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jueves, 19 de junio de 2025

LECCIÓN 170: En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.



1. Nadie ataca sin la intención de herir. En esto no hay excepciones. Cuando piensas que atacas en defensa propia estás afirmando que ser cruel te protege; que la crueldad te mantiene a salvo. Estás afirmando tu creencia de que herir a otro te brinda libertad. Y también, que al atacar intercambias el estado en que te encuentras por otro mejor, más seguro, donde estás más a salvo de peligrosas invasiones y del temor.


2. ¡Qué descabellada es la idea de que atacar es la manera de defenderse del miedo! 2

Pues he aquí donde se engendra el miedo y se le nutre de sangre para que crezca, se hinche y sea cada vez más rabioso. Ésta es la manera de proteger al miedo, no de escaparse de él. Hoy aprendemos una lección que te evitará más demoras e innecesarios sufrimientos de los que te puedes imaginar. Y es ésta:


Eres el hacedor de aquello de lo que te defiendes. Y al defenderte contra ello haces que sea real e ineludible. Depón tus armas, y sólo entonces percibirás su falsedad.


3. Parece ser un enemigo externo a quien atacas. Sin embargo, al defenderte forjas un enemigo interno; un pensamiento extraño que está en guerra contigo, te priva de paz y divide tu mente en dos bandos que parecen ser totalmente irreconciliables. Pues ahora el amor tiene un “enemigo”, un opuesto; y el miedo, el extraño, necesita ahora que lo defiendas contra la amenaza de lo que realmente eres.


4. Si examinaras detenidamente los medios por los que tu ilusoria autodefensa procede a lo largo de su imaginaria trayectoria, te percatarías de las premisas sobre las que se basa la idea anterior. En primer lugar, es obvio que las ideas tienen que abandonar su fuente, pues eres tú quien lanza el ataque y quien primero tuvo que concebirlo. No obstante, lanzas el ataque contra algo externo a ti y en tu mente te separas de aquel a quien atacas, completamente convencido de que la división a la que has dado lugar es real.


5. En segundo lugar, los atributos del amor se le confieren a su “enemigo”. Pues el miedo se convierte en tu refugio y en el protector de tu paz, y recurres a él en busca de solaz y de escape de cualquier duda con respecto a tu fortaleza, así como con la esperanza de poder descansar en una quietud libre de sueños. Y según se despoja al amor de lo que le pertenece a él y sólo a él, se le adjudican los atributos del miedo. Pues el amor te pediría que depusieses todas tus defensas por ser éstas meras necedades. Y ciertamente tus armas se desmoronarían y quedarían reducidas a polvo, pues eso es lo que son.


6. Al tener al amor como enemigo, la crueldad se convierte necesariamente en un dios. Y los dioses exigen que sus seguidores obedezcan sus mandatos sin rechistar. A aquellos que cuestionan la sensatez o, cuando menos, la cordura de tales exigencias, se les castiga severa e implacablemente. Pues son sus enemigos los que son irrazonables y dementes, mientras que ellos son siempre justos y misericordiosos.


7. Hoy examinaremos a este dios cruel objetivamente. Y nos daremos cuenta de que aunque sus labios están manchados de sangre y de que de su boca parecen salir llamas, está hecho de piedra. No puede hacer nada. No tenemos que desafiar su poder, pues no tiene ninguno. Y quienes ven en él su seguridad, no tienen ni guardián ni fortaleza a los que recurrir en caso de peligro, ni ningún poderoso guerrero que salga en su defensa.


8. Este momento puede ser terrible. Pero también puede ser el momento en que te emancipas de tu abyecta esclavitud. Pues al estar frente a este ídolo y verlo exactamente como es, puedes tomar una decisión: ¿Vas a restituirle al amor lo que has procurado arrebatarle para ponerlo a los pies de ese inanimado bloque de piedra? ¿O vas a inventar otro ídolo para que lo reemplace? Pues el dios de la crueldad adopta muchas formas. Siempre es posible encontrar otra.


