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viernes, 26 de septiembre de 2025

LECCIÓN 269: Mi visión va en busca de la faz de Cristo.



1. Te pido que hoy bendigas mis ojos. Mi visión es el medio que has elegido para que se convierta en la manera de mostrarme mis errores y de poder ver más allá de ellos. Se me ha concedido poder tener una nueva percepción a través del Guía que me diste y, mediante Sus lecciones, superar la percepción y regresar a la verdad. Pido la ilusión que trasciende todas las que yo inventé. Hoy elijo ver un mundo perdonado en el que todo lo que veo me muestra la faz de Cristo y me enseña que lo que contemplo es mío y que nada existe, excepto Tu santo Hijo.


2. Hoy nuestra vista es ciertamente bendecida. Compartimos una sola visión cuando contemplamos la faz de Aquel Cuyo Ser es el nuestro. Somos uno por razón de Aquel que es el Hijo de Dios, Aquel que es nuestra Identidad.


REFLEXIÓN:


Cuando vemos más allá de nuestros errores se convierten en aprendizajes porque tenemos una nueva percepción. Al no verlos como algo malo sino como una oportunidad para enmendar o para aprender, es una señal de que nuestra visión está siendo corregida, de que se nos ha escuchado porque hemos pronunciado las palabras de hoy: “Te pido que hoy bendigas mis ojos”. No hay oración que no sea escuchada, lo que sucede es que la respuesta llega en el momento correcto, pero nuestras ansias de que sea en nuestro tiempo, no nos permite escuchar la voz de Dios, ni entender que ya obtuvimos una  respuesta.


Cuán importante es tomarnos en serio cada lección y hacer lo que se nos pide, porque en el momento menos esperado se nos concederá el “poder tener una nueva percepción a través del Guía” que nos han dado. La perseverancia y la obediencia siempre tienen premio.


Elijamos ver hoy “un mundo perdonado” para poder contemplar la “faz de Cristo”. 


ORACIÓN:


Padre, elijo ser dócil a tus enseñanzas porque quiero recibir el fruto de mi constancia. Bendice mis ojos para poder ver mis errores y trascenderlos.  Que por Tu Gracia, mi visión encuentre la faz de Cristo. Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el cuerpo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/5-que-es-el-cuerpo.html


miércoles, 6 de agosto de 2025

LECCIÓN 218 (Repaso lección 198)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (198) Sólo mi propia condenación me hace daño.


Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos no puedo ver la visión de mi gloria. Mas hoy puedo contemplar esta gloria y regocijarme.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN: 


Padre, acepto el regalo del perdón porque “mi condenación” no me permite “ver la visión de mi gloria”. Que Tu Misericordia me redima para regocijarme en Tu paz. Amén.

viernes, 18 de abril de 2025

LECCIÓN 108: Dar y recibir son en verdad lo mismo.



1. La visión depende de la idea de hoy. La luz se encuentra en ella, pues reconcilia todos los aparentes opuestos. ¿Y qué puede ser la luz sino la resolución, nacida de la paz, de fundir todos tus conflictos y pensamientos erróneos en un solo concepto que sea completamente cierto? Incluso éste desaparecerá, ya que el Pensamiento que se encuentra tras él aparecerá para ocupar su lugar. Y entonces estarás en paz para siempre, pues en ese punto al sueño le llega su fin.


2. La verdadera luz que hace posible la verdadera visión no es la luz que los ojos del cuerpo contemplan. Es un estado mental que se ha unificado en tal grado que la obscuridad no puede percibirse en absoluto. Y de esta manera, lo que es igual se ve como lo mismo, mientras que lo que es diferente ni se nota, pues no está ahí.


3. Ésta es la luz en la que no se pueden ver opuestos, y la visión, al haber sanado, tiene el poder de sanar. Ésta es la luz que extiende tu paz interior hasta otras mentes para compartirla y regocijarse de que todas ellas sean una contigo y una consigo mismas. 3

Ésta es la luz que sana porque genera una sola percepción, basada en un solo marco de referencia, del que procede un solo significado.


