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sábado, 14 de junio de 2025

LECCIÓN 165: Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.



1. ¿Qué es lo que hace que este mundo parezca real sino tu negación de la verdad que se encuentra más allá de él? ¿Qué otra cosa sino tus pensamientos de aflicción y de muerte ensombrecen la perfecta felicidad y vida eterna que la Voluntad de tu Padre dispone para ti? ¿Y qué otra cosa sino las ilusiones podrían ocultar lo que no puede ser ocultado? ¿Qué podría privarte de lo que te pertenece sino tu propia decisión de no verlo, al negar que está ahí?


2. El Pensamiento de Dios te creó. Y no te ha abandonado, ni has estado nunca separado de él ni siquiera por un instante. Te pertenece. Gracias a él vives. Es tu Fuente de Vida, pues te mantiene unido a él, y todo es uno contigo porque nunca te abandonó. El Pensamiento de Dios te protege, cuida de ti, hace que tu lecho sea mullido y allana tu camino, al iluminar tu mente con gozo y amor. Tanto la eternidad como la vida eterna refulgen en tu mente porque el Pensamiento de Dios no te ha abandonado y todavía se encuentra en ti.


3. ¿Quién negaría su seguridad, su paz, su alegría, su curación y tranquilidad de espíritu, así como su sereno descanso y apacible despertar si reconociera dónde se encuentran? ¿No se prepararía de inmediato para salir a su encuentro, abandonando todo lo demás como algo sin valor en comparación? Y una vez que los hubiera encontrado, ¿no se aseguraría de que permanezcan con él y él con ellos?


4. No niegues el Cielo. Hoy se te concede sólo con que lo pidas. No es necesario tampoco que percibas cuán grande es este regalo ni cuánto habrá de cambiar tu mente antes de que te llegue. Pídelo y se te concederá. La convicción viene con él. Hasta que no le des la bienvenida como algo que te pertenece, seguirás en la incertidumbre. Mas Dios es justo. No tienes que tener certeza para recibir lo que sólo tu aceptación puede otorgar.


5. Pide con fervor. No tienes que estar seguro de que lo que estás pidiendo es lo único que deseas. Mas cuando lo hayas recibido sabrás que estás en posesión del tesoro que siempre buscaste. ¿Por qué otra cosa ibas a querer cambiarlo? ¿Qué podría inducirte ahora a dejarlo desaparecer de tu extática visión? Pues verlo te demuestra que has cambiado tu ceguera por los ojos videntes de Cristo y que tu mente ha decidido abandonar la negación y aceptar el Pensamiento de Dios como tu herencia.


6. Y ahora las dudas son cosa del pasado, el final de la jornada es indudable y se te ha concedido la salvación. Ahora el poder de Cristo está en tu mente para que puedas curar tal como fuiste curado. Pues ahora te cuentas entre los salvadores del mundo. Ése es tu único destino. ¿Acaso iba Dios a consentir que Su Hijo permaneciese eternamente hambriento por haberse negado a sí mismo el sustento que necesita para vivir? La abundancia mora en él y la privación no puede separarlo del Amor vivificante de Dios ni de su hogar.


7. Practica hoy lleno de esperanza. Pues tener esperanzas está ciertamente justificado. Tus dudas no tienen sentido, pues Dios es algo seguro. Y el Pensamiento de Él nunca está ausente. La certeza no puede sino morar en ti que eres Su anfitrión. Este curso elimina toda duda que hayas interpuesto entre Él y tu certeza de Él.


8. Contamos con Dios, no con nosotros mismos, para que nos dé certeza. Y en Su Nombre practicamos tal como Su Palabra nos indica que hagamos. Su Certeza se encuentra tras cada una de nuestras dudas. Su Amor, tras cada uno de nuestros temores. El Pensamiento de Él todavía se encuentra en nuestras mentes más allá de todo sueño, tal como Su Voluntad dispone.


REFLEXIÓN:


Hay ideas claves en esta lección que debemos tener en cuenta para recapitular lo que hemos aprendido hasta ahora y que hará que nuestro aprendizaje y nuestras prácticas sean beneficiosas:


  • El mundo nos parece real porque negamos la verdad que hay más allá de él, y esto es producto de una decisión personal.

  • El pensamiento de que Dios me creó, se encuentra dentro de mí, es mi fuente de vida, y jamás me ha abandonado.

