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martes, 16 de diciembre de 2025

LECCIÓN 350: Los milagros reflejan el eterno Amor de Dios. Ofrecerlos es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.



1. Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibimos a nosotros mismos. Tal como creaste a Tu Hijo, él contiene dentro de sí todas las cosas. El que yo Te pueda recordar depende del perdón que le conceda. Lo que él es no se ve afectado por sus pensamientos. Pero lo que contempla es el resultado directo de ellos. Así pues, Padre mío, quiero dirigirme a Ti. Sólo Tu recuerdo me liberará. Y sólo perdonando puedo aprender a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí y a ofrecérselo al mundo con agradecimiento.


2. Y a medida que hagamos acopio de Sus milagros, estaremos en verdad agradecidos. Pues conforme Lo recordemos, Su Hijo nos será restituido en la realidad del Amor.


REFLEXIÓN:


Si no hay milagros hemos olvidado a Dios. Si no hay perdón no hay milagros, o también podemos decir: no hay milagros sin perdón. Es lo mismo, y al haber olvidado a Dios hemos condenado al mundo. No es tarea fácil perdonar, pero si nos dicen que al hacerlo estamos ofreciendo un milagro que nos devuelve Su recuerdo, entonces es muy probable que nos interese perdonar, ya que recordar a Dios es recuperar la eterna paz.


ORACIÓN:


Padre, sé que perdonar me devuelve Tu Recuerdo, el cual he perdido a causa de la ira que aparece al juzgar a mis hermanos. Sólo Tu Gracia puede otorgarme la fuerza para dejar el orgullo a un lado y perdonar, y que retorne Tu Recuerdo y me libere. Que se haga en mí como Tú dispongas para que el mundo sea salvo. Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es un milagro?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/13-que-es-un-milagro.html


viernes, 12 de diciembre de 2025

LECCIÓN 346: Hoy la Paz de Dios me envuelve y me olvido de todo excepto de Su Amor.



1. Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas. Y así comienza el día que voy a compartir Contigo tal como compartiré la eternidad, pues hoy el tiempo se ha hecho a un lado. No ando en pos de cosas temporales, por lo tanto, ni siquiera las veré. Lo que hoy busco trasciende las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor. Quiero morar en Ti y no saber nada de ninguna ley que no sea Tu Ley del Amor. Quiero encontrar la paz que creaste para Tu Hijo y olvidarme, conforme contemplo Tu Gloria y la mía, de todos los absurdos juguetes que fabriqué.


2. Y al llegar la noche, recordaremos únicamente la Paz de Dios. Pues hoy veremos qué clase de paz es la nuestra cuando nos olvidamos de todo, excepto del Amor de Dios.


REFLEXIÓN:


Para recibir los milagros, y que éstos corrijan la “percepción de todas las cosas”, debemos olvidarnos del pasado, y estar en “presente”. Tampoco el futuro debe perturbar nuestros pensamientos porque  pensar en lo que no existe nos roba la paz y nos llena de ansiedad. Al estar en presente, los errores del pasado no impedirán que la “Paz de Dios” nos envuelva, porque todo aquello que nos causó dolor no puede existir en nuestro presente, a menos que nuestros pensamientos divaguen y se pierdan en el mundo ilusorio del tiempo trayendo el dolor a nuestra vida, a causa de los recuerdos que nos perturban. Sí, ni en el pasado ni en el futuro podemos encontrar la “Paz de Dios”, porque el lugar en donde siempre lo podemos encontrar es en "el eterno presente”, y allí sí ocurren los milagros ya que nuestra percepción está corregida. 


El estado de presencia se alimenta con cada instante, y por eso cada segundo de nuestra vida es el momento preciso para no juzgar, para no mirar atrás, para no proyectarnos en el futuro. Si le entregamos nuestro presente a Dios, sin miedo y sin condiciones, sólo ocurrirá lo correcto en nuestra vida, porque al no manipular los acontecimientos todo se irá  corrigiendo porque el “presente” estará a cargo de Dios, y se manifestarán los milagros. Todo esto ocurre por fe. El raciocinio bloquea los milagros porque el ego toma el lugar y nos devuelve al mundo de las ilusiones donde el tiempo gobierna: el pasado con nuestras experiencias dolorosas, y el futuro con la incertidumbre de sí se cumplirán nuestros ilusorios “sueños”.


