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domingo, 6 de julio de 2025

LECCIÓN 187: Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. Nadie puede dar lo que no tiene. De hecho, dar es la prueba de que tiene. Hemos hecho mención de esto anteriormente. Mas no es eso lo que hace que sea difícil de creer. Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar. Es en la segunda parte de la afirmación donde el mundo y la percepción verdadera difieren. Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías. La verdad mantiene que dar incrementa lo que posees.


2. ¿Cómo puede ser esto posible? Pues es seguro que si das una cosa finita tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya. No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pensamientos que dan lugar a ellas. Y no careces de pruebas de que cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente. Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse. No obstante, éste tiene que retornar al que lo da. Y la forma que adopte no puede ser menos aceptable. Tiene que ser más.


3. Las ideas tienen primero que pertenecerte antes de que las puedas dar. Y si has de salvar al mundo, tienes que primero aceptar la salvación para ti mismo. Mas no creerás que ésta se ha consumado en ti hasta que no veas los milagros que les brinda a todos aquellos a quienes contemples. Con esto, la idea de dar se clarifica y cobra significado. Ahora puedes percibir que al dar, tu caudal aumenta.


4. Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegurarás de no perderlas nunca. De esta manera queda demostrado que lo que no creías tener te pertenece. Mas no le atribuyas valor a su forma. Pues ésta cambiará, y con el tiempo no será reconocible por mucho que trates de conservarla. Ninguna forma perdura. El pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable.


5. Da gustosamente, pues con ello sólo puedes beneficiarte. El pensamiento sigue vivo y su fuerza aumenta a medida que se refuerza al darse. Los pensamientos se extienden al compartirse, pues no se pueden perder. No hay un dador y un receptor en el sentido que el mundo los concibe. Hay un dador que conserva lo que da, y otro que también dará. 7Y ambos ganarán en este intercambio, pues cada uno dispondrá del pensamiento en la forma que le resulte más útil. 8Lo que aparentemente pierde es siempre algo que valorará menos que aquello que con toda seguridad le será devuelto.


6. Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. El que entiende el significado de dar, no puede por menos que reírse de la idea de sacrificio. Tampoco puede dejar de reconocer las múltiples formas en que éste se puede manifestar. Se ríe asimismo del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte. Reconoce que el sacrificio sigue siendo la única idea que yace tras todo esto, y con su dulce risa todo ello sana.


7. Una vez que una ilusión se reconoce como tal, desaparece. Niégate a aceptar el sufrimiento, y eliminarás el pensamiento de sufrimiento. Cuando decides ver todo sufrimiento como lo que es, tu bendición desciende sobre todo aquel que sufre. El pensamiento de sacrificio da lugar a todas las formas que el sufrimiento aparenta adoptar. 5Mas el sacrificio es una idea tan demente que la cordura la descarta de inmediato.


8. Nunca creas que puedes hacer sacrificio alguno. No hay cabida para el sacrificio en lo que tiene valor. Si surge tal pensamiento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error, el cual es necesario corregir. Tu bendición lo corregirá. Habiéndosete dado a ti primero, ahora es tuya para que a tu vez la des. Ninguna forma de sacrificio o de sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo.


9. Las azucenas que tu hermano te ofrece se depositan ante tu altar, junto a las que tú le ofreces a él. ¿Quién podría tener miedo de contemplar una santidad tan hermosa? La gran ilusión del temor a Dios queda reducida a nada ante la pureza que aquí has de contemplar. No tengas miedo de mirar. La bendición que has de contemplar eliminará todo pensamiento relativo a la forma y, en su lugar, dejará allí para siempre el regalo perfecto, el cual aumentará eternamente, será eternamente tuyo y eternamente ofrecido.


10. Ahora somos uno en pensamiento, pues el miedo ha desaparecido. Y aquí, ante el Altar a un solo Dios, a un solo Padre, a un solo Creador y a un solo Pensamiento, nos alzamos juntos como el único Hijo de Dios. Sin separarnos de Aquel que es nuestra Fuente, ni distanciándonos de los hermanos que forman parte de nuestro único Ser, Cuya inocencia nos ha unido a todos cual uno solo, nos alzamos en gloriosa bendición y damos tal como hemos recibido. Tenemos el Nombre de Dios en nuestros labios. Y cuando miramos en nuestro interior, vemos brillar la pureza del Cielo en nuestro reflejo del Amor de nuestro Padre.


