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Mostrando las entradas con la etiqueta Cuerpo. Mostrar todas las entradas
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domingo, 5 de octubre de 2025

LECCIÓN 278: Si estoy aprisionado, mi Padre no es libre.



1. Si acepto que estoy aprisionado dentro de un cuerpo, en un mundo en el que todo lo que aparentemente vive parece morir, entonces mi Padre es un prisionero al igual que yo. Y esto es lo que creo cuando afirmo que tengo que obedecer las leyes que el mundo obedece y que las flaquezas y los pecados que percibo son reales e ineludibles. Si de algún modo estoy aprisionado, significa que no conozco a mi Padre ni a mi Ser. Y significa asimismo que no formo parte de la realidad en absoluto, pues la verdad es libre, y lo que está aprisionado no forma parte de ella.


2. Padre, lo único que pido es la verdad. He tenido muchos pensamientos descabellados acerca de mí mismo y de mi creación, y he introducido en mi mente un sueño de miedo. Hoy no quiero soñar. Elijo el camino que conduce a Ti en lugar de la locura y el miedo. Pues la verdad está a salvo y sólo el amor es seguro.


REFLEXIÓN: 


“... la verdad es libre, y lo que está aprisionado no forma parte de ella.”. Jesús lo dijo con otras palabras, pero significa lo mismo: 


“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;  y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”.  Juan 8: 31-32


Entonces, la verdad nos hace libres porque “la verdad es libre”. Y  precisamente estamos estudiando el capítulo 6 en donde nos hablan sobre “¿Qué es el Cristo?”. Y Cristo es “el ser que, al igual que Su Padre, no conoce el pecado.”. Y al no conocer el pecado está libre, y esa libertad proviene de no juzgar, y al no juzgar hay inocencia, y ese estado es lo que permite experimentar el amor, en donde no hay lugar para la locura y el miedo.


Así que hoy elegimos el camino que conduce al Padre, a través de Cristo, quien permanece en paz en nuestra mente, porque es la única parte de nosotros que es real, y Su Presencia es el único camino que nos conduce a esa “Verdad” que nos hace libres: ¡Soy espíritu y no hay un cuerpo que me aprisione!


Hoy pongo la “locura y el miedo” ante la Faz de Cristo, para salir de la prisión en donde “mi Padre no es libre.”.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el Cristo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/6-que-es-el-cristo.html


sábado, 27 de septiembre de 2025

LECCIÓN 270: Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo.



1. Padre, la visión de Cristo es el don que me has dado, el cual tiene el poder de transformar todo lo que los ojos del cuerpo contemplan en el panorama de un mundo perdonado. ¡Cuán glorioso y lleno de gracia es ese mundo! No obstante, ¡cuánto más podré contemplar en él que lo que puede ofrecerme la vista! Un mundo perdonado significa que Tu Hijo reconoce a su Padre, permite que sus sueños sean llevados ante la verdad y aguarda con gran expectación el último instante de tiempo en el que éste acaba para siempre, conforme Tu recuerdo aflora en su memoria. Ahora su voluntad es una con la Tuya. Ahora su función no es sino la Tuya Propia y todo pensamiento salvo el Tuyo ha desaparecido.


2. El sosiego de hoy bendecirá nuestros corazones y, por medio de ellos, la paz descenderá sobre todo el mundo. Cristo se convierte en nuestros ojos hoy. Y mediante Su visión le ofrecemos curación al mundo por medio de Él, el santo Hijo que Dios creó íntegro; el santo Hijo a quien Dios creó como uno solo.


