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viernes, 29 de agosto de 2025

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.



Antes de leer la lección ver: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el mundo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


1. ¡Qué alegría tan grande la de hoy! Es un día de una celebración especial. Pues este día le ofrece al mundo de tinieblas el instante que se fijó para su liberación. Ha llegado el día en que todos los pesares se dejan atrás y el dolor desaparece. La gloria de la salvación alborea hoy sobre un mundo que ha sido liberado. Éste es un tiempo de esperanza para millones de seres. Ahora ellos se unirán conforme los perdones a todos. Pues hoy tú me perdonarás a mí. .


2. Ahora nos hemos perdonado los unos a los otros, y así podemos por fin regresar a Ti. Padre, Tu Hijo, que en realidad nunca se ausentó, retorna al Cielo y a su hogar. ¡Qué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos uno!


REFLEXIÓN:


Iniciamos el capítulo 3 (¿Qué es el mundo?), y aunque ya leímos la Introducción de esta segunda parte, nunca sobra repasarla para no perder el hilo de esta enseñanza. 


De este capítulo se concluye que el mundo es una percepción falsa que se fabricó como un acto de agresión contra Dios. Que es el símbolo del miedo, que no es otra cosa que la ausencia de amor, lo que lo hace un lugar diseñado para que Dios no pueda entrar y por lo tanto “Su Hijo” esté separado de Él. Y para salvar este mundo debemos seguir la Luz que emana del “Salvador del mundo”, para que podamos ver “el mundo tal como Él lo ve”.


En la lección de hoy nos anuncian que “llega la salvación”, y que es “un día de una celebración especial”, pues el mundo será liberado a través del perdón, porque pudimos “contemplarlo a través de los ojos de Cristo”


Y todo esto sucede hoy, en este instante. No hay pasado ni futuro cuando este instante es el que gobierna nuestra vida. Si dudamos nos habremos salido de este instante, y entonces ya no sucederá. No tenemos nada que perder. Sólo debemos contemplar el mundo, en este instante, con “los ojos de Cristo” y seguir “Su luz”, y veremos el mundo como “Él lo ve”. Y eso implica contemplar a ese hermano que amo, a ese hermano que ignoro, al que me causa incomodidad, al que me simpatiza, y al que no. 


Entonces, sólo por “el instante que se fijó para  su liberación”, debemos contemplar al mundo con “los ojos de Cristo”  y escuchar “Su Voz” en todo lo que nos habla, para que llegue la salvación.


¡Qué así sea!


domingo, 13 de abril de 2025

LECCIÓN 103: Dios, al ser Amor, es también felicidad.



1. La felicidad es un atributo del amor. No se puede separar de él ni experimentarse donde éste no está. Al estar en todas partes, el amor no tiene límites. y, por consiguiente, la dicha también está en todas partes. No obstante, la mente puede negar que esto es así al creer que hay brechas en el amor por donde el pecado puede infiltrarse, ocasionando dolor en lugar de dicha. Esta extraña creencia pretende limitar la felicidad redefiniendo el amor como algo limitado e introducir discrepancias en lo que no tiene límites ni opuestos.


2. De este modo, se asocia el miedo con el amor y sus resultados se convierten en el patrimonio de aquellas mentes que piensan que lo que han hecho es real. Estas imágenes, desprovistas de toda realidad, dan testimonio del temor a Dios, olvidando de que Dios, al ser Amor, tiene que ser también felicidad. Hoy trataremos una vez más de llevar este error básico ante la verdad y de enseñarnos a nosotros mismos que:


Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Tener miedo de Él es tener miedo de la dicha.


Comienza tus sesiones de práctica de hoy asociando estas dos ideas, lo cual corrige la falsa creencia de que Dios es miedo. Y también pone de relieve que la felicidad es tu patrimonio por razón de lo que Dios es.


3. Permite hoy que esta corrección se instale en tu mente durante cada hora de vigilia. Da la bienvenida entonces a toda la felicidad que esta corrección brinda, a medida que la verdad reemplaza al miedo y la dicha se convierte en lo que esperas ha de ocupar el lugar del dolor. Dado que Dios es Amor, esto se te concederá. Refuerza esta esperanza a menudo a lo largo del día y acalla todos tus temores con la siguiente expresión de certeza, la cual es gentil y completamente cierta:


Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Y la felicidad es lo que busco hoy.

