Powered By Blogger
Mostrando las entradas con la etiqueta Paz mental. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Paz mental. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de noviembre de 2025

LECCIÓN 311: Juzgo todas las cosas como quiero que sean.



Antes de leer la lección ver: 


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Juicio Final?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/10-que-es-el-juicio-final.html



1. Los juicios se inventaron para usarse como un arma contra la verdad. Separan aquello contra lo que se utilizan y hacen que se vea como si fuese algo aparte y separado. Luego hacen de ello lo que tú quieres que sea. Juzgan lo que no pueden comprender, ya que no pueden ver la totalidad y, por lo tanto, juzgan falsamente. No nos valgamos de ellos hoy, antes bien, ofrezcámoselos de regalo a Aquel que puede utilizarlos de manera diferente. Él nos salvará de la agonía de todos los juicios que hemos emitido contra nosotros mismos y restablecerá nuestra paz mental al ofrecernos el Juicio de Dios con respecto a Su Hijo.


2. Padre, estamos esperando hoy con mentes receptivas a oír Tu Juicio con respecto al Hijo que amas. No lo conocemos, y así, no lo podemos juzgar. Por lo tanto, dejamos que Tu Amor decida lo que Aquel a Quien creaste como Tu Hijo no puede sino ser.


REFLEXIÓN:


Iniciamos el capítulo 10 (¿Qué es el juicio final?). Nos dicen que “éste es el juicio mediante el cual a la percepción le llega su fin”, no sin antes impartir una bendición para “luego desaparecer” porque alcanzó su objetivo y cumplió su misión.


Y este  “Juicio Final” no condena al mundo porque lo ve “completamente perdonado, libre de pecado y sin propósito alguno.”.  Por eso,  hoy nos piden que no nos valgamos de los juicios, y más bien que los ofrezcamos “de regalo a Aquel que puede utilizarlos de manera diferente.”, cuyo propósito es restablecer “nuestra paz mental”, y no como hemos escuchado: ¡Condenarnos al infierno”


Esto me hace recordar que cuando leí por primera vez el Apocalipsis tenía prevenciones porque siempre había escuchado a muchas personas decir que ese libro anunciaba la ira de Dios y muchas catástrofes porque era el juicio final. El caso es que inicié la lectura con mucha expectativa y también con mucho respeto, y cuando llegué al versículo 3 del capítulo 1, me sorprendí gratamente y me dije:  “No importa lo que lea, no importa cuán confundida esté con la lectura, me quedo con lo que dice aquí porque son las palabras de Jesucristo al apóstol Juan y sólo auguran bendición”:


“Feliz el que lea en público estas palabras proféticas y felices quienes las escuchen y hacen caso de este mensaje, porque el tiempo está cerca.”.  (Apocalipsis  1:3)


Esas palabras iniciales me llenaron de alegría porque pensaba que si decían “feliz el que lea y feliz el que escuche”, era porque contenían una información muy valiosa así no supiera exactamente qué era. Y así fue, lo leí sin juzgar, pero sobre todo con la certeza de sentirme afortunada de escuchar las palabras que Jesús quiso transmitirnos a través de uno de sus apóstoles. Y no puedo decir que lo comprendí en su totalidad, pero hoy  que he leído el capítulo 10, creo firmemente que es imposible sentir temor de “la Gracia redentora de Dios”, porque lo que nos ofrece es liberarnos totalmente del sufrimiento, y por eso estamos aquí sanando nuestra mente para poder comprender sus designios y acceder a la salvación que nos otorga a través del perdón y el no juicio.


Quedémonos orando y meditando con las amorosas palabras que hoy nos dirige nuestro Padre, y que se encuentran al final del capítulo 10:


“Tú sigues siendo Mi santo Hijo, por siempre inocente, por siempre amoroso y por siempre amado, tan ilimitado como tu Creador, absolutamente inmutable y por siempre inmaculado. Despierta, pues, y regresa a Mí. Yo soy tu Padre y tú eres Mi Hijo”.


¡Amén!


lunes, 10 de febrero de 2025

LECCIÓN 41: Dios va conmigo dondequiera que yo voy.



1. Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá por completo la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que se consideran separados. La depresión es una consecuencia inevitable de la separación, como también lo son la ansiedad, las preocupaciones, una profunda sensación de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento y el intenso miedo a perder.


