1. Aplica esta idea de la misma manera que las anteriores, sin hacer distinciones de ninguna clase. Cualquier cosa que veas se convierte en el objeto adecuado para la aplicación de la idea. Asegúrate de no cuestionar si algo es adecuado o no para aplicarle la idea. En estos ejercicios no se trata de juzgar. Cualquier cosa es adecuada si la ves. Tal vez algunas de las cosas que veas tengan una carga emocional para ti. Trata de dejar a un lado esos sentimientos y sencillamente aplícales la idea tal como se la aplicarías a cualquier otra cosa.
2. El objetivo de los ejercicios es ayudarte a despejar la mente de todas las asociaciones del pasado para que puedas ver las cosas exactamente tal como se presentan ante ti ahora y también para que te des cuenta de lo poco que realmente entiendes acerca de ellas. Es esencial, por lo tanto, que tu mente se mantenga perfectamente receptiva y libre de juicios al seleccionar las cosas a las que vas a aplicar la idea del día. A tal efecto, una cosa es como cualquier otra: igualmente adecuada y, por lo tanto, igualmente útil.
REFLEXIÓN:
No es fácil hacer este ejercicio porque uno “sí cree” entender lo que está viendo, y si eso sucede es porque aún hay que soltar los juicios. No pasa nada si nos cuesta, pero la idea es avanzar y ser receptivos a lo que se nos pide en esta lección. ¿Cómo puedo hacer para ver algo que conozco de toda la vida y pretender no entender eso que veo? En la lección se explica muy bien, pero a mi me ayudó tener en cuenta siempre lo que dice la Introducción y tratar de hacer sólo aquello que se nos recomienda en cada lección. De ahí en adelante es no cuestionar porque no se nos está pidiendo nada que nos pueda hacer daño o hacer daño a otra persona. Mi guía para emprender algo siempre es: si no me daña o daño a alguien, entonces puedo hacerlo. Si juzgamos, entonces nos podemos sentir absurdos haciendo los ejercicios, por lo que reitero lo que siempre hago: actuar como un niño inocente que confía en la persona que tiene enfrente porque le está enseñando algo.
Es normal tener reservas cuando uno por primera vez inicia este curso, y más cuando se nos piden cosas que parecen no tener sentido para nuestra mente que está acostumbrada a analizarlo todo. Eso me pasó cuando hice por primera vez los ejercicios, pero me di la oportunidad de actuar con “inocencia” y terminar, y este sería mi tercer año repitiendo las lecciones. Y sigo practicando los ejercicios porque he visto cambios importantes en mi vida, en la manera de mirar el mundo, en la manera de ver a las personas. Además, he comprobado que lo que hago afecta de manera positiva a la persona que vive conmigo, y si eso le hace bien a otro “ser”, vale la pena el esfuerzo.
ORACIÓN:
Padre, a veces parece que no sé qué camino tomar. A veces parece que este mundo es ajeno a mí y la vida pasa en medio de angustias y tristezas, pero sé que cada plegaria que elevo a Ti es escuchada. Sólo mi desespero me hace dudar de Tu Eterna Presencia, pero espero en Ti porque sin esa esperanza no podría continuar. Guía mi camino, gobierna mis pensamientos, y dirige mis pasos a tu encuentro. Amén.
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