9. Mas no creas que el miedo es la manera de escapar del miedo. Recordemos lo que se ha subrayado en el texto con respecto a los obstáculos que la paz tiene que superar. De éstos, el último, el que más difícil nos resulta creer que no es nada—si bien aparenta ser un bloque sólido, impenetrable, temible e insuperable—es el miedo a Dios Mismo. He aquí la premisa básica que entrona al pensamiento del miedo como si de un dios se tratase. Pues el miedo es venerado por aquellos que le rinden culto y el amor parece ahora estar revestido de crueldad.


10. ¿De dónde ha surgido la creencia totalmente irracional de que hay dioses vengativos? El amor no ha confundido sus atributos con los del miedo. Mas los que le rinden culto al miedo perciben su propia confusión en el “enemigo” del miedo, y la crueldad de éste como parte del amor. ¿Y qué podría ser ahora más temible que el Corazón del Amor Mismo? Sus Labios parecen estar manchados de sangre y de su boca brotar fuego. Pero sobre todo, es terrible e inconcebiblemente cruel, y siega las vidas de todos aquellos que Lo consideran su Dios.


11. No hay duda acerca de la decisión que hoy vas a tomar. Pues hoy posarás tu mirada por última vez sobre ese bloque de piedra que tú mismo esculpiste y dejarás de llamarle dios. Ya habías llegado a este punto antes, pero decidiste que ese dios cruel permaneciera contigo en otra forma. Y por eso el temor a Dios permaneció contigo. Pero esta vez lo dejarás allí. Y al volver, regresarás a un mundo nuevo, aliviado de ese peso; un mundo que no se ve a través de sus ojos invidentes, sino a través de la visión que tu decisión te restauró.


12. Ahora tus ojos le pertenecen a Cristo y es Él quien mira a través de ellos. Ahora tu voz le pertenece a Dios y se hace eco de la Suya. Ahora tu corazón permanecerá en paz para siempre. Lo has elegido a Él en lugar de a los ídolos, y los atributos con los que tu Creador te bendijo te son por fin restituidos. La Llamada de Dios ha sido oída y contestada. Ahora el miedo ha dado paso al amor, al Dios Mismo reemplazar la crueldad.


13. Padre, somos como Tú. En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. Tu paz es nuestra. Y bendecimos al mundo con lo que hemos recibido exclusivamente de Ti. Elegimos una vez más, y elegimos asimismo por todos nuestros hermanos, sabiendo que son uno con nosotros. Les brindamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. Y damos gracias por ellos que nos completan. En ellos vemos Tu Gloria y en ellos hallamos nuestra paz. Somos santos porque Tu Santidad nos ha liberado. Y por ello Te damos las gracias. Amén.


REFLEXIÓN:


Si fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, ¿por qué algunas veces somos crueles? Si en Dios no hay crueldad, en mí tampoco debería haber. Por eso la frase de hoy pareciera una ironía porque algunas veces nos comportamos con crueldad. Y aunque esto suele suceder, la lección de hoy enfatiza que la crueldad surge de la ilusión del miedo, de la creencia de que atacamos para protegernos, cuando en realidad reforzamos el mismo miedo que queremos evitar.


Experimentamos crueldad porque olvidamos nuestra verdadera naturaleza y nos identificamos con el ego, que ve separación en lugar de unidad. La crueldad no es inherente a nosotros, sino una distorsión causada por el miedo. Cuando nos percibimos separados, creemos que necesitamos defendernos y, en esa defensa, justificamos el ataque, lo cual perpetúa el sufrimiento.


Sin embargo, la enseñanza nos invita a reconocer que no somos nuestra crueldad ni nuestro miedo, sino el amor que subyace en todo. Al soltar las defensas y ver al otro sin juicio ni temor, restauramos nuestra visión de nosotros mismos como seres de paz y compasión.


Y aunque este tema es fácil de entender y aceptar intelectualmente, en una situación  "real" nos pueden agredir, y entonces nuestra reacción sería huir  o  atacar.  ¡Es un  dilema! Pero ahí radica el verdadero desafío: la diferencia entre la comprensión intelectual y la realidad vivida. Y aunque UCDM nos enseña que la crueldad proviene del miedo y que defendernos refuerza ese miedo, en la práctica, ante la necesidad de supervivencia, reaccionar es una respuesta natural.


