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domingo, 17 de agosto de 2025

LECCIÓN 229: El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.



1. Busco mi verdadera identidad y la encuentro en estas palabras: “El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.” Ahora no necesito buscar más. El Amor ha prevalecido. Ha esperado tan quedamente mi regreso a casa, que ya no me volveré a apartar de la santa faz de Cristo. Y lo que contemple dará testimonio de la verdad de la Identidad que procuré perder, pero que mi Padre conservó a salvo para mí.


2. Padre, Te doy gracias por lo que soy, por haber conservado mi Identidad inalterada e impecable en medio de todos los pensamientos de pecado que mi alocada mente inventó. Y Te doy gracias también por haberme salvado de ellos. Amén.


REFLEXIÓN:


No hay manera de contradecir ni de discutir: 

Soy el Hijo de un Dios amoroso

que me creó a Su Imagen y Semejanza,

y eso es lo que Soy.

¡Bajo la guardia! 

¡Hago a un lado la soberbia! 

¡Cierro mis ojos al mundo y los abro a Dios! 

¡Abro mi mente y mi corazón 

para que se incruste dentro de mí Su Palabra

y florezca de nuevo el Amor! 


AMÉN.


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el perdón:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/1-que-es-el-perdon.html


martes, 12 de agosto de 2025

LECCIÓN 224: Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.



1. Mi verdadera identidad es tan invulnerable, tan sublime e inocente, tan gloriosa y espléndida, y tan absolutamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la contempla para que lo ilumine. Y Ella ilumina también al mundo. Mi verdadera identidad es el regalo que mi Padre me hizo y el que a mi vez le hago al mundo. No hay otro regalo, salvo éste, que se pueda dar o recibir. Mi verdadera identidad y sólo ella es la realidad. Es el final de las ilusiones. Es la verdad.


2. ¡Oh, Padre, mi Nombre todavía Te es conocido! Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, Quién soy ni qué es lo que debo hacer. Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. Revélame lo que deseas que vea en su lugar.


REFLEXIÓN:


Nuestra “verdadera identidad” se traduce en “la verdad”, y hoy se nos está mostrando su grandiosidad, que es un regalo que proviene del amor que nuestro Padre Creador siente por nosotros (su Santo Hijo). Por eso nuestra “verdadera identidad” sólo puede ser invulnerable, sublime, inocente, gloriosa, espléndida, benéfica y libre de culpa.


Y para que podamos asumir esa “identidad”, debemos renunciar a las ilusiones que nos ofrece este mundo material, identificándonos únicamente  con el espíritu porque eso somos. Y no necesitamos negar el cuerpo, sólo aceptarlo como un vehículo para realizar nuestra misión en esta  tierra, pero con la certeza de que nuestro espíritu siempre prevalecerá, siempre será invulnerable.


ORACIÓN:


¡Oh, Padre, mi Nombre todavía Te es conocido! Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, Quién soy ni qué es lo que debo hacer. Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. Revélame lo que deseas que vea en su lugar”.  AMÉN.


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el perdón:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/1-que-es-el-perdon.html

jueves, 12 de junio de 2025

LECCIÓN 163: La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.



1. La muerte es un pensamiento que adopta muchas formas que a menudo no se reconocen. La muerte puede manifestarse en forma de tristeza, miedo, ansiedad o duda; en forma de ira, falta de fe y desconfianza; preocupación por el cuerpo, envidia, así como en todas aquellas formas en las que el deseo de ser como no eres pueda venir a tentarte. Todos esos pensamientos no son sino reflejos de la veneración que se le rinde a la muerte como salvadora y portadora de la liberación.


2. En cuanto que encarnación del miedo, anfitrión del pecado, dios de los culpables y señor de toda ilusión y engaño, el pensamiento de muerte parece ser muy poderoso. Pues parece encerrar a todo ser vivo en sus marchitas manos; a todo deseo y esperanza en su puño funesto, y percibir toda meta únicamente a través de sus ojos invidentes. Los débiles, los indefensos, así como los enfermos se postran ante su imagen, al pensar que sólo ella es real, inescapable y digna de su confianza. Pues la muerte es lo único que inevitablemente llegará.