4. Ahí dar y recibir se ven como diferentes aspectos de un mismo Pensamiento, cuya verdad no depende de cuál de ellos se vea primero ni de cuál parezca estar en segundo lugar. Ahí se entiende que ambos ocurren simultáneamente para que el Pensamiento conserve su integridad. Y este entendimiento es la base sobre la que se reconcilian todos los opuestos, ya que se perciben desde el mismo marco de referencia que unifica dicho Pensamiento.


5. Un solo pensamiento, completamente unificado, servirá para unificar todos los pensamientos. Esto es lo mismo que decir que una sola corrección bastará para que todo error quede corregido o que perdonar a un solo hermano completamente es suficiente para brindar la salvación a todas las mentes. Pues éstos son sólo algunos casos especiales de la ley que rige toda clase de aprendizaje, siempre que esté dirigido por Aquel que conoce la verdad.


6. Aprender que dar es lo mismo que recibir tiene una utilidad especial, ya que se puede poner a prueba muy fácilmente y comprobar que es verdad. Y cuando con este caso especial se haya comprobado que en toda circunstancia en que se le ponga a prueba siempre da resultado, el pensamiento subyacente se puede entonces generalizar a otras áreas de duda y de doble visión. Y de ahí se expandirá hasta llegar finalmente al único Pensamiento subyacente a todos ellos.


7. Hoy practicaremos con el caso especial de dar y recibir. Utilizaremos esta sencilla lección acerca de lo obvio porque produce resultados que no se nos pueden escapar. Dar es recibir. Hoy intentaremos ofrecer paz a todo el mundo y ver cuán rápidamente retorna a nosotros. La luz es tranquilidad, y en esa paz se nos concede la visión, y entonces podemos ver.


8. De este modo damos comienzo a nuestras sesiones de práctica con las instrucciones para hoy, y afirmamos:


Dar y recibir son en verdad lo mismo.

Recibiré lo que estoy dando ahora.


Luego cierra los ojos y piensa durante cinco minutos en lo que quieres ofrecerle a todo el mundo para así disfrutar de ello. Por ejemplo, podrías decir:


Le ofrezco sosiego a todo el mundo

Le ofrezco paz interior a todo el mundo.

Le ofrezco ternura a todo el mundo.


9. Repite cada frase lentamente y luego haz una pequeña pausa, esperando recibir el regalo que diste. Y en la misma medida en que lo diste, te llegará. Te darás cuenta de que recibes una retribución exacta, pues eso es lo que pediste. Puede que te resulte útil, asimismo, pensar en alguien a quien dar tus regalos. Él representa a los demás y a través de él estarás dándoselos a todo el mundo.


10. Nuestra sencilla lección de hoy te enseñará mucho. De ahora en adelante entenderás mucho mejor el concepto de efecto y causa, y nuestro progreso será mucho más rápido. Piensa en los ejercicios de hoy como rápidos avances en tu aprendizaje, el cual se acelerará y consolidará cada vez que digas: “Dar y recibir son en verdad lo mismo”.


REFLEXIÓN:


“Dar y recibir son en verdad los mismo”, y la visión tiene mucho que ver con esa idea.   Ya habíamos hablado de la “merma” y el “aumento”, y cómo estas dos palabras representan las dos caras de la misma moneda. Podría pensarse que cuando doy (merma), me estoy quitando algo como si fuera una acción negativa, pero para recibir (aumento) tiene que haber un espacio vacío para que se llene con eso que recibo, y por eso previamente tuvo que haber una merma (dar). Tal vez por eso nos dicen que “dar y recibir son en verdad lo mismo” porque este proceso es un intercambio que requiere de un movimiento para que se genere un vacío. Si no hay vacío se forma una acumulación que produce caos y evita que las cosas fluyan, y si no fluyen se atascan y sucede lo mismo que con el agua estancada: se pudre.