¿Cómo hacer todo esto? Hay que empezar ya, sin miedo y expectativa: Pensar en Dios, y hacer a un lado los pensamientos transgresores donde siempre hay un hermano protagonizando nuestras frustraciones. Ese es el primer paso para el perdón, y para que ocurran los milagros:


“El perdón es la morada de los milagros. Los ojos de Cristo se los ofrecen a todos los que Él contempla con misericordia y con amor. La percepción queda corregida ante Su vista, y aquello cuyo propósito era maldecir tiene ahora el de bendecir.”.


ORACIÓN:



Padre, me abrazo a Tu recuerdo y me envuelvo en Tu Paz. Suelto el pasado y el futuro, y me sumerjo en el presente para contemplar Tu rostro que brilla eternamente majestuoso. ¡Qué Tu Amor sane mis heridas para que pueda ofrecer milagros a mis hermanos, y luego retornen a mí convertidos en Tu Palabra vivificadora! Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es un milagro?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/13-que-es-un-milagro.html


miércoles, 3 de diciembre de 2025

LECCIÓN 337: Mi impecabilidad me protege de todo daño.



1. Mi impecabilidad me garantiza una perfecta paz, eterna seguridad, un amor imperecedero, mantenerme eternamente a salvo de todo pensamiento de pérdida y liberarme completamente del sufrimiento. Mi estado sólo puede ser uno de felicidad, pues eso es lo único que se me da. ¿Qué debo hacer para saber que todo esto me pertenece? Aceptar la Expiación para mí mismo y nada más. Dios ya hizo todo lo que había que hacer. Y lo que tengo que aprender es a no hacer nada por mi cuenta, pues sólo necesito aceptar mi Ser, mi impecabilidad—la cual se creó para mí y ahora es mía—para sentir el Amor de Dios protegiéndome de todo daño, para entender que mi Padre ama a Su Hijo y para saber que soy el Hijo que mi Padre ama.


2. Tú que me creaste en la impecabilidad no puedes estar equivocado con respecto a lo que soy. Era yo quien estaba equivocado al pensar que había pecado, pero ahora acepto la Expiación para mí mismo. Padre, mi sueño termina ahora. Amén.


REFLEXIÓN:


Acepto la expiación y suelto las prevenciones. Acepto porque es la única manera de dar el primer paso. Si no hay “aceptación” todo seguirá igual y no podremos “sentir el Amor de Dios” protegiéndonos de cualquier cosa que nos pueda  causar dolor. Es tan fácil, pero a la vez difícil, porque en este mundo terrenal estamos aprendiendo, y cuando aceptamos algo, departe de Dios, aunque Él “ya hizo todo lo que había que hacer”, nosotros tenemos que enfrentar la realidad que nos confronta, no sólo con nuestros aprendizajes personales, sino con todo a lo que hemos dicho sí. Por eso el “perdón” se hace difícil, porque cuando leemos las lecciones la aceptamos intelectualmente, pero cuando se pone frente a nosotros ese hermano que nos está ayudando a ponerlas en práctica, es entonces cuando damos media vuelta y preferimos hacernos los desentendidos, o simplemente claudicar y decir: ¡Qué haga otro el trabajo, esto no es para mí!


Así que ante la pregunta: “¿Qué debo hacer para saber que todo esto me pertenece?”, sólo tenemos que “Aceptar la Expiación”, y dejar que el Espíritu Santo nos vaya guiando para corregir las percepciones erróneas que no nos permiten ver que hemos estado equivocados sintiendo culpa, y juzgando a los demás.