Entonces, si soy el hacedor de aquello de lo que me defiendo, y al defenderme provoco que sea real e ineludible, esto no significa que deba ignorar el peligro real, sino que mi percepción del mundo influye en cómo experimento y respondo a él. Si creo que el mundo es un lugar hostil, reacciono desde el miedo, pero si busco ver la unidad en todo, la respuesta cambia. En una situación de ataque físico, nuestro instinto es protegernos, y no hay error en eso. Pero quizás la enseñanza nos invita a examinar no sólo la reacción inmediata, sino también el estado mental que la precede. Si actuamos desde el amor en lugar del miedo, nuestra forma de responder (antes, durante y después del peligro) puede transformarse.


ORACIÓN:


“Padre, somos como Tú. En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. Tu paz es nuestra. Y bendecimos al mundo con lo que hemos recibido exclusivamente de Ti. Elegimos una vez más, y elegimos asimismo por todos nuestros hermanos, sabiendo que son uno con nosotros. Les brindamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. Y damos gracias por ellos que nos completan. En ellos vemos Tu Gloria y en ellos hallamos nuestra paz. Somos santos porque Tu Santidad nos ha liberado. Y por ello Te damos las gracias. Amén”.

jueves, 15 de mayo de 2025

LECCIÓN 135: Si me defiendo he sido atacado.



1. ¿Quién se defendería a sí mismo a menos que creyera que ha sido atacado, que el ataque es real y que defendiéndose es como puede salvarse? En esto radica la insensatez de las defensas, las cuales otorgan absoluta “realidad” a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si fueran reales. Esto no hace sino añadir más ilusiones a las ilusiones, haciendo así que la corrección sea doblemente difícil. Y esto es lo que haces cuando tratas de planificar el futuro, reactivar el pasado u organizar el presente de acuerdo con tus deseos.


2. Actúas basándote en la creencia de que tienes que protegerte de lo que está ocurriendo porque encierra una amenaza para ti. Sentirte amenazado es admitir que existe en ti una debilidad inherente; es asimismo la creencia de que hay un peligro que tiene el poder de incitarte a buscar una defensa apropiada. El mundo está basado en esta creencia demente. Y todas sus estructuras, pensamientos y dudas, sus castigos y su pesado armamento, sus definiciones legales y sus códigos, su ética, sus líderes y sus dioses, no hacen sino perpetuar esta sensación de amenaza. Pues nadie andaría por el mundo cargando con una pesada armadura si no fuera porque el terror le encoge el corazón.


3. Las defensas son atemorizantes. Surgen del miedo, el cual se intensifica con cada defensa adicional. Crees que te ofrecen seguridad. Sin embargo, lo que hacen es proclamar que el miedo es real y que el terror está justificado. ¿No te parece extraño que al elaborar tus planes, reforzar tu armadura y afianzar tus cerrojos aún más, nunca te detienes a pensar qué es lo que estás defendiendo, cómo lo estás defendiendo y contra qué?


4. Examinemos en primer lugar qué es lo que defiendes. Debe ser algo muy débil y vulnerable. Debe ser algo que es presa fácil, incapaz de protegerse a sí mismo y que, por lo tanto, necesita que lo defiendas. ¿Qué otra cosa sino el cuerpo adolece de tal fragilidad que para proteger su insignificante vida es necesario prestarle un constante cuidado, y estar atento y sumamente preocupado por su bienestar? ¿Qué otra cosa sino el cuerpo flaquea y es incapaz de ser el digno anfitrión del Hijo de Dios?


5. Sin embargo, no es el cuerpo el que puede temer o ser algo temible. Las únicas necesidades que tiene son las que tú mismo le impones. No necesita complicadas estructuras que lo defiendan ni medicamentos para conservar la salud; ni cuidados ni que te preocupes por él en absoluto. Si defiendes su vida, le haces regalos para embellecerlo o construyes muros para su protección, estarás declarando que tu hogar está a merced del ladrón del tiempo, que es corruptible, que se está deteriorando y que es tan vulnerable que tienes que protegerlo con tu propia vida.