UCDM, nos dice que “dar y recibir” son diferentes aspectos de un mismo “Pensamiento”, en donde este proceso ocurre simultáneamente para que dicho “Pensamiento” conserve su integridad: no hay primero ni segundo, sino que “dar y recibir” son simultáneos y no se requiere saber cuál ocurre primero para que este intercambio se dé. Y esto no necesariamente se aplica a cosas materiales, sino que lo podemos ver en aspectos de nuestra personalidad. Por ejemplo, una persona tiene la tendencia a juzgar duramente y constantemente se perturba porque su mente está centrada en verlo todo con una lupa. Si un día esta persona se percata de que esto le está  causando estrés, y toma la decisión de dejar de juzgar, y más bien se pone en el lugar del "otro" para tratar de entender por qué actúa así, pronto se dará cuenta que su estrés ha desaparecido porque su mente ya no está centrada en las acciones ajenas. Al dejar de juzgar (merma) abrió un espacio para que reinara la paz (aumento): dio comprensión y recibió tranquilidad.


Dar y recibir es una constante, tanto para bien como para mal: Yo estoy recibiendo continuamente lo que estoy dando, y viceversa. Por eso debo tomar conciencia de esto para saber si se requiere un cambio de mi parte, y quizás ahí esté la respuesta a mis constantes manifestaciones de inconformismo por la vida que “me tocó vivir”.


ORACIÓN:


Padre, que tome conciencia que “dar y recibir son en verdad los mismo”, para de esa manera “dar” al mundo únicamente lo que deseo “recibir”: sosiego, paz, amor incondicional, benevolencia, tolerancia, etc. Que por tu Gracia yo pueda ver lo que en verdad estoy dando a mis hermanos. Amén.

miércoles, 26 de marzo de 2025

Lección 85 (Repaso lecciones 69 y 70)



Segundo Repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segundo-repaso-introduccion.html


El repaso de hoy abarcará las siguientes ideas:


1. (69) Mis resentimientos ocultan la luz del mundo de mí.


Mis resentimientos me muestran lo que no está ahí y me ocultan lo que quiero ver. Habiendo reconocido esto, ¿para qué los iba a querer? Mis resentimientos me mantienen en la obscuridad y ocultan la luz. Los resentimientos y la luz no pueden coexistir, pero la luz y la visión tienen que unirse para yo poder ver. Y para poder ver tengo que desprenderme de mis resentimientos. Quiero ver, y ése será el medio por el que lo lograré.


2. Las aplicaciones concretas de esta idea podrían hacerse de la siguiente manera:


Que no haga de esto un obstáculo a la visión.

La luz del mundo desvanecerá todo esto con su resplandor.

No tengo necesidad de esto. Lo que quiero es ver.


3. (70) Mi salvación procede de mí.


Hoy reconoceré dónde está mi salvación. Está en mí porque ahí es donde está su Fuente. No ha abandonado su Fuente, por lo tanto, no pudo haber abandonado mi mente. Dejaré de buscarla fuera de mí mismo. No es algo que se encuentre afuera y luego tenga que traerse dentro. Se extenderá desde dentro de mí, y todo aquello que vea no hará sino reflejar la luz que brilla en mí y en sí misma.


4. Las siguientes variaciones de la idea son apropiadas para las aplicaciones más concretas:


Que esto no me tiente a buscar mi salvación fuera de mí mismo.

No permitiré que esto interfiera en la conciencia que tengo de la Fuente de mi salvación.

Esto no puede privarme de la salvación.


REFLEXIÓN:


Los resentimientos son contrarios a la luz, no nos permiten ver, y nos inducen a buscar  la salvación fuera de nosotros. Al ocultarse la luz del mundo de nosotros, vemos las ilusiones que ha creado el ego, y por eso al juzgar estamos viendo algo que no existe. Creo que ahora se nos puede hacer más fácil saber  si los resentimientos tienen el control de nuestra vida, y es cuando nos creemos con derecho a juzgar algo o a alguien. Ahí la luz del mundo está oculta para nosotros, y por eso se nos pide que permitamos que la luz y la visión se unan para poder ver. La luz es la ausencia de resentimientos, y la visión es la presencia del Amor que nos permite ver las cosas tal como son. Y cuando “son como son” no hay atisbo de resentimientos, no soy ni víctima ni victimario, y nada fuera de mí me puede perturbar la paz que ha nacido de la visión. 


