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martes, 18 de febrero de 2025

LECCIÓN 49: La Voz de Dios me habla durante todo el día.



1. Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura.


2. La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad. Es la única parte que realmente existe. La otra es una loca ilusión, frenética y perturbada, aunque desprovista de toda realidad. Trata hoy de no prestarle oídos. Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y la paz reinan para siempre. Trata de oír la Voz de Dios llamándote amorosamente, recordándote que el Creador no se ha olvidado de Su Hijo.


3. Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una e incluso más si es posible. Trataremos en verdad de oír la Voz de Dios recordándote a Dios y a tu Ser. Abordaremos el más santo y gozoso de todos los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. Él quiere que oigas Su Voz. Te la dio para que la oyeras.


4. Escucha en profundo silencio. Permanece muy quedo y abre tu mente. Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios. Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. No vives aquí. Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. Estamos tratando de llegar a Dios.


5. No te olvides de repetir la idea de hoy frecuentemente. Hazlo con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos siempre que sea posible. Y asegúrate de sentarte quedamente y de repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo y comprendiendo que estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.


REFLEXIÓN:


Al parecer la parte de nuestra mente que está más activa es la que opera en el mundo porque la gran mayoría de seres humanos vivimos distraídos e inseguros como lo afirma hoy UCDM. Son etapas por las que todos pasamos, y precisamente esto sucede para poder comprender esa otra parte de nuestra mente donde reside la verdad. Tenemos momentos de “lucidez” por decirlo de alguna manera, y es cuando podemos escuchar la Voz de Dios, pero no es una escucha continua porque ésta se ve interrumpida por la duda y por la desconfianza, porque las veces que hemos escuchado esa Voz que nos dice algo pensamos que es producto de nuestro desespero por encontrar respuestas a los problemas que nos aquejan. Pero llega un momento en nuestras vidas que algo nos despierta y somos conscientes que esa Voz que estamos escuchando no es una invención de nuestra mente, sino una manifestación de Dios. Y esto sucede porque hemos hecho algo bien, algo diferente a lo acostumbrado y podemos “escuchar”  esa Voz. Hay muchas maneras para que esto suceda: por la oración continua y ferviente, por la meditación serena, por estar en estado de presencia, al momento de levantarnos luego de un descanso tranquilo, o simplemente contemplando la naturaleza. Todos, absolutamente todos, hemos escuchado alguna vez la Voz de Dios, pero no le hemos creído porque no somos conscientes de quiénes somos, y la mayoría de las veces consideramos que no somos dignos de que eso nos suceda, y desvirtuamos ese acontecimiento. Antes de iniciar el estudio de UCDM tenía una leve sospecha de que sí podía escuchar la Voz de Dios, pero nunca estuve totalmente segura, hasta que profundicé en estas enseñanzas y pude comprender con alegría que no era producto de mi imaginación ni de mi engreído ego. La lección de hoy nos dice que sí podemos escuchar la voz de Dios, y debemos creer firmemente que somos merecedores de escucharla porque somos sus hijos amados. Y no necesitamos estar alerta en busca de esa  voz, sino simplemente cumpliendo nuestros deberes y haciendo amorosamente Su Voluntad porque es ahí cuando Dios se manifiesta: Tenemos el ejemplo más  grande en Jesús. Él es nuestro modelo a seguir, y hoy UCDM nos guía para que eso pueda suceder, porque aunque no escuchemos la Voz de Dios, no significa que no nos esté hablando durante todo el Día.


ORACIÓN:


Padre, el ruido del mundo, los afanes y angustias de cada día son distractores que impiden que escuche Tu Voz. Hoy dispongo mi mente y mi corazón para que Tu Palabra se manifieste en mi vida. Amén.


2 comentarios:

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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