Powered By Blogger
Mostrando las entradas con la etiqueta Visión de Cristo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Visión de Cristo. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de diciembre de 2025

LECCIÓN 349: Hoy dejo que la visión de Cristo contemple todas las cosas por mí y que en lugar de juzgarlas, le conceda a cada una un milagro de amor.



1. Así he de liberar todas las cosas que veo, concediéndoles la libertad que busco. De esta manera obedezco la ley del amor, dando lo que quiero encontrar y hacer mío. Se me dará porque la he elegido como el regalo que quiero dar. Padre, Tus dones son míos. Cada regalo que acepto me concede un milagro que puedo dar. Y al dar tal como quiero recibir, comprendo que Tus milagros de curación me pertenecen.


2. Nuestro Padre conoce nuestras necesidades, y nos da la gracia para satisfacerlas todas. Y así, confiamos en que nos enviará milagros para bendecir al mundo y sanar nuestras mentes según regresamos a Él.


REFLEXIÓN:


Hoy no juzgo para que “la visión de Cristo contemple todas las cosas por mí”. Lo hago por obediencia aunque aún no tenga la convicción. La obediencia me otorgará la gracia para corregir mi visión, porque la Gracia misma ve por mí, para inspirarme el milagro del perdón.


Si en la imperfección de mis actos me veo débil e incapaz de hacer lo correcto, sólo debo invocar al Espíritu Santo para que me ayude a contrarrestar el miedo y transformarlo en amor,  para que haga presencia el perdón, y de esa manera recupere mi paz interior. 


Dejemos hoy en manos de Cristo no sólo la visión, sino la vida misma, para poder pronunciar las palabras que dijo San Pablo en Gálatas 2:20: “... ya no soy el que  vive, sino que Cristo vive en mí…”.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es un milagro?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/13-que-es-un-milagro.html


sábado, 18 de octubre de 2025

LECCIÓN 291: Éste es un día de sosiego y de paz.



Antes de leer la lección ver: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el mundo  real?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/8-que-es-el-mundo-real.html



1. Hoy la visión de Cristo contempla todo a través de mí. Su vista me muestra que todas las cosas han sido perdonadas y que se encuentran en paz, y le ofrece esa misma

visión al mundo. En Su Nombre acepto esta visión para mí, así como para el mundo. ¡Cuánta hermosura contemplamos en este día! ¡Cuánta santidad vemos a nuestro alrededor! Y se nos concede reconocer que es una santidad que compartimos, pues es la Santidad de Dios Mismo.


2. Padre, mi mente se aquieta hoy para recibir los Pensamientos que Tú me ofreces. Y acepto lo que viene de Ti en lugar de lo que procede de mí. No conozco el camino que conduce a Ti, pero Tú lo conoces perfectamente. Guía a Tu Hijo por el tranquilo sendero que lo lleva hasta Ti. Haz que mi perdón sea total y completo y que Tu recuerdo retorne a mí.



REFLEXIÓN:


Con la lección de hoy iniciamos el capítulo 8 (¿Qué es el mundo real), en donde nos aclaran la diferencia entre el mundo que nosotros hemos fabricado, y el mundo real:


  • El mundo real es un símbolo, producto de la percepción, pero opuesto a nuestras fabricaciones dolorosas, y por lo tanto el miedo no tiene cabida ahí porque ese mundo se contempla “a través de ojos serenos y de una mente en paz.”.

  • El mundo real es un mundo perdonado donde no existen pensamientos de muerte o de ataque.

  • En el mundo real “el Hijo de Dios ha despertado”, y ha sido redimido, y el tiempo ya no tiene razón de ser.

  • En ese mundo perdonado, nuestro Padre “nos viene a buscar para llevarnos a casa”, en donde mediante nuestro perdón nuestra Identidad nos es restaurada.


ORACIÓN:


Recibo tus pensamientos, Padre.

Mi mente está en calma y

Tu Voluntad le da forma a mi vida.

Me llevas directo a Tu encuentro

y con mis ojos cerrados camino segura

porque me guías por un sendero firme.


Se completa en mí el ideal del perdón

y Tu recuerdo retorna de nuevo

para otorgarme el sosiego  y la paz.