11. Ahora somos bendecidos y ahora bendecimos al mundo. Queremos extender lo que hemos contemplado porque queremos verlo en todas partes. Queremos verlo refulgir con la Gracia de Dios en todos nuestros hermanos. No queremos que se le niegue a nada de lo que vemos. Y para cerciorarnos de que esta santa visión es nuestra, se la ofrecemos a todo lo que vemos. Pues allí donde la veamos, nos será devuelta en forma de azucenas que podremos depositar sobre nuestro altar, convirtiéndolo así en un hogar para la Inocencia Misma, la cual mora en nosotros y nos ofrece Su Santidad para que sea nuestra.


REFLEXIÓN:


Si no puedo dar algo es por que no lo tengo. ¿Cómo saberlo? Hay muchas formas, por ejemplo cuando tengo conflictos con una persona, cuando busco culparla de algo para justificar mi incapacidad de dar primero eso que le estoy pidiendo o exigiendo, porque yo no lo tengo.  Y prefiero “blandir las armas” que se disfrazan en forma de ira, desprecio, rabia, burla, tristeza, depresión, apatía, etc. Todos esos sentimientos que salen a flote cuando las cosas no van bien, son el reflejo de que no puedo bendecir al mundo porque no me he bendecido a mí mismo, y por eso no puedo dar lo que no tengo.


Hoy nos dicen que las ideas nos tienen que pertenecer antes de poderlas dar, y que si hemos de salvar al mundo tenemos primero que aceptar las salvación para nosotros mismos. Pero para que esto sea real  tenemos que  ver los “milagros que les brinda” a  todos aquellos a quienes contemplemos. Y hay que proteger todas las cosas que valoremos para asegurarnos de no perderlas nunca, y así lo que no creíamos tener nos pertenecerá, pero sin atribuirle valor a su forma porque está cambiará, ya que “ninguna forma perdura”, porque “el pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable”.


También hay algo importante para nunca olvidar, y es que sólo nos damos a nosotros mismos, porque es absurda toda idea de sacrificio, el cual se manifiesta a través “del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte”. Y la ilusión que se  reconoce como tal, desaparece.


ORACIÓN.


Padre, me niego a aceptar el sufrimiento para que se elimine el pensamiento de sufrimiento, y decido verlo como lo que es, para que la bendición descienda sobre todo aquel que sufre. Y decido bendecir al mundo porque me bendigo a mí mismo. Que por Tu Gracia las azucenas que mi hermano me ofrece se depositen ante mi altar, junto a las que yo le ofrezco a él, con total convicción.  Amén.


domingo, 1 de junio de 2025

LECCIÓN 152: Tengo el poder de decidir.



1. Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desee. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación.


2. Tal vez creas que ésta es una postura extrema o demasiado abarcadora para poder ser verdad. Mas ¿podría la verdad hacer excepciones? Si se te ha dado todo, ¿cómo podría la pérdida ser real? ¿Puede acaso el dolor ser parte de la paz o el pesar de la dicha? ¿Cómo podrían adentrarse el miedo y la enfermedad en una mente en la que moran el amor y la santidad perfecta? La verdad tiene que abarcarlo todo, si es que es la verdad. No aceptes opuestos ni excepciones, pues hacerlo es contradecir la verdad enteramente.


3. La salvación es el reconocimiento de que la verdad es verdad y de que nada más lo es. Ya has oído esto, pero puede que todavía no hayas aceptado ambas partes de la aseveración. Sin la primera, la segunda no tiene sentido. Pero sin la segunda, la primera deja de ser verdad. La verdad no puede tener un opuesto. No se puede hacer suficiente hincapié en esto o pensar en ello con demasiada frecuencia. Pues si lo que no es verdad fuese tan cierto como lo que es verdad, entonces parte de la verdad sería falsa y la verdad dejaría de tener significado. Sólo la verdad es verdad, y lo que es falso, falso es.


4. Ésta es la más sencilla de las distinciones, si bien, la más ambigua. Mas no porque la distinción sea difícil de percibirse, sino porque se halla oculta tras una amplia gama de opciones que no parecen proceder enteramente de ti. Y así, la verdad parece tener algunos aspectos que ponen en entredicho su consistencia, si bien no parecen ser contradicciones que tú mismo hayas introducido.


5. Tal como Dios te creó, no puedes sino seguir siendo inmutable; y los estados transitorios son, por definición, falsos. Eso incluye cualquier cambio en tus sentimientos, cualquier alteración en las condiciones de tu cuerpo o de tu mente; así como cualquier cambio de conciencia o en tus reacciones. Ésta es la condición todo-abarcadora que distingue a la verdad de la mentira y que mantiene a lo falso separado de la verdad y como lo que es.