ORACIÓN:


Padre, acepto la expiación porque sé que Tú ya hiciste todo lo que había que hacer para que yo pudiera estar libre de daño. Me “creaste en la impecabilidad”, y me he pasado la vida viviendo en la culpa, pero ahora acepto mi Ser  para despertar del sueño de la muerte y vivir en la “perfecta paz”  que Tú me ofreces. Amén.



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


domingo, 23 de noviembre de 2025

LECCIÓN 327: No necesito más que llamar y Tú me contestarás.



1. No se me pide que acepte la salvación sobre la base de una fe ciega. Pues Dios ha prometido que oirá mi llamada y que Él Mismo me contestará. Que aprenda mediante mi experiencia que esto es verdad y es indudable que llegaré a tener fe en Él. Ésa es la fe que no se quebranta y que me llevará cada vez más lejos por la senda que conduce hasta Él. Pues así estaré seguro de que Él no me ha abandonado, de que aún me ama y de que sólo espera que Lo llame para proporcionarme toda la ayuda que necesite para poder llegar a Él.


2. Padre, Te doy las gracias porque sólo con que ponga a prueba Tus promesas nunca tendré la experiencia de que no se cumplen. Que las ponga a prueba en vez de juzgarlas. Tu Palabra es una Contigo. Tú provees los medios a través de los cuales arriba la convicción, haciendo así que por fin estemos seguros de Tu eterno Amor.


ORACIÓN:


Padre, si te llamo me respondes

y soy yo quien no comprende las respuestas.

Mi fe está puesta en “Tu Palabra”, y es

por Tu Gracia que permanezco firme

transitando la senda que me conduce a Tu morada.


Suelto el miedo y me rindo a “Tus Promesas”,

con la certeza de que diciendo “sí” a Tus designios,

la Verdad arribará a su destino, y yo seré

quien felizmente porte la bandera de la

“convicción”,  que me asegura Tu eterno Amor.


Amén.



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es la Creación?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/11-que-es-la-creacion.html


viernes, 8 de agosto de 2025

LECCIÓN 220 (Repaso lección 200)



Sexto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/sexto-repaso-introduccion.html


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


1. (200) No hay más paz que la de Dios.


Que no me desvíe del camino de la paz, pues ando perdido por cualquier otro sendero que no sea ése. Mas si sigo a Aquel que me conduce a mi hogar, la paz será tan segura como el Amor de Dios.


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


ORACIÓN:


Padre, abrazo Tu Paz porque quiero transitar el camino de regreso a mi hogar. Si me pierdo entre las ilusiones del mundo, muéstrame el sendero correcto porque sólo quiero que me guíe Tu Voluntad. Amén.


miércoles, 18 de junio de 2025

LECCIÓN 169: Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado.



1. La gracia es el aspecto del Amor de Dios que más se asemeja al estado que prevalece en la Unidad de la Verdad. Es la aspiración más elevada que se puede tener en este mundo, pues conduce más allá de él. Se encuentra más allá del aprendizaje, aunque es su objetivo, pues la gracia no puede arribar hasta que la mente se haya preparado a sí misma para aceptarla de verdad. La gracia se vuelve inevitable para aquellos que han preparado un altar donde pueda ser dulcemente depositada y gustosamente recibida: un altar santo e inmaculado para este don.


2. La gracia es la aceptación del Amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo. Sólo mediante la gracia pueden éstos desaparecer, pues la gracia da lugar a un estado tan opuesto a todo lo que el mundo ofrece, que aquellos cuyas mentes están iluminadas por el don de la gracia no pueden creer que el mundo del miedo sea real.


3. La gracia no es algo que se aprende. El último paso tiene que ir más allá de todo aprendizaje. La gracia no es la meta que este curso aspira a alcanzar. No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una mente receptiva puede oír la Llamada a despertar. Dicha mente no se ha cerrado del todo a la Voz de Dios. Se ha dado cuenta de que hay cosas que no sabe y, por lo tanto, está lista para aceptar un estado completamente diferente de la experiencia que le es familiar.


