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lunes, 2 de junio de 2025

LECCIÓN 153: En mi indefensión radica mi seguridad.



1. Tú que te sientes amenazado por este mundo cambiante, por sus cambios de fortuna y amargas ironías, por sus fugaces relaciones y por todos los “regalos” que te presta únicamente para más tarde quitártelos, pon mucha atención a lo que aquí decimos. El mundo no ofrece ninguna seguridad. Está arraigado en el ataque, y todos los “regalos” que aparentemente te ofrecen seguridad no son más que engaños. El mundo no hace sino atacar una y otra vez. Es imposible gozar de paz mental allí donde el peligro acecha de ese modo.


2. El mundo no puede sino ponerte a la defensiva, pues la amenaza produce ira, y la ira hace que el ataque parezca razonable, que ha sido realmente provocado y que está justificado por haber sido en defensa propia. Una actitud defensiva, no obstante, supone una doble amenaza, puesto que da testimonio de la debilidad y establece un sistema de defensas que no puede funcionar. Ahora los débiles se debilitan aún más, pues hay traición afuera y una traición todavía mayor dentro. 6La mente se halla ahora confusa y no sabe adónde dirigirse para escapar de sus propias imaginaciones.


3. Es como si un anillo la estuviera sujetando firmemente, dentro del cual otro anillo la atenaza y dentro de ése otro más, hasta que finalmente pierde toda esperanza de poder escapar o de obtener su liberación. Los ciclos de ataque y defensa, y de defensa y ataque, se convierten en los círculos que forman las horas y los días, los cuales atan a la mente con gruesos anillos de acero reforzado, que se aflojan por un momento, mas sólo para iniciar todo el proceso de nuevo. No parece haber respiro ni final para este aprisionamiento que atenaza a la mente cada vez más.


4. El precio de las defensas es el más alto de los que exige el ego. La locura que reina en ellas es tan nefasta que la esperanza de recobrar la cordura parece ser sólo un sueño vano, más allá de lo que es posible. La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda y sobrepasa en tal medida cualquier intensidad o frenesí que puedas concebir, que no tienes idea de toda la devastación que ello te ha ocasionado.


5. Eres su esclavo. No sabes lo que haces del miedo que le tienes. Tú que sientes su mano de hierro comprimiéndote el corazón, no entiendes lo mucho que has tenido que sacrificar. No te das cuenta de cómo has saboteado la santa Paz de Dios con tu actitud defensiva. Pues ves al Hijo de Dios como víctima del ataque de las fantasías y de los sueños e ilusiones que él mismo forjó, indefenso ante su presencia y necesitado de defensas en forma de más fantasías y de sueños en los que las ilusiones de que está a salvo lo consuelen.


6. La indefensión es fortaleza. Da testimonio de que has reconocido al Cristo en ti. Tal vez recuerdes que el texto afirma que siempre eliges entre la fortaleza de Cristo y tu debilidad, que ves como algo aparte de Él. La indefensión no puede ser atacada porque reconoce una fuerza tan inmensa, que ante ella el ataque es absurdo o un juego tonto que un niño cansado jugaría cuando tiene tanto sueño que ya ni se acuerda de lo que quiere.


7. Estar a la defensiva implica debilidad. Proclama que has negado al Cristo y que ahora temes la ira de Su Padre. 3Qué puede salvarte ahora de tus alucinaciones de un dios iracundo, cuya aterradora imagen crees ver tras todos los males del mundo? ¿Qué otra cosa sino ilusiones podrían defenderte ahora, cuando no son sino ilusiones lo que combates?


8. Hoy no vamos a jugar tales juegos infantiles. Pues nuestro verdadero propósito es salvar al mundo, y no estamos dispuestos a intercambiar el gozo infinito que nos brinda llevar a cabo nuestra función por insensateces. No vamos a dejar que la felicidad se nos escape debido a que un fragmento de un sueño absurdo haya cruzado nuestras mentes y hayamos confundido las figuras que en él aparecen con el Hijo de Dios y, al fugaz instante que dicho sueño duró, con la eternidad.


