Powered By Blogger

jueves, 5 de junio de 2025

LECCIÓN 156: Camino con Dios en perfecta santidad.



1. La idea de hoy no hace sino expresar la simple verdad que hace que el pensamiento de pecado sea imposible. Esta idea nos asegura que la culpa no tiene causa y, por lo tanto, que no existe. Es la consecuencia lógica de la idea fundamental que tan a menudo se menciona en el texto: las ideas no abandonan su fuente. Si esto es verdad, ¿cómo vas a poder estar separado de Dios? ¿Cómo ibas a poder caminar por el mundo solo y separado de tu Fuente?


2. No somos inconsistentes con los pensamientos que presentamos en nuestro programa de estudios. La verdad tiene que ser verdad de principio a fin, si es que es la verdad. No puede contradecirse a sí misma ni ser dudosa en algunas partes y certera en otras. No puedes caminar por el mundo separado de Dios porque no podrías existir sin Él. Él es lo que tu vida es. Donde tú estás, Él está. Sólo hay una vida, y ésa es la vida que compartes con Él. Nada puede estar separado de Él y vivir.


3. Y ahí donde Dios está tiene que haber Santidad así como Vida. Él no posee ningún atributo que no comparta con todo lo que vive. Todo lo que vive es tan santo como Él, pues lo que comparte Su Vida es parte de la Santidad y no puede ser pecaminoso, de la misma manera en que el sol no puede decidir ser de hielo, el mar estar separado del agua o la hierba crecer con las raíces suspendidas en el aire.


4. Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive te brinda regalos y los depositan con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que puedas caminar sobre algo mullido, mientras que el silbido del viento disminuye hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.


5. La luz que refulge en ti es lo que el universo ansía contemplar. Todos los seres vivos se detienen en silencio ante ti, pues reconocen a Aquel que camina a tu lado. La luz que llevas contigo es la suya propia. Y así, ven en ti su propia santidad, y te saludan como salvador y como Dios. Acepta su reverencia, pues le corresponde a la Santidad Misma, la Cual camina a tu lado, transformando con Su dulce luz todas las cosas en Su Semejanza y en Su Pureza.


6. Así es como opera la salvación. Al tú hacerte a un lado, la luz que refulge en ti da un paso adelante y envuelve al mundo. No proclama que el castigo y la muerte vayan a ser el final del pecado. Éste desaparecerá entre jolgorios y risas, pues se reconocerá su extraña absurdidad. Es un pensamiento descabellado, un sueño tonto, ridículo quizá, pero no temible. aMas ¿quién pospondría un solo instante su acercamiento a Dios a cambio de un capricho tan disparatado?


7. No obstante, has desperdiciado muchos, pero muchos años precisamente en este pensamiento descabellado. El pasado ha desaparecido junto con todas sus fantasías. Éstas ya no te aprisionan. El acercamiento a Dios se avecina. Y en el pequeño intervalo de duda que todavía queda, es posible que pierdas de vista a tu Compañero y lo confundas con el sueño ancestral y absurdo que ya se terminó.


8. “¿Quién camina a mi lado?” Debes hacerte esta pregunta mil veces al día hasta que la certeza haya aplacado toda duda y establecido la paz. Deja que hoy cesen las dudas. Dios habla por ti al contestar tu pregunta con estas palabras:


Camino con Dios en perfecta santidad. Ilumino el mundo, ilumino mi mente, así como todas las mentes que Dios creó una conmigo.


REFLEXIÓN:


Es evidente que la lección de hoy es continuación de la lección de ayer, y nos confirma que al hacernos a un lado, la luz que refulge en nosotros “da un paso adelante y envuelve el mundo”. Jesús mismo lo dijo: “Yo soy la luz del mundo”. Y antes de reencontrase con nuestro Padre, nos dejó su Santo Espíritu para que siempre estuviera con cada uno de nosotros. Quizás cuando nos lo dijeron, aún éramos unos niños, y lo entendimos como una hermosa metáfora; y aún de adultos lo seguimos creyendo así, pero hoy es el día en que ya somos conscientes que no es sólo una hermosa historia, sino una grandiosa realidad. Cada uno decide si lo cree, o si no se siente preparado para creerlo, pero aún así eso está sucediendo a diario en cada uno de nosotros: Caminamos con Dios en perfecta santidad. Sí, y no nos damos cuenta, y por eso hoy nos insisten en que debemos preguntarnos “mil veces al día hasta que la certeza haya aplacado la duda y establecido la paz”: “¿Quién camina a mi lado?”.


Dios camina a nuestro lado y no nos hemos dado cuenta, y así mismo les sucedió a dos discípulos de Jesús: La historia completa está en Lucas 24: 13-35: 


Dos discípulos de Jesús, iban en  camino a un lugar que se llamaba Emaús. Hablaban sobre lo que había acontecido después de la crucifición. De repente Jesús empezó a caminar a su lado pero ellos no lo reconocieron. Jesús les preguntó de qué hablaban, y uno de ellos le  respondió que si acaso no sabía lo que había sucedido. Jesús les dice: ¿Qué pasó? Ellos le dijeron que a un profella llamado Jesús de Nazaret lo habían condenado a muerte y lo habían crucificado delante de todo el pueblo, y que ellos habían abrigado la esperanza de que él iba a redimir a Isarel.  Jesús les dice que son torpes y “tardos de corazón” para creer en lo que decían los profetas y empieza a explicarles las escrituras. Cuando ya iban llegando a Emaús, Jesús hizo como que iba a seguir su camino, pero lo invitaron a quedarse con ellos ya que era tarde y estaba oscureciendo. Cuando estaban a la mesa, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio. En ese momento lo reconocen pero Él desaparece. Entonces se decían: “¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba  con nosotros en el camino y nos explicaba las escrituras?”. Ellos regresan a Jerusalén, y le cuentan a los apóstoles lo que les había sucedido y cómo reconocieron a Jesús  cuando partió el pan. 


Ellos reconocieron a Jesús al partir el pan, y nosotros también lo podemos reconocer no sólo a través de compartir el "pan" con nuestros hermanos que es el símbolo del amor, sino con el  cumplimiento del mandato que Jesús nos dio: El amor a Dios y el amor al prójimo. Y es un sólo mandato porque no podemos amar a Dios sin amar al prójimo, y al amar al prójimo estamos amando a Dios, y eso también lo explica Jesús cuando dice que al hacer el bien a uno de nuestros hermanos lo estamos haciendo con Él (Mateo 25:35-40).


Así que caminar con Dios en perfecta santidad se traduce en "acciones" para con mis hermanos.


ORACIÓN:


Padre, caminamos a Tu lado en perfecta santidad. Iluminamos el mundo, iluminamos nuestra mente, así como todas las mentes de nuestros hermanos. Que la certeza de que no vamos solos nos otorgue la paz. Amén


2 comentarios:

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

Lo más visto