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sábado, 6 de diciembre de 2025

LECCIÓN 340: Hoy puedo estar libre de todo sufrimiento.



1. Padre, Te doy las gracias por el día de hoy y por la libertad que estoy seguro me ha de brindar. Hoy es un día santo, pues hoy Tu Hijo será redimido. Su sufrimiento ha terminado. Pues él oirá Tu Voz exhortándole a que busque la visión de Cristo por medio del perdón y se libere para siempre de todo sufrimiento. Gracias por el día de hoy, Padre mío. Vine a este mundo sólo para llegar a tener este día, así como la alegría y libertad que depara para Tu santo Hijo y para el mundo que él fabricó, el cual hoy se libera junto con él.


2. ¡Regocíjate hoy! 2¡Regocíjate! Hoy no hay cabida para nada que no sea alegría y agradecimiento. Nuestro Padre ha redimido a Su Hijo en este día. Ni uno solo de nosotros dejará de salvarse hoy. No habrá nadie que no esté a salvo del miedo ni nadie a quien el Padre no acoja en Su Regazo, despierto ahora en el Cielo, en el Corazón del Amor.


ORACIÓN:


¡Me regocijo, Padre!


Y te doy las gracias,

por la alegría de saber

que me has redimido

y  también a mis hermanos.

El miedo ya no será

la morada del Hijo de Dios, 

pues en tu regazo

he de habitar

desde ahora y 

para siempre

alejado del dolor.


¡Ya no hay sufrimiento!


Amén



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


miércoles, 3 de diciembre de 2025

LECCIÓN 337: Mi impecabilidad me protege de todo daño.



1. Mi impecabilidad me garantiza una perfecta paz, eterna seguridad, un amor imperecedero, mantenerme eternamente a salvo de todo pensamiento de pérdida y liberarme completamente del sufrimiento. Mi estado sólo puede ser uno de felicidad, pues eso es lo único que se me da. ¿Qué debo hacer para saber que todo esto me pertenece? Aceptar la Expiación para mí mismo y nada más. Dios ya hizo todo lo que había que hacer. Y lo que tengo que aprender es a no hacer nada por mi cuenta, pues sólo necesito aceptar mi Ser, mi impecabilidad—la cual se creó para mí y ahora es mía—para sentir el Amor de Dios protegiéndome de todo daño, para entender que mi Padre ama a Su Hijo y para saber que soy el Hijo que mi Padre ama.


2. Tú que me creaste en la impecabilidad no puedes estar equivocado con respecto a lo que soy. Era yo quien estaba equivocado al pensar que había pecado, pero ahora acepto la Expiación para mí mismo. Padre, mi sueño termina ahora. Amén.


REFLEXIÓN:


Acepto la expiación y suelto las prevenciones. Acepto porque es la única manera de dar el primer paso. Si no hay “aceptación” todo seguirá igual y no podremos “sentir el Amor de Dios” protegiéndonos de cualquier cosa que nos pueda  causar dolor. Es tan fácil, pero a la vez difícil, porque en este mundo terrenal estamos aprendiendo, y cuando aceptamos algo, departe de Dios, aunque Él “ya hizo todo lo que había que hacer”, nosotros tenemos que enfrentar la realidad que nos confronta, no sólo con nuestros aprendizajes personales, sino con todo a lo que hemos dicho sí. Por eso el “perdón” se hace difícil, porque cuando leemos las lecciones la aceptamos intelectualmente, pero cuando se pone frente a nosotros ese hermano que nos está ayudando a ponerlas en práctica, es entonces cuando damos media vuelta y preferimos hacernos los desentendidos, o simplemente claudicar y decir: ¡Qué haga otro el trabajo, esto no es para mí!


Así que ante la pregunta: “¿Qué debo hacer para saber que todo esto me pertenece?”, sólo tenemos que “Aceptar la Expiación”, y dejar que el Espíritu Santo nos vaya guiando para corregir las percepciones erróneas que no nos permiten ver que hemos estado equivocados sintiendo culpa, y juzgando a los demás.