6. ¿No es acaso extraño que consideres arrogante pensar que fuiste tú quien fabricó el mundo que ves? Dios no lo creó. De eso puedes estar seguro. ¿Qué puede saber Él de lo efímero, del pecado y la culpabilidad? ¿Qué puede saber de los temerosos, de los que sufren y de los solitarios, o de la mente que vive dentro de un cuerpo condenado a morir? Pensar que Él ha creado un mundo en el que tales cosas parecen ser reales es acusarlo de demente. Él no está loco. Sin embargo, sólo la locura da lugar a semejante mundo.


7. Pensar que Dios creó el caos, que contradice Su Propia Voluntad, que inventó opuestos a la verdad y que le permite a la muerte triunfar sobre la vida es arrogancia. La humildad se daría cuenta de inmediato de que estas cosas no proceden de Él. ¿Y sería acaso posible ver lo que Dios no creó? Pensar que puedes, es creer que puedes percibir lo que la Voluntad de Dios no dispuso que existiera. ¿Y qué podría ser más arrogante que eso?


8. Seamos hoy verdaderamente humildes y aceptemos lo que hemos hecho como lo que es. Tenemos el poder de decidir. Decide únicamente aceptar el puesto que te corresponde como co-creador del universo, y todo eso que crees haber fabricado desaparecerá. Lo que entonces emergerá en tu conciencia será todo lo que siempre ha estado ahí, lo cual ha sido eternamente como es ahora. Y entonces pasará a ocupar el lugar de los autoengaños que inventaste a fin de usurpar el altar del Padre y del Hijo.


9. Hoy vamos a practicar la verdadera humildad, abandonando la falsa pretensión con la que el ego intenta probar que la humildad es arrogancia. Sólo el ego puede ser arrogante. Pero la verdad es humilde cuando reconoce su poder, su inmutabilidad y su eterna plenitud: el regalo todo abarcador y perfecto que Dios le hace a Su Hijo amado. Dejamos a un lado la arrogancia que afirma que somos pecadores, culpables, temerosos, y que estamos avergonzados de lo que somos; y en lugar de ello, elevaremos nuestros corazones con verdadera humildad hasta Aquel que nos creó inmaculados y semejantes a Él en poder y en amor.


10. Tenemos el poder de decidir. Y aceptamos de Él aquello que somos y humildemente reconocemos al Hijo de Dios. Reconocer al Hijo de Dios implica asimismo que hemos dejado a un lado todos los conceptos acerca de nosotros mismos y reconocido su falsedad. También hemos percibido su arrogancia. Y con humildad aceptamos jubilosamente como nuestros el esplendor del Hijo de Dios, su mansedumbre, su perfecta impecabilidad, el Amor de su Padre, así como su derecho al Cielo y a Cielo y a liberarse del infierno.


11. Ahora nos unimos en gozoso reconocimiento de que las mentiras son falsas y de que sólo la verdad es verdad. Al levantarnos pensaremos únicamente en la verdad y pasaremos cinco minutos practicando sus caminos, alentando a nuestras temerosas mentes con lo siguiente:


Tengo el poder de decidir Hoy me aceptaré a mí mismo tal como la Voluntad de mi Padre dispuso que yo fuese cuando me creó.


Luego aguardaremos en silencio, abandonando todo autoengaño, según le pedimos humildemente a nuestro Ser que se revele ante nosotros. Y Aquel que nunca se fue regresará a nuestra conciencia, agradecido de poder devolverle Su morada a Dios, tal como siempre debió ser.


12. Espéralo pacientemente hoy, e invítalo cada hora con las palabras con las que diste comienzo al día, el cual se debe concluir con esa misma invitación a tu Ser. La Voz de Dios te contestará, pues habla por ti y por tu Padre. Substituirá todos tus frenéticos pensamientos por la Paz de Dios, los autoengaños por la verdad de Dios y tus ilusiones acerca de ti mismo por el Hijo de Dios.


REFLEXIÓN:


En la lección de ayer nos decían una frase muy profunda que de alguna manera nos da un estatus que tiene que ver con la finalidad de este curso, o es su objetivo mayor:  “Tu ministerio comienza a medida que todos tus pensamientos se van purificando”. Y una de las tantas maneras de purificar nuestros pensamientos es mediante el poder del que hoy nos hablan: El poder de decisión.


