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lunes, 11 de agosto de 2025

LECCIÓN 223: Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.



1. Estaba equivocado al pensar que vivía separado de Dios, que era una entidad aparte que se movía por su cuenta, desvinculada y encasillada en un cuerpo. Ahora sé que mi vida es la de Dios, que no tengo otro hogar y que no existo aparte de Él. Él no tiene Pensamientos que no sean parte de mí, y yo no tengo ninguno que no sea de Él.


2. Padre nuestro, que contemplemos la faz de Cristo en lugar de nuestros errores. Pues nosotros que somos Tu santo Hijo somos incapaces de pecar. Queremos contemplar nuestra inocencia, pues la culpa proclama que no somos Tu Hijo. Y no queremos seguir relegándote al olvido, ya que nos sentimos solos aquí y anhelamos estar en el Cielo, que es nuestro hogar. Queremos regresar hoy. Nuestro Nombre es el Tuyo y damos fe de que somos Tu Hijo.


REFLEXIÓN:


¿Qué hace la diferencia entre la expresión “Tu Santo Hijo”, y tus santos hijos? Y es que hay un énfasis en la primera expresión,  y por eso leemos que “somos Tu santo Hijo” incapaces de pecar. Y aunque somos una pluralidad, al contemplar la faz de Cristo nos transformamos en el Singular Hijo de Dios. Nos hacemos Uno con el Amado y le podemos decir al Padre que “Nuestro Nombre es el Tuyo y damos fe de que somos Tu Hijo”.


Somos una multitud que al creer en Cristo, el Santo Hijo por excelencia, se convierte en Unidad con Él.  Se nos da la potestad de hacer a un lado la culpa para “contemplar nuestra inocencia”, nuestra impecabilidad. Y si creemos esto es bendición, pero si no lo creemos es soberbia. Ya nos lo han dicho y es bueno que lo recordemos porque hemos pasado mucho tiempo entre las tinieblas del no merecimiento, contemplando nuestra supuesta indignidad. Y aunque para muchos, en verdad, es una especie de herejía pretender que somos el Santo Hijo de Dios, pues Cristo mismo nos habla a través de este curso y nos dice que Dios no tiene pensamientos que no sean parte de nosotros, y nosotros no tenemos pensamientos que no sean parte de Él.


Entonces, la respuesta a la pregunta inicial, es que la diferencia entre estas dos expresiones la hace Cristo.


ORACIÓN:


Padre, transitamos el sendero del perdón en donde no estamos separados de Ti. En este camino nuestra vida es la Tuya, nuestro hogar es el Tuyo, y nuestros pensamientos están conectados por el amor y la aceptación de la Unidad con Cristo. Que Tu Gracia sea la fuerza que nos permita transitar este camino con decisión. Amén.


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el perdón:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/1-que-es-el-perdon.html


jueves, 17 de julio de 2025

LECCIÓN 198: Sólo mi propia condenación me hace daño.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. El daño es imposible. Las ilusiones, no obstante, forjan ilusiones. Si puedes condenar, se te puede hacer daño. Pues habrás creído que puedes hacer daño, y el derecho que te prescribes puede ahora usarse contra ti, hasta que renuncies a él por ser algo sin valor, indeseable e irreal. La ilusión dejará entonces de tener efectos, y aquellos que parecía tener quedarán anulados. Entonces serás libre, pues la libertad es tu regalo y ahora puedes recibir el regalo que diste.


2. Condena y te vuelves un prisionero. Perdona y te liberas. Ésta es la ley que rige a la percepción. No es una ley que el conocimiento entienda, pues la libertad es parte de él. Por lo tanto, condenar es en realidad imposible. Lo que parece ser su influencia y sus efectos nunca tuvieron lugar. No obstante, tenemos que lidiar con ellos por un tiempo como si en realidad hubiesen tenido lugar. Las ilusiones forjan ilusiones. Excepto una. Pues el perdón es la ilusión que constituye la respuesta a todas las ilusiones.