ORACIÓN:


Padre, acepto la expiación porque sé que Tú ya hiciste todo lo que había que hacer para que yo pudiera estar libre de daño. Me “creaste en la impecabilidad”, y me he pasado la vida viviendo en la culpa, pero ahora acepto mi Ser  para despertar del sueño de la muerte y vivir en la “perfecta paz”  que Tú me ofreces. Amén.



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


jueves, 27 de noviembre de 2025

LECCIÓN 331: El conflicto no existe, pues mi voluntad es la Tuya.



Antes de leer la lección ver: 


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html



1. Padre, ¡qué absurdo creer que Tu Hijo podía causarse sufrimiento a sí mismo! ¿Cómo iba él a poder planear su condenación sin que se le hubiera provisto de una manera segura de liberarse? Me amas, Padre, y nunca habrías podido dejarme en la desolación para morir en un mundo de dolor y crueldad. ¿Cómo pude alguna vez pensar que el Amor se había abandonado a Sí Mismo? No hay otra voluntad que la Voluntad del Amor. El miedo es un sueño y no tiene una voluntad que pueda estar en conflicto con la Tuya. Estar en conflicto es estar dormido; estar en paz es haber despertado. La muerte es una ilusión; la vida, la eterna verdad. Nada se opone a Tu Voluntad. El conflicto no existe, pues mi voluntad es la Tuya.


2. El perdón nos muestra que la Voluntad de Dios es una sola y que la compartimos. Contemplemos los santos panoramas que hoy nos muestra el perdón, de modo que podamos encontrar la Paz de Dios. Amén.


REFLEXIÓN:


Recordemos lo que dice el  capítulo 12  sobre ¿Qué es el Ego?:


  • Es idolatría que limita y separa.

  • Es la “voluntad” que  va en contra de la “Voluntad de Dios”.

  • Es la negación de las verdades de Dios.

  • Es la demencia con miedo, “apartado de la Totalidad y separado de lo Infinito”,  y con la vana creencia de “haber  vencido a Dios”.

  • “Sueña con el castigo, pero teme a sus víctimas.


El ego nos pone en conflicto cuando la Voluntad de Dios y la nuestra no están en armonía. Nos separa cuando “hace de las suyas” y nos convence de que debemos ir en contra de lo que sólo puede ser verdad: Estar en paz. Para que el conflicto no exista basta  reconocer el amor de nuestro Padre porque no es posible una voluntad diferente a la de Dios: “No hay otra voluntad que la Voluntad del Amor”. Y la voluntad del Amor es que reconozcamos que “la vida”, es la “eterna verdad” que nos permite afirmar que somos espíritu, y por lo tanto “Santos Hijos de Dios”, libres para salvar al mundo a través del perdón, que es nuestra “única función”, que emana de la Voluntad de Dios.


ORACIÓN:


Padre, hoy sé que como Hijo Tuyo, no tengo ego, y por lo tanto las penas y los sufrimientos no me pertenecen, porque a lo que verdaderamente tengo derecho es a la “paz eterna, por siempre imperturbable y libre de todo conflicto”. Dame la gracia de reconocer y adherirme a esa Verdad para que se restituya la paz  “a las santa mentes” de mis hermanos y a la mía. Amén.

domingo, 12 de octubre de 2025

LECCIÓN 285: Hoy mi santidad brilla clara y radiante.



1. Hoy me despierto lleno de júbilo, sabiendo que sólo han de acontecerme cosas buenas procedentes de Dios. Eso es todo lo que pido, y sé que mi ruego recibirá respuesta debido a los pensamientos a los que va dirigido. Y en el instante en que acepte mi santidad, lo único que pediré serán cosas dichosas. Pues ¿qué utilidad tendría el dolor para mí; para qué iba a querer el sufrimiento, y de qué me servirían el pesar y la pérdida si la demencia se alejara hoy de mí y en su lugar aceptara mi santidad?


2. Padre, mi santidad es la Tuya. Que me regocije en ella y que mediante el perdón recobre la cordura. Tu Hijo sigue siendo tal como Tú lo creaste. Mi santidad forma parte de mí y también de Ti. Pues ¿qué podría alterar a la Santidad Misma?