Si queremos hacer uso de ese poder podríamos empezar por decidir qué hacer con la información que recibimos aquí. Podemos ser escépticos o abrir nuestra mente para creer que puede ser posible todo lo que nos están diciendo y que cambia nuestra manera de ver y entender el mundo, y  todo lo que hemos aprendido hasta el momento en que tomamos la decisión de transitar el sendero de UCDM.  Entonces, haciendo uso de nuestro poder de decisión, que tal si creemos que ciertamente  somos tal como Dios nos creó, y eso implica que no somos un cuerpo sino un espíritu, y que por eso estamos a salvo, sanos y plenos, y poseemos la grandeza de ser llamados santos hijos de Dios, con la libertad de perdonar para salvar el mundo en que vivimos, y el que hasta ahora nos ha parecido oscuro y catastrófico. 


Para poder integrar en nuestra vida todo lo que hoy nos dicen, como por ejemplo, que el dolor es una elección, así como la enfermedad, y tantas otras cosas que nos parecen imposibles de creer, nos piden que seamos humildes, y que usemos el poder de decidir para aceptar el puesto que nos corresponde como co-creadores del universo, para que todas nuestras dolorosas y aterradoras fabricaciones desaparezcan. También nos recuerdan que la arrogancia nos impide reconocer nuestro poder, y que la humildad es reconocer que en verdad somos hijos de un Dios que nos creó a su imagen y semejanza, y esa es la única verdad que hemos desechado y que nos ha causado sufrimiento.


Si hemos llegado hasta aquí, quizás no deberíamos pensar en cómo puede suceder que todas esas maravillas que nos dicen que somos se manifiesten, sino más bien usar el poder de decisión que nos dieron para creer y asumir que somos los Santos Hijos de Dios, que ya no deseamos juzgar, culpar, o victimizarnos, y simplemente queremos purificar nuestra mente para que se inicie el “ministerio” para el que fuimos llamados a través del perdón, y que no es otro que la Salvación del Mundo. Si aceptamos creer  ya no seremos arrogantes, porque nos hicieron pensar todo lo contrario: que ser arrogante era llamarse “Santo hijo de Dios”, y que la santidad era sólo para un pequeño grupo de personas, elegidas por otro grupo de personas que ya se consideraban santas para poder decidir a quien darle ese honor.


Que hoy sea el día en que usemos nuestro "poder de decidir" para reconocer a nuestro Eterno Padre, y sanar nuestra mente.


ORACIÓN:


Padre, elijo usar mi poder de decisión para aceptarme a mí mismo tal como Tú dispusiste que yo fuera desde el inicio de la creación, y te pido la gracia para purificar mis pensamientos y poder iniciar el “ministerio”, para el que fui llamado. Amén.


sábado, 19 de abril de 2025

LECCIÓN 109: Descanso en Dios.



1. Hoy pedimos descanso y una quietud que las apariencias del mundo no puedan perturbar. Pedimos paz y tranquilidad en medio de todo el torbellino nacido de sueños conflictivos. Pedimos seguridad y felicidad, aunque lo que parece que vemos sea peligro e infortunio. Y disponemos del pensamiento que responderá a nuestra petición con lo que pedimos.


2. “Descanso en Dios.” Este pensamiento te brindará descanso y sosiego, paz y quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas. 3”Descanso en Dios.” Este pensamiento tiene el poder de despertar la verdad durmiente en ti que posees la visión que ve más allá de las apariencias hasta esa misma verdad en todo el mundo y en todo lo que existe. He aquí el fin del sufrimiento para el mundo entero y para todo aquel que haya venido alguna vez o haya de venir para estar aquí por algún tiempo. He aquí el pensamiento mediante el cual el Hijo de Dios nace de nuevo para reconocerse a sí mismo.


3. “Descanso en Dios”. Completamente impávido, este pensamiento te sacará adelante a través de tormentas y luchas, más allá del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte, y te llevará a la certeza de Dios. No hay sufrimiento que no pueda sanar. No hay problema que no pueda resolver. Y no hay apariencia que no se convierta en la verdad ante los ojos de vosotros que descansáis en Dios.


4. Éste es el día de la paz. Descansas en Dios, y mientras los vientos del odio dividen el mundo, tu descanso permanece imperturbable. Tuyo es el descanso de la verdad. Las apariencias no te pueden perturbar. Exhortas a todos tus hermanos a que se unan a ti en tu descanso, y ellos te oirán y vendrán a ti porque descansas en Dios. No oirán ninguna otra voz excepto la tuya porque tú le entregaste tu voz a Dios y ahora descansas en Él y dejas que Él hable a través de ti.