3. El perdón desvanece todos los demás sueños, y aunque en sí es un sueño, no da lugar a más sueños. Todas las ilusiones, salvo ésta, no pueden sino multiplicarse de mil en mil. Pero con ésta, a todas las demás les llega su fin. El perdón representa el fin de todos los sueños porque es el sueño del despertar. No es en sí la verdad. No obstante, apunta hacia donde ésta se encuentra y nos guía con la certeza de Dios Mismo. Es un sueño en el que el Hijo de Dios despierta a su Ser y a su Padre, sabiendo que Ambos son Uno.


4. El perdón es el único camino que conduce más allá del desastre, del sufrimiento y, finalmente, de la muerte. ¿Cómo podría haber otro camino cuando éste es el plan de Dios Mismo? ¿Y por qué ibas a querer oponerte a él, combatirlo, hallarle mil faltas y buscar mil otras alternativas?


5. ¿No sería más sabio alegrarte de tener en tus manos la respuesta a tus problemas? ¿No sería más inteligente darle gracias a Aquel que te ofrece la salvación y aceptar Su regalo con gratitud? ¿Y no sería muestra de bondad para contigo mismo oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones que Él desea enseñarte en lugar de tratar de ignorar Sus palabras y substituirlas por las tuyas?


6. Sus palabras darán resultado. Sus palabras salvarán. En Sus palabras yace toda la esperanza, bendición y dicha que se pueda alguna vez encontrar en esta tierra. Sus palabras proceden de Dios y te llegan con el amor del Cielo impreso en ellas. Los que oyen Sus palabras han oído el himno del Cielo. Pues éstas son las palabras en las que todas las demás finalmente se funden en una sola. Y al desaparecer ésta, la Palabra de Dios viene a ocupar su lugar, pues entonces será recordada y amada.


7. Este mundo parece tener muchos escondrijos donde la piedad no tiene sentido y el ataque parece estar justificado. Mas todos son uno: un lugar donde la muerte es la ofrenda que se le hace al Hijo de Dios así como a su Padre. Tal vez pienses que Ellos la han aceptado. Mas si miras de nuevo allí donde antes contemplaste Su sangre, percibirás en su lugar un milagro. ¡Qué absurdo creer que Ellos podían morir! ¡Qué absurdo creer que podías atacar! ¡Qué locura pensar que podías ser condenado y que el santo Hijo de Dios podía morir!


8. La quietud de tu Ser permanece impasible y no se ve afectada por semejantes pensamientos ni se percata de ninguna condenación que pudiera requerir perdón. Pues los sueños, sea cual fuere su clase, son algo ajeno y foráneo a la verdad. ¿Y qué otra cosa, sino la verdad, podría contener un pensamiento que edifica un puente hasta ella misma para transportar las ilusiones al otro lado?


9. Nuestras prácticas de hoy consisten en dejar que la libertad venga a establecer su morada en ti. La verdad deposita estas palabras en tu mente para que puedas encontrar la llave de la luz y permitir que a la obscuridad le llegue su fin:


Sólo mi propia condenación me hace daño. Sólo mi propio perdón me puede liberar.


No olvides hoy que toda forma de sufrimiento oculta algún pensamiento que niega el perdón. Y que no puede haber ningún tipo de dolor que el perdón no pueda sanar.


10. Acepta la única ilusión que proclama que en el Hijo de Dios no hay condenación y el Cielo será recordado instantáneamente, el mundo quedará olvidado junto con todas sus extrañas creencias, conforme la faz de Cristo aparezca por fin sin velo alguno en ese único sueño de perdón. Éste es el regalo que el Espíritu Santo tiene para ti de parte de Dios tu Padre. Deja que el día de hoy sea celebrado tanto en la tierra como en tu santo hogar. Sé benévolo con ambos, a medida que perdones las ofensas de las que pensaste que eran culpables, y ve tu inocencia irradiando sobre ti desde la faz de Cristo.


