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martes, 2 de diciembre de 2025

LECCIÓN 336: El perdón me enseña que todas las mentes están unidas.



1. El perdón es el medio por el que a la percepción le llega su fin. El Conocimiento es restituido una vez que la percepción haya sido primero modificada, y luego haya dado paso enteramente a lo que por siempre ha de estar más allá de su más elevado alcance. Pues, en el mejor de los casos, las imágenes y los sonidos tan sólo pueden servir para evocar el recuerdo que yace tras todos ellos. El perdón elimina las distorsiones y revela el altar a la verdad que se hallaba oculto. Sus blancas azucenas refulgen en la mente y la instan a regresar y a mirar en su interior para encontrar lo que en vano había buscado fuera. Pues ahí y sólo ahí, se restaura la paz interior, al ser la morada de Dios Mismo.


2. Que en la quietud el perdón elimine mis sueños de separación y de pecado. Y que pueda entonces, Padre, mirar en mi interior y descubrir que Tu promesa de que en mí no hay pecado es verdad; que Tu Palabra permanece inalterada en mi mente y que Tu Amor reside todavía en mi corazón.


ORACIÓN: 


Perdono porque no quiero seguir soñando,

perdono porque ya no creo en la separación

y en el pecado: miro en mi interior y descubro

mi impecabilidad a través de la inocencia

de mi hermano. Tu Palabra, Padre,

ha sanado mi mente, y Tu Amor yace

avivado en mi corazón. He perdonado

y por fin se revela ante mí “el altar a la

verdad que se hallaba oculto.”.


Recibo azucenas de las manos de  Cristo,

y la pureza, la inocencia y el amor,

que yacían  dormidas en el dolor,

se manifiestan porque “todas las mentes

están unidas”.  Se restaura la paz, y

habito “la morada de Dios”.


¡Amén!



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.htm


jueves, 20 de marzo de 2025

LECCIÓN 79: Que reconozca el problema para que pueda ser resuelto.



1. No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata. Incluso si ya está resuelto, lo seguirás teniendo porque no reconocerás que ya se ha resuelto. Ésta es la situación del mundo. El problema de la separación, que es en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto. No obstante, la solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema.


2. En este mundo cada cual parece tener sus propios problemas. Mas todos ellos son el mismo problema, y se tiene que reconocer que todos son el mismo problema si es que se ha de aceptar la única solución que los resuelve todos. Ahora bien, ¿quién puede darse cuenta de que un problema se ha resuelto si piensa que el problema es otra cosa? Aun si se le proporcionara la respuesta, no podría ver su relevancia.


3. Ésta es la situación en la que te encuentras ahora. Dispones de la respuesta, pero todavía no estás seguro de cuál es el problema. Pareces enfrentarte a una larga serie de problemas, todos diferentes entre sí, y cuando uno se resuelve, surge otro y luego otro. No parecen tener fin. En ningún momento te sientes completamente libre de problemas y en paz.


4. La tentación de considerar que los problemas son múltiples es la tentación de dejar el problema de la separación sin resolver. El mundo parece presentarte una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta. Esta percepción te coloca en una posición en la que tu manera de resolver problemas es necesariamente inadecuada y el fracaso inevitable.


5. Nadie podría resolver todos los problemas que el mundo parece tener. Éstos parecen manifestarse en tantos niveles, en formas tan variadas y con contenidos tan diversos, que crees enfrentarte a una situación imposible. Tal como los percibes, el desaliento y la depresión son inevitables. Algunos surgen inesperadamente, justo cuando creías haber resuelto los anteriores. Otros permanecen sin resolver bajo una nube de negación, y emergen de vez en cuando para atormentarte, mas sólo para volver a quedar ocultos pero aún sin resolver.


6. Toda esta complejidad no es más que un intento desesperado de no reconocer el problema y, por lo tanto, de no permitir que se resuelva. Si pudieras reconocer que, sea cual fuere la forma en que se manifieste, el único problema que tienes es el de la separación, aceptarías la respuesta, puesto que verías su relevancia. Si advirtieras el común denominador que subyace a todos los problemas a los que pareces enfrentarte, comprenderías que dispones de los medios para resolverlos todos. Y emplearías los medios porque habrías reconocido el problema.


7. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy preguntaremos cuál es el problema y cuál es la solución. No asumiremos que ya lo sabemos. Trataremos de liberar nuestras mentes de las innumerables clases de problemas que creemos tener. Trataremos de darnos cuenta de que sólo tenemos un problema, el cual no hemos reconocido. Preguntaremos cuál es ese problema y esperaremos la respuesta. Ésta se nos dará. Luego preguntaremos cuál es su solución. Y ésta se nos dará también.


8. Los ejercicios de hoy serán fructíferos en la medida en que no insistas en querer definir el problema. Quizá no logres abandonar todas tus ideas preconcebidas, pero eso no es necesario. Lo único que es necesario es poner en duda, aunque sea mínimamente, la realidad de tu versión de lo que son tus problemas. Estás tratando de darte cuenta de que al reconocer el problema se te da la respuesta, de manera que problema y respuesta puedan reconciliarse y tú puedas quedar en paz.


9. Las sesiones de práctica cortas de hoy no estarán regidas por el reloj, sino por la necesidad. Hoy verás muchos problemas, y cada uno de ellos parecerá requerir una solución distinta. Nuestros esfuerzos estarán encaminados al reconocimiento de que no hay más que un solo problema y una sola solución. Con este reconocimiento se resuelven todos los problemas. Con este reconocimiento arriba la paz.


10. No te dejes engañar hoy por la forma en que se manifiestan los problemas. Cada vez que parezca surgir alguna dificultad, di de inmediato:


Que reconozca este problema para que pueda ser resuelto.


Trata entonces de suspender todo juicio con respecto a lo que el problema es. A ser posible, cierra los ojos por un momento y pregunta cuál es el problema. Serás escuchado y se te responderá.


REFLEXIÓN:


De todo lo dicho en esta lección podemos concluir que el único problema que hay es la separación, sin importar a cuántos problemas nos enfrentemos. También nos dicen que hay un común denominador para todos los problemas que no hemos advertido, y que de hacerlo veríamos los medios para resolverlos.  Entonces ¿cuál podría ser ese común denominador?  Podríamos pensar que ese común denominador es el “otro”, ese “hermano” por el que guardo resentimiento, y si guardo resentimiento es porque he puesto una barrera entre él y yo, o sea, lo que UCDM llama “separación”. Se puede deducir también que si no hay resentimientos no hay separación. Y si tengo resentimientos, éstos son hacía mí mismo porque mi hermano es mi reflejo, soy yo mirándome en un espejo que no me gusta. Tal vez ese espejo nos quiere enseñar algo, y ese algo es que cuando tengo resentimientos no me quiero ya que eso me lo está mostrando mi hermano a quien señalo con el dedo, o con una mala mirada, o con el pensamiento. Creo que vamos comprendiendo que en verdad “todos somos uno”, y que cuando me “separo” de mi hermano al juzgarlo, me estoy negando a mí mismo porque no he reconocido que él soy yo, y yo soy él. 


En los ejercicios de hoy se nos pide preguntar cuál es el problema y  cuál es la solución, y no asumir que ya lo sabemos, y más bien esperar que se nos dé la respuesta. He decidido no racionalizar este planteamiento sino hacer lo que se me pide para que el ego no interfiera con sus ilusorios raciocinios. Cada quien recibirá la respuesta, que no debe estar preconcebida, y más bien asumir el rol del inocente niño que ora en silencio y sabe que Dios le va a responder porque sus padres le dijeron que Dios oye, y hoy UCDM también nos dice que seremos escuchados y se nos responderá.


Yo creo, yo espero, porque Dios oye.


ORACIÓN:


Padre amado, te entrego mis ideas preconcebidas de todo lo que me sucede. Acepto que sólo hay un problema por resolver, y por eso te pido que me des la gracia de reconocer cuál es ese único problema para que pueda ser resuelto. Amén.


lunes, 10 de febrero de 2025

LECCIÓN 41: Dios va conmigo dondequiera que yo voy.



1. Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá por completo la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que se consideran separados. La depresión es una consecuencia inevitable de la separación, como también lo son la ansiedad, las preocupaciones, una profunda sensación de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento y el intenso miedo a perder.


2. Los que se consideran separados han inventado muchos “remedios” para lo que, según ellos, son “los males del mundo”: Pero la única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema. Los efectos de éste, no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es real. La idea de hoy tiene el poder de acabar con todo este desatino para siempre. Pues eso es lo que es, un desatino, por muy serias y trágicas que parezcan ser sus manifestaciones.