  • Hoy se me concede el Cielo tan sólo si lo pido, y no tengo que tener la convicción de lo que estoy pidiendo pues  esa convicción está inmersa en mi deseo, y cuando lo obtenga sabré que era lo que siempre busqué.

  • Ver más allá del mundo real (el Cielo) es la prueba de que he cambiado mi ceguera “por los ojos videntes de Cristo”, y he aceptado “el Pensamiento de Dios” como mi herencia. Y entonces podré curar así como fui curado.

  • Mi destino es estar “entre los salvadores del mundo”, y que la abundancia more en mí, porque la privación no puede separarme del “Amor vivificante de Dios ni de su hogar”.

  • Dudar de tener el Cielo en mis manos no tiene sentido porque “Dios es algo seguro” y su “Pensamiento” nunca está ausente. Al integrar las enseñanzas de UCDM, eliminaremos toda duda que se haya interpuesto entre Dios y nuestra certeza de Él, porque ese es el propósito del curso. Y esa certeza proviene de Dios, “y en su Nombre practicamos tal como Su Palabra nos indica que hagamos”.


Todo esto se quedará en simples palabras, en teoría que acumulamos en nuestra mente, si no  tomamos la decisión de ser honestos con nosotros mismos, practicando llenos de esperanza, como nos dicen hoy. En el instante presente no se ve el progreso, pero un día nos sorprenderá comprobar que muchas cosas han cambiado en nosotros, y que ya no somos los mismos: Seremos fuertes, seremos tolerantes, seremos alegres, seremos optimistas, las personas sentirán ganas de estar a nuestro lado porque verán algo que antes no veían en nosotros, y eso les inspirará cambiar su vida. Cuando quiero que algo se transforme a mi alrededor, debo transformarme primero. Y así mi “mi hermano” será mejor persona porque lo miré con la Visión de Cristo, y el Cielo nos cobijará a los dos.


ORACIÓN:


Padre, gracias por la certeza que me ofreces. En Tu nombre practicaré tal como Tu Palabra me indica que haga porque quiero ser obediente al igual que lo fue tu Amado Hijo cuando estuvo de paso en este mundo. Que bajo Tu Gracia lo que Tu Voluntad dispone se haga en mí. Amén.


viernes, 18 de abril de 2025

LECCIÓN 108: Dar y recibir son en verdad lo mismo.



1. La visión depende de la idea de hoy. La luz se encuentra en ella, pues reconcilia todos los aparentes opuestos. ¿Y qué puede ser la luz sino la resolución, nacida de la paz, de fundir todos tus conflictos y pensamientos erróneos en un solo concepto que sea completamente cierto? Incluso éste desaparecerá, ya que el Pensamiento que se encuentra tras él aparecerá para ocupar su lugar. Y entonces estarás en paz para siempre, pues en ese punto al sueño le llega su fin.


2. La verdadera luz que hace posible la verdadera visión no es la luz que los ojos del cuerpo contemplan. Es un estado mental que se ha unificado en tal grado que la obscuridad no puede percibirse en absoluto. Y de esta manera, lo que es igual se ve como lo mismo, mientras que lo que es diferente ni se nota, pues no está ahí.


3. Ésta es la luz en la que no se pueden ver opuestos, y la visión, al haber sanado, tiene el poder de sanar. Ésta es la luz que extiende tu paz interior hasta otras mentes para compartirla y regocijarse de que todas ellas sean una contigo y una consigo mismas. 3

Ésta es la luz que sana porque genera una sola percepción, basada en un solo marco de referencia, del que procede un solo significado.


4. Ahí dar y recibir se ven como diferentes aspectos de un mismo Pensamiento, cuya verdad no depende de cuál de ellos se vea primero ni de cuál parezca estar en segundo lugar. Ahí se entiende que ambos ocurren simultáneamente para que el Pensamiento conserve su integridad. Y este entendimiento es la base sobre la que se reconcilian todos los opuestos, ya que se perciben desde el mismo marco de referencia que unifica dicho Pensamiento.


5. Un solo pensamiento, completamente unificado, servirá para unificar todos los pensamientos. Esto es lo mismo que decir que una sola corrección bastará para que todo error quede corregido o que perdonar a un solo hermano completamente es suficiente para brindar la salvación a todas las mentes. Pues éstos son sólo algunos casos especiales de la ley que rige toda clase de aprendizaje, siempre que esté dirigido por Aquel que conoce la verdad.