REFLEXIÓN:


Para no utilizar los ojos del cuerpo, no me voy a identificar con el cuerpo sino con el espíritu. Soy espíritu, pero lo he olvidado porque el mundo en donde vivo exige de mí que sólo use los ojos que engañan, los ojos que me muestran las ilusiones pero no la verdad. La verdad sólo la puedo alcanzar con la visión de Cristo, que “tiene el poder de transformar todo lo que los ojos del cuerpo contemplan en el panorama de  un mundo perdonado”. Y para alcanzar la visión de Cristo debo ser dócil a sus enseñanzas y aunque parezca que van en contradicción con el mundo en que habito, debe prevalecer el poder del espíritu y no del cuerpo. ¿Cómo lo hago? ¡Observando sin juzgar! Observando como lo haría un niño que simplemente ve las cosas y no las cuestiona, simplemente las disfruta, las usa si es necesario, y pasa de largo viviendo el momento presente, porque un niño siempre es presente, no está cavilando qué hará mañana, o qué le deparará el futuro. En ese niño inocente nos  debemos convertir para no utilizar los ojos del cuerpo sino los del espíritu.


ORACIÓN:


Padre…

Soy Espíritu.

Soy Presente.

Soy Tu Hijo.


Soy la verdad.

Soy el habitante

de un mundo perdonado

porque los sueños de odio

fueron llevados ante la Verdad

y despertaron al Amor.


Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo.

Hoy miro al mundo con compasión

porque la Visión del Cristo

ocupa el lugar de las ilusiones

y el mundo ha sido curado.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el cuerpo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/5-que-es-el-cuerpo.html


lunes, 8 de septiembre de 2025

LECCIÓN 251: No necesito nada más que la verdad



Antes de leer la lección ver: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el pecado?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/4-que-es-el-pecado.html



1. Busqué miles de cosas y lo único que encontré fue desesperación. Ahora sólo busco una, pues en ella reside todo lo que necesito y lo único que necesito. Nunca necesité nada de lo que antes buscaba y ni siquiera lo quería. No reconocía mi única necesidad. Pero ahora veo que solamente necesito la verdad. Con ella todas mis necesidades quedan satisfechas, mis ansias desaparecen, mis anhelos se hacen finalmente realidad y a los sueños les llega su fin. Ahora dispongo de todo cuanto podría necesitar. Ahora dispongo de todo cuanto podría querer. Y ahora, por fin, me encuentro en paz.


2. Y por esa paz, Padre nuestro, te damos gracias. Lo que nos negamos a nosotros mismos, Tú nos lo has restituido, y eso es lo único que en verdad queremos.


REFLEXIÓN:

 

La lección de hoy nos recuerda que no necesitamos nada más que la verdad. Pero por mucho tiempo hemos creído que la verdad la obtenemos con los sentidos: lo que nuestros ojos ven lo damos por cierto, lo que nuestros oídos escuchan también.  Pero en el capítulo 4 (¿Qué es el pecado?), nos confrontan con esta pregunta: “¿Qué necesidad tendrían los sentidos?”.  Y quizás nos sorprendemos cuando leemos esta afirmación: “Usar los sentidos es no saber. Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más”.  


Y precisamente es cuando nos identificamos con el  cuerpo cuando cobran sentido estas palabras, porque con los sentidos percibimos, pero nada más. Y esa percepción es producto de las ilusiones provenientes del ego. Y no es negar la existencia del cuerpo, sino más bien recordar que somos espíritu, y que del espíritu proviene el conocimiento”.  Y como el propósito del curso es sanar nuestra mente, entonces sólo hasta que lo logremos dejaremos de identificarnos con el  cuerpo y aceptar todo lo que los sentidos nos muestran: los ojos del cuerpo nos muestran nuestras propias creaciones mundanas, pero los ojos del  espíritu nos muestran la “verdad”, que es el conocimiento. 


Por eso sigo pensando, como lo decía al inicio de las lecciones de este Curso, que sólo realizando las lecciones con la docilidad e inocencia de un niño, las palabras llegarán a nuestro corazón para dar el fruto esperado. Paso a paso, día a día, instante a instante, vamos limpiando nuestra mente de creencias que nos limitan y nos impiden acceder a la verdad  que sólo puede provenir del Espíritu.


