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domingo, 26 de enero de 2025

LECCIÓN 26: Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.



1. Seguramente resulta obvio que si puedes ser atacado es que no eres invulnerable. Ves el ataque como una amenaza real. Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlos en ti. Ésta es la ley que en última instancia te salvará, pero de la que ahora estás haciendo un uso indebido. Debes, por lo tanto, aprender a usarla en beneficio de lo que más te conviene en vez de en su contra.


2. Puesto que no podrás sino proyectar tus pensamientos de ataque, temerás ser atacado. Y si temes ser atacado, es que crees que no eres invulnerable. Los pensamientos de ataque, por lo tanto, hacen que seas vulnerable en tu propia mente, que es donde se encuentran. Los pensamientos de ataque y la invulnerabilidad no pueden aceptarse al unísono, pues se contradicen entre sí.


3. La idea de hoy introduce el pensamiento de que siempre te atacas a ti mismo primero. Si los pensamientos de ataque entrañan forzosamente la creencia de que eres vulnerable, su efecto no es otro que debilitarte ante tus propios ojos. De este modo, han atacado tu percepción de ti mismo. Y puesto que crees en ellos, ya no puedes creer en ti mismo. Una falsa imagen de ti mismo ha venido a ocupar el lugar de lo que eres.


4. Practicar con la idea de hoy te ayudará a entender que la vulnerabilidad o la invulnerabilidad son el resultado de tus propios pensamientos. Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte. Nada, excepto tus propios pensamientos, puede hacerte pensar que eres vulnerable. Y nada, excepto tus propios pensamientos, puede probarte que esto no es así.


5. La idea de hoy requiere seis sesiones de práctica. Se deben dedicar dos minutos completos a cada una de ellas, que pueden reducirse a uno en caso de que la incomodidad sea demasiado grande. No deben reducirse a menos de eso.


6. Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy, luego cierra los ojos y trae de nuevo a la mente aquellas cuestiones aún sin resolver cuyos posibles desenlaces te inquietan. La inquietud puede manifestarse en forma de depresión, ansiedad, ira, una sensación de coacción, miedo, malos presentimientos o preocupación. Cualquier problema aún sin resolver que tienda a reaparecer en tus pensamientos durante el día constituye un sujeto adecuado. No podrás abarcar muchos de ellos en cada sesión de práctica porque se debe dedicar más tiempo del habitual a cada uno de ellos. 5La idea de hoy debe aplicarse de la siguiente manera:


7. Primero, nombra la situación:


Estoy preocupado acerca de _____ .


Luego examina todos los posibles desenlaces que se te hayan ocurrido en conexión con la situación que te hayan causado inquietud y refiriéndote a cada uno de ellos de manera muy concreta, di lo siguiente:


Temo que lo que pueda ocurrir es que _____ .


8. Si has estado haciendo los ejercicios correctamente, deberías haber encontrado cinco o seis posibilidades desagradables para cada una de las situaciones en cuestión, y probablemente más. Es mucho mejor examinar detenidamente unas cuantas situaciones que revisar un número mayor superficialmente. A medida que la lista de los desenlaces que prevés se haga más larga, es probable que algunos de ellos, especialmente aquellos que se te ocurran hacia el final, te resulten menos aceptables. Procura, no obstante, en la medida de lo posible, tratarlos a todos por igual.


9. Después de que hayas nombrado cada desenlace que temes, di para tus adentros:


Este pensamiento es un ataque contra mí mismo.


Concluye cada sesión de práctica repitiendo una vez más para tus adentros la idea de hoy.


REFLEXIÓN: 


La frase “Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlo en ti.”, nos está diciendo que cuando nos sentimos atacados es que ya hemos atacado antes. En un comienzo cuesta creer que uno se ataca primero porque estamos acostumbrados a representar el rol de víctimas pero casi nunca de victimarios. ¡Qué insensatez!, podría ser la frase que primero se nos viene a la cabeza, porque ¿cómo vamos a reconocer que lo que nos sucede lo hemos creado nosotros, que proviene de nosotros? Pero con el paso del  tiempo sentiremos alivio de comprender esta ley porque luego caeremos en cuenta de algo maravilloso: “Si yo lo he creado también lo puedo deshacer”. Obviamente hay un proceso antes de aceptar que es maravilloso que yo tenga en mis manos la solución a los errores de mi propia creación, porque el ego con su “orgullo ciego” no va a aceptar tan fácilmente que nos corrijamos, no le conviene. El caso es que sí hay alivio cuando tomamos conciencia de que hemos sido víctimas de nosotros mismos, porque ese es el comienzo de la transformación. Y es verdad    que UCDM nos hace mejores personas, pero no es de la noche a la mañana, sino que un día nos sorprendemos siendo tan benevolentes que hasta una lágrima cae de nuestros ojos (suspiro): ¡Todos lo vamos a experimentar! Y lo veremos reflejado en nuestro seres amados y eso vale oro. Por una sola persona que experimente este cambio vale la pena transitar 365 días UCDM.


ORACIÓN:


Padre, viví muchos años de mi vida representando el papel de víctima y viendo a mis hermanos como mis victimarios. Hoy que comprendo y reconozco que nada ni nadie fuera de mí me pudo haber hecho daño, te pido qué me des la fuerza para seguir adelante en este camino porque necesito y quiero Tu Verdad. Amén


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