Para entenderlo mejor, son esos momentos en que nada puede molestarme, y no porque todo esté “bajo mi control”, sino porque estoy en estado de presencia sin juzgar, sin lamentar, sin querer encontrar una explicación, sino simplemente estoy en el mundo, y lo acepto y puedo vivir en él porque sólo lo observo sin aprobar o reprobar. En ese momento puedo decir que “mi salvación procede de mí”.


ORACIÓN:


Padre, mis resentimientos me atrapan en las ilusiones del ego, y me ocultan la luz de la verdad. Hoy me  desprendo de mis resentimientos porque quiero ver, quiero que la luz brille en mí y se extienda a toda la creación. Amén.


domingo, 16 de marzo de 2025

LECCIÓN 75: La luz ha llegado.



1. La luz ha llegado. Te has curado y puedes curar. La luz ha llegado. Te has salvado y puedes salvar. Estás en paz y llevas la paz contigo dondequiera que vas. Las tinieblas, el conflicto y la muerte han desaparecido. La luz ha llegado.


2. Hoy celebramos el feliz desenlace de tu largo sueño de desastres. Ya no habrá más sueños tenebrosos. La luz ha llegado. Hoy comienza la era de la luz para ti y para todos los demás. Es una nueva era, de la que ha nacido un mundo nuevo. Y cuando el anterior pasó de largo, no dejó rastro alguno sobre el nuevo. Hoy vemos un mundo diferente porque la luz ha llegado.


3. Nuestros ejercicios de hoy serán ejercicios felices, pues en ellos daremos gracias por la desaparición de lo viejo y el comienzo de lo nuevo. Ya no quedan sombras del pasado que puedan nublar nuestra vista y ocultar el mundo que el perdón nos ofrece. Hoy aceptaremos el nuevo mundo como lo que deseamos ver. Lo que anhelamos se nos concederá. Nuestra voluntad es ver la luz; la luz ha llegado.


4. Dedicaremos nuestras sesiones de práctica más largas a ver el mundo que el perdón nos muestra. Eso y sólo eso, es lo que queremos ver. Nuestro único propósito hace que la consecución de nuestro objetivo sea inevitable. Hoy el mundo real se alza jubiloso ante nosotros para que por fin lo podamos ver. Se nos concede la visión ahora que la luz ha llegado.


5. No queremos ver hoy sobre el mundo la sombra del ego. Vemos la luz y en ella vemos el reflejo del Cielo extenderse por todo el mundo. Comienza las sesiones de práctica más largas dándote a ti mismo las buenas nuevas de tu liberación:


La luz ha llegado. He perdonado al mundo.


6. No te entretengas hoy con el pasado. Mantén tu mente completamente receptiva, libre de todas las ideas del pasado y de todo concepto que hayas inventado. Hoy has perdonado al mundo. Puedes contemplarlo ahora como si nunca antes lo hubieras visto. Todavía no sabes qué aspecto tiene. Simplemente estás esperando a que se te muestre. Mientras esperas, repite varias veces lentamente y con absoluta paciencia:


La luz ha llegado. He perdonado al mundo.


7. Date cuenta de que tu perdón te hace acreedor a la visión. Entiende que el Espíritu Santo nunca deja de dar el don de la visión a los que perdonan. Confía en que Él no dejará de dártelo a ti ahora. Has perdonado al mundo. El Espíritu Santo estará contigo mientras observas y esperas. Te mostrará lo que la verdadera visión ve. Ésa es Su Voluntad y tú te has unido a Él. Espéralo pacientemente. Él estará allí. La luz ha llegado. Has perdonado al mundo.