ORACIÓN:


Padre, mi fe en Ti me permite aferrarme a Tu Palabra:


Creo en que hoy sólo me han de acontecer “cosas buenas”.

Creo que mi plegaria es escuchada y recibo respuestas.

Creo en mi santidad  que me otorga bendiciones.

Creo en que soy espíritu y el dolor y el sufrimiento

no hacen parte de mí.


Mi santidad es un escudo protector porque proviene de Ti,

y al regocijarme en ella el perdón me permite recobrar “la cordura.”.


¡Padre! Si “mi santidad es la Tuya”

“¿qué podría alterar a la Santidad Misma?”.


“Hoy mi santidad brilla clara y radiante.”.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Espíritu Santo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/7-que-es-el-espiritu-santo.html


sábado, 6 de septiembre de 2025

LECCIÓN 249: El perdón pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida.



1. El perdón nos ofrece el cuadro de un mundo en el que ya no hay sufrimiento, es imposible perder y la ira no tiene sentido. El ataque ha desaparecido y a la locura le ha llegado su fin. ¿Qué sufrimiento podría concebirse ahora? 4¿En qué pérdida se podría incurrir? El mundo se convierte en un remanso de dicha, abundancia, caridad y generosidad sin fin. Se asemeja tanto al Cielo ahora que pronto se transforma en la luz que refleja. Y así, la jornada que el Hijo de Dios emprendió ha culminado en la misma luz de la que él emanó.


2. Padre, queremos devolverte nuestras mentes. Las hemos traicionado, sumido en la amargura y atemorizado con pensamientos de violencia y muerte. Ahora queremos descansar nuevamente en Ti, tal como Tú nos creaste.


REFLEXIÓN:


Pensando en el “perdón”, y en cómo es de difícil este acto de amor y entrega, creo que lo único que podemos hacer es  devolverle nuestras mentes a Dios. Eso dice la oración de hoy, que entreguemos nuestra mente para que sea sanada de la amargura y del temor que nos genera los “pensamientos de violencia y muerte”. Solos no podemos sanar nuestra mente, y no podemos tampoco pretender que solamente con creerlo lo vamos a lograr;  tenemos que hacer algo más que creer, y es ejercitar nuestra mente con los ejercicios de cada día. Ayer ya no importa, lo que nos pidieron ayer quedó en el pasado. Lo que importa es hoy, lo que nos piden hacer hoy es un paso más para sanar nuestra mente. No pensemos si eso funcionará porque nuestros pensamientos se encargarán de llenarnos de dudas y pesimismo. Lo que nos piden hoy es lo único que tenemos que hacer. Y con mucha fe, bastará con decir: “Padre, queremos devolverte nuestras mentes”. Y algo ocurrirá a cada uno de nosotros porque Dios oye, y luego responde, y luego transforma nuestras vidas, poco a poco, paso a paso. 


Entonces, hagamos lo que hoy se nos pide, pero sin apego al resultado, sin expectativas, sólo creyendo en Dios:  Perdonemos para que sane nuestra mente. Oremos para devolverle nuestra mente al Padre.


ORACIÓN:


Padre, hoy no quiero pensar por mi cuenta. No quiero juzgar, ni definir, ni controlar. Sólo quiero descansar en Ti.

Te entrego mi mente, con sus pensamientos errantes, sus recuerdos que duelen, sus ideas que separan.

Te entrego mi mente, para que la limpies con Tu luz, para que la llenes de propósito, para que la conviertas en instrumento de paz.


Que cada pensamiento sea un reflejo de Tu Amor.

Que cada imagen que vea esté envuelta en Tu santidad. 

Que cada palabra que pronuncie nazca de Tu sabiduría.


Hoy no necesito entenderlo todo. Sólo necesito confiar. Sólo necesito entregarme.

Padre, te entrego mi mente. Haz con ella lo que Tú sabes que es mejor. 


Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el mundo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


viernes, 5 de septiembre de 2025

LECCIÓN 248: Lo que sufre no forma parte de mí.