ORACIÓN:


Padre, acepto Tu Verdad, la única verdad. Es la Verdad que me hará libre y me otorgará la paz. Que por Tu Gracia y Poder, me sea restituido lo que me negué por desconocimiento. Amén.


martes, 12 de agosto de 2025

LECCIÓN 224: Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.



1. Mi verdadera identidad es tan invulnerable, tan sublime e inocente, tan gloriosa y espléndida, y tan absolutamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la contempla para que lo ilumine. Y Ella ilumina también al mundo. Mi verdadera identidad es el regalo que mi Padre me hizo y el que a mi vez le hago al mundo. No hay otro regalo, salvo éste, que se pueda dar o recibir. Mi verdadera identidad y sólo ella es la realidad. Es el final de las ilusiones. Es la verdad.


2. ¡Oh, Padre, mi Nombre todavía Te es conocido! Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, Quién soy ni qué es lo que debo hacer. Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. Revélame lo que deseas que vea en su lugar.


REFLEXIÓN:


Nuestra “verdadera identidad” se traduce en “la verdad”, y hoy se nos está mostrando su grandiosidad, que es un regalo que proviene del amor que nuestro Padre Creador siente por nosotros (su Santo Hijo). Por eso nuestra “verdadera identidad” sólo puede ser invulnerable, sublime, inocente, gloriosa, espléndida, benéfica y libre de culpa.


Y para que podamos asumir esa “identidad”, debemos renunciar a las ilusiones que nos ofrece este mundo material, identificándonos únicamente  con el espíritu porque eso somos. Y no necesitamos negar el cuerpo, sólo aceptarlo como un vehículo para realizar nuestra misión en esta  tierra, pero con la certeza de que nuestro espíritu siempre prevalecerá, siempre será invulnerable.


ORACIÓN:


¡Oh, Padre, mi Nombre todavía Te es conocido! Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, Quién soy ni qué es lo que debo hacer. Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. Revélame lo que deseas que vea en su lugar”.  AMÉN.


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el perdón:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/1-que-es-el-perdon.html

jueves, 31 de julio de 2025

LECCIÓN 212 (Repaso lección 192)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.


Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilusiones del mundo. 

Solamente la función que Dios me ha dado puede ofrecerme libertad. Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como mío.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:


Padre, sé que mi función es perdonar, porque es la manera en que “se puede des-hacer lo que no es verdad” en este mundo terrenal. Y como “Soy Espíritu”, a través del cual contemplo mi santidad, proclamo que soy libre tal como Tú me creaste. Qué la benévola luz del perdón nos permita nacer de nuevo en Cristo, para que Tú misericordia se haga presente en nosotros.  Amén.

sábado, 26 de julio de 2025

LECCIÓN 207 (Repaso lección 187)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (187) Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.


La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora. No necesito más que dirigirme a Él y todo pesar desaparece conforme acepto Su infinito Amor por mí.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:  


Padre amado, reconozco que moras dentro de mí y que tu bendición irradia desde el centro de mi corazón. Hoy me dirijo a Ti, aceptando Tu infinito amor para que todo pesar que me agobie desaparezca. Amén.


lunes, 21 de julio de 2025

LECCIÓN 202 (Repaso lección 182)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (182) Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar.


¿Por qué habría de elegir quedarme un solo instante más donde no me corresponde estar, cuando Dios Mismo me ha dado Su Voz, la cual me exhorta a retornar a mi hogar?


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:


Padre, Tu Voz me guía a retornar a mi hogar, y yo aún me siento atrapado en las ilusiones del mundo. Permite que yo ofrezca a mis hermanos la mejor versión de mí, esa que está más allá de los límites de mi cuerpo físico, para que pueda entregar el Amor que he recibido de Ti. Amén.


sábado, 19 de julio de 2025

LECCIÓN 200: No hay más paz que la de Dios.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. Deja de buscar. No hallarás otra paz que la de Dios. Acepta este hecho y te evitarás la agonía de sufrir aún más amargos desengaños o de verte invadido por una sombría desesperación y una gélida sensación de desesperanza y de duda. Deja de buscar. No hay nada más que puedas encontrar salvo la Paz de Dios, a no ser que lo que busques sea infelicidad y dolor.