3. Todas las cosas, excepto la muerte, parecen ser inciertas y perderse demasiado pronto, sin importar lo difícil que haya sido adquirirlas. Ninguna de ellas parece ofrecernos seguridad con respecto a lo que nos ha de brindar, y son propensas a defraudar las esperanzas que una vez nos hicieron abrigar y a dejar tras sí un mal sabor de boca en lugar de aspiraciones y sueños. Pero con la muerte se puede contar, pues vendrá con pasos firmes cuando haya llegado su hora. Nunca cesará de tomar como rehén todo lo que tiene vida.


4. ¿Te postrarías ante ídolos como éste? Aquí la Fortaleza y el Poderío de Dios Mismo se perciben dentro de un ídolo hecho de polvo. Aquí se proclama que lo opuesto a Dios es señor de toda la Creación, más fuerte que la Voluntad de Dios por la vida, más fuerte que la infinitud del amor y la perfecta e inmutable constancia del Cielo. Aquí la Voluntad del Padre y del Hijo es finalmente derrotada y enterrada bajo la lápida que la muerte ha colocado sobre el cuerpo del santo Hijo de Dios.


5. Impío ahora por la derrota, el Hijo de Dios se ha convertido en lo que la muerte quería hacer de él. En su epitafio, escrito por la propia muerte, no se menciona su nombre, pues ha pasado a ser polvo. En él sólo se menciona esto: “Aquí yace un testigo de que Dios ha muerto”. Y esto es lo que la muerte escribe una y otra vez, mientras sus veneradores asienten y, postrándose con sus frentes en el suelo, susurran llenos de miedo que así es.


6. Es imposible venerar a la muerte en cualquiera de las formas que adopta y, al mismo tiempo, seleccionar unas cuantas que no favoreces—y que incluso deseas evitar—mientras aún sigues creyendo en el resto. Pues la muerte es total. O bien todas las cosas mueren o bien todas viven y no pueden morir. En esto no hay términos medios. Pues aquí nos encontramos de nuevo ante algo que es obvio y que debemos aceptar si queremos gozar de cordura: lo que contradice totalmente un pensamiento no puede ser verdad, a menos que se haya demostrado la falsedad de su opuesto.


7. La idea de que Dios ha muerto es algo tan absurdo que incluso a los dementes les resulta difícil creerlo. Pues implica que Dios estuvo vivo una vez y que de alguna manera murió, aparentemente asesinado por aquellos que no querían que sobreviviese. Al ser la voluntad de éstos más fuerte pudo vencer a la Suya y, de esta manera, la vida eterna sucumbió ante la muerte. Y al morir el Padre, murió también el Hijo.


8. Puede que los que veneran la muerte tengan miedo. Sin embargo, ¿pueden ser estos pensamientos realmente temibles?3Si se dieran cuenta de que eso es lo que creen, se liberarían de inmediato. Esto es lo que les vas a mostrar hoy. La muerte no existe, y renunciamos a ella en todas sus formas, tanto por la salvación de ellos como por la nuestra. Dios no creó la muerte. Por lo tanto, cualquier forma que adopte tiene que ser una ilusión. Ésta es la postura que hoy vamos a adoptar. 9Y se nos concede poder mirar allende la muerte y ver la vida que se encuentra más allá.


9. Padre nuestro, bendice hoy nuestros ojos. Somos Tus emisarios y deseamos contemplar el glorioso reflejo de Tu Amor que refulge en todas las cosas. Vivimos y nos movemos únicamente en Ti. No estamos separados de Tu Vida eterna. La muerte no existe, pues la muerte no es Tu Voluntad. Y moramos allí donde Tú nos ubicaste, en la Vida que compartimos Contigo y con todo ser vivo para ser como Tú y parte de Ti para siempre. Aceptamos Tus Pensamientos como nuestros, y nuestra voluntad es eternamente Una con la Tuya. Amén.


