento para incitarnos a la lucha. Entonces, la voluntad sin humildad pierde la fuerza para acoger al “perdón” como la llave que nos libera de las cargas del resentimiento acumulado. Es lo mismo que nos dicen hoy:


“No sería más sabio alegrarte de tener en tus manos la respuesta a tus problemas? ¿No sería más inteligente darle gracias a Aquel que te ofrece la salvación y aceptar Su regalo con gratitud? ¿Y no sería muestra de bondad para contigo mismo oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones que Él desea enseñarte en lugar de tratar de ignorar Sus palabras y substituirlas por las tuyas?”.


Es humildad oír la voz de Aquel que nos ama y nos ofrece la salvación. Es humildad “oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones” que desea enseñarnos. Es humildad no “ignorar Sus palabras” en vez de sustituirlas por las nuestras.


Sin humildad hay condenación, y sin perdón no hay libertad. Y para que el ego no sea nuestro verdugo debemos aceptar “la única ilusión que proclama que en el Hijo de dios no hay condenación”:  ¡El perdón!


ORACIÓN:


Padre, acepto el regalo del “perdón” que me ofreces a través del Espíritu Santo. Qué la benevolencia que procede de Ti, me impida ver  la culpa en mi hermano porque anhelo ver la inocencia en mí, irradiando desde la faz de Cristo. Amén.


miércoles, 26 de febrero de 2025

LECCIÓN 57 (Repaso lecciones 31-35)



Primer repaso: Importante leer la introducción.

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-primer-repaso.html


Repasemos hoy las siguientes ideas:


1. (31) No soy víctima del mundo que veo.


¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese? Mis cadenas están sueltas. Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo. La puerta de la prisión está abierta. Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar. Nada me retiene en este mundo. Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero. Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz.


2. (32) He inventado el mundo que veo.


Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme. Basta con que reconozca esto y quedo libre. Me he engañado a mí mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios. He estado terriblemente equivocado al creer esto y ya no quiero seguir creyéndolo más. El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente. Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él. El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero.


3. (33) Hay otra manera de ver el mundo.


Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo. Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad. Veo el mundo como una prisión para el Hijo de Dios. Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado. Quiero contemplar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.


4. (34) Podría ver paz en lugar de esto.


Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las Leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera. Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él. Y percibiré asimismo que la paz mora también en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.


5. (35) Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.


A medida que comparto la paz del mundo con mis hermanos empiezo a comprender que esa paz brota de lo más profundo de mí mismo. El mundo que contemplo ha quedado iluminado con la luz de mi perdón, y me la devuelve reflejándola sobre mí. En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mí mismo ocultaban. Empiezo a comprender la santidad de todo ser vivo, incluyéndome a mí mismo, y su unidad conmigo.


REFLEXIÓN:


Continúo con el ejercicio de  crear un texto coherente con los enunciados de las lecciones que estamos repasando:}


“No soy víctima del mundo que veo por que yo mismo inventé ese mundo que me tiene aprisionado. Pero sé que como Hijo de Dios sólo puedo ser libre, y por eso sé que hay otra manera de ver el mundo, que es un lugar de liberación y no de cadenas. Hoy opto por contemplar el mundo tal como es porque allí no sólo encuentro libertad, sino también paz, la cual podré compartir con mis hermanos. Todo esto solamente puede ser posible porque mi mente es parte de la de Dios, y así las ilusiones quedarán al descubierto y de esa manera comprenderé que  todo ser vivo es santo así como yo también lo soy”.


En el momento que tomamos consciencia de que no somos víctimas desaparecen los victimarios, y empezamos a quitarnos cargas de resentimientos, odios, miedos, tristezas, etc., y estos sentimientos son reemplazados por la aceptación, que luego derivará en paz. Sí, nos sentimos livianos cuando realmente “creemos” que ese mundo que nos ha hecho sufrir lo inventamos, y es cuando nuestra mente está receptiva a ver ese mundo de otra manera, en donde por fin Dios tiene un lugar en nuestras vidas, porque aunque Él siempre ha estado presente, nosotros lo hemos ignorado al pensar que era Él quien nos había abandonado a nuestra suerte. Y llega poco a poco la paz por la gracia del perdón, y al no ver verdugos, nuestros hermanos también quedan perdonados. Sí es posible, sí es verdad, y ese milagro ocurre cuando cada día lo vivimos como si fuera lo único que existiera, como si tuviéramos que salvarlo para nuevamente volver a despertar en un mundo nuevo sin pasado y sin futuro.