11. Ahora el silencio se extiende por todo el mundo. Ahora hay quietud allí donde antes había un frenético flujo de pensamientos sin sentido. Ahora una serena luz refulge sobre la faz de la tierra, que reposa tranquila en un dormir desprovisto de sueños. Y ahora lo único que queda sobre ella es la Palabra de Dios. Sólo eso puede percibirse por un instante más. Luego, los símbolos pasarán al olvido, y todo lo que creíste haber hecho desaparecerá por completo de la mente que Dios reconoce para siempre como Su único Hijo.


12. En él no hay condenación. Es perfecto en su santidad. No necesita pensamientos de misericordia. ¿Qué regalos se le pueden hacer cuando todo es suyo? ¿A quién podría ocurrírsele ofrecer perdón al Hijo de la Impecabilidad Misma, tan semejante a Aquel de Quien es Hijo, que contemplar al Hijo significa dejar de percibir y únicamente conocer al Padre? En esta visión del Hijo, tan fugaz que ni siquiera un instante media entre este singular panorama y la intemporalidad misma, contemplas la visión de ti mismo y luego desapareces para siempre en Dios.


13. Hoy nos aproximamos todavía más al final de todo lo que aún pretende interponerse entre esta visión y nuestra vista. Nos sentimos dichosos de haber llegado tan lejos, y reconocemos que Aquel que nos trajo hasta aquí no nos abandonará ahora. Pues nos quiere dar el don que Dios nos ha dado hoy por medio de Él. Éste es el momento de tu liberación. Ha llegado el momento. Ha llegado hoy.


REFLEXIÓN:


“Condena y te vuelves un prisionero. Perdona y te liberas. Ésta es la ley que rige a la percepción”.  El condenado nunca está  sólo, siempre está con su carcelero. ¿Quién es entonces el prisionero? ¿Está libre el custodio? A veces todo parece una ironía, y es entonces cuando algo nos despierta para mostrarnos la “supuesta realidad”.  La condena aprisiona, y el perdón libera. Vivimos en un mundo de ilusiones con las que tenemos que lidiar porque parecen reales, excepto “el perdón”, que “es la ilusión que constituye la respuesta a  todas las ilusiones”. Es la llave maestra que abre  todas las puertas que nos mantienen aprisionados, pero no es tan fácil de acceder a ella. Se necesita más que voluntad, porque cuando tenemos que enfrentar el “objeto del perdón”, la voluntad ya no es suficiente porque aparece el ego con todo su armamento para incitarnos a la lucha. Entonces, la voluntad sin humildad pierde la fuerza para acoger al “perdón” como la llave que nos libera de las cargas del resentimiento acumulado. Es lo mismo que nos dicen hoy:


“No sería más sabio alegrarte de tener en tus manos la respuesta a tus problemas? ¿No sería más inteligente darle gracias a Aquel que te ofrece la salvación y aceptar Su regalo con gratitud? ¿Y no sería muestra de bondad para contigo mismo oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones que Él desea enseñarte en lugar de tratar de ignorar Sus palabras y substituirlas por las tuyas?”.


Es humildad oír la voz de Aquel que nos ama y nos ofrece la salvación. Es humildad “oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones” que desea enseñarnos. Es humildad no “ignorar Sus palabras” en vez de sustituirlas por las nuestras.


Sin humildad hay condenación, y sin perdón no hay libertad. Y para que el ego no sea nuestro verdugo debemos aceptar “la única ilusión que proclama que en el Hijo de dios no hay condenación”:  ¡El perdón!


ORACIÓN:


Padre, acepto el regalo del “perdón” que me ofreces a través del Espíritu Santo. Qué la benevolencia que procede de Ti, me impida ver  la culpa en mi hermano porque anhelo ver la inocencia en mí, irradiando desde la faz de Cristo. Amén.


viernes, 6 de junio de 2025

LECCIÓN 157: En Su Presencia he de estar ahora.