9. Hoy miraremos más allá de los sueños, reconociendo que no necesitamos defensas porque fuimos creados inexpugnables, sin ningún pensamiento, deseo o sueño en el que el ataque pudiera tener sentido alguno. Ahora nos es imposible temer, pues hemos dejado atrás todo pensamiento temeroso. Y en la indefensión nos erguimos protegidos, con la tranquila certeza de que ahora estamos a salvo, seguros de la salvación; seguros de que llevaremos a cabo el propósito que hemos elegido, a medida que nuestro ministerio extiende su santa bendición por todo el mundo.


10. Permanece muy quedo por un instante y piensa en silencio cuán santo es tu propósito, cuán seguro descansas y cuán invulnerable eres en su luz. Los ministros de Dios han elegido dejar que la verdad more con ellos. ¿Quién es más santo que ellos? ¿Quién podría estar más seguro de que su felicidad está plenamente garantizada? ¿Y quién podría estar más fuertemente protegido? ¿Qué defensa podrían necesitar los que se cuentan entre los elegidos de Dios, al ser ésa Su elección así como la de ellos?


11. La función de los ministros de Dios es ayudar a sus hermanos a tomar la misma decisión que ellos tomaron. Dios los eligió a todos, pero muy pocos se han dado cuenta de que Su Voluntad es también la suya. Y mientras no enseñes lo que has aprendido, la salvación seguirá esperando y las tinieblas mantendrán al mundo en un sombrío aprisionamiento. Tampoco reconocerás que la luz ha venido a ti y que ya te has escapado. Pues no verás la luz hasta que se la ofrezcas a todos tus hermanos. Y al ellos tomarla de tus manos, reconocerás que es tu propia luz.


12. Podría decirse que la salvación es como un juego que juegan niños felices. Fue diseñada por Uno que ama a Sus Hijos y que desea substituir sus temibles juguetes por juegos felices que les enseñen que el juego del miedo ya se acabó. Su juego enseña lo que es la felicidad porque es un juego en el que nadie pierde. Todo aquel que participa no puede sino ganar, y con su victoria queda asegurada la victoria de todos los demás. Los niños abandonan gustosamente el juego del miedo cuando reconocen los beneficios que brinda la salvación.


13. Tú que has jugado a haber perdido toda esperanza, a haber sido abandonado por tu Padre y a haberte quedado solo y aterrorizado en un mundo temible, enloquecido por el pecado y la culpa, sé feliz ahora. Ese juego terminó. Ahora ha llegado un período de tranquilidad en el que guardamos los juegos de la culpa y ponemos bajo llave nuestros extraños e infantiles pensamientos de pecado para siempre, apartándolos así de las puras y santas mentes de las criaturas del Cielo y del Hijo de Dios.


14. Nos detenemos sólo por un instante más para jugar nuestro último juego feliz sobre esta tierra. Y luego pasamos a ocupar el lugar que nos corresponde allí donde mora la verdad y donde los juegos no tienen sentido. Y así termina la historia. Deja que este día acerque más el último capítulo al mundo para que todos comprendan que el cuento que leen de un destino aterrador, de esperanzas truncadas y de irrisorias defensas contra una venganza de la que no hay escapatoria, no es sino su propia fantasía delirante. Los ministros de Dios han venido a despertarlos de los sueños tenebrosos que esa historia ha evocado en la confusa y desconcertada memoria que ellos tienen de ese cuento distorsionado. El Hijo de Dios puede por fin sonreír al darse cuenta de que no es verdad.


15. Hoy practicamos siguiendo un formato que vamos a utilizar por algún tiempo. Comenzaremos cada día concentrando nuestra atención en el pensamiento diario el mayor tiempo posible. Cinco minutos es lo mínimo que dedicaremos a prepararnos para un día en el que la salvación es nuestro único objetivo. Diez sería mejor; quince, todavía mejor. Y a medida que las distracciones que nos desvían de nuestro propósito vayan disminuyendo, nos daremos cuenta de que incluso media hora es muy poco tiempo para pasar con Dios. Y por la noche, llenos de gratitud y alegría, no estaremos dispuestos a concederle menos que eso.


