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martes, 23 de diciembre de 2025

LECCIÓN 357: La verdad contesta toda invocación que le hacemos a Dios, respondiendo primero con milagros, y luego retornando a nosotros para ser ella misma.



1. El perdón—el reflejo de la verdad—me enseña cómo ofrecer milagros y así escapar de la prisión en la que creo vivir. Tu santo Hijo me es señalado, primero en mi hermano y después en mí. Tu Voz me enseña pacientemente a oír Tu Palabra y a dar tal como recibo. Y conforme contemplo a Tu Hijo hoy, oigo Tu Voz indicándome la manera de llegar a Ti, tal como Tú dispusiste que ésta debía ser:


“Contempla su impecabilidad y sé curado”.


ORACIÓN:


Contemplo la impecabilidad de mi hermano

y soy  curado. Contemplo la impecabilidad

de mi hermano y regreso a Ti, Padre. 


Y al contemplar la faz de Tu Hijo 

Tu Voz se manifiesta y me muestra

el camino para ofrecer milagros.


El perdón me muestra la verdad

que se manifiesta con sus dones,

y me ofrece la llave que abre la puerta

que me mantiene aprisionado:


¡No hay juicios!

¡No hay pecado!

¡Contemplo mi paz!


Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


14. ¿Qué soy?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/14-que-soy.html


domingo, 21 de diciembre de 2025

LECCIÓN 355: La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte la Palabra de Dios son ilimitados. ¿Por qué no aceptarla hoy?



1. ¿Por qué debo esperar, Padre mío, para recibir la dicha que me prometiste? Pues mantendrás la Palabra que le diste a Tu Hijo en el exilio. Estoy seguro de que mi tesoro me aguarda y de que sólo tengo que extender la mano para encontrarlo. Incluso ahora mismo mis dedos ya lo están tocando. Está muy cerca. No necesito esperar ni un instante más para estar en paz para siempre. Es a Ti a Quien elijo, y a mi Identidad junto Contigo. Tu Hijo quiere ser Quien Él es, y conocerte como su Padre, Su Creador y su Amor.


ORACIÓN:


Acepto hoy la Palabra de Dios para que se manifiesten en mí la paz, la dicha y los milagros, y pueda otorgar esos dones a mis hermanos. Y en esa serenidad que recibo del Padre, mis manos se extienden y entro en comunión con Aquel que es mi Pensamiento, y me es dado el tesoro de la paz. 


Elegí el camino correcto, y se me devolvió mi Identidad de manos de Aquel que  “mora inmutable para siempre en la Mente de Dios”.


¡Qué hoy Cristo permanezca “en paz en el Cielo” de mi mente santa, porque “es el vínculo” que me mantiene “uno con Dios”.


Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

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14. ¿Qué soy?

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viernes, 19 de diciembre de 2025

LECCIÓN 353: Mis ojos, mi boca, mis manos y mis pies tienen hoy un solo propósito: estar al servicio de Cristo a fin de que Él pueda utilizarlos para bendecir al mundo con milagros.



1. Padre, hoy le entrego a Cristo todo lo que es mío para que lo utilice de la manera que sea más beneficiosa para el propósito que comparto con Él. Nada es exclusivamente mío, pues Él y yo nos hemos unido en un propósito común. De este modo, el aprendizaje casi ha llegado a su señalado final. Por un tiempo colaboraré con Él en el logro de Su propósito. Luego me fundiré en mi Identidad y reconoceré que Cristo no es sino mi propio Ser.


ORACIÓN:


Padre, acepto que Tu Santo Hijo tome todo de mí y se cumpla el propósito por el cual vine a este mundo. Que culmine mi aprendizaje y colaborar con Cristo en “Su propósito”, es parte del plan de salvación que has trazado para mí,  para que de esa manera encuentre mi Identidad y reconozca que soy un sólo Ser con Aquel  que “es el Pensamiento que todavía mora en la Mente que es Su Fuente”.


