Powered By Blogger
Mostrando las entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de septiembre de 2025

LECCIÓN 249: El perdón pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida.



1. El perdón nos ofrece el cuadro de un mundo en el que ya no hay sufrimiento, es imposible perder y la ira no tiene sentido. El ataque ha desaparecido y a la locura le ha llegado su fin. ¿Qué sufrimiento podría concebirse ahora? 4¿En qué pérdida se podría incurrir? El mundo se convierte en un remanso de dicha, abundancia, caridad y generosidad sin fin. Se asemeja tanto al Cielo ahora que pronto se transforma en la luz que refleja. Y así, la jornada que el Hijo de Dios emprendió ha culminado en la misma luz de la que él emanó.


2. Padre, queremos devolverte nuestras mentes. Las hemos traicionado, sumido en la amargura y atemorizado con pensamientos de violencia y muerte. Ahora queremos descansar nuevamente en Ti, tal como Tú nos creaste.


REFLEXIÓN:


Pensando en el “perdón”, y en cómo es de difícil este acto de amor y entrega, creo que lo único que podemos hacer es  devolverle nuestras mentes a Dios. Eso dice la oración de hoy, que entreguemos nuestra mente para que sea sanada de la amargura y del temor que nos genera los “pensamientos de violencia y muerte”. Solos no podemos sanar nuestra mente, y no podemos tampoco pretender que solamente con creerlo lo vamos a lograr;  tenemos que hacer algo más que creer, y es ejercitar nuestra mente con los ejercicios de cada día. Ayer ya no importa, lo que nos pidieron ayer quedó en el pasado. Lo que importa es hoy, lo que nos piden hacer hoy es un paso más para sanar nuestra mente. No pensemos si eso funcionará porque nuestros pensamientos se encargarán de llenarnos de dudas y pesimismo. Lo que nos piden hoy es lo único que tenemos que hacer. Y con mucha fe, bastará con decir: “Padre, queremos devolverte nuestras mentes”. Y algo ocurrirá a cada uno de nosotros porque Dios oye, y luego responde, y luego transforma nuestras vidas, poco a poco, paso a paso. 


Entonces, hagamos lo que hoy se nos pide, pero sin apego al resultado, sin expectativas, sólo creyendo en Dios:  Perdonemos para que sane nuestra mente. Oremos para devolverle nuestra mente al Padre.


ORACIÓN:


Padre, hoy no quiero pensar por mi cuenta. No quiero juzgar, ni definir, ni controlar. Sólo quiero descansar en Ti.

Te entrego mi mente, con sus pensamientos errantes, sus recuerdos que duelen, sus ideas que separan.

Te entrego mi mente, para que la limpies con Tu luz, para que la llenes de propósito, para que la conviertas en instrumento de paz.


Que cada pensamiento sea un reflejo de Tu Amor.

Que cada imagen que vea esté envuelta en Tu santidad. 

Que cada palabra que pronuncie nazca de Tu sabiduría.


Hoy no necesito entenderlo todo. Sólo necesito confiar. Sólo necesito entregarme.

Padre, te entrego mi mente. Haz con ella lo que Tú sabes que es mejor. 


Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el mundo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


lunes, 25 de agosto de 2025

LECCIÓN 237: Ahora he de ser tal como Dios me creó.



1. Hoy aceptaré la verdad acerca de mí mismo. Me alzaré glorioso, y dejaré que la luz que mora en mí irradie sobre el mundo durante todo el día. Le traigo al mundo las buenas nuevas de la salvación que oigo cuando Dios mi Padre me habla. Y contemplo el mundo que Cristo quiere que vea, consciente de que pone fin al amargo sueño de muerte; consciente de que es la Llamada que mi Padre me hace.


2. Cristo se convierte en mis ojos y en los oídos que hoy escuchan la Voz que habla por Dios. Padre, vengo a Ti a través de Aquel que es Tu Hijo, así como mi verdadero ser. Amén.


REFLEXIÓN:


Sólo tengo que creer, sí. Para que la “Salvación” se haga en mí sólo tengo que creer. Así reine la duda, sólo tengo que creer. No cuesta nada, es gratis, no hay condiciones. No hay firmas ni contratos. Sólo tengo que creer y contemplar “el mundo que Cristo quiere  que vea”. Y para contemplar ese mundo sólo tengo que creer a pesar de las circunstancias que esté viviendo. Entonces me aferro a la Santa y Veraz Palabra de Dios para poder “ser tal como Dios me creó”.