“Hoy la visión de Cristo

contempla todo a través de mí.”.


¡Amén!


domingo, 28 de septiembre de 2025

LECCIÓN 271: Hoy sólo utilizaré la visión de Cristo.



Antes de leer la lección ver:


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Cristo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/6-que-es-el-cristo.html



1. Cada día, cada hora y cada instante decido lo que quiero contemplar, los sonidos que quiero oír y los testigos de lo que quiero que sea verdad para mí. Hoy elijo contemplar lo que Cristo quiere que vea; hoy elijo escuchar la Voz de Dios, así como buscar los testigos de lo que es verdad en Su Creación. En la visión de Cristo, el mundo y la Creación de Dios se encuentran y, según se unen, toda percepción desaparece. La dulce visión de Cristo redime al mundo de la muerte, pues todo aquello sobre lo que Su mirada se posa no puede sino vivir y recordar al Padre y al Hijo: la unión entre Creador y Creación.


2. Padre, la visión de Cristo es el camino que me conduce a Ti. Lo que Él contempla restaura Tu recuerdo en mí. Y eso es lo que elijo contemplar hoy.


REFLEXIÓN:


Es nuestra firme decisión, basada en lo que ya conocemos a través de este estudio, lo que nos va a permitir sólo utilizar “la visión de Cristo”, en donde “toda percepción desaparece” porque “el mundo y la Creación de Dios se encuentran”. Es un reencuentro con nuestro verdadero Ser, ese que olvidamos que éramos, ese que yace dormido en los recuerdos y en las memorias ancestrales de la humanidad, pero que renace cuando aceptamos que somos parte primordial de la salvación del mundo, esa misión a la que todos estamos llamados a participar.


En el capítulo 6 (¿Qué es el Cristo?), nos recuerdan quienes somos, y que lo que “es el Cristo”, también lo somos nosotros:


  • Es “el Hijo de Dios tal como Él lo creó”.

  • Es “el Ser que compartimos y que nos une a unos con otros, y también con Dios”.

  • Es “el Pensamiento que  todavía mora en la Mente de su Fuente.”.

  • Es “el vínculo que nos mantiene “uno con Dios y la garantía de que la separación no es más que una ilusión…”.

  • Es “la parte en la que se encuentra la Respuesta de Dios y en la que ya se han tomado todas las decisiones y a los sueños les ha llegado su fin.”.


Entonces, nuestro verdadero “Ser” es Cristo, quien permanece en paz en el Cielo de nuestra mente santa.  Es la única parte de nosotros que en verdad es real, y que se revelará cuando los sueños “se desvanezcan ante Su gloria”. Y cuando el perdón descanse sobre el mundo ya no habrá separación, y ese será en fin de todos los sueños. Todo esto se nos revela hoy, no solamente para que nos maravillemos de lo que en verdad somos, sino para que cada instante de nuestra vida sólo utilicemos la visión de Cristo para redimir al mundo de la muerte, pues ante Su mirada sólo puede haber vida.


Padre, hoy elijo utilizar la visión de Cristo porque quiero regresar a Ti, ya que “lo que Él contempla restaura Tu recuerdo en mí”. Amén.

sábado, 27 de septiembre de 2025

LECCIÓN 270: Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo.



1. Padre, la visión de Cristo es el don que me has dado, el cual tiene el poder de transformar todo lo que los ojos del cuerpo contemplan en el panorama de un mundo perdonado. ¡Cuán glorioso y lleno de gracia es ese mundo! No obstante, ¡cuánto más podré contemplar en él que lo que puede ofrecerme la vista! Un mundo perdonado significa que Tu Hijo reconoce a su Padre, permite que sus sueños sean llevados ante la verdad y aguarda con gran expectación el último instante de tiempo en el que éste acaba para siempre, conforme Tu recuerdo aflora en su memoria. Ahora su voluntad es una con la Tuya. Ahora su función no es sino la Tuya Propia y todo pensamiento salvo el Tuyo ha desaparecido.


2. El sosiego de hoy bendecirá nuestros corazones y, por medio de ellos, la paz descenderá sobre todo el mundo. Cristo se convierte en nuestros ojos hoy. Y mediante Su visión le ofrecemos curación al mundo por medio de Él, el santo Hijo que Dios creó íntegro; el santo Hijo a quien Dios creó como uno solo.