1. He renegado de la verdad. Que sea ahora igualmente firme y reniegue de la falsedad. Lo que sufre no forma parte de mí. No soy aquello que siente pesar. Lo que experimenta dolor no es sino una ilusión de mi mente. Lo que muere, en realidad nunca vivió, y sólo se burlaba de la verdad con respecto a mí. Reniego ahora de todos los conceptos de mí mismo y de los engaños y mentiras acerca del santo Hijo de Dios. Ahora estoy listo para aceptarlo nuevamente como Dios lo creó, y como aún es.


2. Padre, mi viejo amor por Ti retorna y me permite también amar nuevamente a Tu Hijo. Padre, soy tal como Tú me creaste. Ahora recuerdo Tu Amor, así como el mío propio. Ahora comprendo que son uno.


ORACIÓN:


Padre, hoy acepto mi verdad:


El sufrimiento no forma parte de mí,

el dolor es una ilusión de mi mente,

lo que vive no puede morir

porque existe eternamente.


Soy el Santo Hijo de Dios

magnánimo y radiante,

y estoy listo para recibir

todo lo que mi Padre me dio,

porque la Grandeza es mi origen.


Retorno al Amor

que siempre estuvo ahí

latente y dormido

esperando despertar

del sueño del olvido.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html



¿Qué es el mundo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


domingo, 6 de julio de 2025

LECCIÓN 187: Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. Nadie puede dar lo que no tiene. De hecho, dar es la prueba de que tiene. Hemos hecho mención de esto anteriormente. Mas no es eso lo que hace que sea difícil de creer. Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar. Es en la segunda parte de la afirmación donde el mundo y la percepción verdadera difieren. Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías. La verdad mantiene que dar incrementa lo que posees.


2. ¿Cómo puede ser esto posible? Pues es seguro que si das una cosa finita tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya. No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pensamientos que dan lugar a ellas. Y no careces de pruebas de que cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente. Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse. No obstante, éste tiene que retornar al que lo da. Y la forma que adopte no puede ser menos aceptable. Tiene que ser más.


3. Las ideas tienen primero que pertenecerte antes de que las puedas dar. Y si has de salvar al mundo, tienes que primero aceptar la salvación para ti mismo. Mas no creerás que ésta se ha consumado en ti hasta que no veas los milagros que les brinda a todos aquellos a quienes contemples. Con esto, la idea de dar se clarifica y cobra significado. Ahora puedes percibir que al dar, tu caudal aumenta.


4. Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegurarás de no perderlas nunca. De esta manera queda demostrado que lo que no creías tener te pertenece. Mas no le atribuyas valor a su forma. Pues ésta cambiará, y con el tiempo no será reconocible por mucho que trates de conservarla. Ninguna forma perdura. El pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable.


5. Da gustosamente, pues con ello sólo puedes beneficiarte. El pensamiento sigue vivo y su fuerza aumenta a medida que se refuerza al darse. Los pensamientos se extienden al compartirse, pues no se pueden perder. No hay un dador y un receptor en el sentido que el mundo los concibe. Hay un dador que conserva lo que da, y otro que también dará. 7Y ambos ganarán en este intercambio, pues cada uno dispondrá del pensamiento en la forma que le resulte más útil. 8Lo que aparentemente pierde es siempre algo que valorará menos que aquello que con toda seguridad le será devuelto.


6. Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. El que entiende el significado de dar, no puede por menos que reírse de la idea de sacrificio. Tampoco puede dejar de reconocer las múltiples formas en que éste se puede manifestar. Se ríe asimismo del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte. Reconoce que el sacrificio sigue siendo la única idea que yace tras todo esto, y con su dulce risa todo ello sana.


7. Una vez que una ilusión se reconoce como tal, desaparece. Niégate a aceptar el sufrimiento, y eliminarás el pensamiento de sufrimiento. Cuando decides ver todo sufrimiento como lo que es, tu bendición desciende sobre todo aquel que sufre. El pensamiento de sacrificio da lugar a todas las formas que el sufrimiento aparenta adoptar. 5Mas el sacrificio es una idea tan demente que la cordura la descarta de inmediato.