2. Los que se consideran separados han inventado muchos “remedios” para lo que, según ellos, son “los males del mundo”: Pero la única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema. Los efectos de éste, no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es real. La idea de hoy tiene el poder de acabar con todo este desatino para siempre. Pues eso es lo que es, un desatino, por muy serias y trágicas que parezcan ser sus manifestaciones.


3. En lo profundo de tu interior yace todo lo que es perfecto, presto a irradiar a través de ti sobre el mundo. Ello sanará todo pesar y dolor, todo temor y toda sensación de pérdida porque curará a la mente que pensaba que todas esas cosas eran reales y que sufría debido a la lealtad que les tenía.


4. Jamás se te puede privar de tu perfecta santidad porque su Fuente va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes sufrir porque la Fuente de toda dicha va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes estar solo porque la Fuente de toda vida va contigo dondequiera que tú vas. Nada puede destruir tu paz mental porque Dios va contigo dondequiera que tú vas.


5. Comprendemos que no creas nada de esto. ¿Cómo ibas a creerlo cuando la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una pesada nube de pensamientos dementes, densos y turbios que representan, no obstante, todo lo que ves? Hoy intentaremos por primera vez atravesar esa obscura y pesada nube y llegar a la luz que se encuentra más allá.


6. Hoy tendremos una sola sesión de práctica larga. Por la mañana, a ser posible tan pronto como te levantes, siéntate en silencio de tres a cinco minutos con los ojos cerrados. Al comienzo de la sesión de práctica repite la idea de hoy muy lentamente. No trates de pensar en nada en particular. Trata, en cambio, de experimentar la sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá de todos los pensamientos vanos del mundo. Trata de llegar hasta lo más profundo de tu mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte.


7. De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si observas que eso te ayuda. Pero sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu interior, lejos del mundo y de todos sus pensamientos disparatados. Estás tratando de llegar más allá de todo ello. Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de aproximarte a la Realidad.


8. Es perfectamente posible llegar a Dios. De hecho, es muy fácil, ya que es la cosa más natural del mundo. Podría decirse incluso que es lo único que es natural en el mundo. El camino quedará despejado, si realmente crees que ello es posible. Este ejercicio puede producir resultados asombrosos incluso la primera vez que se intenta, y tarde o temprano acaba por tener éxito. A medida que avancemos ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica. No obstante, nunca fracasa del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.


9. Usa la idea frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados. Piensa en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras. Concéntrate en la santidad que esas palabras te atribuyen, en la compañía indefectible de la que gozas, en la completa protección que te rodea.


10. Puedes ciertamente permitirte el lujo de reírte de los pensamientos de miedo, recordando que Dios va contigo dondequiera que tú vas.


REFLEXIÓN: 


Cuando leí que era la cosa más natural del mundo llegar a Dios, y que era lo único natural, sólo pude suspirar pensando en por qué para mí era tan difícil de creer, porque aunque he creído en Dios desde que tengo uso de razón, me la he pasado buscándolo de mil formas, y hasta huyendo alguna vez por rebeldía. Pero también nos dicen que la “separación” no es real y que es un desatino, y entonces me sigo preguntando ¿por qué me he pasado la vida buscando lo que no está perdido? Se puede tornar un poco confuso y desesperanzador pensar en esto, y por eso lo mejor, como en mi caso, es creer y empezar a actuar como nos pide UCDM.


Hoy se nos dice que es “perfectamente posible llegar a Dios”, y nos guían hacia un ejercicio para que tratemos de sumergirnos en nuestro interior,  evitando pensamientos distractores para buscar muy dentro de nosotros algo “Real” lejos de las apariencias en las que estamos viviendo. También es muy esperanzador saber que  es posible tener éxito inmediatamente, pero de no  conseguirlo no se fracasa del todo, así que  vale la pena intentarlo. Y si la frase de hoy es “Dios va conmigo a donde quiera que voy”, pues nada malo nos puede suceder en este intento de buscar a Dios en nuestro interior. Fe y decisión es lo que se necesita para dar el primer paso.


ORACIÓN.