Cristo en mí, Cristo en ti, Cristo en nosotros, para que el mundo sea bendecido con milagros.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

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14. ¿Qué soy?

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martes, 16 de diciembre de 2025

LECCIÓN 350: Los milagros reflejan el eterno Amor de Dios. Ofrecerlos es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.



1. Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibimos a nosotros mismos. Tal como creaste a Tu Hijo, él contiene dentro de sí todas las cosas. El que yo Te pueda recordar depende del perdón que le conceda. Lo que él es no se ve afectado por sus pensamientos. Pero lo que contempla es el resultado directo de ellos. Así pues, Padre mío, quiero dirigirme a Ti. Sólo Tu recuerdo me liberará. Y sólo perdonando puedo aprender a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí y a ofrecérselo al mundo con agradecimiento.


2. Y a medida que hagamos acopio de Sus milagros, estaremos en verdad agradecidos. Pues conforme Lo recordemos, Su Hijo nos será restituido en la realidad del Amor.


REFLEXIÓN:


Si no hay milagros hemos olvidado a Dios. Si no hay perdón no hay milagros, o también podemos decir: no hay milagros sin perdón. Es lo mismo, y al haber olvidado a Dios hemos condenado al mundo. No es tarea fácil perdonar, pero si nos dicen que al hacerlo estamos ofreciendo un milagro que nos devuelve Su recuerdo, entonces es muy probable que nos interese perdonar, ya que recordar a Dios es recuperar la eterna paz.


ORACIÓN:


Padre, sé que perdonar me devuelve Tu Recuerdo, el cual he perdido a causa de la ira que aparece al juzgar a mis hermanos. Sólo Tu Gracia puede otorgarme la fuerza para dejar el orgullo a un lado y perdonar, y que retorne Tu Recuerdo y me libere. Que se haga en mí como Tú dispongas para que el mundo sea salvo. Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

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2. ¿Qué es un milagro?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/13-que-es-un-milagro.html


viernes, 12 de diciembre de 2025

LECCIÓN 346: Hoy la Paz de Dios me envuelve y me olvido de todo excepto de Su Amor.



1. Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas. Y así comienza el día que voy a compartir Contigo tal como compartiré la eternidad, pues hoy el tiempo se ha hecho a un lado. No ando en pos de cosas temporales, por lo tanto, ni siquiera las veré. Lo que hoy busco trasciende las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor. Quiero morar en Ti y no saber nada de ninguna ley que no sea Tu Ley del Amor. Quiero encontrar la paz que creaste para Tu Hijo y olvidarme, conforme contemplo Tu Gloria y la mía, de todos los absurdos juguetes que fabriqué.


2. Y al llegar la noche, recordaremos únicamente la Paz de Dios. Pues hoy veremos qué clase de paz es la nuestra cuando nos olvidamos de todo, excepto del Amor de Dios.


REFLEXIÓN:


Para recibir los milagros, y que éstos corrijan la “percepción de todas las cosas”, debemos olvidarnos del pasado, y estar en “presente”. Tampoco el futuro debe perturbar nuestros pensamientos porque  pensar en lo que no existe nos roba la paz y nos llena de ansiedad. Al estar en presente, los errores del pasado no impedirán que la “Paz de Dios” nos envuelva, porque todo aquello que nos causó dolor no puede existir en nuestro presente, a menos que nuestros pensamientos divaguen y se pierdan en el mundo ilusorio del tiempo trayendo el dolor a nuestra vida, a causa de los recuerdos que nos perturban. Sí, ni en el pasado ni en el futuro podemos encontrar la “Paz de Dios”, porque el lugar en donde siempre lo podemos encontrar es en "el eterno presente”, y allí sí ocurren los milagros ya que nuestra percepción está corregida. 