ORACIÓN:


Padre, te entrego este día con todos sus errores y aciertos. Si me equivoco intentaré no renegar, y lo veré como parte de un aprendizaje. Permite que este sea un día santo en donde Tu Voluntad sea la guía de mis acciones. Amén.


viernes, 31 de enero de 2025

LECCIÓN 31: No soy víctima del mundo que veo.



1. La idea de hoy es la introducción a tu declaración de emancipación. Una vez más, la idea debe aplicarse tanto al mundo que ves fuera de ti como al que ves dentro. Al aplicar la idea de hoy lo haremos de una manera que se utilizará cada vez más, con ciertas modificaciones que ya se irán indicando. En general, esta manera de practicar comprende dos aspectos: uno en el que aplicas la idea de manera más prolongada y otro en el que haces frecuentes aplicaciones de la idea en el transcurso del día.


2. La idea de hoy requiere dos sesiones de práctica más largas que de costumbre, una por la mañana y otra por la noche. Se recomiendan de tres a cinco minutos para cada una de ellas. Durante ese intervalo, mira lentamente a tu alrededor mientras repites la idea dos o tres veces. Luego cierra los ojos y aplica la idea a tu mundo interno. Te liberarás de ambos al mismo tiempo, pues el interno es la causa del externo.


3. Mientras exploras tu mundo interno permite simplemente que cualquier pensamiento que cruce tu mente llegue hasta tu conciencia, obsérvalo por un instante y luego reemplázalo con el siguiente. Trata de no establecer ninguna jerarquía entre ellos. Observa su ir y venir tan desapasionadamente como puedas. No te detengas en ninguno en particular, sino trata de mantener un ritmo uniforme y calmado, sin ningún marcado interés por tu parte. Mientras estés sentado observando tus pensamientos serenamente, repite la idea de hoy en tu interior tan a menudo como quieras, mas sin ninguna sensación de premura.


4. Repítela además tan frecuentemente como puedas en el transcurso del día. Recuerda que al hacerlo estás haciendo una declaración de independencia en nombre de tu propia libertad. Y en tu libertad radica la libertad del mundo.


5. La idea de hoy es también especialmente útil como respuesta a cualquier tipo de tentación que pueda presentarse. Es una declaración de que no vas a sucumbir a ella, aprisionándote así a ti mismo.


REFLEXIÓN:


UCDM nos dice que el mundo interno es la causa del externo, y que al liberarnos de uno nos liberamos del otro, y eso implica la libertad del mundo. Según esto, tenemos una gran responsabilidad no sólo con nosotros mismos, sino con el mundo, pues en la medida en que nos liberemos estaremos ayudando a otras personas que muy seguramente jamás se enterarán que sus cambios positivos se generaron en el ser interno de alguien más. Quizás nosotros ya hemos recibido esa ayuda de otras personas que iniciaron su liberación antes que nosotros, y por eso hoy estamos aquí buscando aprender, tratando de superarnos, y experimentando cambios a medida que avanzamos en este proceso. Creo que lo primero que cambia en nosotros es esa idea de que hemos sido víctimas, y que alguien más fue nuestro verdugo. No es fácil aceptarlo porque es mejor buscar culpables fuera de nosotros para sentirnos mejor, pero a la vez es gratificante saber que esos seres que señalamos con el dedo no son nuestros enemigos como habíamos pensado, y nosotros tampoco lo somos, si es que nos ha parecido que le hemos hecho daño a alguien. Muy seguramente sí hemos tomado decisiones que han afectado a terceras personas, pero ya nos estamos enterando que cada quien es responsable de su propia vida, de sus actos, de sus equivocaciones, y lo mejor de todo de los grandes aciertos. Sí es liberador afirmar que “no soy víctima del mundo que veo”, porque a la vez que nos sacamos de encima el juzgar a otros como “victimarios”, también tomamos conciencia de que pase lo que pase, nada nos puede hacer daño, y que más bien toda experiencia que vivamos como negativa es un aprendizaje. Sigamos adelante construyendo un mundo alentador sin culpables.


ORACIÓN:


Padre, ayúdame a sanar lo que veo en mi mundo interno para poder contemplar la realidad del mundo exterior. Me he pasado la vida huyendo de enemigos inexistentes odiando lo que no existe, y creando ataduras por donde quiera que voy. Hoy cierro mis ojos y me permito contemplarte en mi mente para que me des la gracia de ver correctamente. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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