4. Tal vez parezca que estamos contradiciendo nuestra afirmación de que el momento en que la revelación de que el Padre y el Hijo son Uno ya se ha fijado. Pero hemos dicho también que la mente es la que determina cuándo ha de ocurrir ese momento, y que ya lo ha hecho. Te exhortamos, no obstante, a que des testimonio de la Palabra de Dios para que la experiencia de la verdad llegue cuanto antes y para acelerar su advenimiento a toda mente que reconozca los efectos de la verdad en ti.


5. La unicidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos “Dios es” y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, y ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente y, al igual que Ésta, simplemente es.


6. No podemos hablar, escribir, y ni siquiera pensar en esto en absoluto. Pues aflorará en toda mente cuando el reconocimiento de que su voluntad es la de Dios se haya dado y recibido por completo. Esta experiencia hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles. Yace más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo, del perdón y de la santa faz de Cristo. El Hijo de Dios simplemente ha desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo nunca existió. La eternidad sigue siendo un estado constante.


7. Esto está más allá de la experiencia que estamos tratando de acelerar. No obstante, cuando se enseña y se aprende lo que es el perdón, se obtienen experiencias que dan testimonio de que el momento que la mente misma determinó para abandonar todo excepto esto, está por llegar. No vamos a apresurar este momento como si lo que vas a ofrecer se hubiese ocultado de Aquel que enseña el significado del perdón.


8. Todo aprendizaje ya se encontraba en Su Mente, consumado y completo. Él reconoció todo lo que el tiempo encierra y se lo dio a todas las mentes para que cada una de ellas pudiera determinar -desde una perspectiva en la que el tiempo ha terminado- cuándo ha de ser liberada para la revelación y la eternidad. Hemos repetido en varias ocasiones que no haces sino emprender una jornada que ya concluyó.


9. Pues la unicidad no puede sino encontrarse aquí. Sea cual sea el momento que la mente haya fijado para la revelación, es completamente irrelevante para lo que no puede sino ser un estado constante, eternamente como siempre ha sido y como ha de ser eternamente. Nosotros simplemente asumimos el papel que se nos asignó hace mucho, y que Aquel que escribió el guion de la salvación en el Nombre de Su Creador y en el Nombre del Hijo de Su Creador reconoció como perfectamente realizado.


10. No hay necesidad de clarificar más lo que nadie en el mundo puede comprender. Cuando la revelación de tu unicidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente. Pero por ahora es mucho lo que aún nos queda por hacer, pues aquellos que se encuentran en el tiempo pueden hablar de cosas que están más allá de él y escuchar palabras que explican que lo que ha de venir ya sucedió. Mas ¿qué significado pueden tener estas palabras para los que todavía se rigen por el reloj, y se levantan, trabajan y se van a dormir de acuerdo con él?


11. Baste, pues, con decir que para desempeñar tu papel tienes trabajo por delante. El final seguirá siendo nebuloso mientras no hayas desempeñado por completo tu papel. Pero eso no importa, pues tu papel sigue siendo el pilar sobre lo que todo lo demás descansa. Conforme asumas el papel que te fue encomendado, la salvación se acercará un poco más a cada corazón inseguro cuyo latir no esté aún en armonía con Dios.


12. El perdón es el eje central de la salvación, pues al hacer que todos sus aspectos tengan una relación significativa entre sí, dirige su curso y su trayectoria y asegura su resultado. Y ahora pedimos que se nos conceda la gracia, el último don que la salvación puede otorgar. La experiencia que la gracia proporciona es temporal, pues la gracia es un preludio del Cielo, pero sólo reemplaza a la idea de tiempo por un breve lapso.