REFLEXIÓN:


Para no utilizar los ojos del cuerpo, no me voy a identificar con el cuerpo sino con el espíritu. Soy espíritu, pero lo he olvidado porque el mundo en donde vivo exige de mí que sólo use los ojos que engañan, los ojos que me muestran las ilusiones pero no la verdad. La verdad sólo la puedo alcanzar con la visión de Cristo, que “tiene el poder de transformar todo lo que los ojos del cuerpo contemplan en el panorama de  un mundo perdonado”. Y para alcanzar la visión de Cristo debo ser dócil a sus enseñanzas y aunque parezca que van en contradicción con el mundo en que habito, debe prevalecer el poder del espíritu y no del cuerpo. ¿Cómo lo hago? ¡Observando sin juzgar! Observando como lo haría un niño que simplemente ve las cosas y no las cuestiona, simplemente las disfruta, las usa si es necesario, y pasa de largo viviendo el momento presente, porque un niño siempre es presente, no está cavilando qué hará mañana, o qué le deparará el futuro. En ese niño inocente nos  debemos convertir para no utilizar los ojos del cuerpo sino los del espíritu.


ORACIÓN:


Padre…

Soy Espíritu.

Soy Presente.

Soy Tu Hijo.


Soy la verdad.

Soy el habitante

de un mundo perdonado

porque los sueños de odio

fueron llevados ante la Verdad

y despertaron al Amor.


Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo.

Hoy miro al mundo con compasión

porque la Visión del Cristo

ocupa el lugar de las ilusiones

y el mundo ha sido curado.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el cuerpo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/5-que-es-el-cuerpo.html


jueves, 4 de septiembre de 2025

LECCIÓN 247: Sin el perdón aún estaría ciego.



1. El pecado es el símbolo del ataque. Si lo veo en alguna parte, sufriré. El perdón es, pues, el único medio por el que puedo alcanzar la visión de Cristo. Que acepte que lo que Su visión me muestra es la simple verdad y sanaré completamente. Ven hermano, déjame contemplarte. Tu hermosura es el reflejo de la mía. Tu impecabilidad, la mía propia. Has sido perdonado, y yo junto contigo.


2. Así es como quiero ver a todo el mundo hoy. Mis hermanos son Tus Hijos. Tu Paternidad los creó y me los confió como parte de Ti, así como de mi propio Ser. Hoy Te honro a través de ellos, y así espero en este día poder reconocer mi Ser.


REFLEXIÓN:


Si creyéramos sinceramente en el valor del perdón, y fuera parte esencial de nuestra vida, no estaríamos enfermos ni del cuerpo ni del alma. La “visión de Cristo” sólo se obtiene a través del perdón, y con ella estaremos completamente sanos. Todo el Nuevo Testamento da testimonio de que el perdón sana: Jesús sanaba a las personas que se acercaban a Él, y les decía: “Tus pecados te son perdonados”, y les  pedía que no pecaran más. Al sanarlos ya no había pecado, y por eso les pedía no pecar más. Pero sólo a través de la visión de Cristo obtenemos la sanación, y ésta es producto de haber contemplado la “verdad” a través de Su Visión, que está libre de pecado y de culpa.


Entonces, el pecado es sinónimo de enfermedad, y es porque hemos atacado a nuestros hermanos, y al hacerlo nos estamos atacando a nosotros mismos, ya que todos somos uno, creados a imagen y semejanza de un Padre amoroso. 


La oración de hoy nos recuerda que honramos a Dios a través de cada hermano, y de esa manera es que reconocemos nuestra propia grandeza. Y ya que aún nos cuesta asumir el “perdón” como el único medio para “alcanzar la visión de Cristo”, que sea por Su Gracia que podamos contemplar en la hermosura de nuestro hermano, el reflejo de la nuestra.


¡Qué así sea!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html



¿Qué es el mundo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


domingo, 8 de junio de 2025

LECCIÓN 159: Doy los milagros que he recibido.