8. Nunca creas que puedes hacer sacrificio alguno. No hay cabida para el sacrificio en lo que tiene valor. Si surge tal pensamiento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error, el cual es necesario corregir. Tu bendición lo corregirá. Habiéndosete dado a ti primero, ahora es tuya para que a tu vez la des. Ninguna forma de sacrificio o de sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo.


9. Las azucenas que tu hermano te ofrece se depositan ante tu altar, junto a las que tú le ofreces a él. ¿Quién podría tener miedo de contemplar una santidad tan hermosa? La gran ilusión del temor a Dios queda reducida a nada ante la pureza que aquí has de contemplar. No tengas miedo de mirar. La bendición que has de contemplar eliminará todo pensamiento relativo a la forma y, en su lugar, dejará allí para siempre el regalo perfecto, el cual aumentará eternamente, será eternamente tuyo y eternamente ofrecido.


10. Ahora somos uno en pensamiento, pues el miedo ha desaparecido. Y aquí, ante el Altar a un solo Dios, a un solo Padre, a un solo Creador y a un solo Pensamiento, nos alzamos juntos como el único Hijo de Dios. Sin separarnos de Aquel que es nuestra Fuente, ni distanciándonos de los hermanos que forman parte de nuestro único Ser, Cuya inocencia nos ha unido a todos cual uno solo, nos alzamos en gloriosa bendición y damos tal como hemos recibido. Tenemos el Nombre de Dios en nuestros labios. Y cuando miramos en nuestro interior, vemos brillar la pureza del Cielo en nuestro reflejo del Amor de nuestro Padre.


11. Ahora somos bendecidos y ahora bendecimos al mundo. Queremos extender lo que hemos contemplado porque queremos verlo en todas partes. Queremos verlo refulgir con la Gracia de Dios en todos nuestros hermanos. No queremos que se le niegue a nada de lo que vemos. Y para cerciorarnos de que esta santa visión es nuestra, se la ofrecemos a todo lo que vemos. Pues allí donde la veamos, nos será devuelta en forma de azucenas que podremos depositar sobre nuestro altar, convirtiéndolo así en un hogar para la Inocencia Misma, la cual mora en nosotros y nos ofrece Su Santidad para que sea nuestra.


REFLEXIÓN:


Si no puedo dar algo es por que no lo tengo. ¿Cómo saberlo? Hay muchas formas, por ejemplo cuando tengo conflictos con una persona, cuando busco culparla de algo para justificar mi incapacidad de dar primero eso que le estoy pidiendo o exigiendo, porque yo no lo tengo.  Y prefiero “blandir las armas” que se disfrazan en forma de ira, desprecio, rabia, burla, tristeza, depresión, apatía, etc. Todos esos sentimientos que salen a flote cuando las cosas no van bien, son el reflejo de que no puedo bendecir al mundo porque no me he bendecido a mí mismo, y por eso no puedo dar lo que no tengo.


Hoy nos dicen que las ideas nos tienen que pertenecer antes de poderlas dar, y que si hemos de salvar al mundo tenemos primero que aceptar las salvación para nosotros mismos. Pero para que esto sea real  tenemos que  ver los “milagros que les brinda” a  todos aquellos a quienes contemplemos. Y hay que proteger todas las cosas que valoremos para asegurarnos de no perderlas nunca, y así lo que no creíamos tener nos pertenecerá, pero sin atribuirle valor a su forma porque está cambiará, ya que “ninguna forma perdura”, porque “el pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable”.


También hay algo importante para nunca olvidar, y es que sólo nos damos a nosotros mismos, porque es absurda toda idea de sacrificio, el cual se manifiesta a través “del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte”. Y la ilusión que se  reconoce como tal, desaparece.


ORACIÓN.


Padre, me niego a aceptar el sufrimiento para que se elimine el pensamiento de sufrimiento, y decido verlo como lo que es, para que la bendición descienda sobre todo aquel que sufre. Y decido bendecir al mundo porque me bendigo a mí mismo. Que por Tu Gracia las azucenas que mi hermano me ofrece se depositen ante mi altar, junto a las que yo le ofrezco a él, con total convicción.  Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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