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sábado, 29 de noviembre de 2025

LECCIÓN 333: El perdón pone fin al sueño de conflicto.



1. El conflicto debe ser resuelto. Si se quiere escapar de él, no debe evadirse, ignorarse, negarse, encubrirse, verse en otra parte, llamarse por otro nombre u ocultarse mediante cualquier clase de engaño. Tiene que verse exactamente como es, allí donde se cree que está, así como la realidad que se le ha otorgado y el propósito que la mente le ha asignado. Pues sólo entonces se pueden desmantelar sus defensas y la verdad arrojar su luz sobre él según desaparece.


2. Padre, el perdón es la luz que Tú elegiste para que desvaneciese todo conflicto y toda duda y para que alumbrase el camino que nos lleva de regreso a Ti. Ninguna otra luz puede dar fin a nuestro sueño malvado. Ninguna otra luz puede salvar al mundo. Pues dicha luz es lo único que jamás ha de fallar, ya que es el regalo que le has hecho a Tu Hijo bienamado.


REFLEXIÓN:


Dejémonos  alumbrar por la luz del perdón que desvanece todo  conflicto. En el párrafo inicial de la lección de hoy nos dan una especie de  instructivo para resolver un conflicto:


“... no debe evadirse, ignorarse, negarse, encubrirse, verse en otra parte, llamarse por otro nombre u ocultarse mediante cualquier clase de engaño.”.


En otras palabras, se nos pide enfrentarlo a la luz del perdón. Pero esa luz no siempre la tenemos en cuenta porque el ego nos aparta de ella. Si volvemos al capítulo 12 (¿Qué es el ego),  se nos dice que éste sueña con el castigo, no quiere conciliar, y se encarga de hacérnoslo saber y sentir por medio del miedo y de su demencia, que “se alza más allá de lo Omnipresente, apartado de la Totalidad y separado de lo Infinito.”.  Entonces,  sólo hasta que el ego no nos domine podremos ostentar el título de “Hijos de Dios”, porque nos dicen, claramente, que el “Hijo de Dios no tiene ego.”


Si la luz del perdón nos fue dada por nuestro Padre, y si sólo Él sabe lo que necesitamos para alcanzar la paz, ¿por qué nos empeñamos en permanecer en la oscuridad rechazando esa luz que nos puede rescatar de las tinieblas de la separación?


ORACIÓN:


Padre, ilumínanos con la Claridad de Tu Cristo, el Perdón hecho carne, para que podamos poner fin al sueño de conflicto.


¡Amén!



Lecturas complementarias: 


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html


jueves, 27 de noviembre de 2025

LECCIÓN 331: El conflicto no existe, pues mi voluntad es la Tuya.



Antes de leer la lección ver: 


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el ego?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/12-que-es-el-ego.html



1. Padre, ¡qué absurdo creer que Tu Hijo podía causarse sufrimiento a sí mismo! ¿Cómo iba él a poder planear su condenación sin que se le hubiera provisto de una manera segura de liberarse? Me amas, Padre, y nunca habrías podido dejarme en la desolación para morir en un mundo de dolor y crueldad. ¿Cómo pude alguna vez pensar que el Amor se había abandonado a Sí Mismo? No hay otra voluntad que la Voluntad del Amor. El miedo es un sueño y no tiene una voluntad que pueda estar en conflicto con la Tuya. Estar en conflicto es estar dormido; estar en paz es haber despertado. La muerte es una ilusión; la vida, la eterna verdad. Nada se opone a Tu Voluntad. El conflicto no existe, pues mi voluntad es la Tuya.


2. El perdón nos muestra que la Voluntad de Dios es una sola y que la compartimos. Contemplemos los santos panoramas que hoy nos muestra el perdón, de modo que podamos encontrar la Paz de Dios. Amén.


REFLEXIÓN:


Recordemos lo que dice el  capítulo 12  sobre ¿Qué es el Ego?:


  • Es idolatría que limita y separa.

  • Es la “voluntad” que  va en contra de la “Voluntad de Dios”.

  • Es la negación de las verdades de Dios.

  • Es la demencia con miedo, “apartado de la Totalidad y separado de lo Infinito”,  y con la vana creencia de “haber  vencido a Dios”.

  • “Sueña con el castigo, pero teme a sus víctimas.