1. Nadie puede dar lo que no ha recibido. Para dar algo es preciso poseerlo antes. En este punto las leyes del Cielo y las del mundo coinciden. Pero en este punto difieren también. El mundo cree que para poseer una cosa tiene que conservarla. La salvación enseña lo contrario. Dando es como reconoces que has recibido. Es la prueba de que lo que tienes es tuyo.


2. Comprendes que estás sano cuando ofreces curación. Aceptas que el perdón se ha consumado en ti cuando perdonas. En tu hermano te reconoces a ti mismo, y así te das cuenta de que eres pleno. No hay milagro que no puedas dar, pues todos te han sido dados. Recíbelos ahora abriendo el almacén de tu mente donde se encuentran y dándoselos al mundo.


3. La visión de Cristo es un milagro. Viene de mucho más allá de sí misma, pues refleja el Amor Eterno y el renacimiento de un amor que, aunque nunca muere, se ha mantenido velado. La visión de Cristo representa el Cielo, pues lo que ve es un mundo tan semejante al Cielo que lo que Dios creó perfecto puede verse reflejado en él. En el espejo tenebroso que el mundo presenta sólo se pueden ver imágenes distorsionadas y fragmentadas. El mundo real simboliza la pureza del Cielo.


4. La visión de Cristo es el milagro del que emanan todos los demás milagros. Es su fuente, y aunque permanece con cada milagro que das, sigue siendo tuya. Es el vínculo mediante el cual el que da y el que recibe se unen en el proceso de extensión aquí en la tierra, tal como son uno en el Cielo. Cristo no ve pecados en nadie. Y ante Su vista, los que están libres de pecado son todos uno. Su santidad les fue otorgada por Su Padre y por Él Mismo.


5. La visión de Cristo es el puente entre los dos mundos. Y puedes tener absoluta confianza en que Su poder te sacará de este mundo y te llevará a otro que ha sido santificado por el perdón. Las cosas que aquí parecen completamente sólidas, allí son meras sombras, transparentes, apenas visibles, a veces relegadas al olvido e incapaces de poder opacar la luz que brilla más allá de ellas. A la visión se le ha restituido la santidad y ahora los ciegos pueden ver.


6. Éste es el único regalo del Espíritu Santo, el tesoro al que puedes recurrir con absoluta certeza para obtener todas las cosas que puedan contribuir a tu felicidad. Todas ellas se encuentran ya aquí, y se te dan sólo con que las pidas. Aquí las puertas no se cierran nunca, y a nadie se le niega la más mínima petición ni su necesidad más apremiante. No hay enfermedad que no esté ya curada, carencia que no se haya suplido, ni necesidad que no haya sido satisfecha en éste, el áureo tesoro de Cristo.


7. Aquí es donde el mundo recuerda lo que perdió cuando fue construido. Pues aquí se le repara y se le renueva, pero bajo una nueva luz. Lo que estaba destinado a ser la morada del pecado se convierte ahora en el centro de la redención y en el hogar de la misericordia, donde todos los que sufren son curados y se les da la bienvenida. A nadie se le niega la entrada a este nuevo hogar donde su salvación le aguarda. Nadie es un extraño aquí. Nadie le pide nada salvo el regalo de aceptar la bienvenida que se le ofrece.


8. La visión de Cristo es la tierra santa donde las azucenas del perdón echan raíces. Ése es su hogar. Desde ahí se pueden llevar de vuelta al mundo, pero nunca podrán crecer en sus tierras estériles y superficiales. Tienen necesidad de la luz y del calor, así como del amoroso cuidado que la caridad de Cristo les provee. Necesitan el amor con el que Él las contempla. Y se convierten en Sus emisarias, que dan tal como recibieron.


9. Toma lo que quieras de Su depósito para que sus tesoros puedan multiplicarse. Las azucenas no abandonan su hogar cuando se traen al mundo. Sus raíces aún siguen allá. No abandonan su fuente, sino que llevan su beneficencia consigo y convierten al mundo en un jardín como aquel del que vinieron y al que retornarán con una fragancia todavía mayor. Ahora son doblemente benditas. Han transmitido los mensajes de Cristo que traían y éstos les han sido devueltos. Y ellas se los llevan gustosamente de vuelta a Él.