El estado de presencia se alimenta con cada instante, y por eso cada segundo de nuestra vida es el momento preciso para no juzgar, para no mirar atrás, para no proyectarnos en el futuro. Si le entregamos nuestro presente a Dios, sin miedo y sin condiciones, sólo ocurrirá lo correcto en nuestra vida, porque al no manipular los acontecimientos todo se irá  corrigiendo porque el “presente” estará a cargo de Dios, y se manifestarán los milagros. Todo esto ocurre por fe. El raciocinio bloquea los milagros porque el ego toma el lugar y nos devuelve al mundo de las ilusiones donde el tiempo gobierna: el pasado con nuestras experiencias dolorosas, y el futuro con la incertidumbre de sí se cumplirán nuestros ilusorios “sueños”.


¿Cómo hacer todo esto? Hay que empezar ya, sin miedo y expectativa: Pensar en Dios, y hacer a un lado los pensamientos transgresores donde siempre hay un hermano protagonizando nuestras frustraciones. Ese es el primer paso para el perdón, y para que ocurran los milagros:


“El perdón es la morada de los milagros. Los ojos de Cristo se los ofrecen a todos los que Él contempla con misericordia y con amor. La percepción queda corregida ante Su vista, y aquello cuyo propósito era maldecir tiene ahora el de bendecir.”.


ORACIÓN:



Padre, me abrazo a Tu recuerdo y me envuelvo en Tu Paz. Suelto el pasado y el futuro, y me sumerjo en el presente para contemplar Tu rostro que brilla eternamente majestuoso. ¡Qué Tu Amor sane mis heridas para que pueda ofrecer milagros a mis hermanos, y luego retornen a mí convertidos en Tu Palabra vivificadora! Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

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2. ¿Qué es un milagro?

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jueves, 11 de diciembre de 2025

LECCIÓN 345: Hoy sólo ofrezco milagros, pues quiero que retornen a mí.



1. Padre, todo milagro es un reflejo de los regalos que me haces a mí, Tu Hijo. Y cada uno que concedo retorna a mí, recordándome que la ley del amor es universal. Incluso aquí, ésta adopta una forma que se puede reconocer y cuya eficacia puede verificarse. Los milagros que concedo se me devuelven en la forma que más me puede ayudar con los problemas que percibo. Padre, en el Cielo es diferente, pues allí no hay necesidades. Pero aquí en la tierra, el milagro se parece más a Tus regalos que cualquier otro regalo que yo pueda dar. Así pues, que hoy haga sólo este regalo, que al haber nacido del verdadero perdón, ilumina el camino que debo recorrer para recordarte.


2. Que la paz sea con todos los corazones que la buscan. La luz ha venido a ofrecer milagros para bendecir a este mundo exhausto. Éste hallará descanso hoy, pues ofreceremos lo que hemos recibido.


ORACIÓN:


Te ofrezco un milagro, hermano

pues quiero que retorne a mí,

a  través de tus agradecidas manos.


Veo tu  cansancio, que también es el mío,

y comprendo que no tiene sentido

transitar por diferentes caminos,

pues nuestro destino es uno con Dios.


Qué la paz sea contigo,

pues sé que la buscas con esmero.

Yo, al igual que tú, anhelo la luz

que ilumina el sendero que conduce

a recordar a nuestro Padre Creador.


Te ofrezco lo que he recibido,

para que resida en ti

“el don de la gracia”

y el perdón  se alce entre los dos.


!Qué la “lluvia regeneradora” que cae 

del cielo colme tu vida de verdor!


Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

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2. ¿Qué es un milagro?

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lunes, 16 de junio de 2025

LECCIÓN 167: Sólo hay una vida y ésa es la Vida que comparto con Dios.



1. No existen diferentes clases de vida, pues la vida es como la verdad: no admite grados. Es la única condición que todo lo que Dios creó comparte. Y al igual que todos Sus Pensamientos, no tiene opuesto. La muerte no existe porque lo que Dios creó comparte Su Vida. La muerte no existe porque Dios no tiene opuesto. La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son Uno.