No puedo fracasar, pues lo que busco es la verdad.


REFLEXIÓN:


La felicidad como atributo del amor es inseparable de éste, y “Dios, al ser Amor, es también felicidad”. Esto lo deja claro UCDM, y eso desdibuja una enseñanza que quizás fue la misma para muchos de nosotros, y es que había que tener un “temor reverente a Dios”, que quiere decir que reconocemos el poder de Dios y nuestra pequeñez ante dicho poder. Aunque creo que nunca le vimos nada de malo a esa enseñanza, podía sonar contradictorio cuando nos decían que Dios es puro amor, pero no se nos debe olvidar que este tipo de enseñanzas provienen del hombre, y cada quien en su época encontraba la manera de  explicar su forma de entender a Dios. El mundo evoluciona, y así mismo la manera de entenderlo y las enseñanzas que intentan explicarlo, pero Dios es el mismo de ayer, hoy, mañana y siempre, porque Dios sólo puede ser en el Presente. Y a pesar de las posibles contradicciones que, supuestamente, podamos encontrar en la forma de “entender” a Dios,  quizás sólo nos debería importar el proceso de “corrección” por el que estamos transitando, y simplemente contemplar a Dios en el presente sin importar que en el pasado se haya  tergiversado su comprensión para nosotros.


Hay un pasaje  de la Biblia (1 Juan 4:18-20) muy hermoso, donde se ve reflejada la  esencia de la enseñanza de hoy:


“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.


Hoy también sabemos que “Todos Somos Uno”, que Dios está en ti, en mí, y que Dios está en todo lo que vemos porque Dios está en nuestra mente, y que “El Amor de Dios está en todo lo que Él creó, pues Su Hijo está en todas partes.”. Somos Amor.


ORACIÓN:


Padre, hoy permito que se corrija la falsa creencia de que debo sentir un “temor reverente” ante Tu Presencia, y por eso  creo firmemente que Tu eres Amor y Felicidad. Que Tu Gracia me de firmeza para encontrar siempre la verdad. Amén.


jueves, 20 de marzo de 2025

LECCIÓN 79: Que reconozca el problema para que pueda ser resuelto.



1. No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata. Incluso si ya está resuelto, lo seguirás teniendo porque no reconocerás que ya se ha resuelto. Ésta es la situación del mundo. El problema de la separación, que es en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto. No obstante, la solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema.


2. En este mundo cada cual parece tener sus propios problemas. Mas todos ellos son el mismo problema, y se tiene que reconocer que todos son el mismo problema si es que se ha de aceptar la única solución que los resuelve todos. Ahora bien, ¿quién puede darse cuenta de que un problema se ha resuelto si piensa que el problema es otra cosa? Aun si se le proporcionara la respuesta, no podría ver su relevancia.


3. Ésta es la situación en la que te encuentras ahora. Dispones de la respuesta, pero todavía no estás seguro de cuál es el problema. Pareces enfrentarte a una larga serie de problemas, todos diferentes entre sí, y cuando uno se resuelve, surge otro y luego otro. No parecen tener fin. En ningún momento te sientes completamente libre de problemas y en paz.


4. La tentación de considerar que los problemas son múltiples es la tentación de dejar el problema de la separación sin resolver. El mundo parece presentarte una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta. Esta percepción te coloca en una posición en la que tu manera de resolver problemas es necesariamente inadecuada y el fracaso inevitable.


5. Nadie podría resolver todos los problemas que el mundo parece tener. Éstos parecen manifestarse en tantos niveles, en formas tan variadas y con contenidos tan diversos, que crees enfrentarte a una situación imposible. Tal como los percibes, el desaliento y la depresión son inevitables. Algunos surgen inesperadamente, justo cuando creías haber resuelto los anteriores. Otros permanecen sin resolver bajo una nube de negación, y emergen de vez en cuando para atormentarte, mas sólo para volver a quedar ocultos pero aún sin resolver.