5. En Él no tienes inquietudes, preocupaciones, agobios, ansiedad, dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado. Descansas en la intemporalidad, mientras que el tiempo pasa de largo sin dejar marca sobre ti, pues nada puede jamás alterar tu descanso en modo alguno. Descansa hoy. Y según cierras los ojos, sumérgete en la quietud. Permite que estos períodos de descanso y respiro le aseguren a tu mente que todas sus frenéticas fantasías no eran sino los sueños de un delirio febril que ya pasó. Deja que tu mente se aquiete y acepte con agradecimiento su curación. Ahora que descansas en Dios ya no vendrán a rondarte sueños de terror. Dedica tiempo hoy a ir más allá de los sueños hasta llegar a la paz.


6. En los descansos que hoy tomas cada hora, una mente fatigada de repente se alegra, un pájaro con las alas rotas rompe a cantar y un arroyo por largo tiempo seco mana de nuevo. El mundo renace cada vez que descansas y que recuerdas cada hora que viniste a brindarle la Paz de Dios al mundo a fin de que pudiese descansar junto contigo.


7. Cada vez que hoy descansas cinco minutos el mundo se acerca más a su despertar. Y el momento en que lo único que haya sea descanso se acerca más a todas las mentes cansadas y exhaustas, demasiado agotadas ahora como para poder seguir adelante solas. Y estas mentes oirán al pájaro cantar otra vez y verán el arroyo manar de nuevo, y con renacida esperanza y renovado vigor marcharán con paso ligero por la senda que de súbito parece más fácil de recorrer a medida que avanzan.


8. Hoy descansas en la Paz de Dios, y desde tu descanso exhortas a tus hermanos a que encuentren el suyo y descansen junto a ti. Hoy serás fiel a tu cometido, al no olvidarte de nadie e incluir a todos en el infinito círculo de tu paz, el sagrado santuario donde reposas. Abre las puertas del templo y deja que tus hermanos distantes y tus amigos más íntimos vengan desde los más remotos lugares del mundo así como desde los más cercanos; invítalos a todos a entrar y a descansar contigo.


9. Hoy descansas en la Paz de Dios, tranquilo y sin miedo. Cada uno de tus hermanos viene a descansar y a ofrecerte su descanso. Aquí todos descansamos juntos, pues así es como nuestro descanso se vuelve total, y lo que hoy damos ya lo hemos recibido. 4l tiempo no es el guardián de lo que damos hoy. Damos a los que aún no han nacido y a los que ya partieron; a todo Pensamiento de Dios y a la Mente en la que estos Pensamientos nacieron y en donde descansan. Y les recordamos su lugar de descanso cada vez que nos decimos a nosotros mismos: “Descanso en Dios”.


REFLEXIÓN:


“Descanso en Dios”, es la práctica de hoy. ¿Cómo puedo descansar en Dios cuando me aqueja tanta incertidumbre? ¿Que tengo que hacer para descansar en Dios? Porque me gusta que me digan que si “Descanso en Dios” sanaré el sufrimiento, resolveré mis problemas, y la verdad se manifestará en mi vida, entonces buscaré mi descanso en Dios.


Nos dicen que iniciemos poco a poco, que “hoy descansemos en la Paz de Dios” tranquilos y sin miedo. Y esa es la forma correcta de hacerlo: Hoy es el día. Sólo el presente importa, porque si me proyecto al futuro y programo un descanso en Dios, como si fueran unas vacaciones, entonces no lo lograré. Si hoy salvo el día y gano la batalla en “el ahora”, mañana será más fácil porque no tendré la carga de un pasado cercano lleno de frustración y del  culpa. Puedo ayudar a que ese descanso en Dios sea real si realizo en mí una “dulce restricción”, algo así  como ponerle límites a mis emociones, como si a través del mi propio dominio proyecto en mis hermanos paz. Sí, porque descansar en Dios no es estar ajenos al mundo sino poder vivir en el mundo en paz, aún en medio de las vicisitudes de la vida. Es hacer  caso omiso a las ilusiones que me muestran un mundo que me puede perturbar, pero que al entregarme al verdadero “Descanso en Dios”, me permite permanecer ajeno a lo que no es verdad. Y la paz irradia, y sin tener que hacer o decir algo, mis hermanos se unirán a mí en ese descanso, porque si no reacciono ante cualquier situación negativa, ellos tampoco lo harán, porque bien dicen por ahí que “para pelear se necesitan dos”. Por eso decido descansar en la “Paz de Dios”, en total tranquilidad y sin miedo, para que mis hermanos  también puedan hacerlo.