2. En este mundo parece haber un estado que es lo opuesto a la vida. Tú lo llamas muerte. Sin embargo, hemos aprendido que la idea de la muerte adopta muchas formas. Es la idea subyacente a todos los sentimientos que no son de suprema felicidad. Es la alarma a la que respondes cuando reaccionas de cualquier forma que no sea con perfecta alegría. Todo pesar, toda pérdida y ansiedad, todo sufrimiento y dolor, e incluso el más leve suspiro de cansancio, ligera incomodidad o el menor fruncimiento de ceño dan testimonio de la muerte. Por lo tanto, niegan que vives.


3. Crees que la muerte es algo relativo al cuerpo. Sin embargo, la muerte es sólo una idea y no tiene nada que ver con lo que se considera físico. Los pensamientos se encuentran en la mente. Éstos pueden entonces aplicarse según lo dicte la mente. Y es en su punto de origen donde debe efectuarse el cambio si es que éste ha de tener lugar. Las ideas no abandonan su fuente. El énfasis que este curso ha puesto en esta idea se debe al papel central que ocupa en nuestros intentos de que cambies de parecer con respecto a ti mismo. Es la razón de que puedas curar. Es la causa de la curación. Es la razón de que no puedas morir. Su veracidad te estableció como uno con Dios.


4. La muerte es el pensamiento de que estás separado de tu Creador. Es la creencia de que las condiciones cambian y de que las emociones varían debido a causas que no están bajo tu control, que no son obra tuya y que nunca podrás cambiar. Es la creencia fija de que las ideas pueden abandonar su fuente y adquirir cualidades que ésta no posee, convirtiéndose así en algo diferente de su origen, aparte de éste en lo relativo a su naturaleza, así como en lo relativo al tiempo, a la distancia y a la forma.


5. La muerte no puede proceder de la vida. Las ideas permanecen unidas a su fuente. Pueden extender todo lo que su fuente contiene. En este sentido, pueden ir mucho más allá de sí mismas. Pero no pueden dar origen a lo que nunca les fue dado. Tal como fueron concebidas, así será como ellas a su vez han de concebir. Tal como nacieron, así es como darán a luz. Y de allí de donde provinieron, allí mismo regresarán.


6. La mente puede pensar que duerme, pero eso es todo. No puede cambiar su estado de vigilia. No puede hacer un cuerpo ni tampoco habitar en un cuerpo. Lo que es ajeno a la mente no existe porque no tiene una fuente. La mente crea todas las cosas que existen, pero no puede otorgarles atributos que no posee ni tampoco cambiar su propio estado eterno de plena conciencia. No puede fabricar lo físico. Lo que parece morir no es sino la señal de que la mente está dormida.


7. Lo opuesto a la vida tan sólo puede ser otra forma de vida. Como tal, se puede reconciliar con lo que la creó porque no es realmente un opuesto. Su forma puede cambiar, así como aparentar ser lo que no es. Mas la mente es mente, tanto si está despierta como dormida. No es lo opuesto a nada que haya sido creado ni a lo que parece hacer mientras cree estar dormida.


8. Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus Creaciones no pueden poseer algo que Él no les dio ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. El pensamiento de muerte no es lo opuesto a los pensamientos de vida. Libres para siempre de cualquier clase de oposición, los Pensamientos de Dios son eternamente inmutables y tienen el poder de extenderse inmutablemente para siempre, aunque dentro de sí mismos, pues son omnipresentes.


9. Lo que parece ser lo opuesto a la vida es meramente un sueño. Cuando la mente elige ser lo que no es y asumir un poder que le es ajeno y que no posee, un estado foráneo al que no puede acceder o una condición falsa que no forma parte de su Fuente, simplemente parece que se va a dormir por un rato. Y sueña con el tiempo: un intervalo en el que lo que parece acontecer en realidad nunca sucedió, los cambios ocurridos son insubstanciales y los acontecimientos no han tenido lugar en ninguna parte. Cuando la mente despierta, sencillamente sigue siendo tal como siempre fue.


