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viernes, 26 de septiembre de 2025

LECCIÓN 269: Mi visión va en busca de la faz de Cristo.



1. Te pido que hoy bendigas mis ojos. Mi visión es el medio que has elegido para que se convierta en la manera de mostrarme mis errores y de poder ver más allá de ellos. Se me ha concedido poder tener una nueva percepción a través del Guía que me diste y, mediante Sus lecciones, superar la percepción y regresar a la verdad. Pido la ilusión que trasciende todas las que yo inventé. Hoy elijo ver un mundo perdonado en el que todo lo que veo me muestra la faz de Cristo y me enseña que lo que contemplo es mío y que nada existe, excepto Tu santo Hijo.


2. Hoy nuestra vista es ciertamente bendecida. Compartimos una sola visión cuando contemplamos la faz de Aquel Cuyo Ser es el nuestro. Somos uno por razón de Aquel que es el Hijo de Dios, Aquel que es nuestra Identidad.


REFLEXIÓN:


Cuando vemos más allá de nuestros errores se convierten en aprendizajes porque tenemos una nueva percepción. Al no verlos como algo malo sino como una oportunidad para enmendar o para aprender, es una señal de que nuestra visión está siendo corregida, de que se nos ha escuchado porque hemos pronunciado las palabras de hoy: “Te pido que hoy bendigas mis ojos”. No hay oración que no sea escuchada, lo que sucede es que la respuesta llega en el momento correcto, pero nuestras ansias de que sea en nuestro tiempo, no nos permite escuchar la voz de Dios, ni entender que ya obtuvimos una  respuesta.


Cuán importante es tomarnos en serio cada lección y hacer lo que se nos pide, porque en el momento menos esperado se nos concederá el “poder tener una nueva percepción a través del Guía” que nos han dado. La perseverancia y la obediencia siempre tienen premio.


Elijamos ver hoy “un mundo perdonado” para poder contemplar la “faz de Cristo”. 


ORACIÓN:


Padre, elijo ser dócil a tus enseñanzas porque quiero recibir el fruto de mi constancia. Bendice mis ojos para poder ver mis errores y trascenderlos.  Que por Tu Gracia, mi visión encuentre la faz de Cristo. Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el cuerpo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/5-que-es-el-cuerpo.html


lunes, 8 de septiembre de 2025

LECCIÓN 251: No necesito nada más que la verdad



Antes de leer la lección ver: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el pecado?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/4-que-es-el-pecado.html



1. Busqué miles de cosas y lo único que encontré fue desesperación. Ahora sólo busco una, pues en ella reside todo lo que necesito y lo único que necesito. Nunca necesité nada de lo que antes buscaba y ni siquiera lo quería. No reconocía mi única necesidad. Pero ahora veo que solamente necesito la verdad. Con ella todas mis necesidades quedan satisfechas, mis ansias desaparecen, mis anhelos se hacen finalmente realidad y a los sueños les llega su fin. Ahora dispongo de todo cuanto podría necesitar. Ahora dispongo de todo cuanto podría querer. Y ahora, por fin, me encuentro en paz.


2. Y por esa paz, Padre nuestro, te damos gracias. Lo que nos negamos a nosotros mismos, Tú nos lo has restituido, y eso es lo único que en verdad queremos.


REFLEXIÓN:

 

La lección de hoy nos recuerda que no necesitamos nada más que la verdad. Pero por mucho tiempo hemos creído que la verdad la obtenemos con los sentidos: lo que nuestros ojos ven lo damos por cierto, lo que nuestros oídos escuchan también.  Pero en el capítulo 4 (¿Qué es el pecado?), nos confrontan con esta pregunta: “¿Qué necesidad tendrían los sentidos?”.  Y quizás nos sorprendemos cuando leemos esta afirmación: “Usar los sentidos es no saber. Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más”.  


