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lunes, 20 de enero de 2025

LECCIÓN 20: Estoy decidido a ver.



1. Hemos tenido hasta ahora una actitud bastante relajada con respecto a nuestras sesiones de práctica. Apenas hemos tratado de dirigir el momento en que debes llevarlas a cabo; el esfuerzo requerido por tu parte ha sido mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o que te intereses activamente en ellas. Este enfoque ha sido intencional, y ha sido planeado muy cuidadosamente. No hemos perdido de vista lo importante que es invertir completamente tu manera de pensar. La salvación del mundo depende de ello. Mas no podrás ver si te sientes coaccionado o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.


2. Ésta es la primera vez que intentamos establecer cierta estructura. No interpretes esto erróneamente como un intento de querer ejercer presión o fuerza. Deseas la salvación. Deseas ser feliz. Deseas la paz. No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina, y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. Ahora estás aprendiendo a diferenciar unos de otros. Y grande en verdad será tu recompensa cuando lo logres.


3. Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión. Lo que quieres se te concede. No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestro objetivo es de poco valor. ¿Cómo iba a ser la salvación del mundo un propósito trivial? ¿Y cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú? Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. Con tu decisión de querer ver, se te da la visión.


4. Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. La idea de hoy implica tácitamente también el reconocimiento de que ahora no ves. Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando que estás decidido a cambiar tu estado actual por uno mejor, por uno que realmente deseas.


5. Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. No te desanimes si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por acordarte. Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cualquier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. Puedes verlos de otra manera, y los verás. Verás lo que desees ver. Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.


REFLEXIÓN: 


La afirmación de hoy nos abre una puerta, nos muestra un camino, y es la forma en que le decimos al Padre que en verdad deseamos lo que nos ofrece a través de este libro. Cuando uno dice que está decidido a algo es porque sabe que va a encontrar beneficios, y porque está cansado de caminar a oscuras y de dar tropezones por la vida. Yo me emocioné la primera vez que leí esta  afirmación porque sabía que si me daban la oportunidad de “Ver” iba a estar mucho mejor, iba a cambiar mi vida. Pero no me llené de expectativas porque he aprendido que no hay que tenerlas, sino vivir el momento presente con lo que traiga. La primera vez que leí que no me afanara por el mañana fue en la Biblia, y aunque no lo comprendía muy bien me gustó: “...Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” (Mateo 6:34).  En todo caso, cuando se tienen expectativas siempre hay decepción porque somos por naturaleza seres inconformes, y por eso creo que la clave para avanzar  en este Curso es “creer”, sí, creer en lo que nos están diciendo porque nada de lo que nos dicen nos puede dañar o dañar a otros. Y cuando nos dicen que si decidimos creer se nos da la visión, eso debería ser suficiente para sentir gozo porque es verdad: ¡Jesús mismo nos habla! Pero, cada quien tiene el momento perfecto para creer, por eso no hay nada de malo si aún no es el  tiempo porque, como escuché un día en una meditación: “Todos buscamos la misma montaña por diferentes caminos”.  UCDM, es uno de esos caminos, pero hay más, y por ahora se siente bien transitarlo.


ORACIÓN: 


Padre, me dices que si quiero “ver”, y te respondo que sí, porque confío en Ti, porque sé de Tu Bondad, de Tu Eterna Misericordia, y quiero conocer la alegría de Tu Salvación. Amén.


Nota: Esta oración está inspirada en el Salmo 13, 6: “... confío en tu bondad; conoceré la alegría de tu salvación y cantaré al Señor que me ha tratado bien.". (Versión Biblia Latinoamericana). Recurro a este versículo como un mantra cuando a mi mente la invaden pensamientos transgresores o estoy preocupada por algo.


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