El ego nos pone en conflicto cuando la Voluntad de Dios y la nuestra no están en armonía. Nos separa cuando “hace de las suyas” y nos convence de que debemos ir en contra de lo que sólo puede ser verdad: Estar en paz. Para que el conflicto no exista basta  reconocer el amor de nuestro Padre porque no es posible una voluntad diferente a la de Dios: “No hay otra voluntad que la Voluntad del Amor”. Y la voluntad del Amor es que reconozcamos que “la vida”, es la “eterna verdad” que nos permite afirmar que somos espíritu, y por lo tanto “Santos Hijos de Dios”, libres para salvar al mundo a través del perdón, que es nuestra “única función”, que emana de la Voluntad de Dios.


ORACIÓN:


Padre, hoy sé que como Hijo Tuyo, no tengo ego, y por lo tanto las penas y los sufrimientos no me pertenecen, porque a lo que verdaderamente tengo derecho es a la “paz eterna, por siempre imperturbable y libre de todo conflicto”. Dame la gracia de reconocer y adherirme a esa Verdad para que se restituya la paz  “a las santa mentes” de mis hermanos y a la mía. Amén.

lunes, 13 de octubre de 2025

LECCIÓN 286: La quietud del Cielo envuelve hoy mi corazón.



1. Padre, ¡qué día tan sereno el de hoy! ¡Cuán armoniosamente cae todo en su sitio! Éste es el día señalado para que llegue a entender la lección de que no tengo que hacer nada. En Ti ya se han tomado todas las decisiones. En Ti ya se ha resuelto todo conflicto. En Ti ya se han colmado todas mis esperanzas. Tu Paz es mía. Mi corazón late tranquilo y mi mente se halla en reposo. Tu Amor es el Cielo y Tu Amor es mío.


2. La quietud de hoy nos dará esperanzas de que hemos encontrado el camino y de que ya hemos recorrido un gran trecho por él hacia una meta de la que estamos completamente seguros. Hoy no dudaremos del final que Dios Mismo nos ha prometido. Confiamos en Él y en nuestro Ser, el cual sigue siendo uno con Él.


ORACIÓN:


Sí Padre, Tu presencia calma mi corazón agitado,

y renace una paz que yacía escondida dentro de mí.

Hoy es el día, hoy es presente, hoy es un regalo

que Tú me otorgas para que viva en plenitud.

Te entrego mi voluntad que es la Tuya, y que

cada decisión que tome,  sea el eco de Tu voz.


No hay conflictos, 

sólo esperanzas.

La paz me abraza

y el corazón está gozoso.

Mi mente serena

conecta con Tu Amor.

Y el Cielo en la Tierra

me dice que “Tu Amor es mío.”.


¡Padre!

Que en este instante

y bajo Tu Gracia

la quietud del Cielo

envuelva mi corazón.


¡Amén!



complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Espíritu Santo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/7-que-es-el-espiritu-santo.html


sábado, 15 de marzo de 2025

LECCIÓN 74: No hay más voluntad que la de Dios.



1. La idea de hoy se puede considerar como el pensamiento central hacia el cual se dirigen todos nuestros ejercicios. La Voluntad de Dios es la única Voluntad. Cuando hayas reconocido esto, habrás reconocido que tu voluntad es la Suya. La creencia de que el conflicto es posible habrá desaparecido. La paz habrá reemplazado a la extraña idea de que te atormentan objetivos conflictivos. En cuanto que expresión de la Voluntad de Dios, no tienes otro objetivo que el Suyo.


2. La idea de hoy encierra una gran paz, y lo que los ejercicios de hoy se proponen es encontrarla. La idea en sí es completamente cierta. Por lo tanto, no puede dar lugar a ilusiones. Sin ilusiones, el conflicto es imposible. Tratemos hoy de reconocer esto y de experimentar la paz que este reconocimiento nos brinda.


3. Comienza las sesiones de práctica más largas repitiendo lentamente los pensamientos que siguen a continuación varias veces, con la firme determinación de comprender su significado y de retenerlos en la mente:


No hay más voluntad que la de Dios. No puedo estar en conflicto.


Dedica entonces varios minutos a añadir pensamientos afines, tales como:


Estoy en paz.

Nada puede perturbarme. Mi voluntad es la de Dios.

Mi voluntad y la de Dios son una.

La Voluntad de Dios es que Su Hijo esté en paz.


Durante esta fase introductoria, asegúrate de hacerle frente en seguida a cualquier pensamiento conflictivo que pueda cruzar tu mente. Di de inmediato:


No hay más voluntad que la de Dios.

Estos pensamientos conflictivos no significan nada.