2. Éste es el punto final al que en última instancia todo el mundo tiene que llegar para dejar a un lado toda esperanza de hallar felicidad allí donde no la hay; de ser salvado por lo que tan sólo puede causar dolor; y de hacer paz del caos, dicha del dolor y Cielo del infierno. No sigas tratando de ganar por medio de la pérdida ni de morir para vivir, pues no estarás sino buscando la derrota.


3. No obstante, con la misma facilidad puedes pedir amor, felicidad y vida eterna en una paz que no tiene fin. Pide esto y sólo puedes ganar. Pedir lo que ya tienes te lleva al éxito. Pedir que lo que es falso sea verdadero sólo puede conducir al fracaso. Perdónate a ti mismo tus vanas imaginaciones y no sigas buscando lo que no puedes encontrar. Pues ¿qué podría ser más absurdo que buscar el infierno una y otra vez cuando no tienes más que abrir los ojos y mirar para darte cuenta de que el Cielo se encuentra ante ti, allende el umbral de una puerta que se abre fácilmente dándote la bienvenida?


4. Regresa a casa. Jamás encontraste felicidad en lugares extraños ni en formas que te son ajenas y que no tienen ningún significado para ti, si bien trataste de hacer que lo tuvieran. No perteneces a este mundo. Aquí eres un extraño. Pero te ha sido dado encontrar los medios por los que el mundo deja de parecer una prisión o una cárcel para nadie.


5. Se te concede la libertad allí donde no veías más que cadenas y puertas de hierro. Mas si quieres hallar escapatoria tienes que cambiar de parecer con respecto al propósito del mundo. Permanecerás encadenado hasta que veas el mundo como un lugar bendito y liberes de tus errores a cada hermano y lo honres tal como es. Tú no lo creaste ni tampoco te creaste a ti mismo. Y al liberar a uno, el otro es aceptado tal como es.


6. ¿Qué función tiene el perdón? En realidad no tiene ninguna ni hace nada, pues en el Cielo se le desconoce. Es sólo en el infierno donde se le necesita y donde tiene una formidable función que desempeñar. ¿No es acaso un propósito loable ayudar al bienamado Hijo de Dios a escapar de los sueños de maldad, que aunque son sólo fabricaciones suyas, él cree que son reales? ¿Quién podría aspirar a más mientras parezca que hay que elegir entre el éxito y el fracaso, entre el amor y el miedo?


7. No hay más paz que la de Dios porque Él tiene un solo Hijo, que no puede construir un mundo en oposición a la Voluntad de su Padre o a la suya propia, la cual es la misma que la de Él. ¿Qué podría esperar encontrar en semejante mundo? No puede ser real, ya que nunca fue creado. ¿Es acaso ahí adonde iría en busca de paz? ¿O bien tiene que darse cuenta de que tal como él ve el mundo, éste sólo puede engañar? Puede aprender, no obstante, a verlo de otra manera y encontrar la Paz de Dios.


8. La paz es el puente que todos habrán de cruzar para dejar atrás este mundo. Mas se empieza a tener paz en él cuando se percibe de otra manera, y esta nueva percepción nos conduce hasta las puertas del Cielo y al camino que yace tras ellas. La paz es la respuesta a las metas conflictivas, a las jornadas insensatas, a las búsquedas vanas y frenéticas y a los empeños sin sentido. Ahora el camino es fácil, y nos conduce por una ligera pendiente hasta el puente donde la libertad yace dentro de la Paz de Dios.


9. No volvamos a perder el rumbo hoy. Nos dirigimos al Cielo y el camino es recto. Sólo si procuramos desviarnos podemos retrasarnos y perder el tiempo innecesariamente por escabrosas veredas. Dios es lo único seguro que existe y Él guiará nuestros pasos. No abandonará a Su Hijo en la necesidad ni permitirá que se aleje para siempre de su hogar. El Padre llama; el Hijo Le oirá. Y eso es todo lo que hay con respecto a lo que parece ser un mundo separado de Dios, en el que los cuerpos son reales.


