Antes de leer la lección ver:
SEGUNDA PARTE: Introducción:
https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html
2. ¿Qué es el Juicio Final?
https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/10-que-es-el-juicio-final.html
1. Los juicios se inventaron para usarse como un arma contra la verdad. Separan aquello contra lo que se utilizan y hacen que se vea como si fuese algo aparte y separado. Luego hacen de ello lo que tú quieres que sea. Juzgan lo que no pueden comprender, ya que no pueden ver la totalidad y, por lo tanto, juzgan falsamente. No nos valgamos de ellos hoy, antes bien, ofrezcámoselos de regalo a Aquel que puede utilizarlos de manera diferente. Él nos salvará de la agonía de todos los juicios que hemos emitido contra nosotros mismos y restablecerá nuestra paz mental al ofrecernos el Juicio de Dios con respecto a Su Hijo.
2. Padre, estamos esperando hoy con mentes receptivas a oír Tu Juicio con respecto al Hijo que amas. No lo conocemos, y así, no lo podemos juzgar. Por lo tanto, dejamos que Tu Amor decida lo que Aquel a Quien creaste como Tu Hijo no puede sino ser.
REFLEXIÓN:
Iniciamos el capítulo 10 (¿Qué es el juicio final?). Nos dicen que “éste es el juicio mediante el cual a la percepción le llega su fin”, no sin antes impartir una bendición para “luego desaparecer” porque alcanzó su objetivo y cumplió su misión.
Y este “Juicio Final” no condena al mundo porque lo ve “completamente perdonado, libre de pecado y sin propósito alguno.”. Por eso, hoy nos piden que no nos valgamos de los juicios, y más bien que los ofrezcamos “de regalo a Aquel que puede utilizarlos de manera diferente.”, cuyo propósito es restablecer “nuestra paz mental”, y no como hemos escuchado: ¡Condenarnos al infierno”
Esto me hace recordar que cuando leí por primera vez el Apocalipsis tenía prevenciones porque siempre había escuchado a muchas personas decir que ese libro anunciaba la ira de Dios y muchas catástrofes porque era el juicio final. El caso es que inicié la lectura con mucha expectativa y también con mucho respeto, y cuando llegué al versículo 3 del capítulo 1, me sorprendí gratamente y me dije: “No importa lo que lea, no importa cuán confundida esté con la lectura, me quedo con lo que dice aquí porque son las palabras de Jesucristo al apóstol Juan y sólo auguran bendición”:
“Feliz el que lea en público estas palabras proféticas y felices quienes las escuchen y hacen caso de este mensaje, porque el tiempo está cerca.”. (Apocalipsis 1:3)
Esas palabras iniciales me llenaron de alegría porque pensaba que si decían “feliz el que lea y feliz el que escuche”, era porque contenían una información muy valiosa así no supiera exactamente qué era. Y así fue, lo leí sin juzgar, pero sobre todo con la certeza de sentirme afortunada de escuchar las palabras que Jesús quiso transmitirnos a través de uno de sus apóstoles. Y no puedo decir que lo comprendí en su totalidad, pero hoy que he leído el capítulo 10, creo firmemente que es imposible sentir temor de “la Gracia redentora de Dios”, porque lo que nos ofrece es liberarnos totalmente del sufrimiento, y por eso estamos aquí sanando nuestra mente para poder comprender sus designios y acceder a la salvación que nos otorga a través del perdón y el no juicio.
Quedémonos orando y meditando con las amorosas palabras que hoy nos dirige nuestro Padre, y que se encuentran al final del capítulo 10:
“Tú sigues siendo Mi santo Hijo, por siempre inocente, por siempre amoroso y por siempre amado, tan ilimitado como tu Creador, absolutamente inmutable y por siempre inmaculado. Despierta, pues, y regresa a Mí. Yo soy tu Padre y tú eres Mi Hijo”.
¡Amén!


Muchas Graciasss
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