Y precisamente es cuando nos identificamos con el  cuerpo cuando cobran sentido estas palabras, porque con los sentidos percibimos, pero nada más. Y esa percepción es producto de las ilusiones provenientes del ego. Y no es negar la existencia del cuerpo, sino más bien recordar que somos espíritu, y que del espíritu proviene el conocimiento”.  Y como el propósito del curso es sanar nuestra mente, entonces sólo hasta que lo logremos dejaremos de identificarnos con el  cuerpo y aceptar todo lo que los sentidos nos muestran: los ojos del cuerpo nos muestran nuestras propias creaciones mundanas, pero los ojos del  espíritu nos muestran la “verdad”, que es el conocimiento. 


Por eso sigo pensando, como lo decía al inicio de las lecciones de este Curso, que sólo realizando las lecciones con la docilidad e inocencia de un niño, las palabras llegarán a nuestro corazón para dar el fruto esperado. Paso a paso, día a día, instante a instante, vamos limpiando nuestra mente de creencias que nos limitan y nos impiden acceder a la verdad  que sólo puede provenir del Espíritu.


ORACIÓN:


Padre, acepto Tu Verdad, la única verdad. Es la Verdad que me hará libre y me otorgará la paz. Que por Tu Gracia y Poder, me sea restituido lo que me negué por desconocimiento. Amén.


domingo, 31 de agosto de 2025

LECCIÓN 243: Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra.



1. Hoy seré honesto conmigo mismo. No pensaré que ya sé lo que no puede sino estar más allá de mi presente entendimiento. No pensaré que entiendo la totalidad basándome en unos cuantos fragmentos de mi percepción, que es lo único que puedo ver. Hoy reconozco esto. Y así quedo eximido de tener que emitir juicios que en realidad no puedo hacer. De esta manera me libero a mí mismo y a todo lo que veo para estar en paz tal como Dios nos creó.


2. Padre, hoy dejo que la Creación sea lo que es. Honro todos sus aspectos, entre los que me cuento. Somos uno porque cada aspecto alberga Tu recuerdo, y la verdad sólo puede derramar su luz sobre todos nosotros cual uno solo.


REFLEXIÓN:


A través de los cinco sentidos percibimos el mundo que nos rodea, pero nos dicen que no debemos pensar que entendemos la  totalidad basándonos en unos cuantos fragmentos de la percepción. Y aún así muchas veces aseguramos cosas porque las vemos o porque las escuchamos, pero en el capítulo 3 (¿Qué es el mundo?), nos dicen que “los ojos engañan y los oídos oyen falsedades”, o que “el propósito de la vista” fue alejarnos de la verdad, pero que también “asimismo puede tener otro propósito”. Esto, en otras palabras, nos lo enseñan para que entendamos que no podemos juzgar “nada de lo que ocurra”, porque si queremos ser honestos con nosotros mismos debemos abstenernos de emitir juicios, y de esa manera liberarnos y “estar en paz tal como Dios nos creó”.


Sí, fuimos creados a imagen de un Dios amoroso y perfecto, entonces cómo es posible que transitando nuestra existencia en este mundo, nos vamos “degradando”, hasta el punto de desconocer quiénes somos realmente. El propósito de UCDM, es que, a través de la sanación de nuestra mente, nos reconozcamos y regresemos a nuestro Hogar, en donde la Luz de Dios refulge para mostrarnos el camino correcto. Pero eso sólo lo lograremos si  vamos sanando día a día, instante a instante, con las enseñanzas diarias. Hoy sólo nos piden no juzgar, y eso es lo que vamos a hacer sin ocuparnos de nada más, porque del resto se encarga nuestro Padre.


¡Qué así sea!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el mundo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


miércoles, 6 de agosto de 2025

LECCIÓN 218 (Repaso lección 198)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (198) Sólo mi propia condenación me hace daño.


Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos no puedo ver la visión de mi gloria. Mas hoy puedo contemplar esta gloria y regocijarme.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN: 


Padre, acepto el regalo del perdón porque “mi condenación” no me permite “ver la visión de mi gloria”. Que Tu Misericordia me redima para regocijarme en Tu paz. Amén.

miércoles, 2 de abril de 2025

LECCIÓN 92: Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.