ORACIÓN: 


Padre, creo en Tu Palabra y acepto que Cristo se convierta en mis ojos y en mis oídos para poder escuchar la Voz que habla por Ti. Y para poder ser tal como me has creado, aún sin comprenderlo, acepto “la verdad acerca de mí mismo”. Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es la salvación:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/2-que-es-la-salvacion.html


jueves, 14 de agosto de 2025

LECCIÓN 226: Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.



1. Puedo abandonar este mundo completamente si así lo decido. No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto a su propósito. Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí. Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mí. Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.


2. Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz. ¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?


REFLEXIÓN:


Puedo tomar la decisión de dejar el miedo a un lado y abandonar este mundo “mediante un cambio de parecer con respecto a su propósito”.  Si creo en lo que me dicen hoy y lo hago, mi vida podría cambiar radicalmente y dejaría de valorar el mundo de ilusiones en el que me encuentro, y la verdad desplazaría a las ilusiones para mostrarme el camino de regreso a mi hogar. 


ORACIÓN: 

Padre, dame Tú la fuerza para hacer un cambio en mi vida y encaminar mi propósito al encuentro con Tu Voluntad, y que no es otro que el feliz retorno a mi verdadero hogar. Quiero alcanzar el Cielo donde Tú habitas eternamente. Amén.


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el perdón:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/1-que-es-el-perdon.html

lunes, 16 de junio de 2025

LECCIÓN 167: Sólo hay una vida y ésa es la Vida que comparto con Dios.



1. No existen diferentes clases de vida, pues la vida es como la verdad: no admite grados. Es la única condición que todo lo que Dios creó comparte. Y al igual que todos Sus Pensamientos, no tiene opuesto. La muerte no existe porque lo que Dios creó comparte Su Vida. La muerte no existe porque Dios no tiene opuesto. La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son Uno.


2. En este mundo parece haber un estado que es lo opuesto a la vida. Tú lo llamas muerte. Sin embargo, hemos aprendido que la idea de la muerte adopta muchas formas. Es la idea subyacente a todos los sentimientos que no son de suprema felicidad. Es la alarma a la que respondes cuando reaccionas de cualquier forma que no sea con perfecta alegría. Todo pesar, toda pérdida y ansiedad, todo sufrimiento y dolor, e incluso el más leve suspiro de cansancio, ligera incomodidad o el menor fruncimiento de ceño dan testimonio de la muerte. Por lo tanto, niegan que vives.


3. Crees que la muerte es algo relativo al cuerpo. Sin embargo, la muerte es sólo una idea y no tiene nada que ver con lo que se considera físico. Los pensamientos se encuentran en la mente. Éstos pueden entonces aplicarse según lo dicte la mente. Y es en su punto de origen donde debe efectuarse el cambio si es que éste ha de tener lugar. Las ideas no abandonan su fuente. El énfasis que este curso ha puesto en esta idea se debe al papel central que ocupa en nuestros intentos de que cambies de parecer con respecto a ti mismo. Es la razón de que puedas curar. Es la causa de la curación. Es la razón de que no puedas morir. Su veracidad te estableció como uno con Dios.


4. La muerte es el pensamiento de que estás separado de tu Creador. Es la creencia de que las condiciones cambian y de que las emociones varían debido a causas que no están bajo tu control, que no son obra tuya y que nunca podrás cambiar. Es la creencia fija de que las ideas pueden abandonar su fuente y adquirir cualidades que ésta no posee, convirtiéndose así en algo diferente de su origen, aparte de éste en lo relativo a su naturaleza, así como en lo relativo al tiempo, a la distancia y a la forma.


5. La muerte no puede proceder de la vida. Las ideas permanecen unidas a su fuente. Pueden extender todo lo que su fuente contiene. En este sentido, pueden ir mucho más allá de sí mismas. Pero no pueden dar origen a lo que nunca les fue dado. Tal como fueron concebidas, así será como ellas a su vez han de concebir. Tal como nacieron, así es como darán a luz. Y de allí de donde provinieron, allí mismo regresarán.


6. La mente puede pensar que duerme, pero eso es todo. No puede cambiar su estado de vigilia. No puede hacer un cuerpo ni tampoco habitar en un cuerpo. Lo que es ajeno a la mente no existe porque no tiene una fuente. La mente crea todas las cosas que existen, pero no puede otorgarles atributos que no posee ni tampoco cambiar su propio estado eterno de plena conciencia. No puede fabricar lo físico. Lo que parece morir no es sino la señal de que la mente está dormida.


7. Lo opuesto a la vida tan sólo puede ser otra forma de vida. Como tal, se puede reconciliar con lo que la creó porque no es realmente un opuesto. Su forma puede cambiar, así como aparentar ser lo que no es. Mas la mente es mente, tanto si está despierta como dormida. No es lo opuesto a nada que haya sido creado ni a lo que parece hacer mientras cree estar dormida.


8. Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus Creaciones no pueden poseer algo que Él no les dio ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. El pensamiento de muerte no es lo opuesto a los pensamientos de vida. Libres para siempre de cualquier clase de oposición, los Pensamientos de Dios son eternamente inmutables y tienen el poder de extenderse inmutablemente para siempre, aunque dentro de sí mismos, pues son omnipresentes.


9. Lo que parece ser lo opuesto a la vida es meramente un sueño. Cuando la mente elige ser lo que no es y asumir un poder que le es ajeno y que no posee, un estado foráneo al que no puede acceder o una condición falsa que no forma parte de su Fuente, simplemente parece que se va a dormir por un rato. Y sueña con el tiempo: un intervalo en el que lo que parece acontecer en realidad nunca sucedió, los cambios ocurridos son insubstanciales y los acontecimientos no han tenido lugar en ninguna parte. Cuando la mente despierta, sencillamente sigue siendo tal como siempre fue.


10. Seamos hoy criaturas de la verdad y no neguemos nuestro santo patrimonio. Nuestra vida no es como nos la imaginamos. ¿Quién podría cambiar la vida sólo porque cierre los ojos o porque haga de sí mismo lo que no es al estar dormido y ver en sueños algo opuesto a lo que él es? Hoy no pediremos la muerte en ninguna de sus formas. Tampoco dejaremos que imaginados opuestos a la vida moren ni por un instante allí donde Dios Mismo estableció el Pensamiento de Vida eterna.


11. Hoy procuraremos mantener su santo hogar tal como Él lo estableció y como Su Voluntad dispone que sea eternamente. Él es Dueño y Señor de lo que hoy pensamos. Y en Sus Pensamientos, que no tienen opuesto, entenderemos que sólo hay una vida, y que ésa es la Vida que compartimos con Él, con toda la Creación e igualmente con sus pensamientos, que Él creó como una unidad de vida que no puede separarse con la muerte ni abandonar la Fuente de la Vida de donde provino.


12. Compartimos una sola vida porque tenemos una sola Fuente desde la Cual nos llega la perfección, la cual permanece por siempre en las santas mentes que Él creó perfectas. Somos ahora tal como siempre hemos sido y como seremos siempre. La mente que duerme no puede sino despertar, según ve su propia perfección reflejando al Señor de la Vida tan perfectamente que se funde con lo que allí se ve reflejado. Y ahora ya no es un simple reflejo, sino que se convierte en aquello que refleja y en la luz que hace que el reflejo sea posible. La visión deja ahora de ser necesaria. Pues una mente despierta es aquella que conoce su Fuente, su Ser y su Santidad.


REFLEXIÓN:


Hoy todo está claro, no hay mucho que pensar ni reflexionar. Sólo hay una vida, porque sólo hay un presente, y el “mañana” es incierto, y quién sabe si vendrá. Y si lo que nos importa es el presente, de ese presente lo único que vale es el “instante”, nada más. Así se salva el día: segundo a segundo. Y al salvar el día tenemos la certeza de que no importa qué pase luego, porque siempre “el mañana” será mejor. Y salvar el día significa proteger nuestra mente de pensamientos agresores, como el pensamiento de “muerte”, que indica que estamos separados de nuestro Creador. O de pensamientos que nos devuelvan al pasado, o que nos lleven al futuro. El pasado y el futuro nos distraen de estar en el presente, que es la vida que compartimos con Dios, porque ya sabemos que Él es un eterno presente, donde ocurre la vida y los milagros.


“Somos ahora tal como siempre hemos sido y como seremos siempre”, si procuramos salvar cada instante del presente. Esa es la mejor manera de vivir en el ahora. Si algo pasa, si nos equivocamos, si nos enojamos, no importa: respiremos el instante presente, enmendando, sin culparnos, y sigamos confiando en que somos tal como Dios nos creó.


ORACIÓN:  


Padre, pongo en tus manos mi mente que has creado perfecta: si duerme, despiértala, pues quiero mi mente despierta para que no pierda de vista “su Fuente, su Ser y su Santidad". Amén.


lunes, 3 de marzo de 2025

LECCIÓN 62: Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.



Tu perdón es lo que conduce a este mundo de tinieblas a la luz. Tu perdón es lo que te permite reconocer la Luz en la que ves. El perdón es la demostración de que eres la luz del mundo. Mediante tu perdón vuelves a recordar la verdad acerca de ti. En tu perdón, por lo tanto, reside tu salvación.


