1. La idea de hoy no describe la manera como te ves a ti mismo ahora. Describe, no obstante, lo que la visión te mostrará. 3A todo aquel que cree estar en este mundo le resulta muy difícil creer esto de sí mismo. Sin embargo, la razón por la que cree estar en este mundo es porque no lo cree.
2. Crees que formas parte del lugar donde piensas que estás. Eso se debe a que te rodeas del entorno que deseas. Y lo deseas para proteger la imagen que has forjado de ti mismo. La imagen también forma parte de ese entorno. Lo que ves mientras crees estar en él, lo ves a través de los ojos de la imagen. Eso no es visión. Las imágenes no pueden ver.
3. La idea de hoy presenta una perspectiva de ti muy diferente. Al establecer tu Fuente establece también tu Identidad, y te describe como realmente debes ser en verdad. La manera en que vamos a aplicar la idea de hoy es ligeramente diferente, ya que el énfasis recae hoy en el que percibe en vez de en lo que éste percibe.
4. Comienza cada una de las tres sesiones de práctica de hoy de cinco minutos cada una repitiendo la idea para tus adentros, luego cierra los ojos y escudriña tu mente en busca de los diversos términos descriptivos que te adjudicas a ti mismo. Incluye todos los atributos basados en el ego que te adscribes, sean positivos o negativos, deseables o indeseables, halagadores o denigrantes. Todos son igualmente irreales porque en ellos no te ves a ti mismo con los ojos de la santidad.
5. En la primera parte del período de búsqueda mental, probablemente pondrás mayor énfasis en lo que consideres son los aspectos más negativos de tu autopercepción. Hacia el final del ejercicio, no obstante, es probable que lo que te venga a la mente sean los términos descriptivos más autoengrandecedores. Trata de reconocer que no importa en qué dirección se inclinen las fantasías que albergas acerca de ti mismo. En realidad, las fantasías no se inclinan en ninguna dirección. Simplemente no son verdaderas.
6. Una lista adecuada para la aplicación de la idea de hoy, la cual no ha sido seleccionada conscientemente, podría ser:
Me veo a mí mismo como alguien del que otros abusan.
Me veo a mí mismo como alguien que está deprimido.
Me veo a mí mismo como un fracaso.
Me veo a mí mismo como alguien que está en peligro.
Me veo a mí mismo como un inútil.
Me veo a mí mismo como un vencedor.
Me veo a mí mismo como un perdedor.
Me veo a mí mismo como una persona caritativa.
Me veo a mí mismo como una persona virtuosa.
7. No debes pensar acerca de estos términos de manera abstracta. Se te ocurrirán a medida que te vengan a la mente diversas personalidades, situaciones o acontecimientos en los que tú figuras. Escoge cualquier situación en particular que se te ocurra, identifica el término o términos descriptivos que consideres pertinentes a tus reacciones a esa situación, y úsalos para aplicar la idea de hoy. Después que hayas nombrado cada uno de ellos, añade:
Pero mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.
8. Durante las sesiones de práctica más largas probablemente habrá intervalos en los que no se te ocurra nada en particular. No te esfuerces en pensar cosas concretas para ocupar dichos intervalos, sino simplemente relájate y repite la idea de hoy lentamente hasta que se te ocurra algo. Si bien no debes omitir nada de lo que se te ocurra durante los ejercicios, no se debe “sacar” nada a la fuerza. No se debe usar ni fuerza ni discriminación.
9. Tan a menudo como sea posible en el transcurso del día, aplica la idea de hoy a cada atributo o atributos que te estés adjudicando en ese momento, añadiendo la idea en la forma indicada más arriba. Si no se te ocurre nada en particular, repite simplemente la idea en tu interior con los ojos cerrados.
REFLEXIÓN:
La frase “Mi mente es parte de la de Dios.”, es más fácil de creer que cuando nos dicen que somos muy santos. Crecimos escuchando que los santos están en las iglesias, y que sólo algunos pueden tener ese privilegio. Además, también nos enseñaron que el que decide quien es un santo es una persona que no nos conoce, y por lo tanto son muy pocas las posibilidades de que nos puedan llamar así. Creo que hoy, la mayoría de nosotros, hemos cambiado el concepto de lo que es ser un “santo”, y eso nos abre muchas posibilidades para ostentar ese título. Nos alegramos de saberlo, pero es difícil creerlo porque para muchos de nosotros, el merecimiento está deteriorado, si es que nos convertimos en santos por merecimiento. Parece un acertijo cuando UCDM nos explica por qué no creemos esto, pero nos aclara que la idea de hoy se nos mostrará por medio de la visión, y que por ahora no nos vemos así porque creemos algo que no es verdad y que hemos forjado con los “ojos de la imagen” y como las “imágenes no pueden ver” eso no tiene nada que ver con la visión. “Somos fantasía”, sería la frase que nos describiría en este momento de nuestro aprendizaje. Tanto lo positivo como lo negativo, que pensemos acerca de nosotros, son “fantasías” que albergamos de nosotros mismos según UCDM. Pero independientemente de lo fantasiosos que sean los conceptos que tenemos de nosotros mismos, lo único que importa es que nuestra mente es parte de la Dios y somos muy santos. Y cómo no creerlo si desde niños nos decían que éramos hijos de Dios, y que fuimos hechos a su imagen y semejanza. Siempre se nos dijo la verdad, pero pensamos que era una linda frase que hacía parte de un mito. Sigamos transitando este camino mientras interiorizamos que nuestra mente es parte de la Dios y que somos muy santos.
ORACIÓN:
Padre, aún sabiendo que soy tu hijo (a), me he pasado la vida sintiéndome separado (a) de Ti. Ya que mi mente es parte de la Tuya, ilumina ese espacio dentro de mí, en que la oscuridad no me permite vislumbrar quién soy en realidad. Amén
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