1. La idea de hoy es una ampliación de la anterior. No asocias la luz con la fortaleza ni la obscuridad con la debilidad. Ello se debe a que tu idea de lo que significa ver está vinculada al cuerpo, a sus ojos y a su cerebro. De ahí que creas que puedes cambiar lo que ves poniendo trocitos de vidrio delante de tus ojos. Ésta es una de las muchas creencias mágicas que proceden de tu convicción de que eres un cuerpo y de que los ojos del cuerpo pueden ver.


2. Crees también que el cerebro puede pensar. Si comprendieras la naturaleza del pensamiento, no podrías por menos que reírte de esta idea tan descabellada. Es como si creyeras que eres tú el que sostiene el fósforo que enciende el sol y le da todo su calor; o quien sujeta al mundo firmemente en sus manos hasta que decidas soltarlo. Esto, sin embargo, no es más disparatado que creer que los ojos del cuerpo pueden ver o que el cerebro puede pensar.


3. La Fortaleza de Dios que mora en ti es la luz en la que ves, de la misma manera como es Su Mente con la que piensas. Su Fortaleza niega tu debilidad. Y es ésta la que ve a través de los ojos del cuerpo, escudriñando la obscuridad para contemplar lo que es semejante a ella misma: los mezquinos y los débiles, los enfermizos y los moribundos; los necesitados, los desvalidos y los amedrentados; los afligidos y los pobres, los hambrientos y los melancólicos. 4Esto es lo que se ve a través de los ojos que no pueden ver ni bendecir.


4. La fortaleza pasa por alto todas estas cosas al mirar más allá de las apariencias. Mantiene su mirada fija en la luz que se encuentra más allá de ellas. Se une a la luz de la que forma parte. Se ve a sí misma. Te brinda la luz en la que tu Ser aparece. En la obscuridad percibes un ser que no existe. La fortaleza es lo que es verdad con respecto a ti, mas la debilidad es un ídolo al que se honra y se venera falsamente a fin de disipar la fortaleza y permitir que la obscuridad reine allí donde Dios dispuso que hubiera luz.


5. La fortaleza procede de la verdad y brilla con la luz que su Fuente le ha otorgado; la debilidad refleja la obscuridad de su hacedor. Está enferma, y lo que ve es la enfermedad, que es como ella misma. La verdad es salvadora, y su voluntad es que todo el mundo goce de paz y felicidad. La verdad le da el caudal ilimitado de su fortaleza a todo aquel que la pide. Reconoce que si a alguien le faltara algo, les faltaría a todos. Y por eso imparte su luz, para que todos puedan ver y beneficiarse cual uno solo. Todos comparten su fortaleza, de manera que ésta pueda conceder a todos el milagro en el que se unirán en un propósito, en el perdón y el amor.


6. La debilidad, que mira desde la obscuridad, no puede ver propósito alguno en el perdón o en el amor. Ve todo como diferente de ella misma, y no ve nada en el mundo que quisiera compartir. Juzga y condena, pero no ama. Permanece en la obscuridad para ocultarse, y sueña que es fuerte y victoriosa, vencedora de limitaciones que, en la obscuridad, crecen hasta alcanzar enormes proporciones.


7. La debilidad se teme, se ataca y se odia a sí misma, y la obscuridad cubre todo lo que la debilidad ve, y le deja sus sueños que son tan temibles como ella misma. Ahí no encontrarás milagros sino odio. La debilidad se separa de lo que ve, mientras que la luz y la fortaleza se perciben a sí mismas cual una sola. La luz de la fortaleza no es la luz que tú ves. No cambia ni titila hasta finalmente extinguirse. No cambia de la obscuridad de la noche a la luz del día, y de vuelta a la obscuridad hasta que se hace de día otra vez.


8. La luz de la fortaleza es constante, tan segura como el amor y eternamente feliz de darse a sí misma, ya que no puede sino darse a lo que ella misma es. Nadie que pida compartir su visión lo hace en vano, y nadie que entre en su morada puede partir sin un milagro ante sus ojos y sin que la fortaleza y la luz moren en su corazón.