10. Seamos hoy criaturas de la verdad y no neguemos nuestro santo patrimonio. Nuestra vida no es como nos la imaginamos. ¿Quién podría cambiar la vida sólo porque cierre los ojos o porque haga de sí mismo lo que no es al estar dormido y ver en sueños algo opuesto a lo que él es? Hoy no pediremos la muerte en ninguna de sus formas. Tampoco dejaremos que imaginados opuestos a la vida moren ni por un instante allí donde Dios Mismo estableció el Pensamiento de Vida eterna.


11. Hoy procuraremos mantener su santo hogar tal como Él lo estableció y como Su Voluntad dispone que sea eternamente. Él es Dueño y Señor de lo que hoy pensamos. Y en Sus Pensamientos, que no tienen opuesto, entenderemos que sólo hay una vida, y que ésa es la Vida que compartimos con Él, con toda la Creación e igualmente con sus pensamientos, que Él creó como una unidad de vida que no puede separarse con la muerte ni abandonar la Fuente de la Vida de donde provino.


12. Compartimos una sola vida porque tenemos una sola Fuente desde la Cual nos llega la perfección, la cual permanece por siempre en las santas mentes que Él creó perfectas. Somos ahora tal como siempre hemos sido y como seremos siempre. La mente que duerme no puede sino despertar, según ve su propia perfección reflejando al Señor de la Vida tan perfectamente que se funde con lo que allí se ve reflejado. Y ahora ya no es un simple reflejo, sino que se convierte en aquello que refleja y en la luz que hace que el reflejo sea posible. La visión deja ahora de ser necesaria. Pues una mente despierta es aquella que conoce su Fuente, su Ser y su Santidad.


REFLEXIÓN:


Hoy todo está claro, no hay mucho que pensar ni reflexionar. Sólo hay una vida, porque sólo hay un presente, y el “mañana” es incierto, y quién sabe si vendrá. Y si lo que nos importa es el presente, de ese presente lo único que vale es el “instante”, nada más. Así se salva el día: segundo a segundo. Y al salvar el día tenemos la certeza de que no importa qué pase luego, porque siempre “el mañana” será mejor. Y salvar el día significa proteger nuestra mente de pensamientos agresores, como el pensamiento de “muerte”, que indica que estamos separados de nuestro Creador. O de pensamientos que nos devuelvan al pasado, o que nos lleven al futuro. El pasado y el futuro nos distraen de estar en el presente, que es la vida que compartimos con Dios, porque ya sabemos que Él es un eterno presente, donde ocurre la vida y los milagros.


“Somos ahora tal como siempre hemos sido y como seremos siempre”, si procuramos salvar cada instante del presente. Esa es la mejor manera de vivir en el ahora. Si algo pasa, si nos equivocamos, si nos enojamos, no importa: respiremos el instante presente, enmendando, sin culparnos, y sigamos confiando en que somos tal como Dios nos creó.


ORACIÓN:  


Padre, pongo en tus manos mi mente que has creado perfecta: si duerme, despiértala, pues quiero mi mente despierta para que no pierda de vista “su Fuente, su Ser y su Santidad". Amén.


domingo, 8 de junio de 2025

LECCIÓN 159: Doy los milagros que he recibido.



1. Nadie puede dar lo que no ha recibido. Para dar algo es preciso poseerlo antes. En este punto las leyes del Cielo y las del mundo coinciden. Pero en este punto difieren también. El mundo cree que para poseer una cosa tiene que conservarla. La salvación enseña lo contrario. Dando es como reconoces que has recibido. Es la prueba de que lo que tienes es tuyo.


2. Comprendes que estás sano cuando ofreces curación. Aceptas que el perdón se ha consumado en ti cuando perdonas. En tu hermano te reconoces a ti mismo, y así te das cuenta de que eres pleno. No hay milagro que no puedas dar, pues todos te han sido dados. Recíbelos ahora abriendo el almacén de tu mente donde se encuentran y dándoselos al mundo.


