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viernes, 11 de abril de 2025

LECCIÓN 101: La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.



1. Hoy continuaremos con el tema de la felicidad. Esta idea es esencial para poder comprender el significado de la salvación. Todavía crees que la salvación requiere que sufras como penitencia por tus “pecados”. Pero no es así. No obstante, no podrás evitar pensar que lo es mientras sigas creyendo que el pecado es real y que el Hijo de Dios puede pecar.


2. Si el pecado es real, entonces el castigo es justo e ineludible. La salvación, por lo tanto, sólo se puede obtener mediante el sufrimiento. Si el pecado es real, la felicidad no puede sino ser una ilusión, pues ambas cosas no pueden ser verdad. Los que pecan sólo merecen muerte y dolor, y eso es por lo que claman. Pues saben que eso es lo que les espera, y que los buscará y que en algún punto y en algún lugar los encontrará para que salden la deuda que tienen con Dios. Debido a su terror, tratan de escaparse de Él. Mas Él los seguirá persiguiendo y ellos no podrán escapar.


3. Si el pecado es real, la salvación tiene que ser el dolor. El dolor es el costo del pecado, y si el pecado es real el sufrimiento es inevitable. La salvación no puede sino ser temible, pues mata, aunque lentamente, y antes de otorgar el deseado favor de la muerte a las víctimas que están casi en los huesos antes de haber sido apaciguada, los despoja de todo. Su ira es insaciable e inclemente, aunque totalmente justa.


4. ¿Quién buscaría un castigo tan brutal? ¿Quién no huiría de la salvación, intentando por todos los medios ahogar la Voz que se la ofrece? ¿Por qué habría de tratar de escuchar y aceptar Su ofrecimiento? Si el pecado es real, lo que le ofrece es la muerte, que le inflige cruelmente para que esté a la par de los perversos deseos de donde nace el pecado. Si el pecado es real, la salvación se ha vuelto tu enemigo acérrimo, la maldición de Dios contra ti que crucificaste a Su Hijo.


5. Hoy necesitas las sesiones de práctica. Los ejercicios te enseñan que el pecado no es real y que todo lo que crees que inevitablemente ha de ocurrir como consecuencia de él nunca sucederá, pues carece de causa. Acepta la Expiación con una mente receptiva que no abrigue la creencia de que has hecho del Hijo de Dios un demonio. El pecado no existe. Practicaremos hoy este pensamiento tan a menudo como nos sea posible, pues es la base de la idea de hoy.


6. La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad, toda vez que el pecado no existe y el sufrimiento no tiene causa. La dicha es justa, y el dolor no es sino la señal de que te has equivocado con respecto a ti mismo. No tengas miedo de la Voluntad de Dios. Por el contrario, ampárate en Ella con la absoluta confianza de que te liberará de todas las consecuencias que el pecado ha forjado en tu febril imaginación. 5Di:


La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.

El pecado no existe ni tiene consecuencias.


Así es como debes dar comienzo a tus sesiones de práctica. Luego intenta otra vez encontrar la dicha que estos pensamientos le brindarán a tu mente.


7. Da gustosamente estos cinco minutos para eliminar la pesada carga que te has echado encima al abrigar la demente creencia de que el pecado es real. Escápate hoy de la locura. Ya estás en el camino que conduce a la libertad y ahora la idea de hoy te da alas para acelerar tu progreso y esperanza para ir todavía más deprisa hacia la anhelada meta de la paz. El pecado no existe. Recuerda esto hoy y repite en silencio tan a menudo como puedas:


La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.

Ésa es la verdad, pues el pecado no existe.


REFLEXIÓN:


Nuestro Padre quiere para nosotros la “perfecta felicidad”, pero si el “pecado es real” la felicidad se vuelve una ilusión, pues pecado y felicidad no pueden co-existir. El dolor es inherente al pecado, y esto hace que el sufrimiento sea inevitable. Como las ilusiones son inherentes al ego, el pecado sólo puede ser una invención de éste, y por eso se nos pide  que no sigamos creyendo en la realidad del pecado porque sería dar crédito al ego, e ir en contra de la verdad. Esto se puede entender intelectualmente, pero puede venir a nosotros una especie de confusión cuando nuestra mente nos recuerda las cosas que a diario pasan en el mundo y que nos dice: ¿Si el pecado no es real por qué tantas guerras, por qué tanto dolor, por qué tanto odio…? Nuestra mente reflexiva nos hace dudar, y podemos entrar en conflicto, porque además todos los días en las noticias nos dicen que una persona fue castigada porque la encontraron robando, matando, mintiendo, etc. Y esto nos recuerda que UCDM nos dice que “si el pecado es real, entonces el castigo es justo e ineludible”. ¿Qué hacemos entonces, para integrar en nuestra realidad que el pecado no existe? Una opción sería eliminar de nuestra mente esos pensamientos que son nuestros verdaderos enemigos, y que nos mantienen atados al “contenido” que el mundo nos ofrece a través de los medios de comunicación, y que nos sacan de la realidad de vivir el presente con los pensamientos que nos unen a Dios. Porque en “X” lugar del mundo puede estar sucediendo algo, que yo no puedo cambiar sólo por escucharlo, pero me saca de mi centro porque me causa horror y sufrimiento, y no es que uno se tenga que volver indolente, pero esos pensamientos, producto de escuchar una noticia, se convierten en los elementos inferiores de mi mente que me sacan del lugar donde mi mente debe estar y es en el “presente”, o “estado de presencia” donde nada malo puede suceder. Si logro mantener mi mente en equilibrio, a pesar de lo que yo pueda estar escuchando, entonces, no sólo mi mente se tranquilizará, sino mi mundo exterior también, porque internamente ya no hay lucha. La lucha desaparece de mi mente cuando no tomo partido de lo que escucho y es porque no juzgué, no vi ni bueno ni malo en lo que escuché, y mi mente queda en paz. Si no juzgo no puedo ver pecado en lo que otros si lo ven. Ahí es cuando el pecado no existe, y ahí también puedo empezar a comprender el verdadero sentido de la felicidad, que no es estar “saltando en una pata” sino al contrario, estar en equilibrio, estar en paz, a pesar de que todo a mi alrededor parezca caer. No es fácil, pero tampoco es imposible, y por eso el entrenamiento que nos piden en cada lección contribuye con que esto pueda ser realidad. Además, debemos recordar la frase que repasamos hace unos días en la que queda claro que al ser lo que somos no tenemos limitaciones, y mucho menos la del pecado: “Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limitación, a salvo, sano y pleno. Libre para perdonar y libre para salvar al mundo”.


Entonces, una manera práctica de integrar en nosotros que el pecado no es real es recordar que somos espíritu y no un cuerpo.  Que si no juzgamos no podemos ver pecado en nuestros hermanos. Si permanecemos en estado de presencia, no nos puede afectar lo que escuchamos o vemos a nuestro alrededor, y mucho menos nos puede afectar el pasado o el futuro, que normalmente son las cosas por las que sentimos dolor. Además, permitir que se haga la Voluntad de Dios en nosotros es asegurar la "perfecta felicidad" de la que hoy nos hablan.


ORACIÓN:


Padre, hoy sé que Tu Voluntad para mí es la perfecta felicidad, y por eso debo aceptar que el pecado no existe ni tiene consecuencias, pero como estoy iniciando un camino en donde debo limpiar mi mente de las creencias del pasado, te pido la gracia de entender para integrar a mi vida sólo Tu Verdad. Amén.


4 comentarios:

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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