6. Toda esta complejidad no es más que un intento desesperado de no reconocer el problema y, por lo tanto, de no permitir que se resuelva. Si pudieras reconocer que, sea cual fuere la forma en que se manifieste, el único problema que tienes es el de la separación, aceptarías la respuesta, puesto que verías su relevancia. Si advirtieras el común denominador que subyace a todos los problemas a los que pareces enfrentarte, comprenderías que dispones de los medios para resolverlos todos. Y emplearías los medios porque habrías reconocido el problema.


7. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy preguntaremos cuál es el problema y cuál es la solución. No asumiremos que ya lo sabemos. Trataremos de liberar nuestras mentes de las innumerables clases de problemas que creemos tener. Trataremos de darnos cuenta de que sólo tenemos un problema, el cual no hemos reconocido. Preguntaremos cuál es ese problema y esperaremos la respuesta. Ésta se nos dará. Luego preguntaremos cuál es su solución. Y ésta se nos dará también.


8. Los ejercicios de hoy serán fructíferos en la medida en que no insistas en querer definir el problema. Quizá no logres abandonar todas tus ideas preconcebidas, pero eso no es necesario. Lo único que es necesario es poner en duda, aunque sea mínimamente, la realidad de tu versión de lo que son tus problemas. Estás tratando de darte cuenta de que al reconocer el problema se te da la respuesta, de manera que problema y respuesta puedan reconciliarse y tú puedas quedar en paz.


9. Las sesiones de práctica cortas de hoy no estarán regidas por el reloj, sino por la necesidad. Hoy verás muchos problemas, y cada uno de ellos parecerá requerir una solución distinta. Nuestros esfuerzos estarán encaminados al reconocimiento de que no hay más que un solo problema y una sola solución. Con este reconocimiento se resuelven todos los problemas. Con este reconocimiento arriba la paz.


10. No te dejes engañar hoy por la forma en que se manifiestan los problemas. Cada vez que parezca surgir alguna dificultad, di de inmediato:


Que reconozca este problema para que pueda ser resuelto.


Trata entonces de suspender todo juicio con respecto a lo que el problema es. A ser posible, cierra los ojos por un momento y pregunta cuál es el problema. Serás escuchado y se te responderá.


REFLEXIÓN:


De todo lo dicho en esta lección podemos concluir que el único problema que hay es la separación, sin importar a cuántos problemas nos enfrentemos. También nos dicen que hay un común denominador para todos los problemas que no hemos advertido, y que de hacerlo veríamos los medios para resolverlos.  Entonces ¿cuál podría ser ese común denominador?  Podríamos pensar que ese común denominador es el “otro”, ese “hermano” por el que guardo resentimiento, y si guardo resentimiento es porque he puesto una barrera entre él y yo, o sea, lo que UCDM llama “separación”. Se puede deducir también que si no hay resentimientos no hay separación. Y si tengo resentimientos, éstos son hacía mí mismo porque mi hermano es mi reflejo, soy yo mirándome en un espejo que no me gusta. Tal vez ese espejo nos quiere enseñar algo, y ese algo es que cuando tengo resentimientos no me quiero ya que eso me lo está mostrando mi hermano a quien señalo con el dedo, o con una mala mirada, o con el pensamiento. Creo que vamos comprendiendo que en verdad “todos somos uno”, y que cuando me “separo” de mi hermano al juzgarlo, me estoy negando a mí mismo porque no he reconocido que él soy yo, y yo soy él. 


En los ejercicios de hoy se nos pide preguntar cuál es el problema y  cuál es la solución, y no asumir que ya lo sabemos, y más bien esperar que se nos dé la respuesta. He decidido no racionalizar este planteamiento sino hacer lo que se me pide para que el ego no interfiera con sus ilusorios raciocinios. Cada quien recibirá la respuesta, que no debe estar preconcebida, y más bien asumir el rol del inocente niño que ora en silencio y sabe que Dios le va a responder porque sus padres le dijeron que Dios oye, y hoy UCDM también nos dice que seremos escuchados y se nos responderá.


Yo creo, yo espero, porque Dios oye.


ORACIÓN:


Padre amado, te entrego mis ideas preconcebidas de todo lo que me sucede. Acepto que sólo hay un problema por resolver, y por eso te pido que me des la gracia de reconocer cuál es ese único problema para que pueda ser resuelto. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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