6. ¿No este cuadro aterrador? ¿Cómo puedes estar en paz con semejante concepto de tu hogar? Sin embargo, ¿qué otra cosa sino tus propias creencias dotó al cuerpo con el derecho de servirte de esta manera? Fue tu mente la que le asignó al cuerpo todas las funciones que percibes en él y la que fijó su valor muy por encima del pequeño montón de polvo y agua que realmente es. ¿Quién defendería semejante cosa si reconociera que eso es lo que es?


7. El cuerpo no necesita ninguna defensa. No podemos hacer suficiente hincapié en esto. El cuerpo se mantendrá fuerte y saludable si la mente no abusa de él asignándole funciones que no puede cumplir, propósitos que están fuera de su alcance y elevadas metas que no puede alcanzar. Tales intentos ridículos, aunque celosamente atesorados, son la fuente de los múltiples y dementes ataques a que lo sometes. Pues el cuerpo parece frustrar tus esperanzas, valores y sueños, así como no satisfacer tus necesidades.


8. El “ser” que necesita protección no es real. El cuerpo, que de por sí no tiene valor ni es merecedor de la más mínima defensa, sólo requiere que se le perciba como algo completamente ajeno a ti para convertirse en un instrumento saludable y útil por medio del cual la mente puede obrar hasta que deje de tener utilidad. Pues ¿quién querría conservarlo una vez que ha dejado de ser útil?


9. Defiende el cuerpo y habrás atacado a tu mente. Pues habrás visto en ella las debilidades, las limitaciones, las faltas y los defectos de los que crees que el cuerpo debe ser liberado. De este modo, no podrás ver a la mente como algo separado de las condiciones corporales. Y descargarás sobre el cuerpo todo el dolor que procede de concebir a la mente como frágil, limitada y separada de las demás mentes y de su Fuente.


10. Éstos son los pensamientos que necesitan curación, y una vez que hayan sido corregidos y reemplazados por la verdad, el cuerpo gozará de perfecta salud. La verdad es la única defensa real del cuerpo. Sin embargo, ¿recurres a ella para defenderlo? El tipo de protección que le ofreces no lo beneficia en absoluto, sino que añade más angustia a tu mente. Y no sólo no te curas, sino que eliminas toda esperanza de curación, pues no puedes ver dónde se deben depositar las esperanzas si es que éstas han de ser esperanzas fundadas.


11. La mente que ha sanado no planifica. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes que se le asignaron. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al plan mayor que se diseñó para el bien de todos.


12. La mente que ha sanado se ha liberado de la creencia de que tiene que planificar, si bien no puede saber cuál sería el mejor desenlace, los medios por los que se puede alcanzar ni cómo reconocer el problema que el plan tiene como propósito solucionar. La mente no podrá sino hacer un mal uso del cuerpo al trazar sus planes mientras no reconozca que esto es así. Mas cuando acepte que esto es verdad, sanará y dejará a un lado al cuerpo.


13. Forzar al cuerpo a que se amolde a los planes que una mente no curada traza para salvarse a sí misma es lo que hace que el cuerpo enferme. En tal caso, el cuerpo no es libre para ser un instrumento de ayuda en un plan que le ofrece mucha más protección de la que él podría prestarse a sí mismo y que por un corto tiempo requiere de sus servicios. Cuando se utiliza con este propósito, su salud está asegurada. Pues todo lo que la mente utilice para tal fin funcionará a la perfección y con la fortaleza que se le ha otorgado la cual no puede fallar.


14. Tal vez no sea fácil darse cuenta de que los planes que uno mismo inicia no son otra cosa que defensas, que tienen el mismo propósito para el que fueron concebidas todas las defensas. Estos planes constituyen los medios mediante los cuales una mente atemorizada intenta hacerse cargo de su propia protección a costa de la verdad. Esto se puede reconocer fácilmente en algunas de las formas que adopta este autoengaño, en las que la negación de la realidad es muy evidente. No obstante, rara vez se reconoce que hacer planes es en sí una defensa.


15. La mente que se dedica a hacer planes para sí misma está tratando de controlar acontecimientos futuros. No cree que se le proveerá de todo cuanto pueda necesitar, a menos que ella misma se haga cargo. El énfasis del tiempo es el futuro, el cual se debe controlar mediante el aprendizaje y la experiencia derivada de sucesos pasados y de las creencias previas. Dicha mente pasa por alto el presente, basándose en la idea de que el pasado le ha enseñado lo suficiente como para permitirle dirigir su futuro.