6. Aprender que dar es lo mismo que recibir tiene una utilidad especial, ya que se puede poner a prueba muy fácilmente y comprobar que es verdad. Y cuando con este caso especial se haya comprobado que en toda circunstancia en que se le ponga a prueba siempre da resultado, el pensamiento subyacente se puede entonces generalizar a otras áreas de duda y de doble visión. Y de ahí se expandirá hasta llegar finalmente al único Pensamiento subyacente a todos ellos.


7. Hoy practicaremos con el caso especial de dar y recibir. Utilizaremos esta sencilla lección acerca de lo obvio porque produce resultados que no se nos pueden escapar. Dar es recibir. Hoy intentaremos ofrecer paz a todo el mundo y ver cuán rápidamente retorna a nosotros. La luz es tranquilidad, y en esa paz se nos concede la visión, y entonces podemos ver.


8. De este modo damos comienzo a nuestras sesiones de práctica con las instrucciones para hoy, y afirmamos:


Dar y recibir son en verdad lo mismo.

Recibiré lo que estoy dando ahora.


Luego cierra los ojos y piensa durante cinco minutos en lo que quieres ofrecerle a todo el mundo para así disfrutar de ello. Por ejemplo, podrías decir:


Le ofrezco sosiego a todo el mundo

Le ofrezco paz interior a todo el mundo.

Le ofrezco ternura a todo el mundo.


9. Repite cada frase lentamente y luego haz una pequeña pausa, esperando recibir el regalo que diste. Y en la misma medida en que lo diste, te llegará. Te darás cuenta de que recibes una retribución exacta, pues eso es lo que pediste. Puede que te resulte útil, asimismo, pensar en alguien a quien dar tus regalos. Él representa a los demás y a través de él estarás dándoselos a todo el mundo.


10. Nuestra sencilla lección de hoy te enseñará mucho. De ahora en adelante entenderás mucho mejor el concepto de efecto y causa, y nuestro progreso será mucho más rápido. Piensa en los ejercicios de hoy como rápidos avances en tu aprendizaje, el cual se acelerará y consolidará cada vez que digas: “Dar y recibir son en verdad lo mismo”.


REFLEXIÓN:


“Dar y recibir son en verdad los mismo”, y la visión tiene mucho que ver con esa idea.   Ya habíamos hablado de la “merma” y el “aumento”, y cómo estas dos palabras representan las dos caras de la misma moneda. Podría pensarse que cuando doy (merma), me estoy quitando algo como si fuera una acción negativa, pero para recibir (aumento) tiene que haber un espacio vacío para que se llene con eso que recibo, y por eso previamente tuvo que haber una merma (dar). Tal vez por eso nos dicen que “dar y recibir son en verdad lo mismo” porque este proceso es un intercambio que requiere de un movimiento para que se genere un vacío. Si no hay vacío se forma una acumulación que produce caos y evita que las cosas fluyan, y si no fluyen se atascan y sucede lo mismo que con el agua estancada: se pudre.


UCDM, nos dice que “dar y recibir” son diferentes aspectos de un mismo “Pensamiento”, en donde este proceso ocurre simultáneamente para que dicho “Pensamiento” conserve su integridad: no hay primero ni segundo, sino que “dar y recibir” son simultáneos y no se requiere saber cuál ocurre primero para que este intercambio se dé. Y esto no necesariamente se aplica a cosas materiales, sino que lo podemos ver en aspectos de nuestra personalidad. Por ejemplo, una persona tiene la tendencia a juzgar duramente y constantemente se perturba porque su mente está centrada en verlo todo con una lupa. Si un día esta persona se percata de que esto le está  causando estrés, y toma la decisión de dejar de juzgar, y más bien se pone en el lugar del "otro" para tratar de entender por qué actúa así, pronto se dará cuenta que su estrés ha desaparecido porque su mente ya no está centrada en las acciones ajenas. Al dejar de juzgar (merma) abrió un espacio para que reinara la paz (aumento): dio comprensión y recibió tranquilidad.


Dar y recibir es una constante, tanto para bien como para mal: Yo estoy recibiendo continuamente lo que estoy dando, y viceversa. Por eso debo tomar conciencia de esto para saber si se requiere un cambio de mi parte, y quizás ahí esté la respuesta a mis constantes manifestaciones de inconformismo por la vida que “me tocó vivir”.