3. La visión de Cristo es un milagro. Viene de mucho más allá de sí misma, pues refleja el Amor Eterno y el renacimiento de un amor que, aunque nunca muere, se ha mantenido velado. La visión de Cristo representa el Cielo, pues lo que ve es un mundo tan semejante al Cielo que lo que Dios creó perfecto puede verse reflejado en él. En el espejo tenebroso que el mundo presenta sólo se pueden ver imágenes distorsionadas y fragmentadas. El mundo real simboliza la pureza del Cielo.


4. La visión de Cristo es el milagro del que emanan todos los demás milagros. Es su fuente, y aunque permanece con cada milagro que das, sigue siendo tuya. Es el vínculo mediante el cual el que da y el que recibe se unen en el proceso de extensión aquí en la tierra, tal como son uno en el Cielo. Cristo no ve pecados en nadie. Y ante Su vista, los que están libres de pecado son todos uno. Su santidad les fue otorgada por Su Padre y por Él Mismo.


5. La visión de Cristo es el puente entre los dos mundos. Y puedes tener absoluta confianza en que Su poder te sacará de este mundo y te llevará a otro que ha sido santificado por el perdón. Las cosas que aquí parecen completamente sólidas, allí son meras sombras, transparentes, apenas visibles, a veces relegadas al olvido e incapaces de poder opacar la luz que brilla más allá de ellas. A la visión se le ha restituido la santidad y ahora los ciegos pueden ver.


6. Éste es el único regalo del Espíritu Santo, el tesoro al que puedes recurrir con absoluta certeza para obtener todas las cosas que puedan contribuir a tu felicidad. Todas ellas se encuentran ya aquí, y se te dan sólo con que las pidas. Aquí las puertas no se cierran nunca, y a nadie se le niega la más mínima petición ni su necesidad más apremiante. No hay enfermedad que no esté ya curada, carencia que no se haya suplido, ni necesidad que no haya sido satisfecha en éste, el áureo tesoro de Cristo.


7. Aquí es donde el mundo recuerda lo que perdió cuando fue construido. Pues aquí se le repara y se le renueva, pero bajo una nueva luz. Lo que estaba destinado a ser la morada del pecado se convierte ahora en el centro de la redención y en el hogar de la misericordia, donde todos los que sufren son curados y se les da la bienvenida. A nadie se le niega la entrada a este nuevo hogar donde su salvación le aguarda. Nadie es un extraño aquí. Nadie le pide nada salvo el regalo de aceptar la bienvenida que se le ofrece.


8. La visión de Cristo es la tierra santa donde las azucenas del perdón echan raíces. Ése es su hogar. Desde ahí se pueden llevar de vuelta al mundo, pero nunca podrán crecer en sus tierras estériles y superficiales. Tienen necesidad de la luz y del calor, así como del amoroso cuidado que la caridad de Cristo les provee. Necesitan el amor con el que Él las contempla. Y se convierten en Sus emisarias, que dan tal como recibieron.


9. Toma lo que quieras de Su depósito para que sus tesoros puedan multiplicarse. Las azucenas no abandonan su hogar cuando se traen al mundo. Sus raíces aún siguen allá. No abandonan su fuente, sino que llevan su beneficencia consigo y convierten al mundo en un jardín como aquel del que vinieron y al que retornarán con una fragancia todavía mayor. Ahora son doblemente benditas. Han transmitido los mensajes de Cristo que traían y éstos les han sido devueltos. Y ellas se los llevan gustosamente de vuelta a Él.


