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domingo, 5 de enero de 2025

LECCIÓN 5: Nunca estoy disgustado por la razón que creo.



1. Esta idea, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que creas que te está causando dolor.  Aplícala específicamente a lo que, según tú, es la causa de tu disgusto, y usa, para describir el sentimiento que te afecta, el término que te parezca más preciso. El disgusto puede manifestarse en forma de miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o un sinnúmero de otras formas, y cada una de ellas se percibirá como diferente de las demás. Mas no es cierto que sean diferentes. Sin embargo, hasta que aprendas que la forma no importa, cada una de ellas constituirá materia apropiada para los ejercicios de hoy. Aplicar la misma idea a cada una de ellas por separado es el primer paso que te lleva a reconocer finalmente que todas son lo mismo.


2. Al aplicar la idea de hoy a lo que percibas como la causa específica de cualquier forma de disgusto, usa el nombre del disgusto de que se trate, así como la causa que le atribuyes. Por ejemplo:


No estoy enfadado con ______  por la razón que creo.

No tengo miedo de _____ por la razón que creo.


3. Pero una vez más, esto no debe substituir a las sesiones de práctica en las que primero examinas tu mente en busca de lo que crees son las “causas” del disgusto, y las formas de disgusto que, según tú, resultan de ellas.


4. En estos ejercicios, incluso más que en los anteriores, es posible que te resulte más difícil ser imparcial y evitar concederles más importancia a unos temas que a otros. Tal vez te resulte útil encabezar los ejercicios con la siguiente afirmación:


No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual.


5. Luego busca en tu mente cualquier cosa que te esté afligiendo, independientemente de si te parece que te está afligiendo mucho o poco.


6. Es posible también que te sientas menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas de las causas de los disgustos que percibes que a otras. De ocurrir eso, piensa en primer lugar en lo siguiente:


No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las  demás.

Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas  como si fuesen iguales.


7. Escudriña luego tu mente durante un minuto más o menos y trata de identificar las diferentes formas de disgustos que te estén perturbando, haciendo caso omiso de la relativa importancia que tal vez les atribuyas. Aplica la idea de hoy a cada una de ellas, usando el nombre de la causa del disgusto tal como la percibas y el del sentimiento tal como lo experimentes. Los siguientes son ejemplos adicionales:


No estoy preocupado acerca de _____ por la razón que creo.

No estoy deprimido acerca de _____ por la razón que creo.


Tres o cuatro veces al día será suficiente.


REFLEXIÓN:


Siempre nos disgusta algo, no hay día que esto no suceda, y parece que siempre creemos saber el motivo del disgusto, pero hoy UCDM nos dice que nunca estamos disgustados por la razón que creemos. Y sí, es difícil creer que no sabemos los motivos de nuestro enfado, de nuestra tristeza, o de nuestro dolor. Incluso haciendo los ejercicios tal como nos lo piden seguimos creyendo en nuestras razones. Aún así hay que seguir adelante porque con el paso del tiempo vamos a entender por qué en este ejercicio se nos pide que afirmemos que nunca estamos molestos por la razón que creemos. La primera vez que hice esta lección me di la oportunidad de creer en esta afirmación, y con el paso de los días, haciendo las lecciones de manera juiciosa y sin interrupción, y apoyada en la lectura del libro de Texto con el que inicia UCDM, fui entendiendo poco a poco que esto si era verdad. Porque no es lo mismo repetir algo porque nos lo están pidiendo, que repetirlo con la conciencia de que sí es cierto, y de que nada fuera de nosotros nos puede causar un disgusto o un dolor. Cuando uno lo comprende siente descanso y paz porque entiende que la solución a todos nuestros conflictos está en nuestras manos. No creo que deba ahondar más en esto porque eso le compete al libro de UCDM, pero comparto mi experiencia porque quizás a la persona que aún siga desanimada le motive a seguir caminado por este sendero y descubrir por sí misma que vale la pena el esfuerzo de los 365 días y más, para comprender cosas que nos pueden quitar muchas cargas de encima. Hoy que leí esta lección tenía razones para reafirmar que “nunca estoy disgustada por la razón que creo”, y esto confirma que UCDM no es una pócima para solucionar la vida de la noche a la mañana, sino un camino que no termina y que se deberá transitar mientras estemos en este mundo, pero que nos da la certeza o nos recuerda  que todo lo que nos sucede lo hemos creado nosotros mismos,  y por eso está en nuestras manos solucionarlo. Es algo así como que un día vamos por un camino seguro, y algo nos distrae y cambiamos el rumbo, pero cuando nos damos cuenta del error, no es necesario devolvernos para retomar la ruta inicial, sino que hay otras “variantes” de ese camino que nos permiten conectar con el camino correcto. Y una de esas  variantes es la firme resolución de seguir adelante a pesar de lo que sea que nos esté oprimiendo.


ORACIÓN: 


Padre amado, gracias por la vida que me das, gracias por las bendiciones que día a día recibo. A veces no es fácil transitar por este mundo, pero si por algún motivo me pierdo del camino que lleva hacia Ti, recuérdame que Tu Santo Espíritu me acompaña por donde quiera que voy, y sólo tengo que recordarlo e invocarlo para que se haga presente. Amén.

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