ORACIÓN:


Padre, que tome conciencia que “dar y recibir son en verdad los mismo”, para de esa manera “dar” al mundo únicamente lo que deseo “recibir”: sosiego, paz, amor incondicional, benevolencia, tolerancia, etc. Que por tu Gracia yo pueda ver lo que en verdad estoy dando a mis hermanos. Amén.

miércoles, 9 de abril de 2025

LECCIÓN 99: La salvación es mi única función aquí.



1. La salvación y el perdón son lo mismo. Ambas cosas implican que algo anda mal, algo de lo cual es necesario que se nos salve y se nos perdone; algo impropio que necesita corrección; algo aparte o diferente de la Voluntad de Dios. Ambos términos, por lo tanto, implican algo totalmente imposible, pero que sin embargo ha ocurrido, dando lugar a un estado de aparente conflicto entre lo que es y lo que nunca podría ser.


2. La verdad y las ilusiones están ahora a la par, pues ambas han ocurrido. Lo imposible se convierte en aquello de lo que se te necesita salvar y perdonar. La salvación se convierte ahora en la zona fronteriza entre la verdad y las ilusiones. Refleja la verdad porque es el medio a través del cual puedes escaparte de las ilusiones. No obstante, no es la verdad porque cancela lo que nunca ocurrió.


3. ¿Cómo podría haber un punto de encuentro en el que la tierra y el Cielo se pudiesen reconciliar dentro de una mente en la que ambos existen? La mente que ve ilusiones piensa que éstas son reales. Existen en cuanto que son pensamientos. Sin embargo, no son reales porque la mente que piensa estos pensamientos se encuentra separada de Dios.


4. ¿Qué podría unir a la mente y a los pensamientos separados con la Mente y el Pensamiento que están eternamente unidos? ¿Qué plan podría conservar la verdad intacta y, al mismo tiempo, reconocer las necesidades que plantean las ilusiones y proponer medios con los que eliminarlas sin atacar y sin ápice alguno de dolor? ¿Qué podría ser este plan sino un Pensamiento de Dios mediante el cual se pasa por alto lo que nunca ocurrió y se olvidan los pecados que nunca fueron reales?


5. El Espíritu Santo conserva este plan de Dios en la Mente de Dios y en la tuya exactamente como lo recibió de Él. Dicho plan no tiene nada que ver con el tiempo toda vez que su Fuente es intemporal. No obstante, opera dentro del tiempo debido a tu creencia de que el tiempo es real. El Espíritu Santo contempla impasible lo que tú ves: el pecado, el dolor y la muerte, así como la aflicción, la separación y la pérdida. Mas Él sabe que hay algo que no puede sino seguir siendo verdad: que Dios sigue siendo Amor, y que eso que ves no es Su Voluntad.


6. Éste es el Pensamiento que lleva las ilusiones a la verdad y las ve como apariencias tras las cuales se encuentra lo inmutable y lo seguro. Éste es el Pensamiento que salva y perdona, pues no pone su fe en lo que no fue creado por la única Fuente que conoce. Éste es el Pensamiento cuya función es salvar, al asignarte su función como la tuya. La salvación es tu función, junto con Aquel a Quien se le confió el plan. Ahora se te confía a ti, junto con Él. Él tiene una respuesta para todas las apariencias sea cual sea la forma, el tamaño, el volumen o los atributos que parezcan tener, y es ésta:


La salvación es mi única función aquí.

Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.


7. Tú que aún has de obrar milagros, asegúrate de practicar bien la idea de hoy. Trata de percibir la fuerza de lo que dices, pues en esas palabras radica tu libertad. Tu Padre te ama. El mundo del dolor no es Su Voluntad. Perdónate a ti mismo el pensamiento de que eso fue lo que Él deseó para ti. Deja entonces que el Pensamiento con el que Él reemplazó todos tus errores se adentre en los sombríos lugares de tu mente, la cual pensó los pensamientos que nunca fueron Su Voluntad.


8. Esa parte de tu mente le pertenece a Dios, al igual que el resto. Dicha parte no tiene pensamientos solitarios, ni los hace reales ocultándolos de Él. Deja pasar la luz y no habrá ningún obstáculo que te impida ver lo que Él dispone para ti. Pon al descubierto tus secretos ante Su benévola luz y observa cuán intenso es el fulgor con el que esta luz todavía resplandece sobre ti.