13. Mas ese lapso es suficiente. Pues ahí es donde se depositan los milagros que has de devolver de los instantes santos que recibes, por medio de la gracia que experimentas, a todos los que ven la luz que aún refulge en tu faz. ¿Qué es la faz de Cristo sino la de aquel que, habiéndose adentrado por un momento en la intemporalidad, trae de vuelta—para bendecir al mundo—el claro reflejo de la unidad que allí experimentó? ¿Cómo podrías alcanzarla para siempre mientras una parte de ti se encuentre afuera, ignorante y dormida, necesitada de que des testimonio de la verdad?


14. Siéntete agradecido de poder regresar, de la misma manera en que te alegró ir por un instante, y acepta los dones que la gracia te otorgó. Es a ti mismo a quien se los traes de vuelta. Y no muy lejos, se encuentra la revelación. Su llegada está garantizada. Pedimos que se nos conceda la gracia y la experiencia que la acompaña. Damos la bienvenida a la liberación que ofrece a todos. No estamos pidiendo lo que no se puede pedir. No tenemos nuestras miras puestas en aquello que está más allá de lo que la gracia puede conceder. Pues eso lo podemos dar mediante la gracia que se nos ha concedido.


15. Nuestro objetivo de aprendizaje de hoy no excede lo que expresa la plegaria que sigue a continuación. Mas ¿qué puede haber en el mundo que sobrepase lo que en este día le solicitamos a Aquel que nos concede la gracia que pedimos, tal como se le concedió a Él?


Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar.


REFLEXIÓN:


Hoy podemos destacar muchas frases de esta lección que corroboran lo que somos, cómo pensamos y cómo vivimos, especialmente si Cristo ha sido el centro de nuestra vida espiritual:


  • Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado: Ayer nos decían que la "gracia", nos era dada y que podíamos reclamarla. Hoy nos dicen que por ella vivimos y somos liberados. En Romanos 3: 24-27, que se resume en esta frase: “la persona es reformada y hecha justa por la fe, y no por el cumplimiento de la Ley”, se nos confirma que la "gracia" es producto de la fe, y por lo tanto es un don.

  • La gracia es la aceptación del Amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo: Si no fuera por la gracia y la fuerza que recibimos a diario del Padre, vivir en este mundo en caos sería imposible, porque todos los días, los medios de comunicación, bombardean nuestra mente con noticias de tragedias y desastres, pero nos mantenemos en pie y firmes no sólo por nuestras responsabilidades cotidianas, sino porque confiamos en que el Amor de Dios nos guía y nos protege, y por fe seguimos con nuestra vida sin derrumbarnos.

  • La gracia no es algo que se aprende: Ya lo sabemos, hoy nos lo están reiterando, y nos queda claro que la “gracia” es un don, un regalo, que llega de repente cuando estamos preparados, e ilumina nuestra mente y nuestra vida, infundiendo en nosotros fuerza y coraje.

  • La gracia no es la meta que este curso aspira a alcanzar. No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una mente receptiva puede oír la Llamada a despertar: Esto quiere decir que la “gracia” es la que nos impulsa a seguir el llamado que nos hacen para aceptar el plan de salvación que Dios diseñó para nosotros a través del perdón. Sí, porque el “perdón” es la meta, y por eso estamos sanando nuestra mente, y la “gracia” llega para que las ilusiones se hagan a un lado y la Verdad ocupe su lugar sin que nuestra mente interfiera.


La “gracia” nos impulsa a seguir adelante a pesar de cualquier cosa que esté frenando nuestra vida: un duelo, una enfermedad, un vicio, un apego, etc. Y aquí cabe recordar lo que dice en 2 Corintios 12: 7-9, en donde San Pablo expresa su aflicción, y recibe un respuesta de parte de Cristo:


 “... me fue clavado en la carne un aguijón, verdadero delegado de Satanás, cuyas bofetadas me guardan de todo orgullo. Tres veces rogué al Señor que lo alejara de mí, pero me dijo: 'Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad'. Con mucho gusto, pues, me preciaré de mis debilidades para que me cubra la fuerza de Cristo”.


Entonces, seamos humildes y obedientes, y pidamos “que se nos conceda la gracia, el último don que la salvación puede otorgar”, y que proviene de la fuerza de Cristo.


