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Mostrando las entradas con la etiqueta Misericordia. Mostrar todas las entradas
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martes, 9 de diciembre de 2025

LECCIÓN 343: No se me pide hacer ningún sacrificio para encontrar la Misericordia y la Paz de Dios.



1. El final del sufrimiento no puede suponer una pérdida. Darlo todo tan sólo puede aportar ganancias. Tú sólo das. Nunca quitas. Y me creaste para que fuese como Tú, de modo que cualquier sacrificio es algo tan imposible para mí como lo es para Ti. Yo también no puedo sino dar. Y así, todas las cosas me son dadas para siempre. Aún soy tal como fui creado. Tu Hijo no puede hacer sacrificios, pues es íntegro, al ser su función completarte a Ti. Soy íntegro por ser Tu Hijo. No puedo perder, pues sólo puedo dar, y así, todo es mío eternamente.


2. La Misericordia y la Paz de Dios son gratuitas. La salvación no cuesta nada. Es un regalo que se debe dar y recibir libremente. Y esto es lo que queremos aprender hoy


ORACIÓN:


Padre, acepto el regalo que me haces:


Recibo Tu Misericordia y Tu Paz,

porque quiero ocupar el lugar que me

corresponde como Tu Santo Hijo

libre de limitaciones porque así

lo dispusiste.  Y ya no hago sacrificios

porque he visto mi integridad y

la grandeza de mi procedencia.


La gratuidad de Tu Amor,

me concede libertad, y ahora

que sé que no puedo perder,

y sólo estoy dispuesto a dar 

para que eternamente

todo me pertenezca.


¡Amén!




Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es un milagro?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/13-que-es-un-milagro.html


sábado, 23 de agosto de 2025

LECCIÓN 235: Dios, en Su Misericordia, dispone que yo me salve.



1. Sólo necesito contemplar todo aquello que parece herirme y con absoluta certeza decirme a mí mismo: “La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto” para que de inmediato lo vea desaparecer. Sólo necesito tener presente que la Voluntad de mi Padre para mí es sólo felicidad para darme cuenta de que lo único que se me ha dado es felicidad. Y sólo necesito recordar que el Amor de Dios rodea a Su Hijo y mantiene su inocencia eternamente perfecta para estar seguro de que me he salvado y de que me encuentro para siempre a salvo en Sus Brazos. Soy el Hijo que Él ama. Y me he salvado porque Dios, en Su Misericordia, así lo dispuso.


2. Padre, Tu Santidad es mía. Tu Amor me creó e hizo que mi inocencia fuese por siempre parte de Ti. No hay culpa o pecado en mí, puesto que no los hay en Ti.


REFLEXIÓN:


Hoy se vislumbra una luz en nuestras vidas al escuchar esta frase tan esperanzadora y sanadora: “La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto”. Y aunque nuestra vida se ha tejido con aciertos y equivocaciones, hoy sabemos que nuestro Padre nos ama y sólo desea nuestra felicidad. 


Llenos de fe y con la certeza de que en Dios sólo hay Verdad, hagamos parte de nuestra vida la frase sanadora, y esta oración que nos confirma que no hay culpa o pecado en nosotros:


“Padre, Tu Santidad es mía. Tu Amor me creó e hizo que mi inocencia fuese por siempre parte de Ti. No hay culpa o pecado en mí, puesto que no los hay en Ti”.


¡AMÉN!


Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es la salvación? 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/2-que-es-la-salvacion.html



miércoles, 6 de agosto de 2025

LECCIÓN 218 (Repaso lección 198)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (198) Sólo mi propia condenación me hace daño.


Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos no puedo ver la visión de mi gloria. Mas hoy puedo contemplar esta gloria y regocijarme.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN: 


Padre, acepto el regalo del perdón porque “mi condenación” no me permite “ver la visión de mi gloria”. Que Tu Misericordia me redima para regocijarme en Tu paz. Amén.

jueves, 24 de julio de 2025

LECCIÓN 205 (Repaso lección 185)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (185) Deseo la Paz de Dios.


La Paz de Dios es lo único que quiero. La Paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi función y mi vida mientras habite en un lugar que no es mi hogar.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:


Padre, ¿cómo encontrar tu Paz en medio de las dificultades que me aquejan cada día? Siendo tu Paz  un eterno don, es la única meta que deseo alcanzar. Que por Tu Gran Misericordia, la paz sea el regalo que hoy reciba para poder compartirlo con mis hermanos abatidos por algún tipo de violencia. Amén.


viernes, 11 de julio de 2025

LECCIÓN 192: Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.



*Introducción a las lecciones 181-200:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-las-lecciones-181-200.html


1. La santa Voluntad de tu Padre es que tú Lo completes y que tu Ser sea Su Hijo sagrado, por siempre puro como Él, creado por el Amor y en Él preservado, extendiendo Amor y creando en Su Nombre, por siempre Uno con Dios y con tu Ser. Mas ¿qué sentido puede tener tal función en un mundo de envidia, odio y ataque?


2. Tienes, por lo tanto, una función en el mundo de acuerdo con sus propias normas. Pues ¿quién podría entender un lenguaje que está mucho más allá de lo que buenamente puede entender? El perdón es tu función aquí. No es algo que Dios haya creado, ya que es el medio por el que se puede des-hacer lo que no es verdad. Pues ¿qué necesidad tiene el Cielo de perdón? En la tierra, no obstante, tienes necesidad de los medios que te ayudan a abandonar las ilusiones. La Creación aguarda tu regreso simplemente para ser reconocida, no para ser íntegra.