ORACIÓN:


Padre, me dejo guiar y hago mi parte para poder descansar en Ti, pero no es sólo por mí, sino por que sé que al hacerlo me alejo “del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte”, y con ello exhorto a mis hermanos a que se unan a mí en este descanso y también puedan, como yo, experimentar paz y escuchar Tu Voz. Amén.


sábado, 12 de abril de 2025

LECCIÓN 102: Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.



1. Tú no quieres sufrir. Tal vez creas que el sufrimiento te puede aportar algo, y puede que en cierta medida todavía creas que te aporta algo que deseas. Esta creencia, no obstante, ha quedado sin duda quebrantada ahora, por lo menos lo suficiente como para permitirte ponerla en duda y empezar a sospechar que en realidad no tiene sentido. Aún no ha desaparecido, mas ya no tiene las raíces que en un tiempo la sujetaban con firmeza a los ocultos y tenebrosos recovecos de tu mente.


2. Hoy trataremos de disminuir aún más su debilitado agarre y de darnos cuenta de que el dolor no tiene objeto ni causa ni poder alguno con que lograr nada. No puede aportarte nada en absoluto. No te ofrece nada y no existe. Y todo lo que crees que te ofrece es tan inexistente como él. Has sido esclavo de algo que no es nada. Sé libre hoy de unirte a la feliz Voluntad de Dios.


3. Durante varios días continuaremos dedicando nuestras sesiones de práctica a llevar a cabo ejercicios que han sido diseñados para ayudarte a encontrar la felicidad que la Voluntad de Dios ubicó en ti. Ahí se encuentra tu hogar y tu seguridad. Ahí se encuentra tu paz y ahí no hay miedo. Ahí se encuentra la salvación. Ahí por fin encuentras descanso.


4. Da comienzo hoy a tus sesiones de práctica con esta declaración de que aceptas lo que la Voluntad de Dios dispone para ti:


Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.

Y acepto ahora la felicidad como mi función.


Busca entonces esa función en lo más recóndito de tu mente, pues está ahí, esperando tan sólo tu decisión. No puedes dejar de encontrarla una vez que te des cuenta de que ésa es tu decisión y de que compartes con Dios Su Voluntad.


5. Sé feliz, pues tu única función aquí es la felicidad. No tienes por qué ser menos amoroso con el Hijo de Dios que Aquel Cuyo Amor lo creó tan amoroso como Él. Además de estos descansos de cinco minutos cada hora, haz frecuentes pausas hoy para decirte a ti mismo que ahora has aceptado la felicidad como tu única función. Y ten por seguro que al hacer esto te estarás uniendo a la Voluntad de Dios.


REFLEXIÓN:


La Voluntad de Dios es que yo sea feliz. Y si nos preguntan si somos felices ¿qué diríamos? ¿Lo soy? Sí, a veces. No, no conozco ese estado. Parece que aún no hemos disfrutado de una felicidad constante. Va y viene como nuestros estados de ánimo. ¿Será, entonces, que esa no es la verdadera felicidad? Nadie quiere sufrir, pero el dolor nos acompaña desde que nacemos, y se refuerza con el pasar de los años porque las personas suelen decir que el sufrimiento es inherente al ser humano, y que vinimos a este mundo a pagar una deuda y que el purgatorio se vive en la tierra. Por eso hoy nos dicen que  hemos sido esclavos “de algo que no es nada”, y nos piden ser libres de unirnos a la “feliz Voluntad de Dios”. No sabemos cuándo vamos a lograr alcanzar esa meta, pero lo importante es cada día de nuestra vida recordar que esa es nuestra “única función”, y si estamos aquí, leyendo cada día una lección, es porque ya iniciamos ese camino y tenemos que seguir constantes, y sobre todo recibir amorosamente cada instrucción que se nos da, y realizarla con la dedicación de un niño. Sí, como los niños inocentes, ajenos al juicio y que Jesús tanto ama: Tengo por seguro que al hacer esto me estaré uniendo a la “Voluntad de Dios”.


ORACIÓN:


Padre, Tu Voluntad es que yo sea feliz. Acepto porque ya no quiero sufrir y me agobia el peso de la tristeza y la soledad. Me aferro a Tu Paz que disipa el miedo, y “acepto ahora la felicidad como mi función”. Amén.

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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