16. A medida que recordemos ser fieles a la Voluntad que compartimos con Dios, nuestra creciente paz aumentará con el transcurrir de cada hora. Habrá ocasiones en las que tal vez un minuto o incluso menos será lo máximo que podamos dedicarle cuando el reloj marque las horas. A veces se nos olvidará por completo. Y en otras ocasiones asuntos mundanos acapararán nuestra atención y nos resultará imposible distanciarnos de ellos por un momento para centrar nuestros pensamientos en Dios.


17. Sin embargo, en cuanto podamos, seremos fieles a nuestro cometido como ministros de Dios, recordando cada hora nuestra misión y Su Amor. Y nos sentaremos en silencio a esperarlo y a escuchar Su Voz que nos dirá lo que Él desea que hagamos durante la hora siguiente, mientras le damos gracias por todos los regalos que nos dio en la que acaba de transcurrir.


18. Con el tiempo y la práctica, nunca más dejarás de pensar en Él o de oír Su amorosa Voz guiando tus pasos por serenos rumbos por los que caminarás en un estado de absoluta indefensión, pues sabrás que el Cielo va contigo. No dejarás que tu mente se aparte de Él un solo instante, aun cuando tu tiempo transcurra ofreciéndole la salvación al mundo. ¿Dudas acaso de que Él no vaya a hacer que esto sea posible para ti que has decidido ejecutar Su plan tanto para la salvación del mundo como para la tuya?


19. Nuestro tema de hoy es nuestra indefensión. Nos revestimos de ella mientras nos preparamos para acometer el día. Nos alzamos fuertes en Cristo, y dejamos que nuestra debilidad desaparezca al acordarnos de que Su fortaleza mora en nosotros. A lo largo del día nos recordaremos a nosotros mismos que Él permanece a nuestro lado y que nuestra debilidad nunca carece del apoyo de Su fortaleza. Y la invocaremos cada vez que sintamos que la amenaza de nuestras defensas socava nuestra certeza de propósito. Nos detendremos por un momento al oírle decir: “Aquí estoy”.


20. Tu práctica empezará a adquirir ahora el fervor del amor para ayudarte a evitar que tu mente se desvíe de su propósito. No tengas miedo ni timidez. No hay duda de que alcanzarás tu objetivo final. Los ministros de Dios jamás pueden fracasar, pues el amor, la fortaleza y la paz que irradia desde ellos a todos sus hermanos proceden de Él. Ésos son los dones que Él te ha dado. Estar libre de todo deseo de defenderte es todo lo que necesitas darle a cambio. Dejas a un lado únicamente lo que nunca fue real a fin de contemplar a Cristo y ver Su impecabilidad.


REFLEXIÓN:


El título de la lección de hoy me hizo recordar una cita bíblica que leí hace muchos años y que me impresionó no sólo por su belleza sino por la fuerza de su mensaje. Se encuentra en una de las cartas de San Pablo (2 Corintios 12: 7-9),  y hace referencia  a la sensación de sentirse indefenso e inseguro ante una situación que agobia. Al respecto, dice San Pablo que estaba pasando por una prueba muy grande y le rogó al Señor por tres veces  para que le quitara ese peso y le respondió: “Te basta mi gracia, pues en tu debilidad brilla más mi poder”.  Es un mensaje muy profundo que nos invita a confiar en el Poder y la Voluntad de Dios, y soltar nuestros miedos y angustias al enfrentarnos con nuestras propias debilidades. Esta cita me impactó tanto que jamás la olvidé, y siento que es lo mismo que hoy nos dicen: “En mi indefensión radica mi seguridad”. Sí, porque es un llamamiento a confiar en Dios y soltar el miedo que proviene de los ataques que recibimos del mundo.