9. La fortaleza que mora en ti te ofrecerá luz y guiará tu visión para que no habites en las vanas sombras que los ojos del cuerpo te proporcionan a fin de que te engañes a ti mismo. La fortaleza y la luz se unen en ti, y ahí donde se unen tu Ser se alza presto a recibirte como Suyo. Tal es el lugar de encuentro que hoy trataremos de hallar para descansar en él, pues la Paz de Dios está ahí donde tu Ser, Su Hijo, aguarda ahora para encontrarse Consigo Mismo otra vez y volver a ser uno.


10. Dediquemos veinte minutos en dos ocasiones hoy a estar presentes en ese encuentro. Déjate conducir ante tu Ser. Su fortaleza será la luz en la que se te concederá el don de la visión. Deja atrás hoy la obscuridad por un rato, y practica ver en la luz, cerrando los ojos del cuerpo y pidiéndole a la verdad que te muestre cómo hallar el lugar de encuentro entre el ser y el Ser, en el que la luz y la fortaleza son una.


11. Así es como practicaremos mañana y noche. Después de la reunión de por la mañana, usaremos el día para prepararnos para la de por la noche, cuando nuevamente nos volveremos a reunir en confianza. Repitamos la idea de hoy tan a menudo como sea posible y reconozcamos que es un preludio a la visión y que se nos está llevando de las tinieblas a la luz, donde únicamente se pueden percibir los milagros.


REFLEXIÓN:


Ya sabemos que los ojos del cuerpo sólo pueden ver las ilusiones, y es únicamente lo que está a su alrededor. Hoy nos dicen que el cerebro no puede pensar, y es con la Mente de Dios con la que pensamos, y es de su “Fortaleza” que proviene nuestra fuerza. Pero cuando creemos ver a través de los ojos del cuerpo es cuando se manifiesta nuestra debilidad y nos muestra ilusiones: “los mezquinos y los débiles, los enfermizos y los moribundos; los necesitados, los desvalidos y los amedrentados; los afligidos y los pobres, los hambrientos y los melancólicos".  Pero la fortaleza no ve las apariencias sino la “luz que se encuentra más allá de ellas”. 


Todas estas ilusiones, producto de la debilidad, son los estados en los que hemos caído porque nos han vendido la idea de que sólo si estamos así podremos ser dignos de aspirar al reino de los cielos. ¡Qué mentira más grande! Porque si creemos esto no podríamos creer en el Dios misericordioso que sólo quiere lo mejor para nosotros. Pero, ¿por qué lo creímos? Quizás porque nos lo enseñaron desde niños y se volvió para nosotros una creencia  que sólo hasta ahora entendemos que era una falsedad, una ilusión, o como últimamente escuchamos: “una creencia limitante”.  Creímos en esto por una supuesta “fidelidad” con nuestros padres, con la religión, con la sociedad, etc. También se nos enseñó esto para mantenernos controlados, manipulados, porque, supuestamente, si estamos bien no vamos a buscar a Dios o nos vamos a alejar de Él.


Recuerdo una catequesis de primera comunión en la que el catequista enumeraba una lista de “pecados mortales” para que los tuviéramos en cuenta el día que nos fuéramos a confesar, pues si habíamos cometido alguno de esos pecados y nos quedábamos callados nos podíamos ir al infierno. Luego nos habló del amor de Dios y que le debíamos obediencia por haber enviado a su Hijo para salvarnos, etc.… Yo pensaba: “si Dios nos ama tanto cómo nos va a mandar para el infierno...". Nunca dudé del amor de Dios... Las contradicciones nos avisan que algo anda mal, pero siempre hay tiempo de encontrar la verdad, y nosotros que transitamos UCDM, ya estamos en el camino de encontrarla.


ORACIÓN:


Padre, cierro los ojos del cuerpo con la seguridad de que bajo tu  amparo la luz me guiará hasta el milagro del encuentro de mi ser con el Tuyo. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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