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viernes, 21 de marzo de 2025

LECCIÓN 80: Que reconozca que mis problemas se han resuelto.




1. Si estás dispuesto a reconocer tus problemas, reconocerás que no tienes ninguno. Tu problema central se ha resuelto y no tienes ningún otro. Por lo tanto, debes sentirte en paz. La salvación, pues, depende de que reconozcas que ése es el único problema y de que entiendas que ya se ha resuelto. Un solo problema, una sola solución. La salvación se ha consumado. Se te ha liberado de todo conflicto. Acepta este hecho, y estarás listo para ocupar el puesto que te corresponde en el plan de Dios para la salvación.


2. ¡Tu único problema ya se ha resuelto! Repite esto hoy para tus adentros una y otra vez a lo largo del día, con gratitud y convicción. Has reconocido tu único problema, dándole así paso al Espíritu Santo para que te dé la respuesta de Dios. Has dejado a un lado las decepciones y has visto la luz de la verdad. Has aceptado la salvación para ti mismo al llevar el problema a la solución. Y puedes reconocer la solución porque has identificado el problema.


3. Hoy tienes derecho a la paz. Un problema que ya se ha resuelto no te puede perturbar. Asegúrate únicamente de no olvidarte de que todos los problemas son uno solo. Sus múltiples formas no te podrán engañar mientras te acuerdes de esto. Un solo problema, una sola solución. Acepta la paz que te brinda esta sencilla afirmación.


4. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy reivindicaremos la paz que inevitablemente será nuestra una vez que el problema y la solución se hayan reconciliado. El problema tiene que haber desaparecido porque la respuesta de Dios no puede fallar. Al haber reconocido el problema has reconocido la solución. La solución es inherente al problema. Se te ha contestado y tú has aceptado la respuesta. Te has salvado.


5. Permite ahora que se te dé la paz que tu aceptación te brinda. Cierra los ojos y recibe tu recompensa. Reconoce que tus problemas se han resuelto. Reconoce que no tienes conflictos, y que estás libre y en paz. Sobre todo, recuerda que tienes un solo problema y que el problema tiene una sola solución. En esto reside la simplicidad de la salvación. Por eso es por lo que su eficacia está garantizada.


6. Afirma hoy con frecuencia que tus problemas ya se han resuelto. Repite la idea con absoluta convicción tan a menudo como sea posible. Y en particular, asegúrate de aplicar la idea de hoy a cualquier problema concreto que pueda surgir. 4Di de inmediato:


Que reconozca que este problema ya se ha resuelto.


7. Propongámonos no acumular resentimientos hoy. Propongámonos estar libres de problemas que no existen. lograr esto sólo se requiere honestidad. No te engañes con respecto a cuál es el problema, y reconocerás que se ha resuelto.



REFLEXIÓN:


Reconocer que los problemas se han resuelto es un acto de fe que se requiere hoy de nosotros. Si somos honestos, la mayoría estamos pensando: “¿cómo voy a reconocer que mis problemas se han resuelto si están frente a mí?”. Y ese acto de fe es algo así como lo que dice Jesús en Marcos 11:24: “Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis”. Entonces se nos está pidiendo que no dudemos de que el único problema que tenemos ya se ha resuelto, y de esa forma le damos paso al Espíritu Santo para que nos dé la respuesta que proviene de Dios. Eso también me recuerda cuando Jesús (Juan 14: 15-17) se reúne con sus discípulos  y les promete el Espíritu Santo:  “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”. El Espíritu Santo es la presencia de Jesús  que nos acompaña, y es a través de Él que el Padre nos habla, y que nosotros también nos podemos dirigir al Padre. Ese acto de fe que nos piden hoy está respaldado por la promesa que Jesús nos hizo, y por eso hoy UCDM nos recuerda que reconozcamos que ese problema ya se ha resuelto. Dudar es aferrarnos a los resentimientos que nos causa el sentirnos separados, por eso se nos pide “honestidad” al no tratar de buscar cuál es el problema porque si hemos decidido dar ese “salto de fe” sólo debemos repetir: “Que reconozca que este problema ya se ha resuelto”, o podemos decir algo así como lo que enseñó Jesús a sus discípulos: creed que ya lo habéis resuelto y así será. Jesús nos hizo la promesa de enviarnos al “Espíritu de Verdad”, el cual está presente hoy, y cada vez que lo necesitemos,  para darnos la respuesta de Dios.


ORACIÓN: 


Padre, en el Nombre de Tú Amado Hijo Jesús, y con el poder del Espíritu Santo, me dispongo hoy a reconocer que todos mis problemas ya se han resuelto, y en santa paz espero Tu respuesta. Amén.


2 comentarios:

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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