1. La idea de hoy explica por qué puedes ver propósito en todo. Explica por qué nada está separado, existe por sí mismo o en sí mismo. También explica por qué nada de lo que ves tiene significado alguno. De hecho, explica cada una de las ideas que hemos usado hasta ahora y también todas las subsiguientes. La idea de hoy es el pilar de la visión.
2. Es probable que a estas alturas te resulte muy difícil entender la idea de hoy. Puede que creas que es tonta, irreverente, insensata, graciosa e incluso censurable. Ciertamente Dios no está en una silla tal como tú la ves. No obstante, ayer subrayamos que una simple mesa comparte el propósito del universo. Y lo que comparte el propósito del universo comparte el propósito de su Creador.
3. Trata hoy, pues, de comenzar a aprender a mirar todas las cosas con amor, con aprecio y con una mentalidad abierta. Ahora mismo no las ves. 3¿Cómo podrías saber lo que en ellas se encierra? Nada es como a ti te parece que es. Su santo propósito está más allá de tu limitado alcance. Cuando la visión te haya mostrado la santidad que ilumina al mundo, entenderás la idea de hoy perfectamente. Y no comprenderás cómo pudo jamás haberte resultado difícil.
4. Nuestras seis sesiones de práctica, de dos minutos cada una, deben seguir la norma habitual: comienza repitiendo la idea en tu interior y luego aplícala a aquellos objetos seleccionados al azar que estén a tu alrededor, nombrando específicamente cada uno de ellos. Trata de evitar la tendencia a dirigir la selección, que, en el caso de la idea de hoy, puede ser una gran tentación debido a su naturaleza totalmente extraña. Recuerda que cualquier orden que tú intentes imponer le es igualmente extraño a la Realidad.
5. Debes, por lo tanto, evitar al máximo ser tú mismo quien dirige la selección de objetos. Una lista adecuada podría incluir, por ejemplo:
Dios está en este perchero.
Dios está en esta revista.
Dios está en este dedo.
Dios está en esta lámpara.
Dios está en ese cuerpo.
Dios está en esa puerta.
Dios está en esa papelera.
Además de repetir la idea de hoy durante las sesiones de práctica asignadas, repítela como mínimo una vez por hora, mirando lentamente a tu alrededor mientras repites las palabras para tus adentros sin prisa. Por lo menos una o dos veces deberías experimentar una sensación de sosiego mientras haces esto.
REFLEXIÓN:
Si “Dios está en todo lo que veo” todo lo que veo tiene que ser sagrado. Pero, entonces, por qué todo lo que vemos pasa desapercibido para nosotros. Recuerdo que de niña escuchaba que Dios podía ver y saber todo lo que hacíamos. Luego en la adolescencia aprendí otras cualidades de Dios: omnisciente (lo sabe todo), omnipotente (lo puede todo), y omnipresente (está en todas partes). Estas eran cosas que simplemente se escuchaban, se aprendían, y se creían por fe, y no era necesario cuestionarlas porque aparte de todo a Dios nadie lo podía ver, así que no importaba mucho tratar de comprobar si estaba en todas partes porque no era posible saberlo. Pero cuando uno lee que “Dios está en todo lo que veo" surge una inquietud porque la mayoría de las veces las cosas que vemos nos parecen normales y sin importancia, porque estamos acostumbrados a verlas diariamente. Sí cuesta creer que Dios está en una mesa, en un cuerpo, o en cualquier objeto que observemos, y UCDM nos aclara que efectivamente Dios no está en ningún objeto tal como estamos acostumbrados a verlo, y que es precisamente el “propósito” de ese objeto lo que hace que ahí esté la presencia de Dios. A mí me ayudó un poco asimilar este ejercicio recordar una enseñanza de un sacerdote sobre lo que simbolizaba una mesa: él decía que en cada hogar había una mesa donde las familias compartían la comida, y que esa mesa simbolizaba el altar donde se celebra cada domingo la Eucaristía, que a la vez era evocar esa última cena que tuvo Jesús con sus apóstoles, en donde compartió con ellos el pan y el vino, y les entregó su amor. Desde ese día ya no vi el comedor de mi casa como un lugar “ordinario”, sino que sabía que era el lugar para compartir con mi familia una rica cena y un espacio para brindarles amor a través de la comida. Ese lugar se volvió especial desde ese día porque evocaba la presencia de Jesús. Creo que es algo así, y que los objetos están hechos no sólo para nuestra comodidad, sino que Dios en su infinito amor inspira al hombre para que cree cosas que nos faciliten la vida. De todas maneras no hay que olvidar que el propósito puede cambiar según para qué sean usadas las cosas, pero sigo pensando que en este caso sólo debemos observar cada objeto de manera amorosa con la certeza de que Dios está ahí. Quizás uno se sorprende cuando ve a una persona que no le agrada y recuerda que “Dios está en ese cuerpo”, y entonces el desagrado desaparece y se convierte en compasión, en benevolencia, ternura, etc. Sé que a todos nos va a suceder, y por ese pequeño cambio en nuestra forma de ver las cosas y a las personas vale la pena seguir transitando UCDM.
ORACIÓN:
Padre, dame la gracia de poder descubrirte en cada cosa que vea, en cada hermano que se cruce por mi camino, en cada situación que me perturbe. Si me pierdo en medio de mis emociones, muéstrame el camino de regreso para descubrirte en toda Tu hermosa Creación. Amén.
Gracias, amén. Padre te descubro en toda hermosa creación 💚🦋
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