16. Por lo tanto, la mente que hace planes no permite ningún cambio. Lo que aprendió en el pasado se vuelve la base de sus futuras metas. Sus experiencias pasadas determinan su elección de lo que ha de suceder. Y no se da cuenta de que aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita para garantizar un futuro muy diferente del pasado, libre de la continuidad de las viejas ideas y de las creencias enfermizas. No hay ansiedad con respecto al porvenir, pues la confianza presente está a cargo de éste.


17. Las defensas son los planes que decides poner en marcha para atacar la verdad. Su objetivo es seleccionar aquello a lo que le das tu conformidad y descartar lo que consideras incompatible con lo que crees que es tu realidad. No obstante, lo que queda al final no tiene ningún significado. Pues tu realidad es la “amenaza” que tus defensas quieren atacar, ocultar, despedazar y crucificar.


18. ¿Qué no ibas a poder aceptar si supieras que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel Cuyo único propósito es tu bien? Tal vez has malentendido Su plan, pues Él nunca podría ocasionarte dolor. Mas tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando cada paso que diste. Mientras hacías planes para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.


19. Tu presente confianza en Él es la defensa que te promete un futuro tranquilo, sin ningún vestigio de sufrimiento y lleno de un júbilo que es cada vez mayor, a medida que esta vida se vuelve un instante santo, ubicado en el tiempo, pero enfocado sólo en la inmortalidad. Si no permites que ninguna defensa, excepto tu presente confianza, dirija el futuro, esta vida se convertirá en un encuentro significativo con la verdad, que era lo que tus defensas querían ocultar.


20. Sin defensas, te conviertes en una luz que el Cielo, lleno de gratitud, reconoce como propia. Esa luz te conducirá por los caminos que se diseñaron para tu felicidad, de acuerdo con el plan ancestral que comenzó al nacer el tiempo. Tus seguidores unirán su luz a la tuya, y ésta aumentará hasta que el júbilo ilumine al mundo. Y nuestros hermanos gustosamente dejarán a un lado sus engorrosas defensas, que de nada les sirvieron y sólo les causaban terror.


21. Hoy anticiparemos ese momento llenos de confianza, pues esto es parte de lo que se planificó para nosotros. Descansaremos en la certeza de que se nos proveerá de todo cuanto podamos necesitar para lograr esto hoy. No haremos planes sobre cómo se va a lograr, sino que nos daremos cuenta de que nuestra indefensión es lo único que se requiere para que la verdad alboree con absoluta certeza en nuestras mentes.


22. Durante quince minutos, en dos ocasiones hoy, nos abstendremos de hacer planes sin sentido y de albergar pensamientos que le impidan la entrada a la verdad en nuestras mentes. Hoy recibiremos en lugar de planificar, de manera que podamos dar en vez de organizar. Y en verdad se nos da cuando decimos:


Si me defiendo he sido atacado. Mas en mi indefensión seré fuerte. Y descubriré lo que mis defensas ocultan.


23. Eso es todo. Si tienes que hacer planes, ya se te dirá cuáles deben ser. Puede que no sean los planes que tú creías que necesitabas hacer, ni las respuestas a los problemas a los que creías enfrentarte. Mas son las respuestas a otro tipo de pregunta, una a la que todavía no se le ha dado respuesta—si bien necesita ser contestada—hasta que por fin te llegue la Respuesta.


24. El propósito de todas tus defensas ha sido impedir que recibas lo que has de recibir hoy. Y con la luz y la dicha de la simple confianza, te preguntarás sorprendido cómo pudiste alguna vez pensar que tenías que defenderte de tu liberación. El Cielo no pide nada. Es el infierno el que exige extravagantes sacrificios. Hoy no estarás renunciando a nada durante estos momentos en los que, sin defensas, te presentas ante tu Creador tal como realmente eres.


25. Él se ha acordado de ti. Hoy nosotros nos acordaremos de Él. Pues ésta es la Pascua Florida de tu salvación. Y resurges de lo que parecía ser la muerte y la desesperanza. Ahora la luz de la esperanza renace en ti, pues vienes sin defensas a aprender cuál es tu papel en el plan de Dios. 6¿Qué insignificantes planes o creencias mágicas pueden seguir teniendo valor una vez que has recibido tu función de la Voz que habla por Dios Mismo?