Volviendo a la cita de San Pablo, él, ante la respuesta que recibe de Dios responde: “... de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. Es lo mismo que debemos hacer y que hoy nos piden: Confiar en que no estamos solos sino que somos guiados, y si decidimos emprender este camino que nos ofrece un “ministerio”, debemos soltar las los miedos y las cargas, pues ante nuestra aparente debilidad, contamos con la Gracia de Dios para salir airosos de cualquier situación difícil que se nos presente, porque estamos a su servicio cumpliendo una misión que decidimos aceptar cuando le dimos el “sí”, al emprender el estudio de UCDM.  


Además, tenemos la certeza  de que si fuimos llamados y estamos aquí es porque hace parte de nuestro propósito de vida, y nos lo confirman cuando nos dicen: 


“Los ministros de Dios jamás pueden fracasar, pues el amor, la fortaleza y la paz que irradia desde ellos a todos sus hermanos proceden de Él. Ésos son los dones que Él te ha dado. Estar libre de todo deseo de defenderte es todo lo que necesitas darle a cambio. Dejas a un lado únicamente lo que nunca fue real a fin de contemplar a Cristo y ver Su impecabilidad”.


Sí, Padre, nos basta Tu Gracia, porque en nuestra debilidad brilla más Tu Poder. Amén.


jueves, 15 de mayo de 2025

LECCIÓN 135: Si me defiendo he sido atacado.



1. ¿Quién se defendería a sí mismo a menos que creyera que ha sido atacado, que el ataque es real y que defendiéndose es como puede salvarse? En esto radica la insensatez de las defensas, las cuales otorgan absoluta “realidad” a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si fueran reales. Esto no hace sino añadir más ilusiones a las ilusiones, haciendo así que la corrección sea doblemente difícil. Y esto es lo que haces cuando tratas de planificar el futuro, reactivar el pasado u organizar el presente de acuerdo con tus deseos.


2. Actúas basándote en la creencia de que tienes que protegerte de lo que está ocurriendo porque encierra una amenaza para ti. Sentirte amenazado es admitir que existe en ti una debilidad inherente; es asimismo la creencia de que hay un peligro que tiene el poder de incitarte a buscar una defensa apropiada. El mundo está basado en esta creencia demente. Y todas sus estructuras, pensamientos y dudas, sus castigos y su pesado armamento, sus definiciones legales y sus códigos, su ética, sus líderes y sus dioses, no hacen sino perpetuar esta sensación de amenaza. Pues nadie andaría por el mundo cargando con una pesada armadura si no fuera porque el terror le encoge el corazón.


3. Las defensas son atemorizantes. Surgen del miedo, el cual se intensifica con cada defensa adicional. Crees que te ofrecen seguridad. Sin embargo, lo que hacen es proclamar que el miedo es real y que el terror está justificado. ¿No te parece extraño que al elaborar tus planes, reforzar tu armadura y afianzar tus cerrojos aún más, nunca te detienes a pensar qué es lo que estás defendiendo, cómo lo estás defendiendo y contra qué?


4. Examinemos en primer lugar qué es lo que defiendes. Debe ser algo muy débil y vulnerable. Debe ser algo que es presa fácil, incapaz de protegerse a sí mismo y que, por lo tanto, necesita que lo defiendas. ¿Qué otra cosa sino el cuerpo adolece de tal fragilidad que para proteger su insignificante vida es necesario prestarle un constante cuidado, y estar atento y sumamente preocupado por su bienestar? ¿Qué otra cosa sino el cuerpo flaquea y es incapaz de ser el digno anfitrión del Hijo de Dios?


5. Sin embargo, no es el cuerpo el que puede temer o ser algo temible. Las únicas necesidades que tiene son las que tú mismo le impones. No necesita complicadas estructuras que lo defiendan ni medicamentos para conservar la salud; ni cuidados ni que te preocupes por él en absoluto. Si defiendes su vida, le haces regalos para embellecerlo o construyes muros para su protección, estarás declarando que tu hogar está a merced del ladrón del tiempo, que es corruptible, que se está deteriorando y que es tan vulnerable que tienes que protegerlo con tu propia vida.