10. Ahora reina el silencio. Deja de buscar. Has llegado allí donde el camino está alfombrado con las hojas de los falsos deseos que antes anhelabas, caídas ahora de los árboles de la desesperanza. Ahora se encuentran bajo tus pies. Y levantas la mirada y contemplas al Cielo con los ojos del cuerpo, que ahora sólo te van a servir por un instante más. Por fin la paz ha sido reconocida, y puedes sentir cómo su tierno abrazo envuelve tu corazón y tu mente con consuelo y amor.


11. Hoy no buscamos ídolos. La paz no se puede encontrar en ellos. La Paz de Dios es nuestra y no vamos a aceptar o querer nada más. ¡Que la paz sea con nosotros hoy! Pues hemos encontrado una manera sencilla y grata de abandonar el mundo de la ambigüedad y de reemplazar nuestros objetivos cambiantes por un solo propósito y nuestros sueños solitarios por compañerismo. Pues la paz es unión, si procede de Dios. Hemos abandonado toda búsqueda. Nos encontramos muy cerca de nuestro hogar y nos acercamos aún más a él cada vez que decimos:


No hay más paz que la de Dios, y estoy contento y agradecido de que así sea.


REFLEXIÓN:


“No hay más paz que la de Dios”, y es la que nos ofrece “amor, felicidad y vida eterna”. Y esa paz no pertenece a este mundo, pero permaneceremos encadenados a él hasta que no lo veamos como un lugar de bendición y liberemos de nuestros errores a nuestros hermanos y los honremos tal como son.


Y para empezar a sentir la paz de Dios, debemos acostumbrarnos a identificarnos con el espíritu y no con el cuerpo porque el mundo se separa de Dios cuando asume “que los cuerpos son reales”.  La lección de ayer decía: “No soy un cuerpo. Soy libre”. Y sólo el espíritu es libre, y cuando es libre sólo puede experimentar la paz de Dios.


ORACIÓN:


Padre, sólo existe Tu Paz, “y estoy contento y agradecido de que así sea”. Que esa paz me cobije para envolver con ella a mis hermanos. Amén.


viernes, 18 de julio de 2025

LECCIÓN 199: No soy un cuerpo. Soy libre.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. No podrás ser libre mientras te percibas a ti mismo como un cuerpo. El cuerpo constituye una limitación. El que busca su libertad en un cuerpo, la busca donde no se puede hallar. La mente se puede liberar cuando deja de verse a sí misma como contenida dentro de un cuerpo, firmemente atada a él y amparada por su presencia. Si esto fuese cierto, la mente sería en verdad vulnerable.


2. La mente que está al servicio del Espíritu Santo es por siempre ilimitada y desde cualquier punto de vista; transciende las leyes del tiempo y del espacio, está libre de ideas preconcebidas y dispone de la fortaleza y del poder necesarios para hacer todo lo que se le pida. Los pensamientos de ataque no pueden infiltrarse en una mente así, toda vez que ha sido entregada a la Fuente del Amor, y el miedo no puede hacer acto de presencia en una mente que se ha unido a Ésta. Dicha mente descansa en Dios. ¿Y quién que viva en la Inocencia sin hacer otra cosa que amar podría tener miedo?


3. Es esencial para tu progreso en este curso que aceptes la idea de hoy y que la tengas en gran estima. No te preocupes si al ego le parece completamente descabellada. El ego tiene en gran estima al cuerpo porque mora en él, y no puede sino vivir unido al hogar que ha construido. El cuerpo es parte de la ilusión que ha ayudado a mantener oculto el hecho de que él mismo es algo ilusorio.