1. Éste es un día de silencio y confianza. Es un periodo especial y prometedor en el calendario de tus días. Es un periodo que el Cielo ha reservado para brillar y verter sobre él una luz perenne en la que se oyen ecos de la eternidad. Este día es santo, pues marca el comienzo de una nueva experiencia; una manera de sentir y concienciar distinta. Han sido muchos los días y las noches que has pasado celebrando la muerte. Hoy vas a aprender a sentir el júbilo de la vida.


2. Éste es otro punto crucial en el programa de estudios. Añadimos ahora una nueva dimensión: una nueva experiencia que arroja luz sobre todo lo que ya hemos aprendido y nos prepara para lo que todavía nos queda por aprender. Nos lleva a las puertas donde finaliza el aprendizaje y donde captamos un atisbo de lo que se encuentra mucho más allá de lo que el aprendizaje puede lograr. Nos deja aquí por un momento y nosotros seguimos adelante, seguros de nuestro rumbo y de nuestro único objetivo.


3. Hoy se te concederá tener un atisbo del Cielo, aunque regresarás nuevamente a las sendas del aprendizaje. No obstante, has llegado lo suficientemente lejos en tu camino para poder alterar el tiempo, superar sus leyes y adentrarte en la eternidad por un rato. Aprenderás a hacer esto cada vez más, a medida que cada lección, fielmente practicada, te lleve con mayor rapidez a ese santo lugar y te deje, por un momento, con tu Ser.


4. Él dirigirá tu práctica hoy, pues lo que estás pidiendo ahora es lo que Su Voluntad dispone. Y al haber unido tu voluntad a la Suya en este día, es imposible que no se te conceda lo que estás pidiendo.3No necesitas más que la idea de hoy para iluminar tu mente y dejar que descanse en tranquila expectación y en sereno gozo, desde los que dejas atrás rápidamente al mundo.


5. A partir de hoy, tu ministerio adquirirá un genuino fervor y una luminosidad que se transmitirá desde las yemas de tus dedos hasta aquellos a quienes toques, y que bendecirá a todos los que contemples. Una visión llegará a todos aquellos con quienes te encuentres, a todos aquellos en quienes pienses y a todos aquellos que piensen en ti. Pues la experiencia que has de tener hoy transformará tu mente de tal manera que se convertirá en la piedra de toque de los santos Pensamientos de Dios.


6. Hoy tu cuerpo será santificado, al ser su único propósito ahora iluminar el mundo con la visión de lo que has de experimentar en este día. Una experiencia como ésta no se puede transmitir directamente. No obstante, deja en nuestros ojos una visión que podemos ofrecerles a todos para que puedan tener lo antes posible la misma experiencia en la que el mundo se olvida calladamente y el Cielo se recuerda por un tiempo.


7. A medida que esta experiencia se intensifica y todos tus objetivos excepto éste dejan de ser importantes, el mundo al que retornas se acerca un poco más al final del tiempo, se asemeja algo más al Cielo en todo y su liberación estará cada vez más cerca. Y tú que le brindas luz llegarás a verla con más certeza; la visión con mayor nitidez. Mas llegará un momento en que no retornarás con la misma forma en la que ahora apareces, pues ya no la necesitarás. Pero por ahora tiene un propósito y lo cumplirá adecuadamente.


8. Hoy nos embarcamos en un viaje con el que jamás has soñado. Pero el Santísimo, el Dador de los sueños felices de vida, el Traductor de la percepción a la verdad, el santo Guía al Cielo que se te ha dado, ha soñado por ti esta jornada que emprendes y das comienzo hoy, con la experiencia que este día te ofrece para que sea tuya.


9. En la Presencia de Cristo hemos de estar ahora, serenamente inconscientes de todo excepto de Su radiante faz y de Su Amor perfecto. La visión de Su faz permanecerá contigo, pero llegará un instante que transcenderá toda visión, incluida ésta, la más sagrada. Esto es algo que jamás podrás enseñar porque no lo adquiriste mediante el aprendizaje. No obstante, la visión habla del recuerdo de lo que supiste en ese instante y de lo que, sin duda, habrás de saber de nuevo.