8. Dile que sabes que no puedes fracasar en tu empeño porque confías en Él. Y dite a ti mismo que esperas lleno de certeza poder contemplar el mundo que Él te ha prometido. De ahora en adelante verás de otra manera. La luz ha llegado hoy. Y verás el mundo que se te ha prometido desde los orígenes del tiempo, en el cual el final del tiempo está garantizado.


9. Las sesiones de práctica más cortas serán asimismo jubilosos recordatorios de tu emancipación. Recuérdate a ti mismo cada cuarto de hora aproximadamente que hoy es un día de una celebración especial. Da gracias por la Misericordia y el Amor de Dios. Regocíjate de que el perdón tenga el poder de sanar completamente tu vista. Confía en que este día será un nuevo comienzo. Sin las tinieblas del pasado sobre tus ojos hoy no podrás sino ver. Y la acogida que le darás a lo que veas será tal que felizmente extenderás el día de hoy para siempre.


10. Di entonces:


La luz ha llegado. He perdonado al mundo.


Si te asaltase la tentación, dile a quienquiera que parezca estar llevándote nuevamente a las tinieblas:


La luz ha llegado. Te he perdonado.


11. Dedicamos este día a la serenidad en la que Dios quiere que estés. Mantenla en la conciencia que tienes de ti mismo y contémplala en todas partes hoy según celebramos el comienzo de tu visión y el panorama del mundo real, el cual ha venido a reemplazar al mundo que no habías perdonado y que pensabas que era real.


REFLEXIÓN:


“La luz ha llegado” cuando perdonamos, la luz ha llegado cuando no juzgamos, la luz ha llegado de la mano de nuestro supuesto “transgresor” cuando pasa de ser verdugo a hermano. Y eso es posible, aunque para muchos parezca imposible.  “La luz ha llegado” no es tan sólo una hermosa metáfora sino una verdad cuando los resentimientos ya no hacen parte de nuestra vida, cuando podemos recordar el pasado agradeciendo los aprendizajes, y cuando el futuro no ocupa nuestra mente porque el presente es el tiempo que ilumina nuestra existencia. No es fácil, es más fácil escribirlo, pero eso no significa que nos demos por vencidos porque quien ha experimentado la paz que nace del perdón, ya no vuelve atrás para  recordar lo que no hace bien.


Hay una manera de dar el primer paso para que podamos decir que hemos perdonado al mundo, y es aceptar que nadie fuera de nosotros nos puede hacer daño, y que si nos pareció que eso sucedió es porque estábamos haciendo el papel de víctimas para poder tener a quien culpar de nuestras equivocaciones. Porque sin víctimas no hay victimarios, y aceptarlo sólo le compete a cada quien. Siempre hay muchos caminos cuando se enfrenta una situación difícil, pero el camino fácil es buscar a quien echarle encima la culpa de lo que yo no fui capaz de hacer, o de comprender, o de decir , o de callar. Cada uno de nosotros lo habrá experimentado, y cuesta reconocerlo, pero cuando lo hacemos una carga  cae de nuestra espalda. UCDM nos lo dice de manera sencilla: “La luz ha llegado. He perdonado al mundo”. Eso quiere decir que nos alejamos de la oscuridad cuando el resentimiento ya no ocupa el lugar de la luz. Y además, no podemos rechazar el regalo del Espíritu Santo porque otorga “el don de la visión a los que perdonan”. Hoy ha llegado la luz, decido perdonar.


ORACIÓN:


Padre, muchas veces me asalta la tentación de enjuiciar a mis hermanos, pero recuerdo que Tu Santo Espíritu tiene un regalo para mí si perdono. Porque quiero curarme y curar, te pido la gracia de permanecer en Tu eterna paz. Amén.


viernes, 28 de febrero de 2025

LECCIÓN 59 (Repaso lecciones 41-45)



Primer repaso: Importante leer la introducción.