4. Si algún asunto parece ser muy difícil de resolver, resérvalo para un examen más detenido. Piensa en él brevemente, aunque de manera muy concreta, identificando la persona o personas en cuestión y la situación o situaciones de que se trate, y di para tus adentros:


No hay más voluntad que la de Dios. Yo la comparto con Él.

Mis conflictos con respecto a _____ no pueden ser reales.


5. Después de que hayas despejado tu mente de esta manera, cierra los ojos y trata de experimentar la paz a la que tu realidad te da derecho. Sumérgete en ella y siente cómo te envuelve. Puede que te asalte la tentación de confundir estas prácticas con el ensimismamiento, pero la diferencia entre ambas cosas es fácil de detectar. Si estás llevando a cabo el ejercicio correctamente, sentirás una profunda sensación de dicha y mayor agudeza mental en vez de somnolencia y enervamiento.


6. La paz se caracteriza por la dicha. Cuando experimentes dicha sabrás que has alcanzado la paz. Si tienes la sensación de estar cayendo en el ensimismamiento, repite la idea de hoy de inmediato y luego vuelve al ejercicio. Haz esto cuantas veces sea necesario. Es ciertamente ventajoso negarse a buscar refugio en el ensimismamiento, aun si no llegas a experimentar la paz que andas buscando.


7. En las sesiones más cortas, que hoy se deben llevar a cabo a intervalos regulares previamente determinados, di para tus adentros:


No hay más voluntad que la de Dios. Hoy busco Su Paz.


Trata entonces de hallar lo que buscas. Dedicar uno o dos minutos cada media hora a hacer este ejercicio—con los ojos cerrados a ser posible—será tiempo bien empleado.


REFLEXIÓN:


Hacer la voluntad de Dios no es tan fácil  como podría parecer porque tenemos tantos apegos que nos da miedo que si se hace la voluntad de Dios, quizás podríamos perder algo o a alguien. Para algunas personas es más fácil aceptar que se haga la voluntad de Dios, y no necesariamente son personas que están en un camino  espiritual.


Recuerdo una etapa de mi vida en donde fui catequista y estaba en varios grupos de la parroquia donde vivía. Tenía una compañera que pertenecía a uno de esos grupos, y muchas veces me compartió los conflictos que tenía con su esposo, los cuales toleraba porque lo amaba. Ella era una mujer muy dulce y bella en todos los aspectos de su ser, pero guardaba un “fervor” especial por su esposo  que no le permitía ver sus errores y enfrentarlo,  aún sabiendo que su autoritarismo, rigidez, y muchas cosas más le causaban infelicidad. Ella lo justificaba no sólo por "amor", sino porque la sustentaba económicamente y por eso aceptaba, calladamente, la vida que llevaba, que de ninguna manera le brindaba paz. En esas charlas que tuvimos, un día le dije que orara de forma directa con Dios, expresándole su inconformidad con su esposo y todo lo que sintiera que necesitaba decir, pero que ante todo le dijera: “Señor, que se haga Tu Voluntad en mí… “, porque cuando uno habla con Dios y le dice lo que en verdad quiere, sucede algo extraordinario y la vida se acomodaba para bien, hasta el punto que si uno tiene que “soltar” algo o a alguien, Dios provee la fuerza y los medios para hacerlo. Recuerdo que ella respondió que no era capaz de hacerlo porque le daba miedo que la Voluntad de Dios fuera alejarla de  su esposo, y no estaba dispuesta a perderlo.


Esta historia es real y se repite en la vida de muchas personas, pero el caso es que parece que se nos facilita orar,  contribuir con la obra de Dios a favor de nuestros hermanos cuando estamos en grupos  o instituciones de ayuda, pero cuando se trata de ayudarnos a nosotros mismos nos da miedo, y es contradictorio porque se supone que quienes hemos practicado la doctrina cristiana tenemos un modelo a seguir, y en los Evangelios Jesús nos habla del amor, del perdón, de la benevolencia, y de como hacer la Voluntad de Dios es el único camino que nos aleja del sufrimiento.  Quizás no sólo sea necesario aceptar que debemos ser responsables con los ejercicios que nos plantea UCDM, sino que debemos pedir a Dios su gracia para que aceptar Su Voluntad no sea un motivo de conflicto o duda, sino una certeza que sale de nuestro corazón en donde no puede anidar el miedo.


ORACIÓN:


Padre, dame la gracia de entender y aceptar que “no hay más voluntad” que la Tuya, y qué sólo ofreciéndote un “Sí” incondicional a lo que sea que requieras de mí, voy a encontrar la paz. Amén

LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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