6. ¿No este cuadro aterrador? ¿Cómo puedes estar en paz con semejante concepto de tu hogar? Sin embargo, ¿qué otra cosa sino tus propias creencias dotó al cuerpo con el derecho de servirte de esta manera? Fue tu mente la que le asignó al cuerpo todas las funciones que percibes en él y la que fijó su valor muy por encima del pequeño montón de polvo y agua que realmente es. ¿Quién defendería semejante cosa si reconociera que eso es lo que es?


7. El cuerpo no necesita ninguna defensa. No podemos hacer suficiente hincapié en esto. El cuerpo se mantendrá fuerte y saludable si la mente no abusa de él asignándole funciones que no puede cumplir, propósitos que están fuera de su alcance y elevadas metas que no puede alcanzar. Tales intentos ridículos, aunque celosamente atesorados, son la fuente de los múltiples y dementes ataques a que lo sometes. Pues el cuerpo parece frustrar tus esperanzas, valores y sueños, así como no satisfacer tus necesidades.


8. El “ser” que necesita protección no es real. El cuerpo, que de por sí no tiene valor ni es merecedor de la más mínima defensa, sólo requiere que se le perciba como algo completamente ajeno a ti para convertirse en un instrumento saludable y útil por medio del cual la mente puede obrar hasta que deje de tener utilidad. Pues ¿quién querría conservarlo una vez que ha dejado de ser útil?


9. Defiende el cuerpo y habrás atacado a tu mente. Pues habrás visto en ella las debilidades, las limitaciones, las faltas y los defectos de los que crees que el cuerpo debe ser liberado. De este modo, no podrás ver a la mente como algo separado de las condiciones corporales. Y descargarás sobre el cuerpo todo el dolor que procede de concebir a la mente como frágil, limitada y separada de las demás mentes y de su Fuente.


10. Éstos son los pensamientos que necesitan curación, y una vez que hayan sido corregidos y reemplazados por la verdad, el cuerpo gozará de perfecta salud. La verdad es la única defensa real del cuerpo. Sin embargo, ¿recurres a ella para defenderlo? El tipo de protección que le ofreces no lo beneficia en absoluto, sino que añade más angustia a tu mente. Y no sólo no te curas, sino que eliminas toda esperanza de curación, pues no puedes ver dónde se deben depositar las esperanzas si es que éstas han de ser esperanzas fundadas.


11. La mente que ha sanado no planifica. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes que se le asignaron. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al plan mayor que se diseñó para el bien de todos.


12. La mente que ha sanado se ha liberado de la creencia de que tiene que planificar, si bien no puede saber cuál sería el mejor desenlace, los medios por los que se puede alcanzar ni cómo reconocer el problema que el plan tiene como propósito solucionar. La mente no podrá sino hacer un mal uso del cuerpo al trazar sus planes mientras no reconozca que esto es así. Mas cuando acepte que esto es verdad, sanará y dejará a un lado al cuerpo.


13. Forzar al cuerpo a que se amolde a los planes que una mente no curada traza para salvarse a sí misma es lo que hace que el cuerpo enferme. En tal caso, el cuerpo no es libre para ser un instrumento de ayuda en un plan que le ofrece mucha más protección de la que él podría prestarse a sí mismo y que por un corto tiempo requiere de sus servicios. Cuando se utiliza con este propósito, su salud está asegurada. Pues todo lo que la mente utilice para tal fin funcionará a la perfección y con la fortaleza que se le ha otorgado la cual no puede fallar.


14. Tal vez no sea fácil darse cuenta de que los planes que uno mismo inicia no son otra cosa que defensas, que tienen el mismo propósito para el que fueron concebidas todas las defensas. Estos planes constituyen los medios mediante los cuales una mente atemorizada intenta hacerse cargo de su propia protección a costa de la verdad. Esto se puede reconocer fácilmente en algunas de las formas que adopta este autoengaño, en las que la negación de la realidad es muy evidente. No obstante, rara vez se reconoce que hacer planes es en sí una defensa.