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-primer-repaso.html


Éstas son las ideas a repasar hoy:


1. (41) Dios va conmigo dondequiera que yo voy.


¿Cómo puedo estar solo cuando Dios está siempre conmigo? ¿Cómo puedo dudar o sentirme inseguro cuando en Él mora la perfecta certeza? ¿Cómo puede haber algo que me pueda perturbar cuando Él mora en mí en paz absoluta? ¿Cómo puedo sufrir cuando el amor y la dicha me rodean por mediación Suya? No he de abrigar ninguna ilusión con respecto a mí mismo. Soy perfecto porque Dios va conmigo dondequiera que yo voy.


2. (42) Dios es mi Fortaleza. La visión es Su regalo.


Hoy no recurriré a mis propios ojos para ver. Quiero estar dispuesto a dejar a un lado la lamentable ilusión de que puedo ver e intercambiarla por la visión que Dios me da. La visión de Cristo es Su regalo y Él me lo dio. Hoy me valdré de este regalo de manera que este día me ayude a comprender la eternidad.


3. (43) Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él.


Puedo ver lo que Dios quiere que vea. No puedo ver nada más. Más allá de Su Voluntad sólo hay ilusiones. Son éstas las que elijo cuando pienso que puedo ver separado de Él. Son éstas las que elijo cuando trato de ver con los ojos del cuerpo. No obstante, se me ha dado la visión de Cristo para reemplazarlos. A través de esta visión es como elijo ver.


4. (44) Dios es la Luz en la que veo.


No puedo ver en la obscuridad. Dios es la única luz. Por lo tanto, si he de ver, tiene que ser por medio de Él. He tratado de definir lo que es ver y me he equivocado. Ahora se me concede poder entender que Dios es la Luz en la que veo. Le daré la bienvenida a la visión y al mundo feliz que me mostrará.


5. (45) Dios es la Mente con la que pienso.


No tengo pensamientos que no comparta con Dios. No tengo pensamientos aparte de los Suyos porque no tengo otra mente que la Suya. Puesto que soy parte de Su Mente, mis pensamientos son Suyos y los Suyos, míos.


REFLEXIÓN:


Ya tenemos consciencia de que somos benditos por ser Hijos de Dios, y está en nosotros la certeza de que Su Presencia va con nosotros por donde quiera que vayamos, y eso nos da la fuerza para no caer ante la tentación de las ilusiones, porque nuestra arma para contrarrestar el asedio de éstas es la perfección que es inherente a la presencia de Dios en nosotros. A esto le podemos llamar la “Fortaleza de Dios”, que es  el regalo que se nos da para cambiar las ilusiones por la visión.  Hasta este punto ya hemos comprendido que al ser Dios nuestra Fuente no podemos vivir separados de Él, y por eso los ojos del cuerpo son reemplazados por la visión de Cristo, porque en nosotros ya no hay separación. Ahora la Luz impregna nuestro ser porque la oscuridad no tiene poder ante la Presencia de Dios en nosotros, y nuestra mente sólo comparte pensamientos con Dios, y es así que nuestros “pensamientos son Suyos”, y “los Suyos” son nuestros: Somos Uno con Dios.


ORACIÓN: 


Padre, Tu Presencia va conmigo a donde quiera que voy. Eres mi Fortaleza, mi Fuente, y la Luz en la que veo. Me uno a Tu Visión y descubro un mundo feliz en donde mis pensamientos son Tuyos, y los Tuyos, míos, porque somo Uno. Amén.


martes, 25 de febrero de 2025

LECCIÓN 56 (Repaso lecciones 26-30)



Primer repaso: Importante leer la introducción.

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-primer-repaso.html


Nuestro repaso de hoy abarca lo siguiente:


1. (26) Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.