10. Contempla el caudal de milagros desplegados ante ti para que los des. ¿No eres acaso merecedor de esos mismos regalos cuando Dios Mismo dispuso que se te dieran? No juzgues al Hijo de Dios, sino sigue el camino que Dios ha señalado. Cristo ha soñado el sueño de un mundo perdonado. Ése es Su regalo, por medio del cual puede tener lugar una dulce transición de la muerte a la vida; de la desesperación a la esperanza. Permitámonos por un instante soñar con Él. Su sueño nos despierta a la verdad. Su visión nos proporciona los medios para regresar a nuestra eterna santidad en Dios, la cual nunca perdimos.


REFLEXIÓN:


Del “almacén” de mi mente “doy los milagros que he recibido”.  ¡Qué metáfora! Recibimos los milagros abriendo el almacén de nuestra mente. Este es mi tercer año repasando los ejercicios de UCDM, y había pasado inadvertida esta metáfora. Esa es la prueba de que sólo el presente existe, porque leo cada lección como si fuera la primera vez, no hay recuerdos del pasado. El pasado quedó atrás, y hoy veo en esta lección lo que estoy preparada para recibir y lo que necesito. A todos nos pasa lo mismo, y muy seguramente, tú que también estudias UCDM, vas a comprobar que no importa cuantas veces vuelvas a leer una lección o un texto, siempre parecerá como que es la primera vez, porque cada día es nuevo y diferente, y el pasado nos dio lo que necesitábamos en ese momento, y hoy recibimos lo que necesitamos para transitar el presente.


Entonces, hoy nos sorprenden con algo novedoso. y es que nuestra mente es un almacén donde reposan todos los milagros que hemos recibido, y si están ahí es para que los entreguemos al mundo. Y la fuente de esos milagros es la “visión de Cristo”, que es “el puente entre los dos mundos”: el que es gobernado por el cuerpo, y el que es gobernado por el espíritu. Si me identifico con el cuerpo habitaré el mundo en donde el perdón no existe, pero si me identifico con el espíritu, mi mundo será el que “ha sido santificado por el perdón”, y en donde habita Cristo eternamente. Y en este mundo “no hay enfermedad que no esté ya curada, carencia que no se haya suplido, ni necesidad que no haya sido satisfecha en éste, el áureo tesoro de Cristo”.


Esta lección es un poema, cada frase es una oda a Cristo, y a su amor por nosotros, y genera una reflexión muy personal. Yo quise tomar algunas frases y convertirlas en poema:


El dador de milagros


La visión de Cristo es un milagro.

Viene de mucho más allá de sí misma, 

refleja el Amor Eterno

 y el renacimiento de un amor 

que, aunque nunca muere, 

se ha mantenido velado.


La visión de Cristo es el Cielo

y es el milagro del que emanan

todos los milagros.

Es su fuente, y el vínculo

que une al que da y al que recibe:

es la unión del Cielo y la  Tierra.


Cristo no ve pecado en nadie

y ante su vista todos sin pecado 

simplemente somos uno.

Y esa santidad vino del Padre

y la transmitió a través de su Hijo.


La visión de Cristo es la tierra santa

donde las azucenas del perdón echan raíces,

gracias al amor de quien las contempla,

para luego convertirse en Sus emisarias

que dan todo lo que reciben.


Cristo ha soñado 

el sueño de un mundo perdonado. 

Ése es Su regalo, 

que duerme la muerte y despierta la vida; 

¡Soñemos con Él!

Su sueño nos despierta a la verdad. 

Su visión nos devuelve la eterna santidad, 

esa que nunca perdimos.


Este es el atisbo del “áureo tesoro de Cristo”.


Puedes hacer el ejercicio, toma frases, únelas, y conviértelas en poema que nunca olvides, porque donde está la Presencia de Cristo, siempre surge una extraña e inusual sensación de Amor, ese que no es terrenal y se escribe con mayúscula.


ORACIÓN:


Padre, quiero contemplar “el caudal de los milagros” que has desplegado para mí. Permite que comprenda que merezco recibirlos porque Tú dispusiste que se me dieran. No juzgo al Hijo de Dios, y emprendo el camino que me has señalado porque quiero dar los milagros que he recibido. Amén.

LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

Lo más visto