15. La mente que se dedica a hacer planes para sí misma está tratando de controlar acontecimientos futuros. No cree que se le proveerá de todo cuanto pueda necesitar, a menos que ella misma se haga cargo. El énfasis del tiempo es el futuro, el cual se debe controlar mediante el aprendizaje y la experiencia derivada de sucesos pasados y de las creencias previas. Dicha mente pasa por alto el presente, basándose en la idea de que el pasado le ha enseñado lo suficiente como para permitirle dirigir su futuro.


16. Por lo tanto, la mente que hace planes no permite ningún cambio. Lo que aprendió en el pasado se vuelve la base de sus futuras metas. Sus experiencias pasadas determinan su elección de lo que ha de suceder. Y no se da cuenta de que aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita para garantizar un futuro muy diferente del pasado, libre de la continuidad de las viejas ideas y de las creencias enfermizas. No hay ansiedad con respecto al porvenir, pues la confianza presente está a cargo de éste.


17. Las defensas son los planes que decides poner en marcha para atacar la verdad. Su objetivo es seleccionar aquello a lo que le das tu conformidad y descartar lo que consideras incompatible con lo que crees que es tu realidad. No obstante, lo que queda al final no tiene ningún significado. Pues tu realidad es la “amenaza” que tus defensas quieren atacar, ocultar, despedazar y crucificar.


18. ¿Qué no ibas a poder aceptar si supieras que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel Cuyo único propósito es tu bien? Tal vez has malentendido Su plan, pues Él nunca podría ocasionarte dolor. Mas tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando cada paso que diste. Mientras hacías planes para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.


19. Tu presente confianza en Él es la defensa que te promete un futuro tranquilo, sin ningún vestigio de sufrimiento y lleno de un júbilo que es cada vez mayor, a medida que esta vida se vuelve un instante santo, ubicado en el tiempo, pero enfocado sólo en la inmortalidad. Si no permites que ninguna defensa, excepto tu presente confianza, dirija el futuro, esta vida se convertirá en un encuentro significativo con la verdad, que era lo que tus defensas querían ocultar.


20. Sin defensas, te conviertes en una luz que el Cielo, lleno de gratitud, reconoce como propia. Esa luz te conducirá por los caminos que se diseñaron para tu felicidad, de acuerdo con el plan ancestral que comenzó al nacer el tiempo. Tus seguidores unirán su luz a la tuya, y ésta aumentará hasta que el júbilo ilumine al mundo. Y nuestros hermanos gustosamente dejarán a un lado sus engorrosas defensas, que de nada les sirvieron y sólo les causaban terror.


21. Hoy anticiparemos ese momento llenos de confianza, pues esto es parte de lo que se planificó para nosotros. Descansaremos en la certeza de que se nos proveerá de todo cuanto podamos necesitar para lograr esto hoy. No haremos planes sobre cómo se va a lograr, sino que nos daremos cuenta de que nuestra indefensión es lo único que se requiere para que la verdad alboree con absoluta certeza en nuestras mentes.


22. Durante quince minutos, en dos ocasiones hoy, nos abstendremos de hacer planes sin sentido y de albergar pensamientos que le impidan la entrada a la verdad en nuestras mentes. Hoy recibiremos en lugar de planificar, de manera que podamos dar en vez de organizar. Y en verdad se nos da cuando decimos:


Si me defiendo he sido atacado. Mas en mi indefensión seré fuerte. Y descubriré lo que mis defensas ocultan.


23. Eso es todo. Si tienes que hacer planes, ya se te dirá cuáles deben ser. Puede que no sean los planes que tú creías que necesitabas hacer, ni las respuestas a los problemas a los que creías enfrentarte. Mas son las respuestas a otro tipo de pregunta, una a la que todavía no se le ha dado respuesta—si bien necesita ser contestada—hasta que por fin te llegue la Respuesta.