4. Ahí se esconde y ahí se le puede ver como lo que es. Declara tu inocencia y te liberas. El cuerpo desaparece al no tener tú ninguna necesidad de él, excepto la que el Espíritu Santo ve en él. A tal fin, el cuerpo se percibirá como una forma útil para lo que la mente tiene que hacer. De este modo se convierte en un vehículo de ayuda para que el perdón se extienda hasta la meta todo abarcadora que debe alcanzar, de acuerdo con el plan de Dios.


5. Valora la idea de hoy y ponla en práctica hoy y cada día. Haz que pase a formar parte de cada sesión de práctica que realices. No hay pensamiento cuyo poder de ayudar al mundo no aumente con esta idea ni ninguno que de esta manera no adquiera regalos adicionales para ti. Con esta idea hacemos resonar la llamada a la liberación por todo el mundo. ¿Y estarías acaso tú excluido de los regalos que haces?


6. El Espíritu Santo es el hogar de las mentes que buscan la libertad. En Él han encontrado lo que andaban buscando. El propósito del cuerpo deja de ser ahora ambiguo. Y su capacidad de servir un objetivo indiviso se vuelve perfecta. Y en respuesta libre de conflicto e inequívoca a la mente que sólo tiene como objetivo el pensamiento de libertad, el cuerpo sirve su propósito y lo sirve perfectamente. Sin el poder de esclavizar, se vuelve un digno servidor de la libertad que persigue la mente que mora en el Espíritu Santo.


7. Sé libre hoy. Y da el regalo de libertad a todos aquellos que todavía creen estar esclavizados en el interior de un cuerpo. Sé libre, de modo que el Espíritu Santo se pueda valer de tu liberación de la esclavitud para dejar en libertad a los muchos que se perciben a sí mismos encadenados, indefensos y atemorizados. Permite que el amor reemplace sus miedos a través de ti. Acepta la salvación ahora y entrégale tu mente a Aquel que te exhorta a que Le hagas este regalo. Pues Él quiere concederte perfecta libertad, perfecta dicha, así como una esperanza que alcanza su plena realización en Dios.


8. Tú eres el Hijo de Dios. Vives por siempre en la inmortalidad. ¿No te gustaría que tu mente retornara a ese estado? Si es así, practica entonces debidamente el pensamiento que el Espíritu Santo te da para este día. En ese pensamiento tus hermanos y tú os alzáis liberados; el mundo es bendecido junto contigo; el Hijo de Dios no volverá a llorar y el Cielo te agradece el aumento de gozo que tu práctica le proporciona incluso a él. Dios Mismo extiende Su Amor y felicidad cada vez que dices:


No soy un cuerpo. Soy libre. Oigo la Voz que Dios me ha dado, que es la única que mi mente obedece.


REFLEXIÓN


La lección de hoy también nos ofrece una Oración:


No soy un cuerpo. Soy libre.

Mi mente ilimitada está al servicio del Espíritu Santo

y trasciende las leyes del tiempo y del espacio.


No tengo pensamientos de ataque porque mi mente

le pertenece a la Fuente del Amor, y el miedo

simplemente no tiene ni cabida ni lugar en mí.


Vivo en la Inocencia sin hacer otra cosa que amar

y el miedo se desvanece indefectiblemente

porque mi mente descansa en Dios.


Mi cuerpo está al servicio del Espíritu Santo

y es un vehículo para que el perdón se extienda 

hasta la meta todo abarcadora que debe alcanzar.


Cuerpo y Mente, Tierra y Cielo, 

instrumentos de comunión

a través del Santo Espíritu de Dios,

para dejar en libertad a encadenados,

indefensos y atemorizados.


Por eso hoy permito que el “Amor”

reemplace sus miedos a través de mí.


Acepto la salvación y entrego mi mente

a Aquel que me exhorta a dar este regalo,

para a cambio obtener perfecta libertad,

perfecta dicha y una esperanza que se realiza en Dios.


Soy el inmortal Hijo de Dios.

No soy un cuerpo, soy libre.

Y oigo la Voz que mi Padre me ha dado

y es la única que mi mente obedece.


¡Amén!


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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