3. Lo que la Creación es no puede ni siquiera concebirse en el mundo. No tiene significado aquí. El perdón es lo que más se Le asemeja aquí en la tierra. Pues al haber nacido en el Cielo, carece de forma. Dios, sin embargo, creó a Uno con el poder de traducir a formas lo que no tiene forma en absoluto. Él es un hacedor de sueños, pero de una clase tan similar al acto de despertar que la luz del día ya refulge en ellos, y los ojos que ya empiezan a abrirse contemplan los felices panoramas que esos sueños les ofrecen.


4. El perdón contempla dulcemente todas las cosas que son desconocidas en el Cielo, las ve desaparecer y deja al mundo como una pizarra limpia y sin marcas en la que la Palabra de Dios puede ahora reemplazar a los absurdos símbolos que antes estaban escritos allí. El perdón es el medio por el que se supera el miedo a la muerte, pues ésta deja de ejercer su poderosa atracción y la culpa desaparece. El perdón permite que el cuerpo sea percibido como lo que es: un simple recurso de enseñanza del que se prescinde cuando el aprendizaje haya terminado, pero que es incapaz de efectuar cambio alguno en el que aprende.


5. Sin el cuerpo, la mente no puede cometer errores. No puede pensar que va a morir o ser víctima de ataques despiadados. La ira se ha vuelto imposible. a¿Dónde está el terror ahora? ¿Qué temores podrían aún acosar a los que se han desprendido de la fuente de todo ataque, el núcleo de la angustia y la sede del temor? Sólo el perdón puede liberar a la mente de la idea de que el cuerpo es su hogar. Sólo el perdón puede restituir paz que Dios dispuso para Su santo Hijo. Sólo el perdón puede persuadir al Hijo para que contemple de nuevo su santidad.


6. Una vez que la ira haya desaparecido, podrás percibir que a cambio de la visión de Cristo y del don de ver no se te pidió sacrificio alguno y que lo único que ocurrió fue que una mente enferma y atormentada se liberó de su dolor. ¿Es esto indeseable? ¿Es algo a lo que hay que tenerle miedo? ¿O bien es algo que se debe anhelar, recibir con gratitud y aceptar jubilosamente? Somos uno, por lo tanto, no renunciamos a nada. Y Dios ciertamente nos ha dado todo.


7. No obstante, necesitamos el perdón para percibir que esto es así. Sin su benévola luz, andamos a tientas en la obscuridad usando la razón únicamente para justificar nuestra furia y nuestros ataques. Nuestro entendimiento es tan limitado que aquello que creemos comprender no es más que confusión nacida del error. Nos encontramos perdidos en las brumas de sueños cambiantes y pensamientos temibles, con los ojos herméticamente cerrados para no ver la luz y las mentes ocupadas en rendir culto a lo que no está ahí.


8. ¿Quién puede nacer de nuevo en Cristo sino aquel que ha perdonado a todo el que ve o a aquellos en los que piensa o se imagina? ¿Quién que mantenga a otro prisionero puede ser liberado? Un carcelero no puede ser libre, pues se encuentra atado al que tiene preso. Tiene que asegurarse de que no escape, y así, pasa su tiempo vigilándolo. Y los barrotes que mantienen cautivo al preso se convierten en el mundo en el que su carcelero vive allí con él. Sin embargo, de la liberación del preso depende que el camino de la libertad quede despejado para los dos.


9. Por lo tanto, no mantengas a nadie prisionero. Libera en vez de aprisionar, pues de esa manera te liberas tú. Los pasos a seguir son muy sencillos. Cada vez que sientas una punzada de cólera, reconoce que sostienes una espada sobre tu cabeza. Y ésta te atravesará o no, dependiendo de si eliges estar condenado o ser libre. Así pues, todo aquel que aparentemente te tienta a volverte iracundo representa al que te ha de salvar de la prisión de la muerte. Por lo tanto, debes estarle agradecido en lugar de querer infligirle dolor.


10. Sé misericordioso hoy. El Hijo de Dios es digno de tu misericordia. Él es quien te pide que aceptes ahora el camino de la libertad. No te niegues a ello. El Amor que su Padre le profesa te lo profesa a ti también. Tu única función aquí en la tierra es perdonarlo, para que puedas volver a aceptarlo como tu Identidad. Él es tal como Dios lo creó. Y tú eres lo que él es. Perdónale ahora sus pecados y verás que eres uno con él.


REFLEXIÓN:


“Tengo una función que Dios quiere que desempeñe”, y esa función es el perdón, que aunque no lo ha creado Dios, “es el medio por el que se puede des-hacer lo que no es verdad” en la tierra, porque el Cielo no tiene necesidad de perdón. Y el “perdón” como función es el instrumento de la liberación:


  • Libera a la mente de la idea de que el cuerpo es su hogar.

  • Restituye la paz que Dios dispuso para su santo Hijo.

  • Persuade al Hijo para que contemple de nuevo su santidad.


Sin la benévola luz del perdón, “andamos a tientas en la obscuridad usando la razón únicamente para justificar nuestra furia y nuestros ataques”. Pero al perdonar nacemos de nuevo en Cristo, y su misericordia se hace presente en nosotros.


ORACIÓN:


Padre, al reconocer que sin el cuerpo la mente no puede cometer errores, no puede pensar que va a morir, y la ira se hace imposible, me aferro a la verdad de que “Soy Espíritu”, porque quiero contemplar de nuevo mi santidad. ¡Que Tu misericordia sea la fuerza que me impulse para reconocer quién Soy! Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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