ORACIÓN: 


Padre: “Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar”. ¡Que me baste por siempre Tu Gracia! Amén.

sábado, 24 de mayo de 2025

LECCIÓN 144 (Repaso lecciones 127 y 128)



Cuarto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/cuarto-repaso-introduccion.html


Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.


(127) No hay otro amor que el de Dios.

(128) El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.


ORACIÓN:


“Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios, el cual quiero compartir contigo. Pues quiero aprender la gozosa lección de que no hay otro amor que el de Dios, el tuyo, el mío y el de todos”. UCDM.


miércoles, 7 de mayo de 2025

LECCIÓN 127: No hay otro amor que el de Dios.



1. Tal vez creas que hay diferentes clases de amor. Tal vez creas que hay un tipo de amor para esto y otro para aquello; que es posible amar a alguien de una manera y a otra persona de otra. El amor es uno. No tiene partes separadas ni grados; no hay diferentes clases de amor ni tampoco diferentes niveles; en él no hay divergencias ni distinciones. Es igual a sí mismo, sin ningún cambio en ninguna parte de él. Ninguna persona o circunstancia puede hacer que cambie. Es el Corazón de Dios y también el de Su Hijo.


2. El significado del amor queda velado para todo aquel que crea que el amor puede cambiar, pues no se da cuenta de que un amor cambiante es algo imposible. Y así, cree que algunas veces puede amar y otras odiar. Cree también que se puede profesar amor sólo a una persona, y que el amor puede seguir siendo lo que es aunque se le niegue a los demás. El que crea estas cosas acerca del amor demuestra que no entiende su significado. Si el amor pudiera hacer tales distinciones, tendría que discernir entre justos y pecadores, y percibir al Hijo de Dios fragmentado.


3. El amor no puede juzgar. Puesto que en sí es uno solo, contempla a todos cual uno solo. Su significado reside en la unicidad. Y no puede sino eludir a la mente que piensa que el amor es algo parcial o fragmentado. No hay otro amor que el de Dios, y todo amor es de Él. Ningún otro principio puede gobernar allí donde no hay amor. El amor es una ley que no tiene opuestos. Su completitud es el poder que mantiene a todas las cosas unidas, el vínculo entre Padre e Hijo que hace que Ambos sean lo mismo eternamente.


4. Ningún curso cuyo propósito sea enseñarte a recordar lo que realmente eres podría dejar de subrayar que no puede haber diferencia entre lo que realmente eres y lo que es el amor. El significado del amor es tu propio significado, el cual Dios Mismo comparte contigo. Pues lo que tú eres es lo que Él es. No hay otro amor que el Suyo, y lo que Él es, es lo único que existe. Nada lo limita y, por lo tanto, tú eres tan ilimitado como Él.


5. Ninguna ley que el mundo obedezca puede ayudarte a entender el significado del amor. Las creencias del mundo fueron concebidas para ocultar el significado del amor y para mantenerlo oculto y secreto. No hay ni un solo principio de los que el mundo defiende que no viole la verdad de lo que es el amor y de lo que, por ende, eres tú también.


6. No busques tu Ser en el mundo. El amor no se puede encontrar en las tinieblas ni en la muerte. Sin embargo, es perfectamente evidente para los ojos que ven y para los oídos que oyen la Voz del Amor. La práctica de hoy consiste en liberar tu mente de todas las leyes que crees que debes obedecer, de todas las limitaciones que rigen tu vida y de todos los cambios que crees forman parte del destino humano. Hoy vamos a dar el paso más ambicioso de los que requiere este curso en tu avance hacia la meta que ha establecido.


7. Si hoy consigues tener el más leve vislumbre de lo que significa el amor, habrás salvado una distancia inconmensurable hacia tu liberación y te habrás ahorrado un tiempo que no se puede medir en años. Juntos, pues, regocijémonos de dedicarle algún tiempo a Dios y de comprender que no hay mejor manera de emplear el tiempo que ésa.


8. Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones a escaparte de todas las leyes en las que ahora crees. Abre tu mente y descansa. Cualquiera puede escaparse del mundo que parece mantenerte prisionero si deja de atribuirle valor. Deja de otorgarle valor a sus míseras ofrendas y absurdos regalos y permite que el regalo que Dios te hace los reemplace a todos.


9. Invoca a tu Padre con la certeza de que Su Voz te responderá. Él Mismo lo ha prometido, y Él Mismo pondrá una chispa de verdad en tu mente cada vez que renuncies a una creencia falsa o a una tenebrosa ilusión de tu realidad y de lo que significa el amor. Él irradiará hoy a través de tus vanos pensamientos y te ayudará a comprender la verdad del amor. Con amorosa ternura morará contigo a medida que dejes que Su Voz le enseñe a tu mente abierta y despejada el significado del amor. Y bendecirá la lección con Su Amor.


10. Hoy la legión de años futuros que tendrías que esperar para tu salvación desaparece ante la intemporalidad de lo que estás aprendiendo. Demos gracias por habernos librado de un futuro que hubiese sido igual que el pasado. Hoy dejamos atrás el pasado para nunca más volver a recordarlo. Y alzamos los ojos para contemplar un presente muy distinto, en el cual se vislumbra un futuro que en nada se parece al pasado.


11. El mundo que acaba de nacer aún se encuentra en su infancia. Y lo veremos crecer fuerte y saludable para derramar su bendición sobre todos aquellos que vengan a aprender a desprenderse del mundo que pensaban había sido engendrado con odio para ser el enemigo del amor. Ahora todos ellos se liberan junto con nosotros. Ahora todos ellos son nuestros hermanos en el Amor de Dios.


12. Nos acordaremos de ellos en el transcurso del día, ya que no podemos excluir de nuestro amor a ninguna parte de nosotros, si queremos conocer a nuestro Ser. Por lo menos tres veces por hora piensa en alguien que te acompaña en esta jornada y que vino a aprender lo mismo que tú tienes que aprender. Y cuando te venga a la mente, comunícale este mensaje de parte de tu Ser:


Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios, el cual quiero compartir contigo. Pues quiero aprender la gozosa lección de que no hay otro amor que el de Dios, el tuyo, el mío y el de todos.

 

REFLEXIÓN:


Aprendemos y repasamos lo que ya sabemos:  que el verdadero “amor es uno”, y no puede cambiar, porque es la unicidad lo que lo caracteriza.  Que no percibe al hijo de Dios fragmentado por eso no distingue entre justos y pecadores. Y este único amor es el de Dios, y su “completitud es el poder que mantiene a todas las cosas unidas, el vínculo entre Padre e Hijo que hace que Ambos sean lo mismo eternamente”


Y qué gozo saber que podemos hacer que este día sea especial porque el “Amor” morará con nosotros si permitimos que “Su Voz” enseñe a nuestra “mente abierta y despejada el significado del amor”.  Y si disponemos nuestro ser con la inocencia de un niño, podemos experimentar cómo nuestro Creador nos bendice a través de esta lección con “Su Amor”.


Que sea esta la oportunidad para bendecir (nos):


 “Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios, el cual quiero compartir contigo. Pues quiero aprender la gozosa lección de que no hay otro amor que el de Dios, el tuyo, el mío y el de todos”.


Te bendigo porque somos uno, porque un Único Padre nos cobija,

porque somos los amados hijos de Dios  transitando este camino

para sanar nuestra mente y poder disfrutar de la paz y la dicha

que sólo nos puede otorgar el precioso regalo del perdón.


Bendigo tu vida,  porque si no eres feliz yo tampoco

porque si vas por el mundo sin poder levantar la cabeza

yo no puedo mirar la serena faz de Dios…


Te bendigo a  ti, querido hermano,

 que buscas al igual que yo, 

sanar la mente y el corazón...


Amén, amén, amén.

LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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