Primer repaso: Importante leer la introducción.
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Repasemos hoy las siguientes ideas:
1. (31) No soy víctima del mundo que veo.
¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese? Mis cadenas están sueltas. Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo. La puerta de la prisión está abierta. Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar. Nada me retiene en este mundo. Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero. Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz.
2. (32) He inventado el mundo que veo.
Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme. Basta con que reconozca esto y quedo libre. Me he engañado a mí mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios. He estado terriblemente equivocado al creer esto y ya no quiero seguir creyéndolo más. El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente. Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él. El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero.
3. (33) Hay otra manera de ver el mundo.
Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo. Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad. Veo el mundo como una prisión para el Hijo de Dios. Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado. Quiero contemplar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.
4. (34) Podría ver paz en lugar de esto.
Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las Leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera. Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él. Y percibiré asimismo que la paz mora también en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.
5. (35) Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.
A medida que comparto la paz del mundo con mis hermanos empiezo a comprender que esa paz brota de lo más profundo de mí mismo. El mundo que contemplo ha quedado iluminado con la luz de mi perdón, y me la devuelve reflejándola sobre mí. En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mí mismo ocultaban. Empiezo a comprender la santidad de todo ser vivo, incluyéndome a mí mismo, y su unidad conmigo.
REFLEXIÓN:
Continúo con el ejercicio de crear un texto coherente con los enunciados de las lecciones que estamos repasando: “No soy víctima del mundo que veo por que yo mismo inventé ese mundo que me tiene aprisionado. Pero sé que como Hijo de Dios sólo puedo ser libre, y por eso sé que hay otra manera de ver el mundo, que es un lugar de liberación y no de cadenas. Hoy opto por contemplar el mundo tal como es porque allí no sólo encuentro libertad, sino también paz, la cual podré compartir con mis hermanos. Todo esto solamente puede ser posible porque mi mente es parte de la de Dios, y así las ilusiones quedarán al descubierto y de esa manera comprenderé que todo ser vivo es santo así como yo también lo soy”.
En el momento que tomamos consciencia de que no somos víctimas desaparecen los victimarios, y empezamos a quitarnos cargas de resentimientos, odios, miedos, tristezas, etc., y estos sentimientos son reemplazados por la aceptación, que luego derivará en paz. Sí, nos sentimos livianos cuando realmente “creemos” que ese mundo que nos ha hecho sufrir lo inventamos, y es cuando nuestra mente está receptiva a ver ese mundo de otra manera, en donde por fin Dios tiene un lugar en nuestras vidas, porque aunque Él siempre ha estado presente, nosotros lo hemos ignorado al pensar que era Él quien nos había abandonado a nuestra suerte. Y llega poco a poco la paz por la gracia del perdón, y al no ver verdugos, nuestros hermanos también quedan perdonados. Sí es posible, sí es verdad, y ese milagro ocurre cuando cada día lo vivimos como si fuera lo único que existiera, como si tuviéramos que salvarlo para nuevamente volver a despertar en un mundo nuevo sin pasado y sin futuro.
ORACIÓN:
Padre, te entrego este día con todos sus errores y aciertos. Si me equivoco intentaré no renegar, y lo veré como parte de un aprendizaje. Permite que este sea un día santo en donde Tu Voluntad sea la guía de mis acciones. Amén.
Que tu voluntad sea mi guía Padre, amén 🙏🏼🙂
ResponderBorrar¡Así sea!
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