¿Cómo puedo saber quién soy cuando creo estar sometido a continuos ataques? El dolor, la enfermedad, la pérdida, la vejez y la muerte parecen acecharme. Todas mis esperanzas, aspiraciones y planes parecen estar a merced de un mundo que no puedo controlar. Sin embargo, la seguridad perfecta y la plena realización constituyen mi verdadera herencia. He tratado de despojarme de mi herencia a cambio del mundo que veo. Pero Dios la ha salvaguardado para mí. Mis pensamientos reales me enseñarán lo que es mi herencia.


2. (27) Por encima de todo quiero ver.


Al reconocer que lo que veo es un reflejo de lo que creo ser, me doy cuenta de que mi mayor necesidad es la visión. El mundo que veo da testimonio de cuán temerosa es la naturaleza de la imagen que he forjado de mí mismo. Si he de recordar Quién soy, es esencial que abandone esa imagen de mí mismo. Y a medida que sea reemplazada por la verdad, se me concederá la visión. Y con esta visión contemplaré al mundo y a mí mismo con caridad y con amor.


3. (28) Por encima de todo quiero ver de otra manera.


El mundo que veo mantiene en vigor la temerosa imagen que he forjado de mí mismo y garantiza su continuidad. Mientras siga viendo el mundo tal como lo veo ahora, la verdad no podrá alborear en mi conciencia. Dejaré que la puerta que se encuentra detrás de este mundo se abra, para así poder mirar más allá de él al mundo que refleja el Amor de Dios.


4. (29) Dios está en todo lo que veo.


Tras cada imagen que he forjado, la verdad permanece inmutable. Tras cada velo que he corrido sobre la Faz del Amor, Su Luz sigue brillando sin menoscabo. Más allá de todos mis descabellados deseos se encuentra mi voluntad, unida a la Voluntad de mi Padre. Dios sigue estando en todas partes y en todas las cosas eternamente. Y nosotros, que somos parte de Él, habremos de ver más allá de las apariencias y reconocer la verdad que yace tras todas ellas.


5. (30) Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente.


En mi propia mente, aunque oculto por mis desquiciados pensamientos de separación y ataque, yace el conocimiento de que todo es uno eternamente. No he perdido el conocimiento de Quién soy por el hecho de haberlo olvidado. Ha sido salvaguardado para mí en la Mente de Dios, Quien no ha abandonado Sus Pensamientos. Y yo, que me cuento entre Ellos, soy uno con Ellos y uno con Él.


REFLEXIÓN:


Mis pensamientos de ataque me impiden ver la herencia que “Dios ha salvaguardado para mí”, pero en el momento en que tenga pensamientos reales podré  verla y disfrutar de ella. Esto es lo que me impulsa a decirle a Dios que por encima de todo lo que me suceda quiero ver de otra manera para recordar “Quién soy”, y con la “visión” podré contemplar “al mundo y a mí mismo con caridad y con amor”. Y a pesar de haber estado tanto tiempo inmerso en las ilusiones, hoy sé que la verdad ha permanecido inmutable porque “Dios sigue estando en todas partes y en todas las cosas eternamente”. Ser consciente de esto también me permite ver que  mi voluntad siempre ha estado unida a la voluntad de mi Padre. Hoy sólo tengo que recordar quien soy para reconocer a Dios “en todo lo que veo porque Dios está en mi mente”.


Si nos fortalecemos diariamente con el estudio aplicado de estos repasos, aunque parezca que en nuestra vida cotidiana nada cambia, llegará el momento en que comprenderemos con alegría, que cada pequeño esfuerzo que hicimos dio sus frutos, porque la forma en que vamos a "ver" la vida nos traerá paz, y ese "ver" nos encaminará a un comportamiento en donde veremos reflejada la Voluntad de Dios y la nuestra, traducida en amor propio y amor por los demás.


ORACIÓN:


Padre, mis pensamientos de ataque me han alejado de mi herencia, esa que Tú me has dado. Y como sé que está a salvo en Tus manos, quiero decirte que por “encima de todo quiero ver de otra manera” porque deseo reconocer la verdad que yace dormida tras las apariencias, y poder sentir Tu presencia en todo lo que veo porque hoy sé que siempre has permanecido en mi mente. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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