1. Esta idea resulta muy difícil de creer al principio. 2Sin embargo, es la razón fundamental de todas las anteriores.
Es la razón por la que nada de lo que ves tiene significado.
Es la razón por la que le has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
Es la razón por la que no entiendes nada de lo que ves.
Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada y por lo que son como las cosas que ves.
Es la razón por la que nunca estás disgustado por la razón que crees.
Es la razón por la que estás disgustado porque ves algo que no está ahí.
2. Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil porque todo lo que crees está arraigado en el tiempo y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él. Sin embargo, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo. Esta primera idea acerca de él no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio.
3. Observa una taza, por ejemplo. ¿Estás realmente viendo la taza o simplemente revisando tus experiencias previas de haber levantado una taza, de haber tenido sed, de haber bebido de ella, de haber sentido su borde rozar tus labios, de haber desayunado y así sucesivamente? ¿Y no están acaso tus apreciaciones estéticas con respecto a la taza basadas asimismo en experiencias pasadas? ¿De qué otra manera, si no, sabrías que esa clase de taza se rompe si la dejas caer? ¿Qué sabes acerca de esa taza sino lo que aprendiste en el pasado? No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo. ¿Estás, entonces, viéndola realmente?
4. Mira a tu alrededor. Esto se aplica igualmente a cualquier cosa que veas. Reconoce esto al aplicar la idea de hoy indistintamente a cualquier cosa que te llame la atención. Por ejemplo:
Sólo veo el pasado en este lápiz.
Sólo veo el pasado en este zapato.
Sólo veo el pasado en esta mano.
Sólo veo el pasado en ese cuerpo.
Sólo veo el pasado en esa cara.
5. No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente. Mira brevemente cada objeto y luego pasa al siguiente. Tres o cuatro sesiones de práctica, cada una de un minuto más o menos de duración, bastarán.
REFLEXIÓN:
Esta lección, como todas, no necesita mayor explicación, pero aún así no es fácil de comprender en un comienzo. Cuando nos dicen que sólo vemos el pasado de un objeto resulta difícil de comprender. Es decir, cuando uno ve un objeto jamás se le pasa por la mente pensar en esa frase, uno sólo ve algo que conoce de toda la vida, que lo ha usado desde la niñez y sabe para qué sirve. Pensar en el pasado de un objeto puede no tener sentido, pero cuando nos dicen que el “tiempo” tiene que ver con esa percepción entonces cobra sentido porque la mayor parte de seres humanos no comprendemos lo que es verdaderamente el tiempo, y hemos aprendido a vivir en él como nos han enseñado desde niños. Seguramente las personas que decidimos estudiar UCDM ya hemos escuchado esta frase tan común usada por escritores y conferencistas de temas espirituales: el estado de presencia. Bueno, esa es la razón, creo yo, por la que el curso nos dice que sólo vemos el pasado, y es porque no vivimos en presente, sino que nuestra mente está divagando todo el día pasando de un estado a otro: recordando el pasado, e imaginando un futuro anhelado, pero muy pocas veces nos damos la oportunidad de vivir el presente y descubrir lo nuevo que trae cada día. Realizar este ejercicio sin prevenciones ayuda a entender que hemos pasado la mayor parte de nuestra vida evadiendo el presente, que de no ser ignorado, nos habría traído gratas sorpresas o nos habría permitido vivir en este mundo sin tanto sufrimiento, y esto lo digo especialmente cuando nos miramos a nosotros mismos: Nunca vemos lo bueno y nuevo que hay en nosotros al levantarnos cada día. ¿Nos sorprendemos cuando nos miramos al espejo porque vemos algo nuevo en nosotros? Creo que no, y quizás no nos interesa la vida de esa persona que vemos reflejada. No es fácil comprenderlo ni cambiar nuestra percepción de las cosas de la noche a la mañana, pero no se pierde nada con intentarlo porque siempre hay ganancia, y jamás pérdida.
ORACIÓN:
¡Padre, ayúdame!: un día tengo motivación y al otro desaparece. Sólo veo el pasado y no me doy la oportunidad de mirar al presente con optimismo. Intuyo un futuro que parece no existir. Dame Tú la gracia de perseverar en este camino que he emprendido en busca de paz. Y ya que Tú eres el Eterno Presente, en donde todo es posible, dame la gracia de cada día transitar en el "ahora". Amén.
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