3. En lo profundo de tu interior yace todo lo que es perfecto, presto a irradiar a través de ti sobre el mundo. Ello sanará todo pesar y dolor, todo temor y toda sensación de pérdida porque curará a la mente que pensaba que todas esas cosas eran reales y que sufría debido a la lealtad que les tenía.


4. Jamás se te puede privar de tu perfecta santidad porque su Fuente va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes sufrir porque la Fuente de toda dicha va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes estar solo porque la Fuente de toda vida va contigo dondequiera que tú vas. Nada puede destruir tu paz mental porque Dios va contigo dondequiera que tú vas.


5. Comprendemos que no creas nada de esto. ¿Cómo ibas a creerlo cuando la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una pesada nube de pensamientos dementes, densos y turbios que representan, no obstante, todo lo que ves? Hoy intentaremos por primera vez atravesar esa obscura y pesada nube y llegar a la luz que se encuentra más allá.


6. Hoy tendremos una sola sesión de práctica larga. Por la mañana, a ser posible tan pronto como te levantes, siéntate en silencio de tres a cinco minutos con los ojos cerrados. Al comienzo de la sesión de práctica repite la idea de hoy muy lentamente. No trates de pensar en nada en particular. Trata, en cambio, de experimentar la sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá de todos los pensamientos vanos del mundo. Trata de llegar hasta lo más profundo de tu mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte.


7. De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si observas que eso te ayuda. Pero sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu interior, lejos del mundo y de todos sus pensamientos disparatados. Estás tratando de llegar más allá de todo ello. Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de aproximarte a la Realidad.


8. Es perfectamente posible llegar a Dios. De hecho, es muy fácil, ya que es la cosa más natural del mundo. Podría decirse incluso que es lo único que es natural en el mundo. El camino quedará despejado, si realmente crees que ello es posible. Este ejercicio puede producir resultados asombrosos incluso la primera vez que se intenta, y tarde o temprano acaba por tener éxito. A medida que avancemos ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica. No obstante, nunca fracasa del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.


9. Usa la idea frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados. Piensa en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras. Concéntrate en la santidad que esas palabras te atribuyen, en la compañía indefectible de la que gozas, en la completa protección que te rodea.


10. Puedes ciertamente permitirte el lujo de reírte de los pensamientos de miedo, recordando que Dios va contigo dondequiera que tú vas.


REFLEXIÓN: 


Cuando leí que era la cosa más natural del mundo llegar a Dios, y que era lo único natural, sólo pude suspirar pensando en por qué para mí era tan difícil de creer, porque aunque he creído en Dios desde que tengo uso de razón, me la he pasado buscándolo de mil formas, y hasta huyendo alguna vez por rebeldía. Pero también nos dicen que la “separación” no es real y que es un desatino, y entonces me sigo preguntando ¿por qué me he pasado la vida buscando lo que no está perdido? Se puede tornar un poco confuso y desesperanzador pensar en esto, y por eso lo mejor, como en mi caso, es creer y empezar a actuar como nos pide UCDM.


Hoy se nos dice que es “perfectamente posible llegar a Dios”, y nos guían hacia un ejercicio para que tratemos de sumergirnos en nuestro interior,  evitando pensamientos distractores para buscar muy dentro de nosotros algo “Real” lejos de las apariencias en las que estamos viviendo. También es muy esperanzador saber que  es posible tener éxito inmediatamente, pero de no  conseguirlo no se fracasa del todo, así que  vale la pena intentarlo. Y si la frase de hoy es “Dios va conmigo a donde quiera que voy”, pues nada malo nos puede suceder en este intento de buscar a Dios en nuestro interior. Fe y decisión es lo que se necesita para dar el primer paso.


ORACIÓN.


Padre, qué difícil es creer que no existe la separación y que es un invento de mi mente racional. Desde allí he creado caos y he experimentado muchas emociones que han minado mi esperanza. Pero yo creo que Tu vas conmigo donde quiera que voy, y hasta que lo pueda experimentar como algo real y no mental, te pido me sostengas en los momentos de debilidad cuando quiero salir corriendo y renunciar a Tu encuentro. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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