10. Contempla el caudal de milagros desplegados ante ti para que los des. ¿No eres acaso merecedor de esos mismos regalos cuando Dios Mismo dispuso que se te dieran? No juzgues al Hijo de Dios, sino sigue el camino que Dios ha señalado. Cristo ha soñado el sueño de un mundo perdonado. Ése es Su regalo, por medio del cual puede tener lugar una dulce transición de la muerte a la vida; de la desesperación a la esperanza. Permitámonos por un instante soñar con Él. Su sueño nos despierta a la verdad. Su visión nos proporciona los medios para regresar a nuestra eterna santidad en Dios, la cual nunca perdimos.


REFLEXIÓN:


Del “almacén” de mi mente “doy los milagros que he recibido”.  ¡Qué metáfora! Recibimos los milagros abriendo el almacén de nuestra mente. Este es mi tercer año repasando los ejercicios de UCDM, y había pasado inadvertida esta metáfora. Esa es la prueba de que sólo el presente existe, porque leo cada lección como si fuera la primera vez, no hay recuerdos del pasado. El pasado quedó atrás, y hoy veo en esta lección lo que estoy preparada para recibir y lo que necesito. A todos nos pasa lo mismo, y muy seguramente, tú que también estudias UCDM, vas a comprobar que no importa cuantas veces vuelvas a leer una lección o un texto, siempre parecerá como que es la primera vez, porque cada día es nuevo y diferente, y el pasado nos dio lo que necesitábamos en ese momento, y hoy recibimos lo que necesitamos para transitar el presente.


Entonces, hoy nos sorprenden con algo novedoso. y es que nuestra mente es un almacén donde reposan todos los milagros que hemos recibido, y si están ahí es para que los entreguemos al mundo. Y la fuente de esos milagros es la “visión de Cristo”, que es “el puente entre los dos mundos”: el que es gobernado por el cuerpo, y el que es gobernado por el espíritu. Si me identifico con el cuerpo habitaré el mundo en donde el perdón no existe, pero si me identifico con el espíritu, mi mundo será el que “ha sido santificado por el perdón”, y en donde habita Cristo eternamente. Y en este mundo “no hay enfermedad que no esté ya curada, carencia que no se haya suplido, ni necesidad que no haya sido satisfecha en éste, el áureo tesoro de Cristo”.


Esta lección es un poema, cada frase es una oda a Cristo, y a su amor por nosotros, y genera una reflexión muy personal. Yo quise tomar algunas frases y convertirlas en poema:


El dador de milagros


La visión de Cristo es un milagro.

Viene de mucho más allá de sí misma, 

refleja el Amor Eterno

 y el renacimiento de un amor 

que, aunque nunca muere, 

se ha mantenido velado.


La visión de Cristo es el Cielo

y es el milagro del que emanan

todos los milagros.

Es su fuente, y el vínculo

que une al que da y al que recibe:

es la unión del Cielo y la  Tierra.


Cristo no ve pecado en nadie

y ante su vista todos sin pecado 

simplemente somos uno.

Y esa santidad vino del Padre

y la transmitió a través de su Hijo.


La visión de Cristo es la tierra santa

donde las azucenas del perdón echan raíces,

gracias al amor de quien las contempla,

para luego convertirse en Sus emisarias

que dan todo lo que reciben.


Cristo ha soñado 

el sueño de un mundo perdonado. 

Ése es Su regalo, 

que duerme la muerte y despierta la vida; 

¡Soñemos con Él!

Su sueño nos despierta a la verdad. 

Su visión nos devuelve la eterna santidad, 

esa que nunca perdimos.


Este es el atisbo del “áureo tesoro de Cristo”.


Puedes hacer el ejercicio, toma frases, únelas, y conviértelas en poema que nunca olvides, porque donde está la Presencia de Cristo, siempre surge una extraña e inusual sensación de Amor, ese que no es terrenal y se escribe con mayúscula.


ORACIÓN:


Padre, quiero contemplar “el caudal de los milagros” que has desplegado para mí. Permite que comprenda que merezco recibirlos porque Tú dispusiste que se me dieran. No juzgo al Hijo de Dios, y emprendo el camino que me has señalado porque quiero dar los milagros que he recibido. Amén.

LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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