26. No trates de organizar este día según lo que crees que sería más beneficioso para ti. Pues no puedes ni concebir toda la felicidad que te llega sin que tú tengas que planificar nada. Aprende hoy, y todo el mundo se unirá a ti para dar este paso gigantesco y celebrar tu Pascua Florida contigo. Si en cualquier momento a lo largo del día adviertes que cosas pueriles e insignificantes parecen ponerte a la defensiva y tentarte a urdir planes, recuerda que éste es un día dedicado a un aprendizaje especial y reconócelo repitiendo lo siguiente:


Ésta es mi Pascua Florida. Y quiero conservarla santa. No me defenderé, pues el Hijo de Dios no necesita defensas contra la verdad de su realidad.


REFLEXIÓN:


Esta lección nos recuerda que la Voluntad de Dios es lo único real y perfecto, pero parece que cuesta aceptar que se haga en nosotros Su Voluntad. Reconocer y aceptar la Voluntad de Dios requiere soltar muchas cosas: miedos, apegos, costumbres, etc. También es importante esforzarnos por  vivir en el presente porque continuamente estamos deambulando en el pasado, recordando lo que no hicimos bien, lo que dejamos de hacer, o también, imaginando un futuro mejor, pero es cuando pasamos por alto el presente que es donde están las oportunidades que la vida nos brinda para mejorar nuestra existencia, porque en el presente es donde se nos ofrece la posibilidad de sanar y alinearnos con la Voluntad de Dios, pero si estamos atrapados en el pasado o el futuro, dejamos pasar esas oportunidades.


Nos dicen que nuestra “indefensión es lo único que se requiere para que la verdad alboree con absoluta certeza en nuestras mentes”, pero hemos aprendido que estar indefensos es algo malo. Tal vez en la indefensión es cuando se hace presente la Luz de Dios para iluminar el camino, porque si estamos “armados” esa Luz no se manifiesta porque  la estamos rechazando, y como tenemos libre albedrío, nada interfiere en las decisiones que tomamos sobre nuestra vida y sobre la forma de actuar en ella. Entiendo que si yo me defiendo es porque me estoy sintiendo atacada, pero ya sé que nada fuera de mí puede dañarme pues sólo mis pensamientos me encadenan, y soy yo quien me ataco con mis pensamientos agresores, y al soltar el ataque, me libero y permito que la paz de Dios reine en mi mente. En todo caso, la indefensión no significa estar desprotegidos, sino confiar plenamente en que la verdad y el amor divino nos sostienen sin necesidad de defensa. 


ORACIÓN:


Padre, acepto “mi Pascua Florida", y “quiero conservarla santa”. Hoy que sé que soy tu hijo, comprendo que no necesito defensa, pero en mi debilidad he procurado atacar lo que no entiendo. Dame Tú la gracia de perseverar en mi decisión de confiar en Tu Voluntad. Amén.


domingo, 26 de enero de 2025

LECCIÓN 26: Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.



1. Seguramente resulta obvio que si puedes ser atacado es que no eres invulnerable. Ves el ataque como una amenaza real. Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlos en ti. Ésta es la ley que en última instancia te salvará, pero de la que ahora estás haciendo un uso indebido. Debes, por lo tanto, aprender a usarla en beneficio de lo que más te conviene en vez de en su contra.


2. Puesto que no podrás sino proyectar tus pensamientos de ataque, temerás ser atacado. Y si temes ser atacado, es que crees que no eres invulnerable. Los pensamientos de ataque, por lo tanto, hacen que seas vulnerable en tu propia mente, que es donde se encuentran. Los pensamientos de ataque y la invulnerabilidad no pueden aceptarse al unísono, pues se contradicen entre sí.


3. La idea de hoy introduce el pensamiento de que siempre te atacas a ti mismo primero. Si los pensamientos de ataque entrañan forzosamente la creencia de que eres vulnerable, su efecto no es otro que debilitarte ante tus propios ojos. De este modo, han atacado tu percepción de ti mismo. Y puesto que crees en ellos, ya no puedes creer en ti mismo. Una falsa imagen de ti mismo ha venido a ocupar el lugar de lo que eres.