REFLEXIÓN:


Si “camino con Dios en perfecta santidad”, y sé que Él se manifiesta en mí a través del Espíritu Santo, entonces no debo dudar que en cada instante de mi vida tengo la oportunidad de tomar conciencia que puedo estar en su presencia. ¿Cómo hacerlo? Nos dicen que Él dirigirá la práctica pues lo que estamos pidiendo es lo que “Su Voluntad dispone”. Y al unir nuestra voluntad a la Suya, se nos concederá lo que estamos pidiendo. Podemos entender que todo lo que se nos concede y que nos causa gozo y paz tiene la certeza de estar en armonía con la Voluntad de Dios. Por el contrario, todo aquello que deseamos y que nos causa frustración por no poder tenerlo, pone de manifiesto que hay algo que está impidiendo que la Voluntad de Dios y la nuestra sean una. No siempre es fácil saberlo o entenderlo, pues la mayor parte del tiempo estamos tomando decisiones en automático y nos parece que la vida es dura o difícil, pero lo que sucede es que nuestra mente está enfocada, no en el espíritu, o sea lo que somos, sino en el cuerpo, y todo lo que hagamos pensando que somos cuerpo nos limitará.


Sólo puedo estar en presencia de Dios cuando mi foco está puesto en lo que soy: Espíritu. Y desde ese estado puedo unir mi voluntad a la de Dios. Pero se necesita más que querer hacerlo, se necesita confianza y desapego, porque si pongo mi confianza con la certeza de que voy a recibir las cosas tal como las he planeado en mi mente, entonces el resultado será la decepción, porque Dios se manifiesta de maneras sorprendentes, que rara vez es como lo hemos imaginado, diseñado o pensado.


Pero hay algo que debemos tener en cuenta, y es que para poder estar en "Presencia de Dios" (En su Presencia he de estar ahora), se necesita, literal, que estemos “presentes”, o en estado de presencia, alejada nuestra mente del pasado o del futuro, porque Dios sólo puede ser “Presente”, un eterno e inmutable presente en donde la “radiante faz” de Cristo y “Su amor perfecto” hará que nuestras rodillas se doblen ante Él, porque ante su majestuosa "Presencia" no es posible estar de pie. Y es verdad, esto sucede cuando tenemos un encuentro real con Cristo, es algo sublime que jamás se olvida y que se adhiere a nuestra alma como un  tatuaje en la piel:


Soñé con Jesús, y me dijo: “Soy un Sacerdote Perfecto”.  Y  tomó mi mano y no la soltaba, y levanté el rostro para mirarlo, y no pude sostener su mirada,  tampoco pude sostenerme de pie ante tal majestad y belleza. Mis rodillas se doblaron y en verdad pude sentir una sensación de amor que jamás había experimentado y yo sabía que Él me amaba, y yo a Él, y me sentía extraña y sublimemente enamorada… Me desperté y lloré y quería volver a soñar eternamente a Jesús….


Es un sueño que jamás olvidaré, y hoy, cuando leí la frase En la Presencia de Cristo hemos de estar ahora, serenamente inconscientes de todo excepto de Su radiante faz y de Su Amor perfecto., recordé el sueño, y puedo decir con certeza que no fue un simple sueño, y que después de estar en su Presencia uno no puede volver a ser la misma persona. Algo cambia para siempre, y para bien.

 

Hoy sólo hagamos lo que nos piden, tan dócilmente como si fuéramos unos niños, y muy seguramente la Faz de Cristo podremos ver, porque su Presencia siempre está.


ORACIÓN:


Padre, te entrego mis dolorosas experiencias pasadas, y mis ilusorios sueños futuros, y dame la gracia de vivir el Presente bajo la guía de tu Santo Espíritu, para que pueda estar ahora en la Presencia de Cristo y experimentar su perfecto Amor. Amén.


LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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