2. Las ilusiones que tienes acerca de ti y acerca del mundo son una y la misma. Por eso es por lo que todo perdón es un regalo que te haces a ti mismo. Tu meta es descubrir Quién eres, al haber negado tu Identidad atacando a la Creación y a Su Creador. Ahora estás aprendiendo a recordar la verdad. Para ello, el ataque tiene que ser reemplazado por el perdón, de manera que los pensamientos de vida puedan reemplazar a los pensamientos de muerte.


3. Recuerda que en todo ataque apelas a tu propia debilidad, mientras que cada vez que perdonas apelas a la fortaleza de Cristo en ti. ¿Te vas dando cuenta, pues, de lo que el perdón hará por ti? Eliminará de tu mente toda sensación de debilidad, de tensión y de fatiga. Arrasará con todo vestigio de temor, culpabilidad y dolor. Restituirá en tu conciencia la invulnerabilidad y el poder que Dios le confirió a Su Hijo.


4. Regocijémonos de poder comenzar y concluir este día practicando la idea de hoy, y de usarla tan frecuentemente como nos sea posible en el transcurso del día. Ello te ayudará a que pases un día tan feliz como Dios Mismo quiere que seas. Y ayudará a aquellos que te rodean, así como a aquellos que parecen encontrarse lejos en el espacio y en el tiempo, a compartir esta felicidad contigo.


5. Tan a menudo como puedas hoy, con los ojos cerrados a ser posible, repite para tus adentros:


Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.

Cumpliré mi función para así poder ser feliz.


Dedica entonces uno o dos minutos a reflexionar sobre tu función, y la felicidad y liberación que te brindará. Deja que pensamientos afines acudan a ti libremente, pues tu corazón reconocerá estas palabras, y en tu mente se encuentra la conciencia de que son verdad. Si te distraes, repite la idea y añade:


Deseo recordar esto porque quiero ser feliz.


REFLEXIÓN:


En la anterior lección nos recuerdan que somos la luz del mundo, y hoy esa idea se refuerza cuando nos dicen que “Perdonar” es la función que tenemos por ser luz. El perdón es nuestra tarea fundamental en nuestro paso por la tierra, y esa idea se confirma cuando recordamos por qué Jesús fue enviado a este mundo. Él vino a marcar un antes y un después en la historia de nuestra salvación. Antes de la venida de Jesús nos cuentan de un planeta regido por la venganza, por la “ley del talión” que habla del “ojo por ojo, diente por diente”, en donde el castigo por un delito debía ser en proporción al delito cometido, y la venganza era permitida como una forma de desagravio a las personas afectadas. Luego, llega Jesús, y enarbola la bandera del “perdón”, y nos dice que amemos a nuestros enemigos, y que pongamos la otra mejilla. Para muchas personas esto era y sigue siendo inaudito, porque para ellas no cabe el perdón desde ningún punto de vista. Y cuando Jesús nos pide que perdonemos hay un propósito muy grande, y no es que parezcamos santos y nos diferenciemos del “otro” pecador que nos hizo daño, sino precisamente es para salvar a ese hermano que nos atacó porque al perdonarlo, él nos salva a nosotros.


Por eso la enseñanza del perdón, se refuerza con “no juzgar”, porque cuando no lo hacemos no vemos error o pecado en nuestros hermanos. Ahora ya sabemos que cuando perdonamos nos salvamos, y ese es el propósito: me salvo porque no condeno, y no al revés, que sería creer que al perdonar me hago más grande, y mi hermano “victimario” se hunde en el lodo por su error. No, el perdón es un acto de amor propio y amor por los demás, y eso es lo que el Amado Maestro Jesús vino a enseñar. Y UCDM nos lo confirma de manera bella: “...todo perdón es un regalo que te haces a ti mismo”, y nos recuerda que nuestra meta es descubrir quienes somos recordando la verdad, y que la única forma de hacerlo es reemplazando el ataque por el perdón. Las guerras y conflictos, del tipo que sean, suceden en un mundo que sigue regido por las leyes del Antiguo Testamento, en donde el perdón no tiene cabida, y por intereses personales en donde gobierna la codicia, el desamor  y el egoísmo.


ORACIÓN


Padre, me has otorgado la gracia del perdón para que pueda ser la luz del mundo, pero me tropiezo en medio de la oscuridad  porque vivo entre odios, dolor, sufrimiento, carencias, y otras tantas ilusiones que me alejan del propósito por el que vine a este mundo. Si te he atacado a Ti y a Tu Creación, permíteme recordar la verdad para que mis pensamientos de vida reemplacen a los pensamientos de muerte. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

Lo más visto