4. Practicar con la idea de hoy te ayudará a entender que la vulnerabilidad o la invulnerabilidad son el resultado de tus propios pensamientos. Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte. Nada, excepto tus propios pensamientos, puede hacerte pensar que eres vulnerable. Y nada, excepto tus propios pensamientos, puede probarte que esto no es así.


5. La idea de hoy requiere seis sesiones de práctica. Se deben dedicar dos minutos completos a cada una de ellas, que pueden reducirse a uno en caso de que la incomodidad sea demasiado grande. No deben reducirse a menos de eso.


6. Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy, luego cierra los ojos y trae de nuevo a la mente aquellas cuestiones aún sin resolver cuyos posibles desenlaces te inquietan. La inquietud puede manifestarse en forma de depresión, ansiedad, ira, una sensación de coacción, miedo, malos presentimientos o preocupación. Cualquier problema aún sin resolver que tienda a reaparecer en tus pensamientos durante el día constituye un sujeto adecuado. No podrás abarcar muchos de ellos en cada sesión de práctica porque se debe dedicar más tiempo del habitual a cada uno de ellos. 5La idea de hoy debe aplicarse de la siguiente manera:


7. Primero, nombra la situación:


Estoy preocupado acerca de _____ .


Luego examina todos los posibles desenlaces que se te hayan ocurrido en conexión con la situación que te hayan causado inquietud y refiriéndote a cada uno de ellos de manera muy concreta, di lo siguiente:


Temo que lo que pueda ocurrir es que _____ .


8. Si has estado haciendo los ejercicios correctamente, deberías haber encontrado cinco o seis posibilidades desagradables para cada una de las situaciones en cuestión, y probablemente más. Es mucho mejor examinar detenidamente unas cuantas situaciones que revisar un número mayor superficialmente. A medida que la lista de los desenlaces que prevés se haga más larga, es probable que algunos de ellos, especialmente aquellos que se te ocurran hacia el final, te resulten menos aceptables. Procura, no obstante, en la medida de lo posible, tratarlos a todos por igual.


9. Después de que hayas nombrado cada desenlace que temes, di para tus adentros:


Este pensamiento es un ataque contra mí mismo.


Concluye cada sesión de práctica repitiendo una vez más para tus adentros la idea de hoy.


REFLEXIÓN: 


La frase “Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlo en ti.”, nos está diciendo que cuando nos sentimos atacados es que ya hemos atacado antes. En un comienzo cuesta creer que uno se ataca primero porque estamos acostumbrados a representar el rol de víctimas pero casi nunca de victimarios. ¡Qué insensatez!, podría ser la frase que primero se nos viene a la cabeza, porque ¿cómo vamos a reconocer que lo que nos sucede lo hemos creado nosotros, que proviene de nosotros? Pero con el paso del  tiempo sentiremos alivio de comprender esta ley porque luego caeremos en cuenta de algo maravilloso: “Si yo lo he creado también lo puedo deshacer”. Obviamente hay un proceso antes de aceptar que es maravilloso que yo tenga en mis manos la solución a los errores de mi propia creación, porque el ego con su “orgullo ciego” no va a aceptar tan fácilmente que nos corrijamos, no le conviene. El caso es que sí hay alivio cuando tomamos conciencia de que hemos sido víctimas de nosotros mismos, porque ese es el comienzo de la transformación. Y es verdad    que UCDM nos hace mejores personas, pero no es de la noche a la mañana, sino que un día nos sorprendemos siendo tan benevolentes que hasta una lágrima cae de nuestros ojos (suspiro): ¡Todos lo vamos a experimentar! Y lo veremos reflejado en nuestro seres amados y eso vale oro. Por una sola persona que experimente este cambio vale la pena transitar 365 días UCDM.


ORACIÓN:


Padre, viví muchos años de mi vida representando el papel de víctima y viendo a mis hermanos como mis victimarios. Hoy que comprendo y reconozco que nada ni nadie fuera de mí me pudo haber hecho daño, te pido qué me des la fuerza para seguir adelante en este camino porque necesito y quiero Tu Verdad. Amén


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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