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sábado, 15 de marzo de 2025

LECCIÓN 74: No hay más voluntad que la de Dios.



1. La idea de hoy se puede considerar como el pensamiento central hacia el cual se dirigen todos nuestros ejercicios. La Voluntad de Dios es la única Voluntad. Cuando hayas reconocido esto, habrás reconocido que tu voluntad es la Suya. La creencia de que el conflicto es posible habrá desaparecido. La paz habrá reemplazado a la extraña idea de que te atormentan objetivos conflictivos. En cuanto que expresión de la Voluntad de Dios, no tienes otro objetivo que el Suyo.


2. La idea de hoy encierra una gran paz, y lo que los ejercicios de hoy se proponen es encontrarla. La idea en sí es completamente cierta. Por lo tanto, no puede dar lugar a ilusiones. Sin ilusiones, el conflicto es imposible. Tratemos hoy de reconocer esto y de experimentar la paz que este reconocimiento nos brinda.


3. Comienza las sesiones de práctica más largas repitiendo lentamente los pensamientos que siguen a continuación varias veces, con la firme determinación de comprender su significado y de retenerlos en la mente:


No hay más voluntad que la de Dios. No puedo estar en conflicto.


Dedica entonces varios minutos a añadir pensamientos afines, tales como:


Estoy en paz.

Nada puede perturbarme. Mi voluntad es la de Dios.

Mi voluntad y la de Dios son una.

La Voluntad de Dios es que Su Hijo esté en paz.


Durante esta fase introductoria, asegúrate de hacerle frente en seguida a cualquier pensamiento conflictivo que pueda cruzar tu mente. Di de inmediato:


No hay más voluntad que la de Dios.

Estos pensamientos conflictivos no significan nada.


4. Si algún asunto parece ser muy difícil de resolver, resérvalo para un examen más detenido. Piensa en él brevemente, aunque de manera muy concreta, identificando la persona o personas en cuestión y la situación o situaciones de que se trate, y di para tus adentros:


No hay más voluntad que la de Dios. Yo la comparto con Él.

Mis conflictos con respecto a _____ no pueden ser reales.


5. Después de que hayas despejado tu mente de esta manera, cierra los ojos y trata de experimentar la paz a la que tu realidad te da derecho. Sumérgete en ella y siente cómo te envuelve. Puede que te asalte la tentación de confundir estas prácticas con el ensimismamiento, pero la diferencia entre ambas cosas es fácil de detectar. Si estás llevando a cabo el ejercicio correctamente, sentirás una profunda sensación de dicha y mayor agudeza mental en vez de somnolencia y enervamiento.


6. La paz se caracteriza por la dicha. Cuando experimentes dicha sabrás que has alcanzado la paz. Si tienes la sensación de estar cayendo en el ensimismamiento, repite la idea de hoy de inmediato y luego vuelve al ejercicio. Haz esto cuantas veces sea necesario. Es ciertamente ventajoso negarse a buscar refugio en el ensimismamiento, aun si no llegas a experimentar la paz que andas buscando.


7. En las sesiones más cortas, que hoy se deben llevar a cabo a intervalos regulares previamente determinados, di para tus adentros:


No hay más voluntad que la de Dios. Hoy busco Su Paz.


Trata entonces de hallar lo que buscas. Dedicar uno o dos minutos cada media hora a hacer este ejercicio—con los ojos cerrados a ser posible—será tiempo bien empleado.


REFLEXIÓN:


Hacer la voluntad de Dios no es tan fácil  como podría parecer porque tenemos tantos apegos que nos da miedo que si se hace la voluntad de Dios, quizás podríamos perder algo o a alguien. Para algunas personas es más fácil aceptar que se haga la voluntad de Dios, y no necesariamente son personas que están en un camino  espiritual. Recuerdo una etapa de mi vida en donde fui catequista y estaba en varios grupos de la parroquia donde vivía. Tenía una compañera que pertenecía a uno de esos grupos, y muchas veces me compartió los conflictos que tenía con su esposo, los cuales toleraba porque lo amaba. Ella era una mujer muy dulce y bella en todos los aspectos de su ser, pero guardaba un “fervor” especial por su esposo  que no le permitía ver sus errores y enfrentarlo,  aún sabiendo que su autoritarismo, rigidez, y muchas cosas más le causaban infelicidad. Ella lo justificaba porque la sustentaba económicamente y por eso aceptaba, calladamente, la vida que llevaba, que de ninguna manera le brindaba paz. En esas charlas que tuvimos, un día le dije que orara de forma directa con Dios, expresándole su inconformidad con su esposo y todo lo que sintiera que necesitaba decir, pero que ante todo le dijera: “Señor, que se haga Tu Voluntad en mí… “, porque cuando uno habla con Dios y le dice lo que en verdad quiere, sucede algo extraordinario y la vida se acomodaba para bien, hasta el punto que si uno tiene que “soltar” algo o a alguien, Dios provee la fuerza y los medios para hacerlo. Recuerdo que ella respondió que no era capaz de hacerlo porque le daba miedo que la Voluntad de Dios fuera alejarla de  su esposo, y ella no estaba dispuesta a dejarlo. Esta historia es real y se repite en la vida de muchas personas, pero el caso es que parece que se nos facilita orar,  contribuir con la obra de Dios a favor de nuestros hermanos cuando estamos en grupos  o instituciones de ayuda, pero cuando se trata de ayudarnos a nosotros mismos nos da miedo, y es contradictorio porque se supone que quienes hemos practicado la doctrina cristiana tenemos un modelo a seguir, y en los Evangelios Jesús nos habla del amor, del perdón, de la benevolencia, y de como hacer la Voluntad de Dios es el único camino que nos aleja del sufrimiento.  Quizás no sólo sea necesario aceptar que debemos ser responsables con los ejercicios que nos plantea UCDM, sino que debemos pedir a Dios su gracia para que aceptar Su Voluntad no sea un motivo de conflicto o duda, sino una certeza que sale de nuestro corazón en donde no puede anidar el miedo.


ORACIÓN:


Padre, dame la gracia de entender y aceptar que “no hay más voluntad” que la Tuya, y qué sólo ofreciéndote un “Sí” incondicional a lo que sea que requieras de mí, voy a encontrar la paz. Amén

2 comentarios:

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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