24. El propósito de todas tus defensas ha sido impedir que recibas lo que has de recibir hoy. Y con la luz y la dicha de la simple confianza, te preguntarás sorprendido cómo pudiste alguna vez pensar que tenías que defenderte de tu liberación. El Cielo no pide nada. Es el infierno el que exige extravagantes sacrificios. Hoy no estarás renunciando a nada durante estos momentos en los que, sin defensas, te presentas ante tu Creador tal como realmente eres.


25. Él se ha acordado de ti. Hoy nosotros nos acordaremos de Él. Pues ésta es la Pascua Florida de tu salvación. Y resurges de lo que parecía ser la muerte y la desesperanza. Ahora la luz de la esperanza renace en ti, pues vienes sin defensas a aprender cuál es tu papel en el plan de Dios. 6¿Qué insignificantes planes o creencias mágicas pueden seguir teniendo valor una vez que has recibido tu función de la Voz que habla por Dios Mismo?


26. No trates de organizar este día según lo que crees que sería más beneficioso para ti. Pues no puedes ni concebir toda la felicidad que te llega sin que tú tengas que planificar nada. Aprende hoy, y todo el mundo se unirá a ti para dar este paso gigantesco y celebrar tu Pascua Florida contigo. Si en cualquier momento a lo largo del día adviertes que cosas pueriles e insignificantes parecen ponerte a la defensiva y tentarte a urdir planes, recuerda que éste es un día dedicado a un aprendizaje especial y reconócelo repitiendo lo siguiente:


Ésta es mi Pascua Florida. Y quiero conservarla santa. No me defenderé, pues el Hijo de Dios no necesita defensas contra la verdad de su realidad.


REFLEXIÓN:


Esta lección nos recuerda que la Voluntad de Dios es lo único real y perfecto, pero parece que cuesta aceptar que se haga en nosotros Su Voluntad. Reconocer y aceptar la Voluntad de Dios requiere soltar muchas cosas: miedos, apegos, costumbres, etc. También es importante esforzarnos por  vivir en el presente porque continuamente estamos deambulando en el pasado, recordando lo que no hicimos bien, lo que dejamos de hacer, o también, imaginando un futuro mejor, pero es cuando pasamos por alto el presente que es donde están las oportunidades que la vida nos brinda para mejorar nuestra existencia, porque en el presente es donde se nos ofrece la posibilidad de sanar y alinearnos con la Voluntad de Dios, pero si estamos atrapados en el pasado o el futuro, dejamos pasar esas oportunidades.


Nos dicen que nuestra “indefensión es lo único que se requiere para que la verdad alboree con absoluta certeza en nuestras mentes”, pero hemos aprendido que estar indefensos es algo malo. Tal vez en la indefensión es cuando se hace presente la Luz de Dios para iluminar el camino, porque si estamos “armados” esa Luz no se manifiesta porque  la estamos rechazando, y como tenemos libre albedrío, nada interfiere en las decisiones que tomamos sobre nuestra vida y sobre la forma de actuar en ella. Entiendo que si yo me defiendo es porque me estoy sintiendo atacada, pero ya sé que nada fuera de mí puede dañarme pues sólo mis pensamientos me encadenan, y soy yo quien me ataco con mis pensamientos agresores, y al soltar el ataque, me libero y permito que la paz de Dios reine en mi mente. En todo caso, la indefensión no significa estar desprotegidos, sino confiar plenamente en que la verdad y el amor divino nos sostienen sin necesidad de defensa. 


ORACIÓN:


Padre, acepto “mi Pascua Florida", y “quiero conservarla santa”. Hoy que sé que soy tu hijo, comprendo que no necesito defensa, pero en mi debilidad he procurado atacar lo que no entiendo. Dame Tú la gracia de perseverar en mi decisión de confiar en Tu Voluntad. Amén.


LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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