9. Practica con Su Pensamiento hoy y deja que Su Luz busque e ilumine todo rincón tenebroso de tu mente y brille a través suyo de modo que se unan al resto. La Voluntad de Dios es que tu mente sea una con la Suya. La Voluntad de Dios es tener solamente un Hijo. La Voluntad de Dios es que Su único Hijo eres tú. Reflexiona sobre estas cosas durante las prácticas de hoy, y da comienzo a la lección que vamos a aprender hoy con estas instrucciones relativas a la verdad:


La salvación es mi única función aquí.

La salvación y el perdón son lo mismo.


Dirígete entonces a Aquel que comparte contigo tu función aquí, y permítele que te enseñe lo que necesitas aprender para poder dejar atrás todo miedo y reconocer a tu Ser como un amor que no tiene opuesto en ti.


10. Perdona todo pensamiento que se oponga a la verdad de tu compleción, unidad y paz. No puedes perder los regalos que tu Padre te dio. No es tu deseo ser otro ser. No tienes ninguna función que no sea de Dios. Perdónate a ti mismo la que crees haber inventado. El perdón y la salvación son lo mismo. Perdona lo que inventaste y te habrás salvado.


11. Hay un mensaje especial para hoy que tiene el poder de eliminar de tu mente para siempre cualquier forma de duda o de temor. Si te asalta la tentación de creer que son reales, recuerda que las apariencias no pueden resistirse a la verdad que encierran estas poderosas palabras:


La salvación es mi única función aquí.

Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.


12. La única función que tienes te dice que eres uno. Recuérdate esto a ti mismo durante los intervalos de tiempo que transcurren entre los períodos en que das cinco minutos para compartirlos con Aquel que comparte el plan de Dios contigo. Recuérdate a ti mismo lo siguiente:


La salvación es mi única función aquí.


De esta manera, depositas el perdón en tu mente y dejas que todo temor sea tiernamente descartado, para que el amor pueda encontrar el lugar donde le corresponde estar en ti y mostrarte que tú eres el Hijo de Dios.


REFLEXIÓN:


Hoy nos dicen que la “salvación y el perdón son lo mismo”, pero como “ambas cosas implican que algo anda mal” porque necesitamos que se nos salve y se nos perdone, significa que “algo impropio” necesita corrección porque es diferente de la “Voluntad de Dios”. Entonces, como la “verdad y las ilusiones” están al mismo nivel porque “ambas han ocurrido”,  la salvación se convierte en el  medio a través del cual podemos escaparnos de las ilusiones. Pero nos aclaran, que esto “no es la verdad porque cancela lo que nunca ocurrió”


Así mismo, la mente que ve ilusiones cree que esto ocurrió, y es porque está separada de Dios. Pero existe un plan que podría unir a “la mente y a los pensamientos separados con la Mente y el Pensamiento que están eternamente unidos”, y es el plan que conserva el Espíritu Santo intacto como lo recibió de Dios. Y este plan opera dentro del tiempo, aunque no  tiene nada que ver con él, y es porque nosotros creemos que el tiempo es real. Y aunque el Espíritu Santo contempla lo que  vemos: “el pecado, el dolor y la muerte, así como la aflicción, la separación y la pérdida”, sabe que lo único verdadero es que “Dios sigue siendo Amor”, y por lo tanto eso que vemos no es “Su Voluntad”, sino que más bien la “Voluntad de Dios”, es que nuestra “mente sea una con la Suya”.


La lección de hoy es profundamente filosófica y un poco complicada de entender, pero lo que nos están diciendo es que nuestra única función es perdonarnos  por haber vivido en un mundo de dolor porque esa no es la voluntad de Dios. Cuando perdonamos nos salvamos, porque, como nos dicen al inicio de la lección, “la salvación y perdón son lo mismo”. Y de lo que nos estamos salvando es del mundo de ilusiones que nos apartó del Amor de Dios y nos causó tanto dolor. Y las ilusiones son todas esas cosas que nos pasan en la vida cotidiana y nos hacen sentir, culpables, miserables, agobiados, sin ganas de vivir, y que nos sacan del momento presente y nos llevan al agobiante pasado que nos deprime, o al inexistente futuro que nos produce ansiedad.  Así que nuestra única función la podemos llevar a cabo sólo si la realizamos en estado de presencia donde habita Dios eternamente.


ORACIÓN:


Padre, ya que “la salvación es mi única función aquí", dame Tu la fuerza para no desistir de permanecer en atenta presencia, para que ni el pasado ni el futuro me alejen de llevar a cabo mi misión. Amén.


LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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