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jueves, 2 de enero de 2025

LECCIÓN 2: Le he dado a todo lo que veo en esta habitación (en esta calle, desde esta ventana, en este lugar) todo el significado que tiene para mí.


1. Los ejercicios que se deben llevar a cabo con esta idea son iguales a los de la primera lección. Comienza con las cosas que estén cerca de ti y aplica la idea a cualquier cosa en la que tu mirada se pose. Extiende luego tu campo visual. Gira la cabeza de un lado a otro de manera que puedas incluir lo que se encuentre a ambos lados de ti. Si es posible, da la vuelta y aplica la idea a lo que se encuentre detrás de ti. Sé tan imparcial como puedas al seleccionar los objetos a los que vas a aplicar la idea; no te concentres en nada en particular ni trates de incluir todo lo que veas en una zona determinada, ya que eso causaría tensión.


2. Echa simplemente una rápida e indiscriminada mirada a tu alrededor, tratando de evitar la selección de objetos en función de su tamaño, brillantez, color o material, o de la relativa importancia que tengan para ti. El simple hecho de ver un objeto lo convierte en tu selección. Trata de aplicar la idea con la misma facilidad a un cuerpo que a un botón, a una mosca que a un piso, a un brazo que a una manzana. El único criterio a seguir para aplicar la idea a algo es simplemente que tus ojos se hayan posado sobre ello. No trates de incluir nada en particular, pero asegúrate de no excluir nada deliberadamente.


REFLEXIÓN:


En esta lección hacemos lo  contrario que en la primera, o sea, las cosas sí tienen un significado, y todo lo que significan es lo que le hemos asignado a las cosas desde que tenemos uso de razón. Y eso ha sido aprendido, ha sido producto de la experiencia y de interactuar con las personas con las que vivimos. Nuestros padres nos enseñan a pronunciar las primeras palabras, y creo que la mayoría de seres humanos pronunciamos la primera palabra sin que nadie nos enseñe, sino porque, aún siendo bebés sin conciencia de las cosas, escuchamos a los adultos y un día repetimos lo que ellos pronuncian.  Es válido creer que las cosas son lo que significan para nosotros, pero por esa misma razón debemos ser dóciles a las enseñanzas de UCDM, sin oponer resistencia, pues precisamente estamos dando los primeros pasos para “desaprender”. Es todo lo contrario a lo que sucede con los bebés, porque a ellos se les “enseñan” las cosas del mundo: objetos, personas, animales, plantas, etc. Todos hemos transitado ese “aprendizaje”, y por eso cuesta  tanto para algunas personas el estudio de UCDM: leen algunas páginas, y al no comprender, o sentir que todo está en contra de lo que saben, no sólo desechan el libro, sino que le hacen mala propaganda. He escuchado personas hablar mal de UCDM, y creo que muy seguramente no hicieron la práctica de los 365 días, porque quien la hace realmente cambia, realmente se vuelve “mejor persona”. Eso me pasó a mí, y por eso estoy escribiendo esto, porque deseo compartir mi experiencia, pero sin pretender nada, es decir, no se trata de enseñar nada, sólo compartir lo que he vivido desde que llegó a mi vida UCDM. Me siento agradecida y feliz sobre todo porque mis “creencias” se han afianzado, pero también depurado, y es como si me confirmara que no iba por mal camino. Se ha ido el fanatismo, se ha ido la necesidad de creer que sólo la verdad está en lo que creo, y hay una sensación de paz y de tranquilidad al saber que no hay que juzgar nada porque no tiene sentido. Hay una seguridad en que mi “hermano”, sea lo que sea que crea o haga, es inocente como yo. Quizás otras personas experimenten todo lo contrario, pero no es malo, sólo es diferente, y al final experimentarán la misma sensación de paz. Claro que cuando uno va en la segunda lección no se imagina que algún día va a pensar así, quizás hasta quiera desistir.


Esta lección se debe hacer como los niños hacen las cosas cuando por primera vez van al colegio. Ellos escuchan al maestro y no lo cuestionan, sólo hacen lo que él les pide, y llegan felices a sus casas a contar a sus padres todo lo que aprendieron: están en la “inocencia”, y en este curso nosotros vamos a rescatarla porque la perdimos al crecer. Reitero que la clave para transitar este estudio es despojarnos de todo lo que creemos saber y actuar como un inocente niño que va por primera vez al colegio.


ORACIÓN: 


Padre amado, guía mis pasos en este camino que inicio. Muchas cargas me agobian y aún es largo el trayecto. Si me canso y desisto recuérdame que al final me espera un oasis de paz. Me pongo en tus manos. Amén.



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