REFLEXIÓN:


La muerte no existe porque somos espíritu, y el espíritu es inmortal. Fuimos creados a imagen y semejanza del Padre y del Hijo, y eso nos hace inmortales porque tenemos su esencia. Obviamente si nos identificamos con el cuerpo nos va a parecer absurdo que nos digan que la muerte no existe. Y aun cuando aceptemos las enseñanzas de UCDM, va a haber un espacio en nuestra mente donde la duda se siembra y seguiremos alimentando la idea de que es un absurdo que la muerte no exista cuando todo los días los noticieros sólo hablan de muerte, o cuando experimentamos en nuestro entorno la muerte de un ser querido. Toma tiempo asimilarlo, pero cuando ya somos conscientes de ello, entonces aceptarlo es tan fácil como cuando aceptamos que  somos tal como Dios nos creó (impecables). 


Vivir en este mundo material impide que se le dé crédito a la afirmación de que “la muerte no existe”, pero es nuestra elección decidir si aceptamos sanar nuestra mente de los pensamientos erróneos o ilusorios, o nos decidimos por la vida, eligiendo que somos espíritu.  Creo que donde está la confusión, y por la que algunas personas hacen a un lado las enseñanzas de UCDM, es porque creen que aceptar que “la muerte no existe”, contradice las experiencias cotidianas donde las personas se “mueren” y son sepultadas, y entonces sí parece un absurdo que se diga que la muerte no existe. Pero es ahí donde está el error, y es que al identificarnos con el cuerpo, se hace evidente que éste no es inmortal porque el cuerpo sí se extingue, sí desaparece cuando culmina nuestra experiencia terrenal. Y al identificarnos con el cuerpo hemos hecho a una lado el espíritu que trasciende, tan sólo porque nuestros ojos físicos no pueden verlo: Nos hemos aferrado al cuerpo como lo único real y verdadero.


Por el contrario, identificarnos con el espíritu no implica negar al cuerpo y hacer como que no existe, sino aceptar que aún teniendo un cuerpo, no es éste el que nos  da valía, no es el cuerpo lo que nos identifica con Dios, sino que es nuestra condición de ser espíritu lo que nos da derecho a afirmar que “la muerte no existe”.  Tal vez nos hace ilusión “pretender” que tanto el cuerpo como el espíritu estén al mismo nivel, pero eso es ilusorio y es una creación del ego que no nos permite  trascender ni aceptar que en verdad somos “tal como Dios nos creó”: Espíritu impecable y trascendente.


En todo caso, creer lo que nos dicen hoy  tiene que ver con una elección personal. Si elijo identificarme con el cuerpo, sufriré las consecuencias de esa decisión, pero si elijo identificarme con el espíritu, mi decisión me traerá paz y me facilitara aceptar las cosas que parecen inevitables como el hecho de que un día voy a “trascender”, pero eso ya no causará terror. Además, las enseñanzas de Jesús son el referente para todo este tipo de elecciones, es decir, si yo creo en sus palabras, en sus enseñanzas, y en su existencia, estoy eligiendo la paz. En otras palabras, lo ideal sería pasar de la  teoría que nos ofrece UCDM,  y convertirla en una decisión consciente de cómo queremos vivir: En lugar de aferrarnos al miedo creyendo en la muerte, elegimos la vida creyendo en Jesús.


ORACIÓN:


Padre, reconozco mi identidad, reconozco que soy espíritu, me anclo a las enseñanzas de tu Amado Hijo porque su mensaje de amor, de perdón y de vida eterna me recuerda que la muerte no es el fin sino una transición. Que bajo tu Gracia yo reciba paz, dirección, claridad y propósito. Amén.


LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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