Padre, qué difícil es creer que no existe la separación y que es un invento de mi mente racional. Desde allí he creado caos y he experimentado muchas emociones que han minado mi esperanza. Pero yo creo que Tu vas conmigo donde quiera que voy, y hasta que lo pueda experimentar como algo real y no mental, te pido me sostengas en los momentos de debilidad cuando quiero salir corriendo y renunciar a Tu encuentro. Amén.


lunes, 3 de febrero de 2025

LECCIÓN 34: Podría ver paz en lugar de esto.



1. La idea de hoy comienza a describir las condiciones que prevalecen en la otra manera de ver. La paz mental es claramente una cuestión interna. Tiene que empezar con tus propios pensamientos y luego extenderse hacia afuera. Es de tu paz mental de donde nace una percepción pacífica del mundo.


2. Para los ejercicios de hoy se requieren tres sesiones de práctica largas. Se aconseja que lleves a cabo una por la mañana y otra por la noche, con una tercera adicional a intercalar entremedias en el momento que parezca más propicio. Todas las sesiones deben hacerse con los ojos cerrados. Es a tu mundo interno al que deben dirigirse las aplicaciones de la idea de hoy.


3. Para cada una de estas sesiones largas se requieren alrededor de cinco minutos de búsqueda mental. Escudriña tu mente en busca de pensamientos de temor, situaciones que provoquen ansiedad, personas o acontecimientos “ofensivos” o cualquier otra cosa sobre la que estés abrigando pensamientos no amorosos. A medida que cada uno de estos pensamientos surja en tu mente, obsérvalo relajadamente, repitiendo la idea de hoy muy despacio, y luego déjalo ir y haz lo mismo con el siguiente.


4. Si comienza a resultarte difícil pensar en temas específicos, continúa repitiendo la idea para tus adentros sin prisas y sin aplicarla a nada en particular. Asegúrate, no obstante, de no excluir nada específicamente.


5. Las aplicaciones cortas deben ser frecuentes, y hacerse siempre que sientas que de alguna forma tu paz mental se está viendo amenazada. El propósito de esto es protegerte de la tentación a lo largo del día. Si se presentase alguna forma específica de tentación en tu conciencia, el ejercicio deberá hacerse de esta forma:


Podría ver paz en esta situación en lugar de lo que ahora veo en ella.


6. Si los ataques a tu paz mental se manifiestan en forma de emociones adversas más generalizadas, tales como depresión, ansiedad o preocupación, usa la idea en su forma original. Si ves que necesitas aplicar la idea de hoy más de una vez para que te ayude a cambiar de parecer con respecto a alguna situación determinada, trata de dedicar varios minutos a repetirla hasta que sientas una sensación de alivio. Te ayudará si te dices a ti mismo lo siguiente:


Puedo sustituir mis sentimientos de depresión, ansiedad o preocupación [o mis pensamientos acerca de esta situación, persona o acontecimiento] por paz.


REFLEXIÓN:


Siempre puede haber algo mejor de lo que estamos viendo o experimentando. Cuando uno dice “podría” está implícito el descontento porque sólo así nos preguntamos ¿cómo podríamos cambiar eso que no nos gusta? Lo importante es no confundir el inconformismo con una verdadera necesidad de cambio porque muchas veces deseamos algo diferente no desde la necesidad sino desde la ambición. Es algo así como que una persona ve el carro de su vecino y piensa: “yo podría tener un carro mejor…”.  Y desde el momento en que  ve que alguien más posee cosas que él no tiene entonces se instala el descontento que genera incertidumbre y ausencia de paz, producto de la ambición, la envidia, etc. Casi siempre es una emoción la que nos quita la paz, ya sea por algo material, mental o espiritual. Y no siempre es porque tengamos que hacer un cambio en nuestras vidas, sino tal vez es cuestión de aceptación de que las cosas son así. Pero eso no quiere decir que debamos quedarnos con los brazos cruzados y no hacer nada, sino más bien reflexionar si eso que nos quita la paz es algo vital, o lo podemos solucionar aceptando que en el momento presente eso es lo que hay y podemos vivir con eso. Y así hay muchos ejemplos con los que se puede ver si el cambio lo queremos desde la envidia, la inconformidad, la negación o una verdadera necesidad de estar mejor. 


ORACIÓN:


Padre, vivo en un mundo que me llena de ansiedad, angustia  y preocupación, por eso hoy  acepto la Paz que me ofreciste un día a  través de Tu Hijo, esa que el mundo no da, esa que no permite que se turbe mi corazón ni tenga miedo. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

Lo más visto